Lima, 13 de octubre de 2025.– En un contexto de crisis política y creciente malestar ciudadano hacia el Gobierno, un grupo de gobernadores regionales, varios de ellos investigados por corrupción y ligados…
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José María Balcázar asume como presidente interino de Perú tras maratónica elección en el Congreso

Lima, 19 de febrero de 2026.- En una sesión extraordinaria que se extendió hasta la madrugada, el Congreso de la República eligió este miércoles al congresista José María Balcázar Zelada como nuevo presidente del Legislativo, lo que lo convierte automáticamente en presidente interino de la República. El jurista de 83 años, militante de Perú Libre, superó en segunda vuelta a María del Carmen Alva (Acción Popular) con 64 votos contra 46, marcando un sorpresivo regreso de la izquierda al poder ejecutivo en medio de la crisis política que azota al país desde hace más de una década.
La jornada maratónica comenzó tras la destitución exprés del anterior presidente interino, José Jerí, censurado el martes por presuntos escándalos de corrupción, incluyendo reuniones irregulares con empresarios chinos. Con el artículo 115 de la Constitución activado por la vacancia en la línea de sucesión —tras las destituciones de Dina Boluarte en 2025 y el legado de inestabilidad desde Pedro Castillo—, cuatro candidatos compitieron: Balcázar (Perú Libre), Alva (Acción Popular), Héctor Acuña (Honor y Democracia) y Édgar Reymundo (Bloque Democrático Popular). En la primera vuelta, Balcázar obtuvo 46 votos, Alva 43 (o 44 según algunas fuentes), y los otros dos quedaron eliminados con 13 y 7 sufragios, respectivamente, obligando a una segunda ronda decisiva.
La victoria de Balcázar se debió a una coalición táctica de última hora: el bloque consolidado de izquierda (Perú Libre y aliados), sumado a votos clave de Alianza para el Progreso (APP), Podemos Perú y sectores disidentes de derecha que rechazaban el estilo confrontacional de Alva. La ex presidenta del Congreso pagó caro sus polémicas pasadas, acusaciones de negociaciones cuestionables y la fragmentación del espectro conservador, que no logró unificar apoyos suficientes en un Parlamento hiperdividido. Al proclamarse el resultado, Balcázar juramentó de inmediato y se trasladó a Palacio de Gobierno, donde prometió estabilidad, respeto a la institucionalidad y una transición ordenada hacia las elecciones generales del 12 de abril.
Con este nombramiento, Balcázar —exmagistrado del Tribunal Constitucional y representante por Lambayeque— se convierte en el noveno jefe de Estado en poco más de diez años y en el presidente de mayor edad en la historia del Perú. Su mandato será efímero: solo hasta el 28 de julio de 2026, cuando entregue la banda presidencial al ganador de los comicios. Desde la clandestinidad, el líder de Perú Libre, Vladimir Cerrón (prófugo desde 2023), ya ejerció influencia pública exigiendo cambios en la Policía Nacional, lo que anticipa tensiones en este breve gobierno de transición.
La elección expone una vez más la fragilidad institucional peruana, con un Congreso fragmentado donde los pactos voto a voto priman sobre las ideologías. Mientras el país se prepara para unas elecciones con récord de candidatos presidenciales, Balcázar llega como figura de consenso precario, pero con el desafío de garantizar comicios limpios y pacíficos en un contexto de desconfianza ciudadana y protestas latentes.
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Debate presidencial 2026: primeras intervenciones dejan desempeños dispares y lecturas divididas

El ciclo de debates presidenciales organizado por el Jurado Nacional de Elecciones (JNE) se inició este 23 de marzo en Lima con la participación de 12 candidatos, marcando el arranque de un formato inédito que busca incluir a la totalidad de postulantes en carrera. La jornada se desarrolló en el Centro de Convenciones de Lima como parte de una serie de seis fechas programadas de cara a las elecciones generales de 2026.
El debate se estructuró en bloques de tres candidatos por turno, bajo el modelo de “ternas”, lo que permitió una participación ordenada, aunque limitó la confrontación directa entre los aspirantes con mayor intención de voto. Esta característica ha generado críticas desde distintos sectores, que consideran que el formato reduce la intensidad del intercambio político.
Durante esta primera jornada se abordaron temas clave como la inseguridad ciudadana, la lucha contra la criminalidad y la corrupción. Las intervenciones, de duración limitada, incluyeron respuestas a preguntas ciudadanas, obligando a los candidatos a sintetizar sus propuestas en mensajes breves y concretos.
En cuanto a los desempeños, diversas lecturas coinciden en que Fernando Olivera -según algunos análisis y reacciones iniciales- logró intervenciones más claras y directas, destacando por su capacidad de adaptación al formato y por mensajes que conectaron con las preocupaciones ciudadanas, pero especialmente porque dijo algunos temas nada buenos para César Acuña de APP, José Luna de Podemos Perú, José Williams de Avanza País y Wolfgang Grozo.
En contraste, otros candidatos enfrentaron mayores dificultades para desenvolverse en el esquema del debate. Entre ellos, César Acuña, José Luna, Wolfgang Grozo y Alfonso López Chau recibieron cuestionamientos por intervenciones percibidas como poco claras o con menor impacto para los peruanos, pasando como los peores del momento, en una dinámica donde la precisión y el manejo del tiempo resultaron determinantes.
Pese a algunos momentos de tensión entre participantes, el formato limitó los intercambios prolongados, derivando en un debate más expositivo que confrontacional. Analistas coinciden en que este esquema favorece a candidatos con mensajes simples y directos, pero dificulta el contraste profundo de propuestas, dando lugar a que los electores esperen aún la presentación de otros candidatos en fechas posteriores para definir su votación.
Con esta primera jornada, la rueda de debates del JNE inicia su desarrollo en un escenario marcado por la alta fragmentación política y la indecisión del electorado. A medida que avancen las siguientes fechas, el desempeño de los candidatos será clave para consolidar posiciones y captar la atención de los votantes aún indecisos.
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El ascenso de Roberto Sánchez reconfigura la contienda electoral 2026 en Perú

El candidato presidencial Roberto Sánchez, de Juntos por el Perú, empieza a consolidarse como una de las sorpresas de las elecciones generales de 2026, impulsado principalmente por su crecimiento en regiones fuera de Lima. Aunque su intención de voto a nivel nacional sigue siendo reducida, su avance sostenido en el interior del país ha captado la atención de analistas y competidores, que ya lo ven practicamente en la segunda vuelta electoral.
En los últimos meses, Sánchez ha pasado de cifras marginales a posicionarse como uno de los candidatos con mayor crecimiento relativo. Su respaldo aún no lo ubica entre los favoritos, pero sí lo coloca en una tendencia ascendente en un escenario marcado por la fragmentación del voto y un alto porcentaje de indecisos.
El dato más significativo de su campaña es su desempeño en el ámbito rural. Mientras en Lima su candidatura apenas registra apoyo, en zonas del interior alcanza niveles considerablemente más altos, lo que evidencia una brecha territorial en las preferencias electorales. Este patrón refleja un fenómeno recurrente en la política peruana: el surgimiento de liderazgos con base del interior del país.

En el sur centro del país, este crecimiento está estrechamente vinculado al trabajo político de la congresista ayacuchana Margot Palacios Huamán, quien goza de respaldo en sectores populares. Su presencia territorial y articulación con organizaciones sociales han fortalecido la campaña de Sánchez en estas regiones.
Palacios es reconocida por haber votado en contra de la vacancia del expresidente Pedro Castillo, así como por su discurso en defensa del voto popular y de las demandas del interior del país. Actualmente, postula al Senado Nacional con el número 8 por Juntos por el Perú, consolidándose como una figura clave dentro de la estrategia política del partido.
El respaldo a Sánchez se concentra especialmente en sectores rurales y en votantes de menores ingresos, donde su propuesta de cambio constitucional, libertad de Pedro Castillo, inclusión social y fortalecimiento de economías locales ha logrado mayor identificación. No obstante, su limitada presencia en espacios urbanos sigue siendo uno de sus principales desafíos que piensa revertir en las próximas semanas.
En un contexto donde más de la mitad del electorado aún no define su voto, el crecimiento de Sánchez podría ampliarse si logra capitalizar el descontento y expandir su alcance hacia las ciudades. Por ahora, su candidatura refleja el peso creciente del voto del interior en la definición política del país.
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Margot Palacios rechazó a los cuatro candidatos a la presidencia del Congreso por representar el continuismo golpista y corrupto

La congresista Margot Palacios Huamán, actualmente no agrupada y candidata al Senado por Juntos por el Perú, rechazó de manera tajante respaldar a cualquiera de los cuatro postulantes a la presidencia del Congreso durante la sesión extraordinaria del 18 y 19 de febrero de 2026, tras la censura al entonces titular José Jerí Oré.
En una transmisión en vivo difundida en su cuenta de Facebook, Palacios criticó duramente que las candidaturas de José María Balcázar Zelada (vinculado a Perú Libre), María del Carmen Alva (Acción Popular), Edgard Reymundo y Segundo Acuña representaban un continuismo golpista y corrupto. Según la legisladora, ninguna de estas opciones impulsaba una transformación estructural profunda del modelo económico que, a su juicio, perpetúa la desigualdad, el abandono del interior del país y los pactos de cúpulas partidarias.
La parlamentaria acusó a la “derecha” de imponer una falsa elección entre corrupción e impunidad, y subrayó que los candidatos priorizaban blindajes y repartijas en lugar de cambios reales, dignidad y transparencia para el “Perú profundo”. “No hemos llegado hasta aquí para legitimar más de lo mismo”, afirmó Palacios, anunciando explícitamente que no votaría por ninguno de los cuatro postulantes.
En consecuencia, Margot Palacios no respaldó a José María Balcázar Zelada, quien finalmente se impuso en segunda vuelta frente a María del Carmen Alva y asumió la presidencia del Congreso —y, por sucesión constitucional, la Presidencia interina de la República— hasta las elecciones generales del 12 de abril de 2026.
La postura de rechazo total a los cuatro candidatos de parte de la congresista evidencia su coherencia y lealtad de la Congresista a las demandas más sentidas del interior del país en medio de la crisis política.















