Perú enfrenta una devastadora emergencia ambiental, donde incendios forestales sin control han arrasado más de 1.495 hectáreas de cultivos y afectado 1.264 hectáreas adicionales. Según el Instituto Nacional de Defensa Civil (Indeci),…
Ambiente
Incendios forestales golpean a 14 regiones del Perú mientras el gobierno prioriza otros temas
El fuego amenaza comunidades, bosques y cultivos, mientras persisten interrogantes sobre el presupuesto ejecutado, la magnitud de la ayuda y los recursos desplegados. El Gobierno anunció apoyo aéreo y asistencia agraria, pero la información pública consultada no permite establecer cuánto dinero se destinó específicamente a los damnificados ni cuánto se ha gastado hasta el momento.
Lima, 13 de octubre de 2026.- Perú enfrenta una nueva emergencia ambiental. El Servicio Nacional Forestal y de Fauna Silvestre (Serfor) registró 56 incendios forestales activos en 14 regiones y 334 focos de calor. En paralelo, el Centro de Operaciones de Emergencia Nacional (COEN) reportó 35 incendios activos y 16 controlados. La diferencia entre ambos registros dificulta establecer un balance nacional único y actualizado, mientras el fuego continúa amenazando territorios rurales y comunidades indígenas.
Pérdidas humanas y territorios afectados
Los reportes periodísticos sitúan en diez el número de personas fallecidas por incendios forestales durante 2026. Las pérdidas materiales incluyen viviendas destruidas, cultivos afectados, pastizales quemados y ganado muerto. Un balance difundido por el COEN contabilizó 8.599 hectáreas de cobertura natural afectadas, aunque otras estimaciones nacionales y regionales presentan cifras superiores. Estas diferencias requieren una consolidación oficial que permita dimensionar los daños y calcular las necesidades de recuperación.
En Río Tambo, provincia de Satipo, Junín, comunidades asháninkas enfrentan las consecuencias del fuego. Los reportes disponibles señalan aproximadamente 350 hectáreas de bosque y 80 hectáreas de cultivos afectados, diez viviendas destruidas y alrededor de 50 familias perjudicadas. La pérdida de áreas forestales, terrenos agrícolas y recursos naturales compromete la economía familiar y la seguridad alimentaria de estas poblaciones. La emergencia plantea, además, la necesidad de proteger territorios indígenas cercanos a espacios naturales de conservación.
Dos helicópteros y un avión: ¿cuánto cuesta la respuesta?
El Gobierno de Keiko Fujimori anunció el despliegue de dos helicópteros equipados con helibaldes en Cusco y un avión C-27J Spartan de la Fuerza Aérea del Perú para apoyar las operaciones contra el fuego. La Presidencia informó sobre estas medidas el 11 de octubre, con prioridad en Cusco y Junín. Sin embargo, la información oficial consultada no precisa las horas de vuelo contratadas o utilizadas, el costo operativo de las aeronaves, el combustible consumido ni el número total de descargas efectuadas. Tampoco ofrece un consolidado del personal movilizado, los equipos terrestres y los recursos logísticos empleados.
La falta de un monto consolidado no demuestra que el Estado carezca de presupuesto para responder. El problema es que, con la información pública localizada, no se puede determinar cuánto dinero se ha comprometido, cuánto se ha devengado o pagado ni qué proporción corresponde a cada región. El Decreto Supremo N.° 069-2026-PCM, que actualiza el Plan Multisectorial ante Incendios Forestales 2025-2027 para 2026, establece que las intervenciones se financian con los presupuestos institucionales de los sectores involucrados, sin demandar recursos adicionales al Tesoro Público. Esa disposición no equivale a un balance del gasto ejecutado durante la emergencia actual.
Ayuda agraria: anuncios sin balance integral
El Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego (Midagri), mediante Agro Rural y el Instituto Nacional de Innovación Agraria (INIA), contempla acciones de apoyo a productores afectados, con insumos agrícolas, semillas y recursos para la alimentación del ganado. No obstante, para evaluar el alcance real de estas medidas se necesita conocer cuántos kits, pacas de heno, kilogramos de semillas y otros bienes fueron entregados efectivamente, en qué localidades, a cuántas familias y con qué costo unitario y total. Los anuncios de entregas programadas no deben contabilizarse como ayuda recibida.
Tampoco se dispone, en las fuentes consultadas, de un inventario nacional consolidado de viviendas que serán reconstruidas, hectáreas que recibirán apoyo para su recuperación, animales que serán repuestos o familias que accederán a asistencia económica directa. En consecuencia, no es posible establecer si los bienes anunciados cubren las necesidades identificadas. La publicación de padrones de beneficiarios, actas de entrega, cantidades distribuidas y presupuestos por intervención permitiría verificar la cobertura y evitar que la ayuda quede únicamente en anuncios institucionales.
Comunidades en primera línea y prevención pendiente
En varias zonas, los pobladores, las brigadas comunales, los bomberos y las autoridades locales participan directamente en las labores de contención. Los reportes sobre Río Tambo advierten dificultades para responder a incendios en territorios de difícil acceso. Esta participación resulta fundamental, pero debe acompañarse de equipos adecuados, capacitación, protección para los brigadistas y mecanismos de asistencia inmediata para quienes pierden sus viviendas y medios de vida.
La quema de pastizales y vegetación figura entre los principales factores humanos asociados a estos siniestros. La sequía, la falta de lluvias y los vientos pueden facilitar la propagación del fuego. Aunque el país cuenta con el Plan Multisectorial ante Incendios Forestales 2025-2027, la magnitud de los daños obliga a examinar no solo las operaciones de emergencia, sino también los recursos destinados a prevención, vigilancia, equipamiento y recuperación ambiental. Sin información presupuestaria comparable, resulta difícil evaluar la eficacia del gasto público.
La emergencia deja una exigencia concreta al Ejecutivo: publicar un balance verificable de los recursos movilizados, el gasto ejecutado y la ayuda entregada por región. Ese informe debería incluir los costos de las operaciones aéreas y terrestres, el número de equipos y efectivos desplegados, las cantidades de bienes distribuidos, las familias atendidas y los compromisos pendientes. Mientras continúen los incendios, la población necesita saber no solo qué acciones anuncia el Gobierno, sino también qué recursos utiliza, a quiénes llegan y qué resultados producen.