En la carrera por el desarrollo de inteligencia artificial (IA), los gigantes tecnológicos de Estados Unidos están cerrando el año con un nuevo impulso.
Opinión
¿Crisis inducida? El sangriento ataque en Trujillo que expone fallas de Inteligencia y alimenta sospechas de instrumentalización política

Trujillo, 31 de agosto de 2026.- El ataque armado en Trujillo, que dejó cuatro personas asesinadas y el secuestro del empresario minero Jens Marty Lara Tantaquilla, no fue un hecho aislado ni improvisado. Según la Policía Nacional, el secuestro fue planificado al menos desde hace tres meses, y los atacantes actuaron con uniformes, placas e insignias del Grupo Especial Contra el Crimen Organizado (Grecco), simularon una intervención policial y usaron armas de guerra para anular cualquier resistencia. La operación, ejecutada en la madrugada del 30 de agosto, expone graves fallas en la prevención y contrainteligencia estatal.
El jefe de la Región Policial La Libertad, general Ricardo Espinoza, confirmó que Inteligencia sabía del riesgo desde meses atrás y que se había advertido a posibles blancos, incluyendo a Lara Tantaquilla. Sin embargo, el empresario, vinculado a investigaciones por lavado de oro ilegal, fue interceptado en la avenida Húsares de Junín por un comando que fingió ser policía. Las víctimas fueron Farhad Andrea Monzón Lingán, Nadia Edith Urtecho Rodríguez, Luis Alberto Rojas Ramos y Christopher Eduardo García Álvarez, todos parte de su equipo de seguridad.
El uso de uniformes, insignias y tácticas policiales por parte de los atacantes plantea una pregunta clave: ¿Cómo obtuvieron información, indumentaria y capacidad operativa para simular una intervención oficial? La Inspectoría General de la PNP ya activó un plan de contrainteligencia, pero el daño está hecho. Si el Estado tenía información previa, ¿por qué no actuó? ¿Hubo negligencia, infiltración o incluso participación indirecta de agentes estatales?
El programa «Beto a Saber» de Willax Televisión difundió imágenes exclusivas que muestran que la camioneta blanca de los falsos policías (Toyota Hilux) que seguían a las víctimas era, a su vez, seguida por una patrulla de la Policía Nacional con la circulina encendida en las inmediaciones del lugar de los hechos. Según el reportaje, la patrulla dobla en la misma dirección que los agresores durante el incidente, lo que genera nuevas y graves preguntas sobre la posible complicidad o negligencia de agentes estatales.

El corresponsal Ángel Chanta destacó que la camioneta de los agresores tenía un sticker con el nombre «El Cartel», lo que sugiere vinculación con organizaciones criminales que vigilaban al empresario. Además, el analista en seguridad Pedro Yaranga calificó la operación como de película, subrayando que los atacantes portaban armas de guerra con silenciadores y actuaron con tácticas especializadas, lo que refuerza la hipótesis de un comando organizado y no de delincuentes comunes.
En menos de 24 horas, la Policía anunció la captura de sospechosos y la liberación de Lara Tantaquilla, tras un operativo de inteligencia. Si el Estado tenía capacidad para localizarlo tan rápido, ¿por qué no evitó el ataque? Las autoridades vinculan preliminarmente a la organización criminal «Los Pulpos», pero la familia del empresario habría negociado un pago de US$ 3 millones por su rescate, según versiones extraoficiales.
El ataque ocurrió en una ciudad donde «Los Pulpos», una organización con décadas de operación en La Libertad, tienen capacidad para ejecutar secuestros, extorsiones y sicariatos. El exoficial de la PNP Robert Maraví advirtió que el nivel de planificación del secuestro revela inteligencia criminal previa, incluyendo seguimiento a la víctima y conocimiento de sus movimientos. ¿Quién filtró esa información?
Lara Tantaquilla está investigado desde 2020 por lavado de activos vinculado al comercio de oro ilegal, a través de empresas como Matwork y Consorcio Minero JyJ E.I.R.L. Expertos en crimen organizado señalan que los delincuentes buscan víctimas con perfil económico alto o acceso rápido a recursos. ¿Fue el secuestro un ajuste de cuentas o una extorsión planificada?
El ministro de Defensa, Rafael Belaunde Llosa, exigió resultados inmediatos a la PNP, mientras la gobernadora regional de La Libertad, Joana Cabrera, coordinó el apoyo de las Fuerzas Armadas para reforzar la seguridad. Sin embargo, el diputado Harvey Colchado criticó que el Ejecutivo pide facultades al Congreso sin modificar la Ley 31570, que limita el mandato del comandante general de la PNP. ¿Se busca ampliar el poder del Estado bajo el pretexto de la inseguridad?
Las cuatro personas asesinadas, dos guardias de seguridad y dos acompañantes, dejaron familias destrozadas. Christopher García, Luis Rojas, Farhad Monzón y Nadia Urtecho fueron acribillados en una operación que, según testigos, simuló una intervención policial. ¿Por qué no hubo reacción a tiempo?
No hay pruebas de que el Gobierno ordenara el ataque, pero sí hay señales de que la crisis podría ser instrumentalizada. La rapidez del rescate, el conocimiento previo del riesgo y la vinculación con organizaciones criminales exigen una investigación independiente que explore: ¿Quiénes en el Estado conocían la amenaza y no actuaron? ¿Cómo obtuvieron los delincuentes información y recursos policiales? ¿Por qué se permite que el miedo social justifique más poder para el Ejecutivo sin transparencia?
Ante las revelaciones de Beto Ortiz sobre la patrulla policial que seguía a los agresores, la sociedad exige una investigación independiente que aclare el rol de la patrulla en el seguimiento, la posible infiltración o complicidad de agentes estatales y la transparencia en el proceso de captura de los implicados.
La Inspectoría General de la PNP ya activó un plan de contrainteligencia, pero la presión social y mediática crece para que se esclarezcan estos nuevos elementos. La pregunta central sigue en pie: ¿Fue un crimen prevenible, una falla de Inteligencia o una operación con participación estatal? La respuesta solo puede construirse con evidencia, no con teorías.
Actualidad
López Chau, líder de Ahora Nación, impulsa nuevo texto de facultades y se distancia de la censura a Astudillo

Lima, 30 de setiembre de 2026.- El dirigente de Ahora Nación anunció que cuatro bancadas de oposición presentarán un texto sustitutorio sobre el pedido de facultades del Gobierno de Keiko Fujimori. El movimiento ocurre mientras su agrupación se distancia de la censura contra el ministro del Interior, César Astudillo.
Alfonso López Chau, líder de Ahora Nación, confirmó que este viernes las cuatro bancadas de oposición presentarán un texto sustitutorio sobre el pedido de facultades legislativas solicitado por el Gobierno de Keiko Fujimori. Según explicó a Epicentro, cada agrupación formulará su propia propuesta para luego coordinarlas y sumar coincidencias en un documento común.
El anuncio coloca a López Chau como uno de los principales articuladores de una alternativa frente al pedido del Ejecutivo, haciendo ya no de opositor sino de nuevo articulador ante el fracaso del propio Premier Galarreta. La discusión ya no se concentra únicamente en rechazar o aprobar las facultades, sino en definir qué materias serán delegadas, durante cuánto tiempo y bajo qué límites y mecanismos de control parlamentario.
La propuesta también abre una interrogante política: ¿hasta dónde llegará la oposición en su disposición a conceder facultades a un Gobierno al que ha cuestionado en otros frentes? La respuesta estará en el contenido definitivo del texto sustitutorio y, especialmente, en las materias que finalmente sean incorporadas.
Cuatro bancadas buscan una fórmula común
López Chau señaló que Ahora Nación, Juntos por el Perú (JP), Obras y Buen Gobierno (BG) coordinarán sus planteamientos. Cada bancada presentará sus propias propuestas y posteriormente estas serán articuladas para construir una posición conjunta.
El mecanismo supone pasar de una oposición fragmentada a una negociación sobre el alcance de las facultades. La clave estará en determinar si las bancadas logran mantener una delegación restringida o si algunas de las materias solicitadas originalmente por el Ejecutivo terminan reincorporándose durante el proceso de coordinación.
La negociación también expone las diferencias dentro de la oposición. Mientras algunas agrupaciones buscan limitar las facultades principalmente a seguridad ciudadana y prevención frente al fenómeno El Niño, existen posiciones que plantean incorporar otros ámbitos de la administración pública y la economía.
La distancia frente a la censura de Astudillo
El movimiento de López Chau ocurre paralelamente al debate sobre la censura del ministro del Interior, César Astudillo. La moción cuestiona la respuesta del Gobierno frente a la criminalidad y plantea la responsabilidad política del titular del sector.
Sin embargo, Ahora Nación decidió no respaldar como bancada la censura de Astudillo, aunque algunos de sus integrantes mantienen una posición favorable a ella. Esta diferencia evidencia que no existe una postura uniforme dentro de la agrupación.
La combinación de ambos episodios genera una discusión política relevante: mientras López Chau participa en la construcción de un acuerdo que podría permitir al Ejecutivo legislar mediante facultades delegadas, su bancada adopta una posición menos confrontacional frente a uno de los ministros cuestionados por la oposición.
¿Negociación política o delimitación de facultades?
Hasta el momento, no existe evidencia pública suficiente para afirmar que López Chau esté negociando cargos, beneficios, cuotas de poder u otros acuerdos particulares con el Gobierno. Esa hipótesis no puede presentarse como un hecho sin documentación que la sustente.
Lo que sí está ocurriendo es una negociación política sobre el contenido, alcance y condiciones de las facultades legislativas. Por ello, el punto central de fiscalización será conocer qué materias acepta incorporar la oposición, cuáles quedan fuera y qué controles exige a cambio de permitir que el Ejecutivo legisle.
La eventual incorporación de JP, Obras y BG al documento común también será un elemento determinante. Si las cuatro bancadas consiguen presentar una sola propuesta, López Chau habrá logrado articular una posición opositora con capacidad para modificar sustancialmente el pedido original del Ejecutivo.
La prueba estará en el texto final
Más que las declaraciones públicas, el documento que llegue al Pleno permitirá establecer el verdadero alcance de esta negociación. Allí podrá determinarse si las bancadas mantienen una posición de facultades limitadas y sujetas a controles o si terminan ampliando la delegación solicitada por el Gobierno.
Para Ahora Nación, además, quedará pendiente explicar cómo compatibiliza su participación en esta negociación con su decisión de no apoyar la censura de Astudillo. Ambas decisiones son formalmente independientes, pero políticamente contribuyen a definir la relación que la agrupación mantiene actualmente con el Ejecutivo.
López Chau, que llegó al escenario político con un discurso crítico frente a Keiko Fujimori, ocupa ahora un papel diferente: es uno de los dirigentes opositores que participa directamente en la construcción de una fórmula que podría otorgar facultades legislativas al Gobierno.
La pregunta que queda abierta no es solamente si Keiko Fujimori recibirá facultades, sino qué está dispuesta a conceder la oposición para aprobarlas, qué límites impondrá y cuáles serán las condiciones de fiscalización. El texto sustitutorio anunciado para este viernes será la primera evidencia concreta para responder esas interrogantes.
Actualidad
Trump eleva la presión sobre América Latina y advierte que EE. UU. usará su poderío militar

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, elevó este martes 22 de septiembre el tono de su política hacia América Latina al advertir ante la Asamblea General de las Naciones Unidas que Washington está dispuesto a emplear su poderío militar para defender sus intereses en cualquier punto del hemisferio occidental. La declaración fue formulada durante su intervención en la 81.ª sesión de la ONU.
Una advertencia dirigida a todo el hemisferio
“Estados Unidos ya no permitirá que las amenazas contra el país se afiancen en ningún lugar del continente americano”, afirmó Trump. Inmediatamente después sostuvo que, si fuera necesario, su Gobierno utilizará el “poderío militar” estadounidense para proteger los intereses nacionales de su país. La Casa Blanca presentó el mensaje como parte de una política destinada a reforzar la seguridad y la influencia estadounidense en el hemisferio occidental.
La advertencia adquiere especial relevancia porque no quedó limitada a un país específico. Trump habló de “cualquier lugar” del hemisferio y vinculó esa posición con la necesidad, según su Gobierno, de impedir que amenazas contra Estados Unidos consoliden posiciones en la región. El mandatario puso como referencia las operaciones militares estadounidenses desarrolladas durante este año en Venezuela.
Venezuela como precedente
Durante su discurso, Trump presentó la operación estadounidense del 3 de enero en Venezuela como una muestra de la disposición de Washington a utilizar la fuerza en la región. Según EFE, el mandatario mencionó esa intervención al explicar su advertencia ante la comunidad internacional.
La actuación en Venezuela ya había provocado cuestionamientos dentro de Naciones Unidas. En enero, la presidencia de la Asamblea General recordó que el artículo 2 de la Carta de la ONU establece que los Estados deben abstenerse de la amenaza o del uso de la fuerza contra la integridad territorial o la independencia política de otros Estados.
«Carteles» y seguridad regional
Trump también vinculó su política hemisférica con la lucha contra los carteles de narcotráfico. En su discurso afirmó que su administración los considera organizaciones terroristas extranjeras y defendió el empleo de las Fuerzas Armadas estadounidenses contra estas estructuras. Reuters informó que el presidente calificó a los carteles como una amenaza comparable al Estado Islámico y planteó una respuesta regional coordinada.
La estrategia incluye la denominada Shield of the Americas, una coalición impulsada por Washington para coordinar acciones contra el narcotráfico y el crimen transnacional. Reuters señala que entre los países vinculados a esta iniciativa figuran Argentina, Ecuador, El Salvador, Colombia y Perú, mientras México y Brasil no forman parte de ella.
México, Cuba, Bolivia, Argentina, Perú y Venezuela en la mira

Presidentes alineados a Donald Trump
En su intervención ante la ONU, Trump también dirigió críticas contra los gobiernos de México y Cuba y reiteró su postura frente a Venezuela. En el caso cubano, afirmó que el régimen de La Habana mantiene vínculos con sectores políticos y organizaciones que su administración considera radicales dentro de Estados Unidos. Estas afirmaciones corresponden a la posición expresada por el mandatario y no constituyen por sí mismas una conclusión independiente sobre esas organizaciones.
Respecto de México, Trump sostuvo que Washington busca mayor seguridad frente a los carteles y presentó su política regional como una defensa de los intereses estadounidenses. El discurso se produjo en un contexto de creciente presión de la Casa Blanca sobre los gobiernos latinoamericanos en materia de seguridad, narcotráfico y alineamientos estratégicos.
El regreso de una política de fuerza
El lenguaje empleado por Trump marca una defensa explícita del uso de la capacidad militar estadounidense como instrumento de política exterior en el hemisferio. Reuters describió la intervención como un intento de reafirmar la influencia y el predominio de Washington en la región, mientras que la Casa Blanca sostiene que se trata de proteger los intereses vitales y la seguridad de Estados Unidos.
La discusión internacional, por tanto, no se limita al combate contra el narcotráfico. También involucra los límites jurídicos al empleo de la fuerza, la soberanía de los Estados americanos y el alcance que tendrá la nueva política de seguridad de Washington. La propia ONU ha advertido anteriormente que el uso de la fuerza entre Estados debe analizarse bajo las obligaciones establecidas por la Carta de Naciones Unidas.
Una advertencia que alcanza a América Latina
El mensaje de Trump deja abierta la posibilidad de nuevas operaciones estadounidenses si su administración considera que existen amenazas contra los intereses nacionales de Washington en el hemisferio. No obstante, su declaración no identifica en ese discurso una nueva operación militar concreta ni anuncia una intervención inmediata contra otro país.
La diferencia será relevante para América Latina: mientras Washington presenta su estrategia como una política de seguridad frente al narcotráfico, el crimen organizado y otras amenazas, gobiernos y sectores políticos de la región deberán evaluar sus implicancias para la soberanía nacional, la cooperación militar y las relaciones con Estados Unidos. Por ahora, la advertencia de Trump coloca nuevamente el poder militar estadounidense en el centro de su política hacia el continente.
Actualidad
Keiko Fujimori ante la ONU: califica al crimen organizado de “terrorismo”, plantea apoyo militar frente a amenazas internas y ratifica alianza regional con Trump

La presidenta llevó a la Asamblea General de Naciones Unidas su nueva doctrina contra el crimen organizado: denominar terroristas a las redes criminales, ampliar el papel de las Fuerzas Armadas y profundizar la cooperación de seguridad con Estados Unidos.
Nueva York, 22 de setiembre de 2026.- La presidenta Keiko Fujimori convirtió su primera intervención ante la Asamblea General de Naciones Unidas en una exposición de su nueva estrategia de seguridad para el Perú. Este 22 de septiembre, ante la 81.ª Asamblea General, sostuvo que las organizaciones dedicadas al narcotráfico, la extorsión, la trata de personas, la minería ilegal y otras actividades ilícitas deben ser consideradas “grupos terroristas”.
No se trató únicamente de una descripción de la criminalidad existente. Fujimori planteó ante la comunidad internacional una nueva forma de interpretar la amenaza: sostuvo que el Perú enfrenta “otro tipo de guerra”, protagonizada por organizaciones que no tienen frentes de combate ni fronteras claramente delimitadas y que operan dentro de las propias poblaciones.
Del crimen organizado al “terrorismo”
La utilización del concepto de terrorismo para referirse a organizaciones criminales transnacionales constituye uno de los puntos de mayor alcance político de su discurso. Fujimori sostuvo que estas estructuras deben ser enfrentadas como enemigos del Estado democrático.
El planteamiento coloca en el centro una cuestión que trasciende el lenguaje político: qué consecuencias jurídicas tendría que determinadas organizaciones criminales sean formalmente consideradas terroristas y bajo qué legislación serían combatidas. La presidenta pidió precisamente un marco normativo que permita desarrollar esta estrategia.
Narcotráfico, minería ilegal, contrabando, trata, extorsión y asesinato fueron incluidos por Fujimori dentro de una amenaza común. Sin embargo, que una organización cometa delitos graves no determina por sí solo, jurídicamente, que pueda ser considerada una organización terrorista. Esa eventual calificación requeriría definiciones legales y criterios de aplicación concretos.
El siguiente paso: militares contra la amenaza interna
La segunda pieza de la propuesta es el papel de las Fuerzas Armadas. Fujimori pidió un marco normativo que permita que los militares apoyen a la Policía Nacional en la lucha contra estas organizaciones.
El planteamiento abre una discusión particularmente sensible en un país con la experiencia del conflicto armado interno: dónde termina la función policial y dónde comienza la intervención militar; qué reglas de uso de la fuerza se aplicarían; quién asumiría el control operativo y bajo qué circunstancias una organización criminal podría ser tratada como una amenaza de carácter militar.
La presidenta no planteó simplemente reforzar a la Policía. Su discurso vinculó la respuesta militar con la caracterización de determinadas organizaciones como “grupos terroristas”. Por ello, el debate que ahora corresponde al Ejecutivo y al Congreso no será únicamente presupuestal o operativo, sino también jurídico y constitucional.
La memoria de los años 90 vuelve al discurso de seguridad
Fujimori conectó esta nueva estrategia con la lucha contra Sendero Luminoso. Ante la ONU defendió a militares y policías que combatieron el terrorismo durante los años 90 y cuestionó que, 34 años después, algunos continúen enfrentando procesos judiciales.
La presidenta afirmó que en esos casos se habrían producido vulneraciones del debido proceso. Sin embargo, esa afirmación política no sustituye las decisiones de los tribunales ni permite asumir que todos los procesos contra integrantes de las fuerzas del orden presentan las mismas circunstancias.
La referencia tampoco fue casual dentro del discurso. Fujimori estableció una línea política entre aquella experiencia y la amenaza criminal que identifica actualmente: el Estado derrotó al terrorismo y ahora, según su planteamiento, debe utilizar nuevas herramientas para enfrentar a organizaciones que considera una amenaza equivalente en términos de seguridad nacional.
El “Escudo de las Américas” y el giro hacia Washington
El otro gran componente del discurso estuvo fuera del ámbito estrictamente interno. Fujimori ratificó la adhesión del Perú al “Escudo de las Américas”, iniciativa regional de coordinación contra el crimen transnacional impulsada por Estados Unidos durante la administración de Donald Trump.
La presidenta presentó la incorporación como una muestra del “decidido compromiso” peruano de trabajar con socios regionales frente a una amenaza de “altísima prioridad”. De esta manera, la estrategia contra el crimen organizado quedó vinculada a una política exterior de mayor cooperación en seguridad con Washington.
El mensaje de Nueva York refuerza así una coincidencia entre la política interna y la política exterior de su Gobierno: más herramientas militares y policiales dentro del país y mayor coordinación de seguridad con Estados Unidos fuera de sus fronteras.
La otra agenda: educación, economía y “agendas impuestas”
Fujimori no limitó su discurso a la seguridad. Presentó también los resultados que su Gobierno atribuye a la economía peruana y defendió una reforma educativa que incluye infraestructura, herramientas digitales, fortalecimiento docente y formación de directores.
La presidenta vinculó la educación con la prevención del crimen y sostuvo que las deficiencias del sistema educativo pueden convertirse en factores que alimenten la criminalidad. Su argumento coloca a la escuela como uno de los espacios desde los cuales el Estado pretende disputar terreno a las redes delictivas.
En el tramo político y cultural de su intervención, Fujimori cuestionó las que denominó “agendas impuestas”, a las que atribuyó división social, debilitamiento institucional y afectación de la familia. Frente a ello, reivindicó la libertad individual, las tradiciones, la familia, la igualdad ante la ley, la dignidad humana y el debido proceso.
Una doctrina de seguridad que ahora deberá pasar por el Congreso
El discurso ante la ONU deja planteada una hoja de ruta que todavía debe traducirse en decisiones concretas dentro del Perú. La denominación de organizaciones criminales como terroristas, la participación de las Fuerzas Armadas en apoyo de la Policía y las reglas bajo las cuales podrían actuar requieren definiciones normativas y operativas.
Por eso, el punto central después del discurso no será solamente qué dijo Fujimori en Nueva York, sino qué medidas presentará su Gobierno en Lima para convertir esas declaraciones en política pública. El alcance de la intervención militar, la definición de las organizaciones que serían consideradas terroristas y las garantías aplicables durante las operaciones serán parte del debate.
Desde Nueva York, la presidenta presentó su respuesta al crimen organizado como una política de seguridad nacional y la conectó con una alianza regional impulsada por Washington. Ahora, esa propuesta deberá enfrentar su prueba decisiva en el ámbito interno: convertir una nueva definición política del enemigo en normas, operaciones y controles compatibles con el Estado de derecho.
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