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Trump anuncia suspensión permanente de migración desde «países del tercer mundo»: Una medida inhumana que genera alarma global
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha anunciado a través de su red social Truth Social la suspensión permanente de la migración procedente de «todos los países del tercer mundo» hacia su nación, en respuesta a un reciente tiroteo cerca de la Casa Blanca que involucró a un ciudadano afgano con estatus de asilo. Esta decisión, que no precisa exactamente qué naciones engloba bajo este término despectivo y obsoleto, afecta potencialmente a millones de personas de regiones en desarrollo, incluyendo América Latina como Perú, Venezuela y Haití. Críticos internacionales cuestionan si esta política no solo ignora los principios básicos de los derechos humanos, sino que también perpetúa un discurso discriminatorio que estigmatiza a poblaciones vulnerables en busca de refugio o oportunidades.
La inhumanidad de esta medida radica en su enfoque amplio y punitivo, que incluye la revocación masiva de residencias permanentes, deportaciones selectivas y la eliminación de beneficios para no ciudadanos, sin considerar contextos individuales como persecuciones políticas o crisis humanitarias. ¿Cómo puede una nación construida por inmigrantes justificar la exclusión total basada en orígenes geográficos, ignorando tratados internacionales como la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados? En el caso de Perú, miles de connacionales que han emigrado legalmente podrían enfrentar revisiones arbitrarias, exacerbando la diáspora causada por inestabilidad económica y social en la región andina, y dejando familias divididas sin recurso alguno.
Organizaciones de derechos humanos como la ACLU y Amnistía Internacional han condenado esta política como un retroceso racista que viola la Constitución estadounidense y normas globales, mientras que gobiernos latinoamericanos, incluyendo el peruano, han expresado preocupación diplomática por sus impactos en remesas y relaciones bilaterales. ¿No es esta «migración inversa» promovida por Trump un eufemismo para una purga étnica disfrazada de seguridad nacional? A medida que el Congreso estadounidense debate su implementación, la comunidad internacional debe presionar por un enfoque más compasivo, recordando que la migración no es un crimen, sino un derecho humano fundamental en un mundo interconectado.