La suspensión del servicio, que afectará varias zonas de estas jurisdicciones, fue programada para realizar trabajos de mantenimiento del sistema de almacenamiento de agua potable.
Política
Antauro Humala no podrá ser candidato presidencial porque Corte Suprema declaró ilegal al partido ANTAURO

La Corte Suprema de Justicia declaró el pasado jueves la ilegalidad de la organización política Alianza Nacional de Trabajadores, Agricultores, Universitarios, Reservistas y Obreros (A.N.T.A.U.R.O.), lo que representa un duro golpe para las aspiraciones políticas de su líder, Antauro Humala.
La resolución implica que el partido no podrá participar en elecciones mientras dure el proceso de apelación y revisión legal, y Humala, condenado previamente por homicidio calificado y rebelión, no podrá postular a la presidencia en las elecciones de 2026.

Sin embargo, aún podría intentar liderar una lista parlamentaria si no se aprueba una propuesta legislativa que impediría a sentenciados postular a cargos públicos.
Antauro Humala, conocido por sus posturas etnocaceristas y su crítica radical al sistema político, ha expresado un abierto rechazo al fallo. Según sus declaraciones, considera que el fallo responde a un intento del “estatus quo” de frenar las ideas de cambio que él representa.
A través de sus allegados, Humala ha anunciado que apelará la decisión y, de ser necesario, acudirá al Tribunal Constitucional (TC), aunque el proceso podría tardar hasta dos años, como señaló el constitucionalista Aníbal Quiroga. «Si se plantea un amparo, el TC valorará si la Corte Suprema actuó de forma constitucional», explicó Quiroga.
En paralelo, el vocero del movimiento en Loreto, Óscar Llapapasca, defendió la posición de Humala y aseguró que la ilegalidad del partido no significa la derrota de sus ideales. Afirmó que el sistema está criminalizando las propuestas de cambio y que el proyecto político de Humala no rechaza derechos humanos ni a grupos marginados, sino que busca transformar el sistema de raíz.

Por otro lado, figuras del ámbito político y judicial se han posicionado respecto al fallo. Ernesto Blume, expresidente del Tribunal Constitucional, señaló que no se debe permitir la participación de quienes buscan un cambio constitucional que pondría en riesgo la estabilidad del país.
En una postura similar, el general en retiro José Baella argumentó que se deben tomar medidas para evitar que agrupaciones con antecedentes violentos accedan al poder, trazando un paralelo entre ANTAURO y el Movadef.
Mientras tanto, la presidenta del TC, Luz Pacheco, confirmó que recientemente se reunió con Humala, aunque afirmó que su intención fue la de «limpiar su nombre» respecto al caso Andahuaylazo. Pacheco aclaró que se trata de una situación diferente a la ilegalidad del partido y que no se discutió esa reciente decisión judicial.
En este contexto, Humala, junto al partido en la que se inscribió para participar en las elecciones generales del 2026, enfrenta un complejo panorama político y legal.

Aunque persiste la incertidumbre sobre el futuro de A.N.T.A.U.R.O., el propio Humala ha dejado claro que su lucha por un cambio estructural en el país no terminará aquí, y que, de ser necesario, llevará el caso incluso ante instancias internacionales, como la Corte Interamericana de Derechos Humanos.
Durante una rueda de prensa ofrecida el martes 5 de noviembre en el centro de la capital de Perú, Antauro Humala, quien reconoció el gobierno de la usurpadora de Dina Boluarte, dijo mantener la esperanza de postular a la presidencia con el partido ANTAURO para cambiar la podredumbre en el país, con el estilo que nos tiene acostumbrados.
Actualidad
Elecciones 2026: decenas de partidos en riesgo de perder su inscripción tras no superar la valla electoral

La reciente jornada electoral del 12 de abril de 2026 ha dejado un panorama crítico para el sistema político peruano, con una alta fragmentación partidaria y una drástica reducción de organizaciones con representación efectiva. Según los resultados preliminares, solo un reducido grupo de partidos logró superar la valla electoral del 5%, lo que coloca a la mayoría de agrupaciones en riesgo de ser excluidas del Registro de Organizaciones Políticas (ROP) del Jurado Nacional de Elecciones.
Entre los partidos que no habrían alcanzado el mínimo requerido figuran Alianza para el Progreso, liderado por César Acuña; Avanza País, vinculado a Hernando de Soto; Somos Perú, con figuras como Daniel Salaverry; Perú Libre por Vladimir Cerrón; APRA por Valderrama; y Podemos Perú, encabezado por José Luna Gálvez. Estas agrupaciones, que en procesos anteriores tuvieron presencia parlamentaria, no habrían logrado sostener su respaldo ciudadano.
La eventual cancelación de inscripción no solo implica la desaparición formal de estas organizaciones del sistema electoral, sino también un golpe directo a sus liderazgos nacionales, quienes verían debilitada su capacidad de participación política en el corto plazo. Aunque la normativa no sanciona a los líderes individualmente, la pérdida del partido limita su plataforma institucional y reduce su margen de maniobra en futuras elecciones.
Este proceso de depuración partidaria responde a una tendencia creciente de fragmentación política en el país, donde el elevado número de organizaciones inscritas contrasta con un electorado cada vez más disperso. Analistas advierten que el sistema podría experimentar una recomposición significativa, con menos partidos pero potencialmente más consolidados, aunque también persiste el riesgo de volatilidad y aparición de nuevas agrupaciones.
Cabe precisar que la lista definitiva de partidos que perderán su inscripción será confirmada únicamente tras la proclamación oficial de resultados por parte del Jurado Nacional de Elecciones. Mientras tanto, el escenario preliminar ya anticipa uno de los reacomodos más drásticos del mapa político peruano en las últimas décadas, con implicancias directas en la gobernabilidad y representación democrática del país.
Actualidad
Roberto Sánchez inicia campaña de segunda vuelta en Cajamarca y Huancavelica en medio de conteo ajustado

El candidato presidencial de Juntos por el Perú, Roberto Sánchez, inició su campaña de segunda vuelta con una gira en Cajamarca y Huancavelica, en un contexto marcado por el avance del cómputo oficial de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE), que ya supera el 93% de actas procesadas a nivel nacional.
El escenario electoral se mantiene altamente competitivo en la disputa por el segundo lugar, con una diferencia estrecha entre las candidaturas en contienda por el pase al balotaje. La definición depende del procesamiento de actas observadas y votos provenientes del exterior, lo que ha prolongado la expectativa política y retrasado la proclamación oficial de resultados por parte del Jurado Nacional de Elecciones.
En Cajamarca, Sánchez encabezó actividades proselitistas junto a dirigentes de su agrupación, además de líderes regionales y representantes de organizaciones sociales. Durante sus intervenciones, el candidato enfatizó propuestas vinculadas al desarrollo agrario, la descentralización y la inclusión social, buscando consolidar respaldo en zonas rurales.
La gira continuó en Huancavelica, donde el candidato sostuvo reuniones con comunidades campesinas y autoridades locales, acompañado por congresistas electos y cuadros partidarios. Estas acciones responden a una estrategia de fortalecimiento territorial en el sur andino, considerado clave en la definición del electorado indeciso.
En paralelo, la coyuntura electoral se mantiene tensa debido a cuestionamientos sobre actas observadas y pedidos de revisión presentados por diversas organizaciones políticas. Frente a ello, Sánchez reiteró su llamado a respetar la voluntad popular y evitar la deslegitimación del voto rural, mientras su campaña se intensifica a la espera de los resultados finales que definirán a los candidatos de la segunda vuelta.
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Movilización encabezada por Rafael López Aliaga expone la división de la derecha peruana y críticas a Keiko Fujimori

Domingo 19 de abril 2026.- La movilización encabezada por Rafael López Aliaga, ex candidato del partido derechista Renovación Popular, en el contexto postelectoral 2026 constituye un episodio relevante para entender la reconfiguración del espacio político conservador en el Perú, que expone la división y críticas a la principal representante del sector capitalista neoliberal. Más allá de su carácter coyuntural, la protesta se inscribe en una dinámica de cuestionamiento institucional que ha sido recurrente en procesos electorales recientes, marcada por denuncias de fraude no probadas.
Durante la jornada, López Aliaga reiteró acusaciones contra el proceso de conteo de votos y dirigió críticas explícitas a Keiko Fujimori, lideresa de Fuerza Popular. Sus declaraciones, que incluyeron señalamientos de presuntas irregularidades, se producen en un contexto de competencia directa por un electorado ideológicamente cercano, lo que sugiere una estrategia de diferenciación dentro del mismo espectro político antes que una simple confrontación episódica.
En términos de movilización social, la protesta evidenció patrones geográficos y sociopolíticos consistentes con la base electoral del liderazgo convocante. Distritos como Miraflores, San Isidro, La Molina y San Borja han mostrado históricamente una mayor afinidad con propuestas de derecha liberal y conservadora, lo que permite inferir una participación significativa de sectores de ingresos medios y altos en este tipo de convocatorias.

No obstante, desde una perspectiva metodológica, es necesario matizar dicha inferencia. La ausencia de datos sistemáticos sobre la composición sociodemográfica de los asistentes impide afirmar con precisión la predominancia de un determinado grupo social en la movilización. En ese sentido, cualquier caracterización de la protesta como representativa de la “élite limeña” debe ser entendida como una hipótesis interpretativa basada en correlaciones electorales, no como una conclusión empíricamente verificada, a pesar que la mayoría de ellos fueron a la marcha desde esos distritos acomodados.
El discurso desplegado por López Aliaga también revela una estrategia de construcción narrativa orientada a cuestionar la legitimidad del proceso electoral en su conjunto. La reiteración de denuncias sin sustento comprobado se alinea con patrones observados en otros contextos regionales, donde actores políticos recurren a la impugnación preventiva o posterior de resultados como mecanismo de presión o reposicionamiento político.
Al mismo tiempo, el enfrentamiento con Fujimori pone en evidencia la fragmentación del bloque conservador. A pesar de compartir posiciones programáticas en temas económicos y sociales, ambos liderazgos compiten por un electorado similar, lo que intensifica la confrontación y reduce los márgenes para una eventual articulación política en el corto plazo.
En suma, la marcha liderada por López Aliaga debe ser leída no solo como una expresión de protesta frente al proceso electoral, sino como un síntoma de división interna de la derecha peruana, lo que favorece a oponente que queda en segundo lugar. Las tensiones entre sus principales figuras, sumadas a la utilización de narrativas de fraude, configuran el deseo de generar un escenario de incertidumbre que podría tener implicancias tanto en la estabilidad institucional en lo posterior.
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