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Economía

Perú en la encrucijada: El Escudo de las Américas de Marco Rubio divide al país entre cooperación y sumisión ante EEUU

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Lima, 9 de septiembre de 2026. La llegada del secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, al Perú coloca al gobierno de Keiko Fujimori ante una de sus primeras controversias de política exterior: la incorporación del país al denominado “Escudo de las Américas”, una iniciativa impulsada por la administración de Donald Trump para coordinar a gobiernos del continente contra el narcotráfico y el crimen organizado transnacional.

Rubio anunció el martes 8 de septiembre que Perú se incorporaba a esta arquitectura regional, antes de reunirse con Fujimori. La presidenta ya había comunicado desde agosto su interés en que el país formara parte de la iniciativa. El jueves 10, ambos tienen previsto reunirse en Palacio de Gobierno para abordar seguridad, lucha contra el crimen organizado, defensa, comercio, inversiones y cooperación frente al fenómeno El Niño.

El anuncio ha generado dos lecturas contrapuestas. Para el Ejecutivo, representa una oportunidad para ampliar la cooperación internacional frente al crimen organizado, el narcotráfico y otras amenazas transnacionales. Para sectores de izquierda y organizaciones críticas de la política exterior de Washington, supone un nuevo nivel de alineamiento con Estados Unidos y abre interrogantes sobre soberanía, autonomía estratégica y posibles compromisos militares.

El «Escudo de las Américas» busca articular a los gobiernos del continente en la lucha contra el narcotráfico, el tráfico de armas y la delincuencia transnacional. Sin embargo, su implementación en Perú se ha realizado sin debate parlamentario ni tratado formal, lo que ha generado desconfianza. La excongresista Margot Palacios lo calificó como una «entrega de territorio» y un retorno a la condición de «patio trasero», advirtiendo que el país podría quedar subordinado a los intereses geopolíticos de EE.UU.

Pero hay una pregunta que va más allá de la disputa ideológica: ¿qué significa jurídicamente que Perú haya ingresado al “Escudo de las Américas” y qué obligaciones concretas asumió el Estado?

Una incorporación anunciada, pero todavía bajo interrogantes jurídicos

La principal controversia ya no es si Perú entrará o no al mecanismo. Rubio confirmó públicamente su incorporación y el Gobierno peruano ha asumido esa decisión como parte de su política exterior.

Lo que permanece sin suficiente explicación pública son los alcances jurídicos, políticos y operativos de esa incorporación.

La preocupación llegó al Congreso. El Senado aprobó por unanimidad, con 52 votos, que el canciller Carlos Espá explique ante el Pleno la naturaleza jurídica de la incorporación, los compromisos asumidos, su compatibilidad con la soberanía nacional y las competencias constitucionales del Parlamento. La presentación fue programada para el 16 de septiembre.

La senadora Ruth Luque, una de las impulsoras de la iniciativa, planteó una pregunta central: si la incorporación ya constituye un hecho, ¿cuál es exactamente el instrumento jurídico que la sustenta y a qué se comprometió el Estado peruano? También se ha solicitado precisar si hubo evaluación del Consejo de Ministros y opiniones del Ministerio de Defensa, Ministerio del Interior y Policía Nacional.

Por ello, presentar el asunto simplemente como una adhesión realizada “sin debate parlamentario” resulta incompleto. Sí existe ahora un proceso de fiscalización parlamentaria, aunque el debate se produce después de que el Ejecutivo anunciara la incorporación.

La calle también responde

La controversia llegó este miércoles a las calles de Lima. Un grupo de manifestantes, compuesto por unas decenas de personas, se concentró en la Plaza San Martín para protestar contra la visita de Rubio y el ingreso peruano al “Escudo de las Américas”. Los participantes exhibieron pancartas con consignas como “¡Fuera Marco Rubio del Perú!” y “¡No al Escudo de las Américas!”.

La movilización había sido convocada previamente por el Partido Comunista del Perú–Patria Roja, que llamó a trabajadores, estudiantes e intelectuales a rechazar la visita del funcionario estadounidense.

En un pronunciamiento fechado el 9 de septiembre, Patria Roja rechazó la incorporación y sostuvo que la lucha contra el crimen organizado debe desarrollarse mediante una estrategia soberana y mecanismos de cooperación entre Estados en condiciones de igualdad. La organización también vinculó la discusión de seguridad con la disputa internacional por los minerales estratégicos y rechazó convertir al Perú en parte de una política de bloques frente a China u otros países.

Sin embargo, la evidencia disponible hasta el momento no muestra una movilización social masiva contra la visita. El rechazo callejero registrado este miércoles aparece, por ahora, como una expresión minoritaria, aunque políticamente significativa por el contenido de sus demandas.

El dato que cambia la historia: Perú ya era aliado principal de EE.UU.

Existe además un antecedente que no debería quedar fuera del análisis. El 14 de enero de 2026, Donald Trump designó oficialmente a Perú como Major Non-NATO Ally (MNNA), es decir, Aliado Principal Extra-OTAN. La determinación estadounidense señala que la medida busca ampliar la cooperación en seguridad entre ambos países y facilitar ámbitos como investigación y desarrollo, tecnología satelital, arrendamiento de material de defensa y cooperación antiterrorista.

Por tanto, el “Escudo de las Américas” no constituye el comienzo de la relación estratégica de seguridad entre Lima y Washington. Es un paso adicional dentro de un proceso iniciado antes del gobierno de Keiko Fujimori.

El propio Ministerio de Relaciones Exteriores peruano ya había señalado en julio que entre las prioridades de la nueva administración estaba reforzar la coordinación con países vecinos en materia de seguridad y continuar con la incorporación del Perú al “Escudo de las Américas”.

La cuestión de fondo pasa entonces de “¿Perú se está acercando a Estados Unidos?” a una pregunta más precisa: ¿hasta dónde llegará ese acercamiento y bajo qué condiciones?

Rubio, China y el puerto de Chancay

La visita tampoco puede analizarse exclusivamente desde la lucha contra el narcotráfico. En su gira por Colombia, Ecuador y Perú, Rubio ha colocado la relación con China entre las preocupaciones estratégicas de Washington. En el caso peruano, sus declaraciones hicieron referencia directa a inversiones chinas y a sectores considerados estratégicos.

Uno de los puntos sensibles es el puerto de Chancay, operado por COSCO Shipping, empresa estatal china. Rubio cuestionó públicamente el modelo de inversiones respaldadas por Beijing y sostuvo que determinados proyectos chinos pueden generar problemas de transparencia y seguridad.

La respuesta china no tardó. Su embajada en Lima defendió las inversiones de su país y afirmó que estas respetan la legislación peruana.

Así, detrás del discurso de cooperación contra el crimen organizado aparece una disputa mayor: la competencia entre Washington y Beijing por influencia económica, tecnológica, comercial y estratégica en América Latina. Y Perú ocupa una posición especialmente sensible por su relación simultánea con ambas potencias.

¿Seguridad contra el crimen o nueva arquitectura geopolítica?

El Gobierno estadounidense presenta el “Escudo de las Américas” como una herramienta para enfrentar amenazas transnacionales. La iniciativa fue lanzada por Trump en marzo de 2026 y reúne a gobiernos latinoamericanos interesados en coordinar acciones contra organizaciones criminales y redes vinculadas al narcotráfico.

Pero la iniciativa también tiene una dimensión geopolítica. La actual administración estadounidense busca reforzar su influencia en el hemisferio occidental y contener la creciente presencia de actores externos, especialmente China. La gira de Rubio por Colombia, Ecuador y Perú se desarrolla precisamente en ese contexto. Reuters ha descrito el recorrido como parte del esfuerzo de Washington por profundizar la cooperación antidrogas y reforzar su influencia regional.

El contraste regional también es revelador. En Colombia, la cooperación con Estados Unidos ya contempla asistencia en inteligencia, entrenamiento y equipamiento, mientras Ecuador mantiene una relación de seguridad todavía más intensa con Washington.

Eso convierte al caso peruano en un asunto que merece seguimiento: ¿el Escudo será para Lima principalmente un mecanismo de intercambio de información y cooperación policial, o terminará ampliándose hacia ámbitos militares, inteligencia, equipamiento y operaciones conjuntas? Esa respuesta todavía no está completamente expuesta.

Los actores y sus intereses

El Gobierno de Keiko Fujimori busca presentar el acercamiento como una respuesta a una preocupación concreta de la población: la expansión del crimen organizado, las extorsiones, el narcotráfico y otras formas de delincuencia transnacional.

Estados Unidos, por su parte, obtiene un socio estratégico en un país que ya posee la condición de Aliado Principal Extra-OTAN y que además ocupa una posición relevante en el Pacífico sudamericano.

La oposición de izquierda cuestiona que la seguridad pueda convertirse en una puerta de entrada para compromisos geopolíticos más amplios. Senadores de Ahora Nación y Juntos por el Perú han solicitado conocer los alcances jurídicos y operativos de la incorporación y sus eventuales efectos sobre la soberanía.

China representa el tercer actor de esta ecuación. Beijing tiene importantes intereses económicos en Perú y observa con atención el nuevo acercamiento entre Lima y Washington.

En consecuencia, el debate ya no es solamente Perú contra Estados Unidos. El verdadero escenario es triangular: Lima intenta fortalecer su seguridad mientras se encuentra en medio de la competencia estratégica entre Washington y Beijing.

Lo que todavía falta saber

La investigación sobre el “Escudo de las Américas” debería concentrarse ahora en documentos y decisiones concretas:

  1. ¿Cuál es el instrumento jurídico que formaliza la incorporación del Perú?
  2. ¿Qué compromisos específicos asumió el Ejecutivo?
  3. ¿Existe intercambio de inteligencia y bajo qué reglas de protección de información?
  4. ¿Se contempla participación de las Fuerzas Armadas peruanas en operaciones conjuntas?
  5. ¿Puede ingresar personal militar estadounidense al territorio peruano bajo este mecanismo o se requiere autorización independiente?
  6. ¿Qué papel tendrán el Congreso, el Ministerio de Defensa, el Ministerio del Interior y la Policía Nacional?
  7. ¿Existen compromisos relacionados con infraestructura estratégica, minerales críticos, tecnología o inversiones?
  8. ¿La cooperación está limitada a la lucha contra el crimen o incorpora explícitamente objetivos geopolíticos frente a China, Irán u otros actores?

Estas preguntas adquieren mayor importancia porque el Congreso ya ha solicitado respuestas oficiales al canciller.

Cooperación o subordinación: la pregunta sigue abierta

La evidencia disponible permite afirmar que Perú está profundizando su asociación estratégica con Estados Unidos. También permite afirmar que el Gobierno de Fujimori considera esa relación un instrumento para enfrentar problemas de seguridad y fortalecer la posición internacional del país.

Lo que todavía no permite afirmar, sin mayores pruebas, es que la incorporación al “Escudo de las Américas” implique por sí misma una pérdida de soberanía o una subordinación militar del Perú.

Ese es precisamente el punto que debe investigarse.

La discusión no debería reducirse a consignas de “entreguismo” o “alianza estratégica”. La verdadera prueba será documental: qué firmó Perú, qué obligaciones aceptó, quién las negoció, qué controles institucionales existen y cuáles son los límites de la cooperación con Washington.

El próximo hito será la presentación del canciller Carlos Espá ante el Senado, el 16 de septiembre. Allí el Gobierno tendrá que explicar aquello que hasta ahora permanece parcialmente opaco: qué significa, en términos jurídicos y operativos, que Perú ya forme parte del “Escudo de las Américas”.

Mientras tanto, la visita de Rubio deja una conclusión preliminar: el debate sobre seguridad está empezando a mezclarse con otro mucho más profundo, el de la posición del Perú frente a la disputa de poder entre Estados Unidos y China en América Latina.

Economía

Pedro Castillo seguirá en prisión preventiva hasta marzo de 2027

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El Poder Judicial rechazó revisar la medida que mantiene encarcelado al expresidente por los casos Petroperú, Puente Tarata y Ministerio de Vivienda. La prisión preventiva prolongada por 12 meses continúa vigente hasta marzo de 2027.

Lima, 23 de octubre de 2026.- El Poder Judicial declaró infundada la revisión de oficio de la prisión preventiva impuesta al expresidente Pedro Castillo Terrones, investigado por los presuntos delitos de organización criminal agravada, colusión simple y tráfico de influencias agravado, en el marco de las investigaciones acumuladas por los casos Petroperú, Puente Tarata y Ministerio de Vivienda.

La decisión fue adoptada por el juez supremo provisional Juan Carlos Checkley Soria, del Juzgado Supremo de Investigación Preparatoria, mediante la Resolución N.° 8, emitida el 16 de octubre. El magistrado dispuso mantener vigente la medida coercitiva y la prolongación de 12 meses, que se extiende hasta el 8 de marzo de 2027.

¿Por qué se mantiene la prisión preventiva?

Según la resolución judicial, todavía subsisten los presupuestos que justificaron la prisión preventiva y su posterior prolongación. El juzgado consideró que la continuidad de la medida resulta necesaria y proporcional para garantizar el desarrollo de la investigación y la eficacia de una eventual decisión judicial.

Durante la audiencia, el Ministerio Público sostuvo que los nuevos elementos incorporados a la investigación, entre ellos declaraciones, documentos y pericias, reforzarían la hipótesis fiscal sobre la presunta existencia de una organización criminal y la participación atribuida al exmandatario. Estas imputaciones deberán ser evaluadas en el proceso penal y no constituyen, por sí mismas, una declaración de culpabilidad.

Los casos bajo investigación

La investigación comprende presuntos hechos vinculados a Petroperú, Provías Descentralizado y el Ministerio de Vivienda, Construcción y Saneamiento. La hipótesis fiscal atribuye a Castillo una presunta participación en una estructura que habría buscado influir en decisiones y contrataciones públicas mediante el control de puestos estratégicos en entidades estatales. La responsabilidad penal del expresidente deberá determinarse conforme a las pruebas y las garantías del proceso.

Por su parte, la defensa cuestionó la continuidad de la privación de libertad y solicitó sustituirla por una medida menos gravosa, invocando los principios de idoneidad, necesidad y proporcionalidad. El juzgado desestimó la revisión de oficio, por lo que la situación jurídica de Castillo no cambió en este expediente.

¿Qué viene ahora?

La resolución mantiene la prisión preventiva, pero no resuelve de manera definitiva la responsabilidad penal de Pedro Castillo por los hechos investigados. El proceso continúa bajo control judicial y fiscal, mientras la defensa conserva las vías procesales que correspondan para cuestionar las decisiones que afecten al investigado.

El caso vuelve a poner en el centro del debate público el control judicial de las medidas que restringen la libertad y la investigación de presuntos actos de corrupción en el Estado. La exigencia es doble: esclarecer los hechos que comprometen recursos públicos y garantizar que toda decisión judicial respete el debido proceso, la presunción de inocencia y los derechos fundamentales.

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Economía

Francia bajo tensión: protestas por el coste de vida y la crisis educativa desatan disturbios y toques de queda

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País, 19 de octubre de 2026.— Francia enfrenta una grave crisis social tras las masivas movilizaciones del fin de semana del 17 y 18 de octubre, que comenzaron con reclamos estudiantiles por las condiciones de los centros educativos y se extendieron contra el alto coste de la vida, el deterioro de los servicios públicos y las políticas del Gobierno de Emmanuel Macron. Las protestas derivaron en enfrentamientos con la policía, saqueos e incendios en distintas ciudades del país.

Las manifestaciones reunieron, según el Ministerio del Interior francés, a unas 550.000 personas el sábado, mientras que la Confederación General del Trabajo (CGT) calculó la participación en 800.000. Entre las principales demandas figuran más profesores, aulas menos saturadas, mejores infraestructuras educativas, mejores salarios y medidas para aliviar la presión económica sobre las familias.

La violencia registrada al término de varias marchas dejó comercios saqueados, vehículos incendiados y edificios públicos atacados. En Limoges, el histórico ayuntamiento sufrió un incendio de grandes proporciones que destruyó buena parte de la edificación. También se reportaron incidentes en París, Marsella, Lyon, Burdeos y otras ciudades, en un escenario que expone la profundidad del descontento social y las dificultades de las autoridades para contener los disturbios.

Ante la persistencia de la tensión, la policía de París impuso un toque de queda entre las 23:00 y las 06:00 en la Place de la République y el sector comercial de Les Halles. Asimismo, se establecieron restricciones a las concentraciones públicas desde las 20:00 en determinadas zonas. Las medidas buscan evitar nuevos episodios de violencia, mientras se refuerza la presencia policial y avanzan las labores de limpieza y recuperación de los espacios afectados.

El balance difundido el 19 de octubre por Reuters sitúa en aproximadamente 2.400 el número de detenidos en todo el país. También se informó de cerca de un millar de agentes heridos, un manifestante fallecido por paro cardíaco y miles de establecimientos afectados, aunque las cifras sobre los daños materiales varían entre los reportes. El Museo del Louvre, en París, permaneció cerrado el lunes debido a bloqueos protagonizados por grupos de estudiantes en sus accesos.

La crisis también golpea al Ejecutivo. El ministro del Interior, Laurent Nuñez, ofreció su dimisión tras los fallos en la respuesta policial, pero Macron rechazó su salida y le exigió reforzar la actuación de las fuerzas de seguridad. Por su parte, el primer ministro Sébastien Lecornu respaldó la aplicación de restricciones localizadas, en lugar de imponer un toque de queda general en todo el territorio francés.

El Gobierno atribuye parte de los actos violentos a grupos radicales y delincuentes que habrían aprovechado las movilizaciones para saquear y destruir bienes. Sin embargo, la respuesta estatal no elimina las causas de fondo que alimentan las protestas: el encarecimiento de la vida, las dificultades de los servicios públicos y las demandas de una juventud que reclama mejores condiciones educativas. La responsabilidad por los actos violentos debe distinguirse de los reclamos legítimos de quienes se movilizan pacíficamente.

Con nuevas protestas convocadas para el próximo sábado, Francia entra en una semana de incertidumbre política y social, a seis meses de las elecciones presidenciales previstas para 2027. La evolución del conflicto dependerá tanto de la capacidad de las autoridades para garantizar la seguridad como de su disposición a responder a las demandas económicas y sociales que han llevado a miles de personas a las calles.

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Actualidad

SUNAFIL propone multa de S/ 84 mil a Plaza Vea por excluir tiempo de cambio de uniforme de la jornada laboral

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Piura, 01 de setiembre de 2026.- La inspección se originó en una solicitud de fiscalización presentada por la FETRIMAP-CGTP. SUNAFIL identificó dos infracciones muy graves que afectarían a 40 trabajadores de un establecimiento de Compañía Food Retail S.A.C., identificado en el expediente como Plaza Vea–Vivanda, en Piura.

La Superintendencia Nacional de Fiscalización Laboral (SUNAFIL) propuso una multa total de S/ 84 316 contra Compañía Food Retail S.A.C. por excluir de la jornada laboral el tiempo que sus trabajadores destinaban al cambio de uniforme. La actuación inspectiva se produjo a partir de una solicitud presentada por la Federación de Trabajadores de Mercados, Supermercados y Afines (FETRIMAP-CGTP).

La investigación corresponde al establecimiento ubicado en la avenida Grau N.° 555, Piura, y está contenida en el Acta de Infracción N.° 325-2025-SUNAFIL/IRE-PIU. De acuerdo con el documento, la inspección identificó dos infracciones calificadas como muy graves y consideró a 40 trabajadores afectados.

El uniforme era obligatorio, pero el tiempo para cambiarse no era reconocido

Uno de los principales cuestionamientos está relacionado con el artículo 28 del Reglamento Interno de Trabajo de la compañía. Según lo recogido en el acta, dicha disposición excluía de la jornada efectiva el tiempo destinado al cambio de vestimenta.

El problema señalado por la inspección es que el propio reglamento establecía la obligatoriedad del uso del uniforme y contemplaba consecuencias frente a su incumplimiento, incluso la posibilidad de impedir el ingreso del trabajador a las instalaciones.

Desde la perspectiva de los trabajadores, el punto central es que la empresa imponía una condición necesaria para prestar servicios, pero trasladaba el tiempo empleado en cumplirla fuera de la jornada laboral. La FETRIMAP-CGTP considera que esta práctica supone cargar sobre el tiempo personal del trabajador una obligación vinculada directamente con la prestación del servicio.

Precedentes laborales respaldan el reconocimiento del tiempo

El acta inspectiva recoge como sustento el precedente de observancia obligatoria establecido mediante la Resolución de Sala Plena N.° 016-2023-SUNAFIL/TFL, así como el criterio desarrollado en la Casación Laboral N.° 9387-2014, Lima Norte.

De acuerdo con estos criterios, cuando el cambio de uniforme se realiza en el centro de trabajo por exigencia del empleador y resulta necesario para desarrollar las labores, dicho periodo forma parte de la jornada de trabajo.

Bajo esta interpretación, un reglamento interno no podría excluir unilateralmente ese periodo del tiempo efectivo de trabajo cuando concurren las condiciones establecidas por la normativa y la jurisprudencia laboral.

SUNAFIL ordenó corregir el reglamento

Durante la fiscalización, SUNAFIL requirió a la compañía modificar la disposición cuestionada y acreditar que el reglamento corregido había sido entregado a los trabajadores comprendidos en la investigación.

La empresa cuestionó la competencia territorial de los inspectores para disponer modificaciones sobre un documento de alcance nacional y sostuvo que el plazo otorgado para cumplir la medida era irrazonable. Sin embargo, el personal inspectivo dejó constancia de que esos argumentos no impedían el cumplimiento de la medida requerida y que no se acreditó su subsanación en ese extremo.

Por ello, la actuación inspectiva terminó considerando no solo la exclusión del tiempo de cambio de uniforme, sino también el incumplimiento de la medida de requerimiento formulada por la autoridad laboral.

Dos infracciones y S/ 84 316 en multas propuestas

La primera infracción fue calificada como muy grave, conforme al numeral 25.6 de la normativa inspectiva referida al incumplimiento de disposiciones relacionadas con la jornada de trabajo. Por este concepto se propuso una multa de S/ 42 158.

La segunda corresponde al incumplimiento de la medida inspectiva de requerimiento y fue calificada como muy grave bajo el numeral 46.7, con otra multa propuesta de S/ 42 158.

En conjunto, ambas sanciones alcanzan S/ 84 316. Sin embargo, esta cifra corresponde a una propuesta contenida en el acta de infracción y no constituye todavía una multa firme. El caso debe continuar dentro del correspondiente procedimiento administrativo sancionador.

La discusión también alcanzó las horas extras

La fiscalización incluyó además la revisión de la compensación y el pago de horas extras correspondientes a un trabajador. En ese extremo, la empresa presentó documentación que fue considerada suficiente por SUNAFIL, por lo que la autoridad dio por cumplido el requerimiento.

De esta manera, las infracciones que sustentan la propuesta económica se concentran en dos aspectos: la exclusión del tiempo destinado al cambio de uniforme de la jornada laboral y la falta de subsanación de la disposición observada.

FETRIMAP-CGTP exige reconocer el tiempo de los trabajadores

Para la FETRIMAP-CGTP, el caso pone en discusión un aspecto concreto de las condiciones laborales: el tiempo que una persona emplea para cumplir una obligación impuesta por su empleador no debería convertirse automáticamente en tiempo personal no remunerado cuando dicho cumplimiento es necesario para ingresar y prestar servicios.

La organización sindical exige que la empresa corrija la disposición cuestionada y respete íntegramente el tiempo que sus trabajadores destinan a cumplir las exigencias establecidas para el desarrollo de sus labores.

El sindicato también reivindica la intervención de la autoridad inspectiva como mecanismo para hacer cumplir las normas laborales y sostiene que la fiscalización se originó precisamente en la acción de los trabajadores organizados para denunciar una situación que, a su juicio, afectaba el reconocimiento efectivo de su jornada.

El caso de Compañía Food Retail S.A.C. queda ahora sujeto al procedimiento administrativo correspondiente. La decisión final determinará si las infracciones propuestas por SUNAFIL son confirmadas, modificadas o dejadas sin efecto, mientras que para los trabajadores la controversia de fondo permanece: si el cambio obligatorio de uniforme, realizado por exigencia de la empresa y necesario para prestar el servicio, debe ser reconocido como parte de la jornada laboral.

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