El Partido Popular Cristiano (PPC) anunció este martes la suspensión de la precandidatura presidencial de Fernando Cillóniz para las elecciones generales de 2026, luego de que se revelara su relación laboral con…
Política
Renovación Popular recibió financiamiento ilegal de Odebrecht y OAS

El partido Renovación Popular, liderado por Rafael López Aliaga, enfrenta serias acusaciones por presunto financiamiento ilegal en campañas electorales de la extinta Solidaridad Nacional, según el fiscal José Domingo Pérez. La Procuraduría Ad Hoc del caso Lava Jato solicita incluir al partido como tercero civil responsable, exigiendo una reparación civil de US$238 millones por lavado de activos. Las investigaciones señalan que Solidaridad Nacional, ahora Renovación Popular, habría recibido US$200,000 en 2011 y US$500,000 en 2014 de Odebrecht, además de US$480,000 de OAS en 2014, para la campaña municipal de Luis Castañeda Lossio.
Renovación Popular, fundado en 2020 por López Aliaga, rechaza las acusaciones, argumentando que no existía como partido en las fechas señaladas y niega vínculos con exmilitantes de Solidaridad Nacional investigados, como José Luna Gálvez. En un comunicado, el partido calificó las afirmaciones del fiscal como “falsas e infundadas”, exigiendo el cese de lo que consideran un uso indebido del cargo para desprestigiarlos. Sin embargo, la continuidad jurídica entre ambos partidos mantiene a Renovación Popular bajo escrutinio, mientras el Poder Judicial evalúa su responsabilidad en el caso.
Por si fuera poco, la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) cuestionó en 2024 el uso indebido de fondos públicos por parte de Renovación Popular, incluyendo pagos para promocionar la imagen de López Aliaga en TikTok y asesorías legales ligadas a investigaciones por lavado de activos. Estas irregularidades podrían derivar en sanciones administrativas, intensificando la controversia en torno al partido. Mientras el caso avanza, el debate sobre la transparencia en el financiamiento político en Perú se reaviva, poniendo presión sobre una de las fuerzas políticas más visibles del país.
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El ascenso de Roberto Sánchez reconfigura la contienda electoral 2026 en Perú

El candidato presidencial Roberto Sánchez, de Juntos por el Perú, empieza a consolidarse como una de las sorpresas de las elecciones generales de 2026, impulsado principalmente por su crecimiento en regiones fuera de Lima. Aunque su intención de voto a nivel nacional sigue siendo reducida, su avance sostenido en el interior del país ha captado la atención de analistas y competidores, que ya lo ven practicamente en la segunda vuelta electoral.
En los últimos meses, Sánchez ha pasado de cifras marginales a posicionarse como uno de los candidatos con mayor crecimiento relativo. Su respaldo aún no lo ubica entre los favoritos, pero sí lo coloca en una tendencia ascendente en un escenario marcado por la fragmentación del voto y un alto porcentaje de indecisos.
El dato más significativo de su campaña es su desempeño en el ámbito rural. Mientras en Lima su candidatura apenas registra apoyo, en zonas del interior alcanza niveles considerablemente más altos, lo que evidencia una brecha territorial en las preferencias electorales. Este patrón refleja un fenómeno recurrente en la política peruana: el surgimiento de liderazgos con base del interior del país.

En el sur centro del país, este crecimiento está estrechamente vinculado al trabajo político de la congresista ayacuchana Margot Palacios Huamán, quien goza de respaldo en sectores populares. Su presencia territorial y articulación con organizaciones sociales han fortalecido la campaña de Sánchez en estas regiones.
Palacios es reconocida por haber votado en contra de la vacancia del expresidente Pedro Castillo, así como por su discurso en defensa del voto popular y de las demandas del interior del país. Actualmente, postula al Senado Nacional con el número 8 por Juntos por el Perú, consolidándose como una figura clave dentro de la estrategia política del partido.
El respaldo a Sánchez se concentra especialmente en sectores rurales y en votantes de menores ingresos, donde su propuesta de cambio constitucional, libertad de Pedro Castillo, inclusión social y fortalecimiento de economías locales ha logrado mayor identificación. No obstante, su limitada presencia en espacios urbanos sigue siendo uno de sus principales desafíos que piensa revertir en las próximas semanas.
En un contexto donde más de la mitad del electorado aún no define su voto, el crecimiento de Sánchez podría ampliarse si logra capitalizar el descontento y expandir su alcance hacia las ciudades. Por ahora, su candidatura refleja el peso creciente del voto del interior en la definición política del país.
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Margot Palacios rechazó a los cuatro candidatos a la presidencia del Congreso por representar el continuismo golpista y corrupto

La congresista Margot Palacios Huamán, actualmente no agrupada y candidata al Senado por Juntos por el Perú, rechazó de manera tajante respaldar a cualquiera de los cuatro postulantes a la presidencia del Congreso durante la sesión extraordinaria del 18 y 19 de febrero de 2026, tras la censura al entonces titular José Jerí Oré.
En una transmisión en vivo difundida en su cuenta de Facebook, Palacios criticó duramente que las candidaturas de José María Balcázar Zelada (vinculado a Perú Libre), María del Carmen Alva (Acción Popular), Edgard Reymundo y Segundo Acuña representaban un continuismo golpista y corrupto. Según la legisladora, ninguna de estas opciones impulsaba una transformación estructural profunda del modelo económico que, a su juicio, perpetúa la desigualdad, el abandono del interior del país y los pactos de cúpulas partidarias.
La parlamentaria acusó a la “derecha” de imponer una falsa elección entre corrupción e impunidad, y subrayó que los candidatos priorizaban blindajes y repartijas en lugar de cambios reales, dignidad y transparencia para el “Perú profundo”. “No hemos llegado hasta aquí para legitimar más de lo mismo”, afirmó Palacios, anunciando explícitamente que no votaría por ninguno de los cuatro postulantes.
En consecuencia, Margot Palacios no respaldó a José María Balcázar Zelada, quien finalmente se impuso en segunda vuelta frente a María del Carmen Alva y asumió la presidencia del Congreso —y, por sucesión constitucional, la Presidencia interina de la República— hasta las elecciones generales del 12 de abril de 2026.
La postura de rechazo total a los cuatro candidatos de parte de la congresista evidencia su coherencia y lealtad de la Congresista a las demandas más sentidas del interior del país en medio de la crisis política.
Actualidad
José María Balcázar asume como presidente interino de Perú tras maratónica elección en el Congreso

Lima, 19 de febrero de 2026.- En una sesión extraordinaria que se extendió hasta la madrugada, el Congreso de la República eligió este miércoles al congresista José María Balcázar Zelada como nuevo presidente del Legislativo, lo que lo convierte automáticamente en presidente interino de la República. El jurista de 83 años, militante de Perú Libre, superó en segunda vuelta a María del Carmen Alva (Acción Popular) con 64 votos contra 46, marcando un sorpresivo regreso de la izquierda al poder ejecutivo en medio de la crisis política que azota al país desde hace más de una década.
La jornada maratónica comenzó tras la destitución exprés del anterior presidente interino, José Jerí, censurado el martes por presuntos escándalos de corrupción, incluyendo reuniones irregulares con empresarios chinos. Con el artículo 115 de la Constitución activado por la vacancia en la línea de sucesión —tras las destituciones de Dina Boluarte en 2025 y el legado de inestabilidad desde Pedro Castillo—, cuatro candidatos compitieron: Balcázar (Perú Libre), Alva (Acción Popular), Héctor Acuña (Honor y Democracia) y Édgar Reymundo (Bloque Democrático Popular). En la primera vuelta, Balcázar obtuvo 46 votos, Alva 43 (o 44 según algunas fuentes), y los otros dos quedaron eliminados con 13 y 7 sufragios, respectivamente, obligando a una segunda ronda decisiva.
La victoria de Balcázar se debió a una coalición táctica de última hora: el bloque consolidado de izquierda (Perú Libre y aliados), sumado a votos clave de Alianza para el Progreso (APP), Podemos Perú y sectores disidentes de derecha que rechazaban el estilo confrontacional de Alva. La ex presidenta del Congreso pagó caro sus polémicas pasadas, acusaciones de negociaciones cuestionables y la fragmentación del espectro conservador, que no logró unificar apoyos suficientes en un Parlamento hiperdividido. Al proclamarse el resultado, Balcázar juramentó de inmediato y se trasladó a Palacio de Gobierno, donde prometió estabilidad, respeto a la institucionalidad y una transición ordenada hacia las elecciones generales del 12 de abril.
Con este nombramiento, Balcázar —exmagistrado del Tribunal Constitucional y representante por Lambayeque— se convierte en el noveno jefe de Estado en poco más de diez años y en el presidente de mayor edad en la historia del Perú. Su mandato será efímero: solo hasta el 28 de julio de 2026, cuando entregue la banda presidencial al ganador de los comicios. Desde la clandestinidad, el líder de Perú Libre, Vladimir Cerrón (prófugo desde 2023), ya ejerció influencia pública exigiendo cambios en la Policía Nacional, lo que anticipa tensiones en este breve gobierno de transición.
La elección expone una vez más la fragilidad institucional peruana, con un Congreso fragmentado donde los pactos voto a voto priman sobre las ideologías. Mientras el país se prepara para unas elecciones con récord de candidatos presidenciales, Balcázar llega como figura de consenso precario, pero con el desafío de garantizar comicios limpios y pacíficos en un contexto de desconfianza ciudadana y protestas latentes.

















