La Segunda Sala Penal Nacional de Apelaciones confirmó la anulación del juicio oral en el emblemático caso Cócteles, que involucra a Keiko Fujimori y a otros 32 integrantes y simpatizantes de Fuerza…
Nacional
Perú: Expresidentes presos, Nadine Heredia asilada en Brasil y Keiko Fujimori libre

Lima – El Perú enfrenta una crisis política y judicial sin precedentes, marcada por un trato asimétrico de la justicia hacia sus líderes. Mientras los expresidentes Alejandro Toledo, Ollanta Humala y Pedro Castillo cumplen condena o prisión preventiva en el penal de Barbadillo por delitos como lavado de activos, y Nadine Heredia, esposa de Humala, ha obtenido asilo político en Brasil tras ser condenada, Keiko Fujimori, hija del fallecido Alberto Fujimori, permanece libre y habilitada para postular a la presidencia en 2026, pese a enfrentar acusaciones similares. El suicidio de Alan García en 2019, para evitar su detención por sobornos, completa un panorama que ha desatado críticas por la aparente impunidad de algunos y el rigor hacia otros.
Barbadillo: La cárcel de los expresidentes

El penal de Barbadillo, en Ate, se ha convertido en un símbolo de la crisis política peruana. Alejandro Toledo, extraditado desde Estados Unidos en 2023, cumple 20 años de prisión por recibir US$35 millones de Odebrecht para la Carretera Interoceánica, condenado por colusión y lavado de activos. Ollanta Humala, sentenciado el 15 de abril de 2025 a 15 años por lavado de activos, enfrenta cargos por aceptar US$3 millones de Odebrecht y fondos ilícitos venezolanos para su campaña de 2011. Pedro Castillo, detenido tras intentar disolver el Congreso en diciembre de 2022, está en prisión preventiva por rebelión y liderar una presunta red de corrupción en contratos públicos.
Nadine Heredia, ex primera dama y esposa de Humala, fue condenada a 15 años en el mismo caso. Tras 18 meses de prisión preventiva entre 2017 y 2018, Heredia solicitó asilo en Brasil, argumentando persecución política y problemas de salud. El 16 de abril, el gobierno de Lula da Silva le otorgó el estatus de asilada, y Heredia llegó a Brasilia en un vuelo militar. La decisión generó una tormenta de críticas en Perú. La congresista María del Carmen Alva (Acción Popular) calificó el asilo como “un insulto a la justicia”, mientras Sigrid Bazán (Cambio Democrático) cuestionó al gobierno de Dina Boluarte por otorgar salvoconductos. En X, usuarios denunciaron un “pacto de impunidad” entre gobiernos de izquierda.

Keiko Fujimori: Libre y candidata
En un contraste que indigna a muchos, Keiko Fujimori, líder de Fuerza Popular, enfrenta un juicio oral iniciado en 2022 por lavado de activos, organización criminal y obstrucción a la justicia, con un pedido fiscal de 30 años de prisión. La Fiscalía la acusa de recibir US$1.2 millones de Odebrecht y otros fondos ilícitos para sus campañas de 2011 y 2016, respaldada por testimonios de Marcelo Odebrecht y evidencia de una contabilidad ficticia. Sin embargo, Fujimori solo estuvo en prisión preventiva entre 2018 y 2020. Hoy, libre y con derechos políticos intactos, anunció su candidatura presidencial para 2026 durante un evento en Chorrillos el 10 de abril, proyectándose como una figura central en la política peruana.
El caso de Alan García añade otra dimensión al drama. Investigado por sobornos de Odebrecht para el Metro de Lima, García se suicidó el 17 de abril de 2019, cuando la Policía llegó a detenerlo. Su muerte polarizó al país, con seguidores que alegan persecución y detractores que ven en su acto una evasión de la justicia.
Críticas al sistema judicial

El trato dispar ha puesto al sistema judicial bajo escrutinio. “La justicia peruana opera con criterios políticos, no técnicos, perpetuando la impunidad de algunos”, afirmó el economista Juan Pari, exmiembro de la comisión Lava Jato, en entrevista con Público. Pari señaló que el caso Odebrecht, que involucra a todos los expresidentes mencionados, ha sido manejado de forma “compartimentada”, permitiendo que Fujimori evada medidas más severas. La presidenta del Poder Judicial, Elvia Barrios, calificó el asilo de Heredia como “un precedente preocupante”, pero su silencio sobre Fujimori intensificó las críticas de parcialidad.
Una encuesta de Ipsos de marzo de 2025 revela que el 78% de peruanos cree que el Poder Judicial “favorece a los poderosos”, y el 65% percibe un trato preferencial hacia Fujimori. La politóloga María Alejandra Campos explicó: “El fujimorismo ha tejido redes de protección en el sistema judicial y mediático, lo que permite a Keiko mantenerse libre y candidata, mientras otros enfrentan todo el peso de la ley”. En X, mensajes como “Keiko libre por los mismos delitos que tienen a otros presos, ¿quién controla la justicia?” reflejan la frustración popular.

Contexto regional
El caso peruano resuena en América Latina. En Brasil, el asilo de Heredia generó tensiones diplomáticas, con medios peruanos acusando al gobierno de Lula de proteger a corruptos por afinidad ideológica. En México, el caso de Emilio Lozoya, ligado a Odebrecht, muestra procesos judiciales lentos que alimentan percepciones de impunidad. En Guatemala, líderes políticos han evadido la justicia mediante maniobras legales, similar al caso de Fujimori. Estos ejemplos destacan los desafíos regionales para combatir la corrupción de alto nivel.
Impacto político y económico
La crisis judicial agrava la polarización en Perú. Barbadillo simboliza el castigo a algunos líderes, pero la libertad de Fujimori refuerza la narrativa de un sistema que beneficia a ciertos sectores. El asilo de Heredia, visto como una “fuga avalada” por Boluarte, debilita la credibilidad institucional. Manifestaciones en Lima, Cusco y Arequipa han exigido “justicia igual para todos”, con pancartas comparando los casos.
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Margot Palacios rechazó a los cuatro candidatos a la presidencia del Congreso por representar el continuismo golpista y corrupto

La congresista Margot Palacios Huamán, actualmente no agrupada y candidata al Senado por Juntos por el Perú, rechazó de manera tajante respaldar a cualquiera de los cuatro postulantes a la presidencia del Congreso durante la sesión extraordinaria del 18 y 19 de febrero de 2026, tras la censura al entonces titular José Jerí Oré.
En una transmisión en vivo difundida en su cuenta de Facebook, Palacios criticó duramente que las candidaturas de José María Balcázar Zelada (vinculado a Perú Libre), María del Carmen Alva (Acción Popular), Edgard Reymundo y Segundo Acuña representaban un continuismo golpista y corrupto. Según la legisladora, ninguna de estas opciones impulsaba una transformación estructural profunda del modelo económico que, a su juicio, perpetúa la desigualdad, el abandono del interior del país y los pactos de cúpulas partidarias.
La parlamentaria acusó a la “derecha” de imponer una falsa elección entre corrupción e impunidad, y subrayó que los candidatos priorizaban blindajes y repartijas en lugar de cambios reales, dignidad y transparencia para el “Perú profundo”. “No hemos llegado hasta aquí para legitimar más de lo mismo”, afirmó Palacios, anunciando explícitamente que no votaría por ninguno de los cuatro postulantes.
En consecuencia, Margot Palacios no respaldó a José María Balcázar Zelada, quien finalmente se impuso en segunda vuelta frente a María del Carmen Alva y asumió la presidencia del Congreso —y, por sucesión constitucional, la Presidencia interina de la República— hasta las elecciones generales del 12 de abril de 2026.
La postura de rechazo total a los cuatro candidatos de parte de la congresista evidencia su coherencia y lealtad de la Congresista a las demandas más sentidas del interior del país en medio de la crisis política.
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Presidente Balcázar descarta indulto a Pedro Castillo: «No está en agenda»

El presidente interino de Perú, José María Balcázar, descartó de forma tajante la posibilidad de otorgar un indulto al expresidente Pedro Castillo apenas unas horas después de asumir el cargo el 18 de febrero de 2026. En sus primeras declaraciones a la prensa, transmitidas por RPP, Infobae y La República, Balcázar fue categórico al afirmar: «No está en agenda de los indultos, quiero que entiendan eso». Reiteró que Castillo debe continuar enfrentando sus procesos penales en la Corte Suprema por el intento de autogolpe de diciembre de 2022, subrayando que «no está ningún tipo de indulto por el momento» y que el caso debe seguir su curso judicial sin interferencias.
Esta posición marca un giro drástico respecto a las expectativas que se generaron durante su elección en el Congreso, donde Balcázar —militante de Perú Libre— había señalado públicamente que «el sur lo pide» en referencia al indulto. Esa frase alimentó la esperanza de sectores de izquierda, disidentes del propio Perú Libre y aliados progresistas, quienes habrían respaldado su candidatura con 64 votos al considerar que cumpliría esa promesa implícita. Sin embargo, una vez juramentado, el mandatario optó por priorizar la autonomía del Poder Judicial, la evaluación de ministros y la preparación de elecciones transparentes en abril de 2026, dejando de lado cualquier medida de gracia.
La negativa ha empezado a provocar desazón y frustración en las bases castillistas, sobre todo en el sur del país (Puno, Cusco, Apurímac y Arequipa), regiones donde Pedro Castillo conserva un fuerte apoyo por su origen rural y sus promesas de inclusión. Simpatizantes que inicialmente celebraron el retorno de Perú Libre al poder ahora expresan decepción en redes sociales y llamados a movilizaciones con consignas como «todos a las calles a liberar a nuestro presidente». Aunque aún no se han registrado protestas masivas, el cambio de postura es percibido por muchos como una posible traición al pacto que habría facilitado su ascenso al poder.
La oposición de derecha, que contribuyó a su elección, reaccionó con alivio ante el descarte del indulto, pero también con críticas al supuesto acuerdo previo. Congresistas como Martha Moyano (Fuerza Popular) advirtieron sobre los riesgos de cualquier beneficio a Castillo o Vladimir Cerrón, mientras Balcázar insiste en que su gobierno transitorio busca evitar más convulsiones políticas. Analistas advierten que, sin gestos concretos hacia el interior del país, este viraje podría erosionar rápidamente su respaldo popular en las regiones que lo impulsaron inicialmente.
En el contexto de la prolongada crisis política peruana —con ocho presidentes en poco más de una década—, la declaración de Balcázar representa un intento por estabilizar el país y garantizar una transición ordenada hasta julio de 2026. No obstante, el creciente descontento en sectores populares podría traducirse en mayor presión desde las bases en las próximas semanas, poniendo a prueba la capacidad del mandatario para equilibrar expectativas de justicia social con el respeto al debido proceso.
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Congreso censura al presidente interino José Jerí tras blindaje fallido de Fuerza Popular

El Congreso de la República aprobó este martes 17 de febrero de 2026 la censura contra el presidente interino José Jerí Oré, poniendo fin a su breve gestión de apenas cuatro meses y una semana tras asumir por sucesión constitucional luego de la vacancia de Dina Boluarte. La moción se debatió en un Pleno Extraordinario donde se acumularon siete propuestas de censura, motivadas principalmente por las reuniones no registradas que sostuvo Jerí con empresarios chinos, señaladas por presuntas irregularidades, tráfico de influencias y falta de idoneidad para el cargo. Con 75 votos a favor, 24 en contra y 3 abstenciones, la censura superó ampliamente los 66 votos requeridos, declarando vacante la Presidencia de la República.
La bancada de Fuerza Popular, encabezada por Keiko Fujimori, mantuvo un blindaje disciplinario hasta el final. Dieciséis congresistas fujimoristas votaron en contra de la censura, fieles a la postura defendida por su lideresa, quien el lunes anterior insistió en que remover a Jerí a solo dos meses de las elecciones generales de abril de 2026 generaría inestabilidad política. Entre los que respaldaron esta línea se encuentran Arturo Alegría, Alejandro Aguinaga, Rosangella Barbarán, Ernesto Bustamante y Martha Moyano. Sin embargo, el apoyo de otras bancadas —Renovación Popular, Perú Libre, sectores de Acción Popular y Somos Perú— fue determinante para imponer la salida del mandatario.
Keiko Fujimori había expuesto su posición el lunes en el programa Enfrentados de América Televisión, donde argumentó que un cambio abrupto provocaría caos institucional y podría favorecer a la “izquierda radical”. Aunque reconoció fallas en la gestión de Jerí, sobre todo en seguridad, subrayó que su defensa respondía al orden constitucional y no a un respaldo personal. Las declaraciones circularon en varios medios, pero no lograron cambiar el rumbo en el hemiciclo, dejando a Fuerza Popular expuesta a críticas por aparente priorización de intereses propios por encima de la gobernabilidad.
Con la censura aprobada, el Congreso sesionará este miércoles 18 de febrero para elegir al nuevo presidente de la Mesa Directiva, quien asumirá de inmediato la Presidencia interina hasta el 28 de julio, fecha en que juramentará el ganador de las elecciones. José Jerí se convierte así en el octavo presidente peruano en menos de una década, un hecho que refuerza la imagen de inestabilidad crónica del sistema político y agrava la crisis institucional en plena recta electoral.
La salida de Jerí deja un panorama más incierto para los comicios, con Fuerza Popular bajo fuego por el fracaso de su estrategia de blindaje mediático y congresal. El país espera ahora la designación del nuevo mandatario interino en medio de una alta polarización, crecientes demandas ciudadanas por transparencia y anticorrupción, y el riesgo de mayor fragmentación política justo antes de las urnas.

















