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Chile: La larga marcha que no para

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El movimiento estudiantil frente al gobierno de Kast, una historia de veinte años

Las imágenes vuelven a ser las mismas: uniformes escolares en la Alameda, carros lanzaaguas, gases lacrimógenos, pancartas que reclaman educación gratuita. En marzo y mayo de 2026, miles de estudiantes secundarios y universitarios chilenos salieron a las calles de Santiago para enfrentarse al nuevo gobierno de José Antonio Kast, quien a apenas semanas de asumir ordenó un recorte del 3% al presupuesto de todos los ministerios —incluyendo Educación, que perdió 247 millones de dólares— y anunció la intención de limitar la gratuidad universitaria a personas menores de 30 años. Para quienes conocen la historia reciente de Chile, la escena no es nueva: es el mismo conflicto de siempre, librado por una nueva generación, contra un gobierno que vuelve a apostar por la misma lógica de mercado que los estudiantes chilenos llevan dos décadas rechazando.

La raíz histórica del conflicto no nace en 2026, ni siquiera en 2019. Se hunde en el modelo educativo impuesto durante la dictadura de Augusto Pinochet en los años 80, que privatizó el sistema escolar, lo municipalizó sin recursos y entregó la educación superior a las leyes del mercado. Fue contra esa herencia que estalló en mayo y junio de 2006 la llamada Revolución Pingüina: la mayor protesta estudiantil de la historia de Chile hasta entonces, protagonizada por secundarios con uniforme —apodados «pingüinos»— que el 7 de junio de ese año pusieron en las calles a más de un millón de personas, con medio millar de liceos paralizados en todo el país. Sus demandas incluían la derogación de la Ley Orgánica Constitucional de Enseñanza —herencia directa de la dictadura— y la gratuidad del acceso a la universidad. Lograron la PSU gratuita, la derogación de esa ley y la aprobación de la Ley General de Educación, aunque el modelo de fondo siguió intacto. Sembraron, sin saberlo, el terreno para los ciclos que vendrían.

Cinco años después, en 2011, el movimiento estudiantil chileno alcanzó su cúspide histórica. Bajo el primer gobierno de Sebastián Piñera —ironía del destino, también un presidente de derecha con agenda de austeridad— universitarios y secundarios confluyeron en un ciclo de movilizaciones que duró meses y sacudió las bases del sistema político. La consigna que unía a todos era simple y contundente: «Educación gratuita y de calidad». Al frente, una joven presidenta de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile, Camila Vallejo, se convirtió en el personaje del año en Chile, con mayor popularidad que el propio presidente Piñera. Junto a ella, líderes como Gabriel Boric —entonces presidente de la FECH— forjaron su identidad política en las calles. El movimiento no obtuvo la gratuidad inmediata, pero instaló definitivamente la educación como derecho social en la conciencia colectiva chilena y deslegitimó el modelo neoliberal ante una mayoría ciudadana.

Ese ciclo de movilizaciones sembró la semilla del estallido social de octubre de 2019, el evento político más disruptivo de Chile desde el fin de la dictadura. Lo que comenzó como una protesta de secundarios por el alza de 30 pesos en el pasaje del metro de Santiago —el mismo gesto que evoca hoy el «mochilazo»— se convirtió en semanas en la mayor revuelta social del país en décadas. El diagnóstico era el acumulado de 30 años: pensiones insuficientes, salud precaria, educación cara y desigual, y un modelo económico que concentraba la riqueza mientras precarizaba la vida de la mayoría. Más de un millón de personas marcharon el 25 de octubre de 2019 en Santiago. El estallido forzó un acuerdo político para abrir un proceso constituyente, y llevó, dos años después, al triunfo electoral de Gabriel Boric —el mismo líder estudiantil de 2011— con el 55,8% de los votos en segunda vuelta. El movimiento estudiantil había producido un presidente.

El gobierno de Boric (2022–2026) intentó cristalizar parte de esas demandas históricas, pero la profundidad de los cambios fue limitada. Los dos procesos constituyentes fracasaron: el primer texto fue rechazado en septiembre de 2022 con el 62% de los votos; el segundo fue repudiado en diciembre de 2023. La ciudadanía, según el PNUD, percibía que las transformaciones prometidas no se habían concretado, y el descontento social acumulado —agravado por el alza en la delincuencia y la migración irregular— catapultó a Kast a la presidencia en diciembre de 2025 con el 58% de los votos. El péndulo político chileno había girado bruscamente a la derecha. Pero el movimiento estudiantil, que construyó sus fuerzas durante cuatro décadas de neoliberalismo, no desapareció con el cambio de gobierno: esperaba.

La respuesta no tardó. En marzo de 2026, a solas dos semanas de su asunción, Kast anunció su «Plan de Reconstrucción Nacional»: recortes generalizados, posible limitación de la gratuidad universitaria por edad, eliminación de Becas Chile y endurecimiento del cobro del Crédito con Aval del Estado (CAE). La CONFECH y la ACES convocaron al «mochilazo estudiantil», y miles de jóvenes volvieron a ocupar la Alameda. Carabineros respondió con lanzaaguas y gases lacrimógenos; organismos de derechos humanos denunciaron «represión desproporcionada». La segunda ola, en mayo de 2026, fue aún mayor. El resultado fue una primera victoria concreta: el gobierno retrocedió y descartó la limitación de gratuidad por edad, reconociendo especialmente el impacto que la medida tendría sobre mujeres que postergan sus estudios por la maternidad. También tuvo que dar marcha atrás en la eliminación de apoyos alimentarios a estudiantes vulnerables. En apenas dos meses, la aprobación de Kast cayó del 60% obtenido en las urnas a menos del 40%, y realizó el cambio de gabinete más temprano desde el retorno a la democracia.

El ciclo que hoy se vive en Chile no es, en rigor, una crisis educativa aislada: es el capítulo más reciente de una disputa de veinte años entre un modelo que concibe la educación como un bien de mercado y un movimiento social que la defiende como un derecho fundamental. Cada vez que un gobierno de derecha intenta recortar o mercantilizar la educación, el movimiento estudiantil responde con organización y calle. Y cada vez que lo hace, extrae concesiones, acumula experiencia política y forma a una nueva generación de líderes. Camila Vallejo hoy es ministra retirada; Gabriel Boric fue presidente. El próximo nombre que emerge de estas calles podría protagonizar la política chilena del 2030. La pregunta para Kast no es solo si puede aprobar su «Ley Miscelánea» en un Congreso fragmentado, ni si puede cumplir su promesa de llevar el crecimiento al 4%. La pregunta más profunda es si un gobierno que llegó al poder prometiendo no tocar los derechos sociales puede sostener una agenda de austeridad ante un movimiento estudiantil que lleva veinte años demostrando que sabe exactamente cómo hacerle perder.

Agricultura

Trabajadores de agroexportadora Hortifrut protestan por cambio de horarios y denuncian detenciones

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La Libertad, 19 de agosto de 2026.- Trabajadores de la agroexportadora Hortifrut mantienen desde hace dos días una protesta en el distrito de Chao, provincia de Virú, contra cambios en sus horarios laborales que, según denuncian, alteran su rutina diaria y afectan la organización de sus responsabilidades familiares. La movilización comenzó el lunes 17 de agosto frente a las instalaciones de la empresa.

Los trabajadores reclaman que se respeten acuerdos que, según sostienen, habían sido establecidos previamente con la empresa. El cambio de horarios se ha convertido así en el principal punto de una disputa laboral que enfrenta a los trabajadores con la administración de una de las empresas agroexportadoras que opera en el valle de Chao.

A este reclamo se suman denuncias de intimidación durante el desarrollo de la protesta. Los trabajadores también exigen información y explicaciones por la presunta detención de Nelson Alvarado, José Chulín y Luis Pardo, a quienes identifican como trabajadores vinculados a la movilización, y demandan su inmediata liberación.

El conflicto coloca nuevamente bajo la lupa las relaciones laborales en el sector agroexportador de La Libertad, donde los cambios en jornadas y condiciones de trabajo pueden tener consecuencias que van más allá del centro laboral. Para los trabajadores, modificar los horarios significa alterar también los tiempos de traslado, descanso y convivencia familiar.

Hortifrut, por su parte, establece en su Código de Conducta Ética que cumple las jornadas laborales previstas por la legislación de cada país y que las horas extraordinarias deben realizarse voluntariamente y dentro de los límites legales. El mismo documento señala que la empresa no utiliza medidas coercitivas o de presión para obligar a sus trabajadores a prestar servicios.

La protesta también pone a prueba los mecanismos de diálogo y fiscalización laboral. Hortifrut Perú cuenta con una estructura de relaciones laborales que contempla la atención de reclamos, negociación con el sindicato y participación en mesas de trabajo con el Ministerio de Trabajo y Sunafil. Ante las denuncias actuales, corresponde determinar qué ocurrió con las personas señaladas y si la modificación de horarios respetó los procedimientos y derechos laborales aplicables.

El conflicto sigue abierto y los trabajadores exigen una solución que permita recuperar sus horarios anteriores, evitar actos de intimidación y esclarecer las presuntas detenciones. La disputa en Hortifrut ya no se reduce a un cambio de horario: plantea una pregunta mayor sobre los límites de las decisiones empresariales y la protección efectiva de los derechos laborales en la agroexportación peruana.

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Nacional

Ministro de Vivienda se reunió con “Cholo Dolmos” y reaviva cuestionamientos por sus antecedentes

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Lima, 19 de agosto de 2026.- El ministro de Vivienda, Construcción y Saneamiento, Mauricio Arnillas, habría sostenido reuniones en su despacho con Augusto Ramos Dolmos, conocido como “Cholo Dolmos”, dirigente vinculado al sector de construcción civil. La relación genera cuestionamientos debido a los antecedentes judiciales y policiales que durante años han rodeado a Ramos Dolmos. Arnillas asumió el cargo el 28 de julio de 2026.

El caso adquiere especial relevancia porque Ramos Dolmos fue condenado por extorsión y recluido en el penal de Lurigancho, según antecedentes periodísticos de RPP. En 2016, el propio dirigente negó tener procesos o condenas vigentes, pero RPP recogió entonces antecedentes que señalaban su captura en 1997, condena por extorsión y posterior reclusión.

Uno de los episodios más graves atribuidos a Ramos Dolmos se remonta al secuestro de la residencia del embajador de Japón en Lima, ocurrido entre diciembre de 1996 y abril de 1997. La información periodística de la época y posteriores investigaciones lo vincularon con el intento de extorsionar a uno de los rehenes utilizando el nombre del MRTA. Sin embargo, para una publicación responsable debe diferenciarse entre los antecedentes documentados y cualquier acusación actual que todavía no tenga sentencia firme.

La trayectoria de Ramos Dolmos también ha estado relacionada durante años con disputas y denuncias dentro de construcción civil. El Comercio informó en 2016 que dirigía grupos del sector y que su nombre había sido asociado a conflictos por cupos, extorsiones y enfrentamientos entre organizaciones sindicales. En 2026 continúa presentándose públicamente como presidente de la Conatracc, organización que sostiene representar a trabajadores de construcción civil.

La cercanía con autoridades no es nueva. En julio de este año, Ramos Dolmos participó junto con dirigentes de construcción civil en una reunión con el entonces ministro de Vivienda, Wilder Sifuentes, para plantear problemas relacionados con obras de saneamiento y empleo. El encuentro demuestra que su presencia en espacios de interlocución con el sector público no comenzó con la actual gestión.

Lo que ahora requiere explicación es en qué condiciones y para tratar qué asuntos Ramos Dolmos fue recibido por el actual titular de Vivienda. El Ministerio no ha difundido, en las fuentes oficiales consultadas, información pública que explique esas reuniones. La pregunta adquiere mayor importancia porque el MVCS administra programas, obras de saneamiento y proyectos de vivienda que movilizan importantes recursos públicos y generan miles de puestos de trabajo.

El Gobierno tiene la obligación de mantener abiertas las puertas al diálogo con los trabajadores, pero también de establecer estándares claros de transparencia, seguridad e integridad para sus interlocutores. La reunión entre Arnillas y “Cholo Dolmos”, si se confirma oficialmente, no constituye por sí misma prueba de una conducta irregular del ministro, pero sí plantea una legítima pregunta ciudadana: ¿por qué un funcionario con esos antecedentes tiene acceso directo al despacho ministerial y qué compromisos, si alguno, surgieron de esos encuentros? La respuesta del Ministerio será clave para despejar dudas y evitar que el diálogo social sea confundido con tolerancia frente a antecedentes vinculados a delitos.

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Actualidad

Gobierno anuncia S/800 millones para enfrentar lluvias y sequías por El Niño

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Lima, 19 de agosto de 2026.- El Gobierno anunció una inversión de S/800 millones para reforzar las acciones de prevención y respuesta frente a los efectos del Fenómeno El Niño, con recursos destinados tanto a enfrentar lluvias intensas como la sequía y la escasez hídrica. El anuncio fue realizado por la presidenta Keiko Fujimori y el ministro de Desarrollo Agrario y Riego, Marco Vinelli, durante una reunión con 150 representantes de las Juntas de Usuarios de Agua.

Del monto anunciado, S/450 millones serán destinados a trabajos de prevención frente a lluvias, principalmente defensa ribereña y limpieza de cauces, mientras que S/350 millones estarán orientados a enfrentar la sequía y la escasez de agua. El anuncio coloca la gestión del recurso hídrico en el centro de la respuesta gubernamental frente a un escenario que puede afectar simultáneamente a poblaciones y actividades agrícolas.

El ministro Vinelli informó que el país tiene identificados más de 1.700 puntos críticos que requieren intervención ante riesgos asociados a lluvias, inundaciones y desbordes. En una primera etapa se priorizarán 536 puntos, de acuerdo con el nivel de riesgo y las necesidades de cada territorio.

La dimensión del problema plantea, sin embargo, una pregunta clave: ¿cómo se atenderán los más de 1.100 puntos que no están incluidos en esta primera intervención? El Ejecutivo busca incorporar al sector privado mediante mecanismos como **Obras por Impuestos para ampliar los trabajos de limpieza de ríos y canales. La medida todavía requiere concretarse mediante el marco normativo anunciado por el sector.

La prevención no parte de cero. La Autoridad Nacional del Agua ya ha identificado puntos críticos de inundación, huaicos y erosión fluvial y ha señalado que esta información debe servir para que gobiernos regionales y locales gestionen el financiamiento y ejecuten intervenciones de reducción del riesgo.

Durante la reunión participaron también representantes del INIA, ANA, PSI, SENASA y Agro Rural, junto con las Juntas de Usuarios, que trasladaron demandas y necesidades de las regiones. El MIDAGRI aseguró que mantendrá coordinación permanente con estas organizaciones para atender los problemas vinculados al agua y la actividad productiva.

El anuncio de los S/800 millones marca así una primera prueba para el Gobierno frente al riesgo climático: no bastará con anunciar recursos, sino que será necesario demostrar que llegan oportunamente a los puntos críticos, que las obras reducen efectivamente la vulnerabilidad y que las regiones afectadas por la sequía también reciben una respuesta concreta. El Niño pondrá a prueba la capacidad del Estado para prevenir antes de que el agua o la falta de ella vuelvan a golpear a la población y al campo.

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