Los sindicatos de Argentina hicieron este miércoles una primera demostración de fuerza contra el ajuste económico y las reformas que impulsa el gobierno de Javier Milei, con una huelga general y protestas…
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Argentina en lucha: Senado aprueba reforma laboral ultraliberal de Milei con jornadas de 12 horas y pagos en especie

Buenos Aires, 16 de febrero de 2026.- El Senado argentino concedió media sanción a la Ley de Modernización Laboral, impulsada por el presidente Javier Milei, en una votación ajustada de 42 a favor y 30 en contra tras una maratónica sesión de más de 14 horas. Esta reforma, que modifica más de 50 artículos de la Ley de Contrato de Trabajo (LCT) vigente desde 1974, permite extender la jornada laboral diaria hasta 12 horas mediante un banco de horas compensatorio, habilita el pago de salarios en especie (como alimentos o alojamiento), reduce el cálculo de indemnizaciones por despido y limita el derecho a huelga en sectores esenciales. El proyecto ahora pasa a la Cámara de Diputados, donde el oficialismo busca su aprobación definitiva antes del inicio de sesiones ordinarias el 1 de marzo.
Entre los cambios más cuestionados destacan la posibilidad de abonar remuneraciones en moneda extranjera o bienes en lugar de efectivo exclusivo, el fraccionamiento de vacaciones en cualquier época del año (sin obligación de concentrarlas en verano), la reducción del pago en licencias por enfermedad no laboral (hasta 50-75% en algunos casos) y la priorización de convenios colectivos por empresa sobre los sectoriales. El Gobierno defiende estas medidas como esenciales para atraer inversiones, bajar la litigiosidad laboral y fomentar empleo formal en un contexto de alta informalidad. Sin embargo, sindicatos y oposición las califican de regresivas, precarizadoras y un retroceso en derechos conquistados por generaciones de trabajadores argentinos.
La aprobación se produjo en medio de intensas protestas convocadas por la Confederación General del Trabajo (CGT) y otras centrales obreras. Miles de manifestantes se concentraron frente al Congreso desde el 11 de febrero, con pancartas y consignas contra lo que denominan «esclavitud moderna». La movilización escaló a enfrentamientos violentos: grupos arrojaron piedras y bombas molotov, mientras la policía respondió con gases lacrimógenos, balas de goma y cañones de agua. El saldo oficial reportó al menos 71 detenidos y varios heridos (incluyendo 12-15 agentes), según fuentes de Seguridad y reportes periodísticos de Infobae, El País y France 24.
Ante este panorama de alta conflictividad social, la CGT convocó de urgencia a su Consejo Directivo (reunión virtual el lunes 16 de febrero) para evaluar la convocatoria a un paro general nacional de 24 horas, posiblemente coincidiendo con el tratamiento del proyecto en Diputados. Líderes sindicales como Cristian Jerónimo afirmaron que «están dadas todas las condiciones» para una medida de fuerza masiva, con llamados a nuevas movilizaciones y posibles acciones judiciales por inconstitucionalidad. La central obrera advierte que la reforma beneficia a grandes empresas a costa de los trabajadores y prepara un plan de lucha para frenar su avance.
Desde Lima, esta crisis laboral en Argentina genera preocupación regional: reformas de este tipo podrían inspirar agendas similares en otros países sudamericanos, donde la protección de derechos laborales enfrenta presiones económicas. Organizaciones peruanas de defensa del trabajo observan con alerta cómo el argumento de «modernización» podría diluir conquistas históricas en materia de jornada, salarios dignos y libertad sindical, en un contexto de creciente desigualdad en la región.
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Debate presidencial 2026: primeras intervenciones dejan desempeños dispares y lecturas divididas

El ciclo de debates presidenciales organizado por el Jurado Nacional de Elecciones (JNE) se inició este 23 de marzo en Lima con la participación de 12 candidatos, marcando el arranque de un formato inédito que busca incluir a la totalidad de postulantes en carrera. La jornada se desarrolló en el Centro de Convenciones de Lima como parte de una serie de seis fechas programadas de cara a las elecciones generales de 2026.
El debate se estructuró en bloques de tres candidatos por turno, bajo el modelo de “ternas”, lo que permitió una participación ordenada, aunque limitó la confrontación directa entre los aspirantes con mayor intención de voto. Esta característica ha generado críticas desde distintos sectores, que consideran que el formato reduce la intensidad del intercambio político.
Durante esta primera jornada se abordaron temas clave como la inseguridad ciudadana, la lucha contra la criminalidad y la corrupción. Las intervenciones, de duración limitada, incluyeron respuestas a preguntas ciudadanas, obligando a los candidatos a sintetizar sus propuestas en mensajes breves y concretos.
En cuanto a los desempeños, diversas lecturas coinciden en que Fernando Olivera -según algunos análisis y reacciones iniciales- logró intervenciones más claras y directas, destacando por su capacidad de adaptación al formato y por mensajes que conectaron con las preocupaciones ciudadanas, pero especialmente porque dijo algunos temas nada buenos para César Acuña de APP, José Luna de Podemos Perú, José Williams de Avanza País y Wolfgang Grozo.
En contraste, otros candidatos enfrentaron mayores dificultades para desenvolverse en el esquema del debate. Entre ellos, César Acuña, José Luna, Wolfgang Grozo y Alfonso López Chau recibieron cuestionamientos por intervenciones percibidas como poco claras o con menor impacto para los peruanos, pasando como los peores del momento, en una dinámica donde la precisión y el manejo del tiempo resultaron determinantes.
Pese a algunos momentos de tensión entre participantes, el formato limitó los intercambios prolongados, derivando en un debate más expositivo que confrontacional. Analistas coinciden en que este esquema favorece a candidatos con mensajes simples y directos, pero dificulta el contraste profundo de propuestas, dando lugar a que los electores esperen aún la presentación de otros candidatos en fechas posteriores para definir su votación.
Con esta primera jornada, la rueda de debates del JNE inicia su desarrollo en un escenario marcado por la alta fragmentación política y la indecisión del electorado. A medida que avancen las siguientes fechas, el desempeño de los candidatos será clave para consolidar posiciones y captar la atención de los votantes aún indecisos.
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El ascenso de Roberto Sánchez reconfigura la contienda electoral 2026 en Perú

El candidato presidencial Roberto Sánchez, de Juntos por el Perú, empieza a consolidarse como una de las sorpresas de las elecciones generales de 2026, impulsado principalmente por su crecimiento en regiones fuera de Lima. Aunque su intención de voto a nivel nacional sigue siendo reducida, su avance sostenido en el interior del país ha captado la atención de analistas y competidores, que ya lo ven practicamente en la segunda vuelta electoral.
En los últimos meses, Sánchez ha pasado de cifras marginales a posicionarse como uno de los candidatos con mayor crecimiento relativo. Su respaldo aún no lo ubica entre los favoritos, pero sí lo coloca en una tendencia ascendente en un escenario marcado por la fragmentación del voto y un alto porcentaje de indecisos.
El dato más significativo de su campaña es su desempeño en el ámbito rural. Mientras en Lima su candidatura apenas registra apoyo, en zonas del interior alcanza niveles considerablemente más altos, lo que evidencia una brecha territorial en las preferencias electorales. Este patrón refleja un fenómeno recurrente en la política peruana: el surgimiento de liderazgos con base del interior del país.

En el sur centro del país, este crecimiento está estrechamente vinculado al trabajo político de la congresista ayacuchana Margot Palacios Huamán, quien goza de respaldo en sectores populares. Su presencia territorial y articulación con organizaciones sociales han fortalecido la campaña de Sánchez en estas regiones.
Palacios es reconocida por haber votado en contra de la vacancia del expresidente Pedro Castillo, así como por su discurso en defensa del voto popular y de las demandas del interior del país. Actualmente, postula al Senado Nacional con el número 8 por Juntos por el Perú, consolidándose como una figura clave dentro de la estrategia política del partido.
El respaldo a Sánchez se concentra especialmente en sectores rurales y en votantes de menores ingresos, donde su propuesta de cambio constitucional, libertad de Pedro Castillo, inclusión social y fortalecimiento de economías locales ha logrado mayor identificación. No obstante, su limitada presencia en espacios urbanos sigue siendo uno de sus principales desafíos que piensa revertir en las próximas semanas.
En un contexto donde más de la mitad del electorado aún no define su voto, el crecimiento de Sánchez podría ampliarse si logra capitalizar el descontento y expandir su alcance hacia las ciudades. Por ahora, su candidatura refleja el peso creciente del voto del interior en la definición política del país.
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Margot Palacios rechazó a los cuatro candidatos a la presidencia del Congreso por representar el continuismo golpista y corrupto

La congresista Margot Palacios Huamán, actualmente no agrupada y candidata al Senado por Juntos por el Perú, rechazó de manera tajante respaldar a cualquiera de los cuatro postulantes a la presidencia del Congreso durante la sesión extraordinaria del 18 y 19 de febrero de 2026, tras la censura al entonces titular José Jerí Oré.
En una transmisión en vivo difundida en su cuenta de Facebook, Palacios criticó duramente que las candidaturas de José María Balcázar Zelada (vinculado a Perú Libre), María del Carmen Alva (Acción Popular), Edgard Reymundo y Segundo Acuña representaban un continuismo golpista y corrupto. Según la legisladora, ninguna de estas opciones impulsaba una transformación estructural profunda del modelo económico que, a su juicio, perpetúa la desigualdad, el abandono del interior del país y los pactos de cúpulas partidarias.
La parlamentaria acusó a la “derecha” de imponer una falsa elección entre corrupción e impunidad, y subrayó que los candidatos priorizaban blindajes y repartijas en lugar de cambios reales, dignidad y transparencia para el “Perú profundo”. “No hemos llegado hasta aquí para legitimar más de lo mismo”, afirmó Palacios, anunciando explícitamente que no votaría por ninguno de los cuatro postulantes.
En consecuencia, Margot Palacios no respaldó a José María Balcázar Zelada, quien finalmente se impuso en segunda vuelta frente a María del Carmen Alva y asumió la presidencia del Congreso —y, por sucesión constitucional, la Presidencia interina de la República— hasta las elecciones generales del 12 de abril de 2026.
La postura de rechazo total a los cuatro candidatos de parte de la congresista evidencia su coherencia y lealtad de la Congresista a las demandas más sentidas del interior del país en medio de la crisis política.

















