El incremento en las precipitaciones se espera especialmente en la sierra norte, con hasta 14 milímetros por día (lluvia moderada), la sierra centro con alrededor de 15 milímetros (lluvia fuerte) y la…
Actualidad
La drástica caída del precio de la papa y otros productos agrícolas está afectando a las familias campesinas del Perú

En diversas regiones del Perú, los productores agrarios enfrentan una de las peores crisis de las últimas décadas debido a la significativa disminución en los precios de cultivos esenciales como la papa, el choclo y la zanahoria. Esta situación está afectando gravemente la economía de las familias campesinas, quienes ven cómo sus inversiones no se recuperan y sus deudas aumentan.
En Huancavelica, los agricultores han tenido que vender la unidad de choclo entre 10 y 50 céntimos, un precio inferior al de un pan, mientras que en los mercados urbanos este producto se vende a precios mucho más altos, sin que esa ganancia beneficie a los productores. La zanahoria se comercializa a 50 céntimos por kilo. Además, el costo del transporte hacia Lima es elevado debido a los peajes, lo que dificulta aún más la rentabilidad. Gloria Vega, comerciante local, ofrece una tonelada de choclo a 200 soles.
Andrés Gabriel Castro, productor de papa en Huaribamba, provincia de Tayacaja, departamento de Huancavelica, optó por vender su cosecha directamente en las calles de la capital departamental, ya que los intermediarios le ofrecían solo 30 céntimos por kilo. «Invertí 16 mil soles para sembrar una hectárea de papa y vendiendo a 30 céntimos el kilo apenas recuperé 3 mil soles. Ahora estoy endeudado y no sé cómo pagar», lamentó Castro.

Los productores de Huánuco también se ven afectados por la caída en los precios de la papa blanca. Sin embargo, algunas organizaciones han encontrado oportunidades en mercados especializados. Por ejemplo, la organización Plaza Punta de Panao tiene un contrato en Lima para proveer variedades de papas nativas como jejorani, cachua de toro, sumaq sonqo y huayro macho. Otra asociación en Tranca Buenos Aires produce la variedad huayro moro para una empresa que fabrica vodka en Lima.
El especialista en agricultura de la región recomienda a los productores que cosechan entre abril y mayo que siembren choclo después de la papa, ya que esta deja nutrientes en el suelo. Al cosechar entre agosto y diciembre, podrían obtener mejores precios debido a la escasez estacional de choclo, con precios por unidad entre 1.00 y 1.50 soles.
En el Valle del Mantaro, departamento de Junín, los precios de la papa, el choclo y la zanahoria están por los suelos en las chacras, perjudicando a los productores locales. Un saco de 50 kilos de zanahoria se vende a 15 soles en chacra, y por kilo se comercializa entre 20 y 30 céntimos. El choclo de primera calidad se vende a 50 céntimos la unidad, y los medianos a 30 céntimos. La papa de variedad única está a 40 céntimos por kilo en chacra, mientras que la yungay se vende a 50 céntimos.
«Con estos precios, los productores están prácticamente regalando su cosecha a los intermediarios, a pesar de los altos costos de producción que enfrentan», señaló Saúl Villanueva Castro, productor agrario y exalcalde de Sicaya. El costo de producción es elevado, oscilando entre 15 mil y 20 mil soles por hectárea de zanahoria, y entre 25 mil y 30 mil soles por hectárea de papa y choclo.
Los agricultores de la provincia de Andahuaylas, del departamento de Apurímac, están preocupados por la baja de precios de la papa, el alza de los costos de los peones y el incremento en los precios de los pesticidas. La arroba de papa se está vendiendo a 5 soles, mientras que el jornal de los peones cuesta 120 soles, equivalente al valor de tres sacos de papa.
Esta situación ha llevado a una descapitalización de los agricultores, quienes no logran cubrir sus costos de producción y enfrentan deudas crecientes. La falta de acceso a mercados justos y la dependencia de intermediarios agravan la crisis, dejando a las familias campesinas en una situación de vulnerabilidad económica.
Nacional
Trabajadores CAS exigen CTS y gratificaciones al 100% y rechazan espera hasta 2030

Cercado de Lima, 9 de julio 2026.- La discusión del proyecto que busca mejorar los derechos laborales de los trabajadores bajo el régimen de Contratación Administrativa de Servicios (CAS) se ha convertido en uno de los temas más sensibles del debate político y presupuestal en el Congreso de la República. Miles de servidores públicos agrupados en sindicatos nacionales mantienen la presión para que se reconozca el pago completo de la Compensación por Tiempo de Servicios (CTS) y de las gratificaciones equivalentes a una remuneración íntegra, rechazando cualquier esquema que postergue estos beneficios durante varios años.
El principal punto de controversia surgió tras conocerse una propuesta de trabajo debatida en la Comisión de Presupuesto y Cuenta General de la República que planteaba una aplicación progresiva de estos derechos laborales. Según la iniciativa discutida, el reconocimiento de la CTS y las gratificaciones comenzaría con un 10% durante el presente año, alcanzando el 100% recién en el año 2030. Para los gremios estatales, este cronograma mantiene la desigualdad entre trabajadores del propio Estado y prolonga una situación que consideran discriminatoria frente a otros regímenes laborales públicos.
Las organizaciones sindicales, que representan a trabajadores CAS de sectores como Salud, Educación, gobiernos regionales, municipalidades y entidades administrativas, sostienen que la implementación debe realizarse en un plazo considerablemente menor. Argumentan que miles de servidores cumplen funciones permanentes desde hace varios años sin acceder plenamente a beneficios laborales equivalentes a los de otros trabajadores estatales, pese a desempeñar labores esenciales para el funcionamiento de los servicios públicos.
La presión también se refleja en las calles. Diversas federaciones nacionales han realizado plantones y movilizaciones frente al Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) y el Congreso de la República para exigir una solución durante el debate legislativo. En paralelo, dirigentes sindicales mantienen reuniones con congresistas y representantes técnicos con el objetivo de incorporar modificaciones al texto sustitutorio antes de que la iniciativa retorne a discusión en la Comisión Permanente.
En las regiones, el escenario también comienza a tensarse. En Cusco, Arequipa y Puno, sindicatos de trabajadores de salud y educación han advertido que podrían convocar paros preventivos si se mantiene la progresividad hasta 2030 para el pago íntegro de la CTS y las gratificaciones. Los dirigentes sostienen que el incremento del costo de vida y las condiciones económicas en las zonas altoandinas hacen urgente acelerar el reconocimiento de estos derechos laborales.
Situaciones similares se reportan en Junín y Ayacucho, donde gremios del sector educación y trabajadores de municipios provinciales permanecen en asamblea permanente. Entre sus demandas figura que los recursos provenientes de los saldos de balance regionales, considerados dentro del debate del crédito suplementario y de la descentralización financiera, incluyan partidas de contingencia destinadas a mejorar las condiciones laborales del personal contratado bajo el régimen CAS.
Mientras el Congreso mantiene en cuarto intermedio el análisis del proyecto y el Ejecutivo evalúa su viabilidad presupuestal, la expectativa se centra en encontrar una fórmula financiera que permita acelerar el reconocimiento de estos beneficios sin comprometer el equilibrio de las finanzas públicas. La decisión que adopten la Comisión de Presupuesto, presidida por el congresista Alejandro Soto, y el Ministerio de Economía y Finanzas será determinante para definir si miles de trabajadores CAS logran una mejora inmediata de sus derechos laborales o si el conflicto social continúa escalando en las próximas semanas.
Actualidad
Crédito suplementario de S/ 9,596 millones entra en fase decisiva: Congreso suspende debate para destrabar millonario presupuesto nacional

Lima, 09 de julio 2026.- La Comisión Permanente del Congreso ingresó a una etapa decisiva en el análisis del Proyecto de Ley N.º 14799/2025-PE, mediante el cual el Poder Ejecutivo solicita la aprobación de un crédito suplementario superior a los S/ 9,596 millones para financiar inversiones públicas, garantizar la continuidad de servicios esenciales del Estado, evitar la paralización de obras en ejecución y asegurar los recursos logísticos para las Elecciones Regionales y Municipales. Tras más de dos horas de intenso debate, la sesión fue suspendida mediante un cuarto intermedio para elaborar un texto sustitutorio que permita alcanzar consensos políticos.
El pedido fue formulado por el presidente de la Comisión de Presupuesto y Cuenta General de la República, Alejandro Soto, integrante de la bancada de Alianza para el Progreso (APP), quien explicó que durante el cuarto intermedio se trabajará de manera coordinada con los equipos técnicos del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF). El propósito es incorporar diversas demandas planteadas por congresistas de distintas regiones sin comprometer el equilibrio de las finanzas públicas ni alterar la sostenibilidad fiscal del Estado.
El proyecto contempla dos grandes fuentes de financiamiento. La primera corresponde a S/ 5,435 millones, que serán incorporados por los gobiernos regionales y locales mediante saldos de balance y mayores ingresos provenientes del canon, sobrecanon y regalías, conforme al artículo 27 de la iniciativa legislativa. La segunda comprende S/ 4,160 millones provenientes del Gobierno Central, de los cuales S/ 2,900 millones serán financiados con Recursos Ordinarios del Tesoro Público y S/ 1,260 millones mediante la emisión interna de bonos soberanos.
Uno de los aspectos que generó mayor controversia fue la situación de los trabajadores sujetos al régimen CAS. Durante el debate, diversos parlamentarios cuestionaron la eliminación de una disposición del dictamen original que establecía una implementación progresiva del pago del 100 % de la Compensación por Tiempo de Servicios (CTS) y de las gratificaciones, iniciando con un reconocimiento del 10 % y extendiendo el proceso hasta el año 2030. Legisladores y representantes de gremios consideraron excesivo ese plazo, por lo que solicitaron una alternativa financiera que permita acelerar el reconocimiento de estos beneficios laborales.
Otro punto de fuerte discusión estuvo relacionado con la transparencia en la distribución de los recursos destinados a gobiernos locales. Diversos congresistas exigieron al MEF detallar con precisión qué municipalidades serán beneficiadas y cuáles serán las obras específicas que recibirán financiamiento, rechazando asignaciones bajo conceptos generales como «proyectos de desarrollo local». Los legisladores demandaron que el presupuesto identifique claramente proyectos de infraestructura educativa, saneamiento, puentes, carreteras y sistemas de agua potable para garantizar un adecuado control del gasto público.
En paralelo, especialistas en materia económica y organismos vinculados al control del gasto público han advertido sobre la necesidad de sustentar técnicamente cada una de las partidas incluidas en el crédito suplementario. Los analistas sostienen que, si bien la inyección de recursos resulta necesaria para mantener la ejecución de inversiones y servicios del Estado, también debe preservarse la disciplina fiscal, especialmente en un contexto de transición hacia un nuevo gobierno y de mayores exigencias presupuestales para el proceso electoral.
La Comisión Permanente mantiene facultades legislativas delegadas para debatir y aprobar esta iniciativa antes de que concluya el actual periodo legislativo. El resultado de las negociaciones durante el cuarto intermedio será determinante para definir si el Congreso autoriza uno de los mayores créditos suplementarios de los últimos años, una decisión que impactará directamente en la ejecución de obras públicas, la gestión de los gobiernos regionales y municipales, así como en la organización de las próximas elecciones en el país.
Agricultura
Puno en emergencia: crisis hídrica amenaza a miles de alpacas y exigen megaproyecto de siembra y cosecha de agua

Puno, 8 de julio 2026.- La creciente escasez de lluvias en las provincias altoandinas de Puno ha encendido las alarmas entre productores, gremios agrarios y especialistas, quienes advierten que la ganadería alpaquera enfrenta una de sus mayores amenazas en los últimos años. La disminución de las precipitaciones ha reducido la disponibilidad de bofedales, manantiales y pastizales naturales, afectando directamente la alimentación y supervivencia de miles de alpacas, actividad que constituye el principal sustento económico de numerosas comunidades campesinas.
Representantes de organizaciones de productores alpaqueros señalaron que la crisis climática está alterando el ciclo hídrico de las zonas ubicadas por encima de los 4,000 metros sobre el nivel del mar, donde la falta de agua ya provoca pérdidas en la producción de fibra, menor peso del ganado y una mayor mortalidad de crías. Según cifras del Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego (Midagri), el Perú concentra alrededor del 87 % de la población mundial de alpacas, de las cuales más del 40 % se encuentran en la región Puno, considerada el principal centro de producción del país.
Frente a este panorama, gremios agrarios, técnicos y especialistas en recursos hídricos han propuesto la ejecución de un megaproyecto regional de siembra y cosecha de agua, que contemple la construcción de qochas, reservorios, zanjas de infiltración, recuperación de bofedales y reforestación con especies nativas. La iniciativa busca almacenar agua durante la temporada de lluvias para garantizar su disponibilidad en los meses de estiaje, fortaleciendo la resiliencia de las comunidades frente a los efectos del cambio climático.
Los impulsores de la propuesta sostienen que la inversión en infraestructura natural resulta más rentable que atender de manera permanente las emergencias provocadas por sequías y heladas. Asimismo, solicitaron al Gobierno Central, al Gobierno Regional de Puno y a las municipalidades priorizar recursos para la implementación de un plan integral que involucre a las comunidades campesinas, universidades, organismos técnicos y programas de desarrollo rural, con el objetivo de asegurar la sostenibilidad de la actividad alpaquera.
La preocupación también alcanza al sector exportador, debido a que la fibra de alpaca peruana representa uno de los productos textiles de mayor valor en los mercados internacionales. Los productores advirtieron que, de no ejecutarse medidas estructurales para garantizar la disponibilidad de agua en las zonas altoandinas, la producción podría verse seriamente afectada en los próximos años, comprometiendo la economía regional y la seguridad alimentaria de miles de familias que dependen directamente de la ganadería alpaquera.
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