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Carnaval Ayacuchano 2026: Críticas a José Jerí por Chifagate convierten la fiesta en protesta popular
El Carnaval Ayacuchano 2026, declarado Patrimonio Cultural de la Nación, ha iniciado este 14 de febrero con una fuerte carga de sátira política que refleja el descontento ciudadano ante la coyuntura nacional. En las calles de Huamanga y en los pasacalles de las comparsas, el presidente interino José Jerí se ha convertido en el principal blanco de críticas a través de coplas, máscaras y representaciones artísticas, en el marco del tradicional espacio de expresión popular que combina celebración y protesta.
La comparsa Sublevación Fajardina ha destacado con letras virales que aluden directamente al denominado “Chifagate”, escándalo que involucra reuniones no registradas del mandatario con empresarios chinos, como Zhihua Yang. Coplas como “Ahora en el cofre ‘pajerí’ pasea, buscando su chifa mientras maquinea… dice ser Bukele pero parece pelele” y “Este es cuento chino, es ‘pajerí’ en el chifa” han resonado en las plazas, convirtiendo la fiesta en una plataforma de crítica abierta a presuntos actos de corrupción y vínculos irregulares.
Otro elemento central ha sido la máscara ganadora del concurso tradicional, titulada “Pa Jerín y sus waykis”, elaborada por la artista Elizabeth Ayala Rodríguez. La obra representa de forma caricaturesca al presidente junto a figuras allegadas, incluyendo al empresario chino mencionado en el caso, y lleva mensajes explícitos como “Debe irse de Palacio”. Esta pieza, confeccionada con materiales reciclados, ha recorrido las calles durante el ingreso triunfal del Ño Carnavalón y los corsos, simbolizando el sentir colectivo frente a los cuestionamientos que pesan sobre la gestión actual.
La tradición de usar el carnaval como catarsis social se mantiene vigente en Ayacucho, donde las comparsas —más de 250 este año— integran elementos ancestrales de fertilidad y renovación con denuncias contemporáneas. Aunque también se escuchan coplas románticas y de alabanza a la tierra, la sátira política ha dominado la agenda mediática y popular, extendiéndose incluso a referencias al Congreso y a escándalos previos, en un contexto de inestabilidad institucional a nivel nacional.
Autoridades locales y regionales han resaltado la importancia de preservar el carácter festivo y cultural del evento, programado hasta el 18 de febrero con actividades como el corso de carros alegóricos y la quema del Ño Carnavalón. Sin embargo, el ingenio popular ha transformado una vez más esta celebración andina en un espejo crítico de la realidad política peruana, demostrando que en Ayacucho la música y la danza siguen siendo herramientas poderosas de expresión ciudadana.