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Nacional

Juntos por el Perú avanza en la construcción de una amplia coalición de izquierda socialista para las elecciones de 2026

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Lima, 3 de julio de 2025 – El partido Juntos por el Perú (JPP), liderado por Roberto Sánchez, está consolidando un frente amplio de izquierda socialista con miras a las elecciones generales de 2026, articulando a movimientos populares, sectores castillistas y organizaciones políticas afines. Este esfuerzo, impulsado desde el liderazgo del expresidente Pedro Castillo, busca unificar a la izquierda peruana bajo una agenda que incluye una nueva constitución plurinacional, justicia social y soberanía sobre los recursos naturales.

Un liderazgo desde Barbadillo

Pedro Castillo, actualmente en prisión tras su destitución en diciembre de 2022, se mantiene como una figura central de la coalición. Desde el penal de Barbadillo, ha sostenido reuniones clave con congresistas como Roberto Sánchez, Margot Palacios, Víctor Cutipa, Jaime Quito y Elías Varas, quienes han reforzado su compromiso con la unidad de izquierda. Según Cutipa, Castillo podría postular al Senado o a la Cámara de Diputados, decisión que tomará el Comité Ejecutivo Nacional de JPP, aunque su situación legal por el juicio por rebelión podría limitar su participación.

Congresista Margot Palacios Huamán durante un evento político de Juntos por el Perú

 Posible incorporación de Antauro Humala

Un giro significativo en las negociaciones es la posible incorporación de Antauro Humala, líder del movimiento etnocacerista. Aunque JPP desmintió en junio de 2025 una alianza formal con Humala, fuentes indican que su integración es cada vez más probable. La anulación de la inscripción de su agrupación A.N.T.A.U.R.O. por el Jurado Nacional de Elecciones (JNE) lo ha llevado a buscar un vehículo electoral a través de JPP, posiblemente como candidato al Senado. Sin embargo, su discurso radical genera tensiones con sectores progresistas más moderados.

Nuevos aliados en la coalición

La coalición también ha sumado apoyos recientes. Unidad Popular, liderado por el expresidente de la Corte Suprema Duberlí Rodríguez, ha iniciado conversaciones para unirse al frente, luego de lograr su inscripción en el Registro de Organizaciones Políticas (ROP).

El expresidente de la Corte Suprema Duberlí Rodríguez, líder de Unidad Popular

Otras figuras relevantes incluyen al ex primer ministro Aníbal Torres, cuya participación está limitada por su juicio por rebelión y la no inscripción de su partido Adelante Pueblo Unido (APU). Por su parte, el exgobernador de Puno Walter Aduviri y el exparlamentario Virgilio Acuña también han sido mencionados como posibles aliados, aunque su rol en la coalición aún no está definido.

Perú Libre y Nuevo Perú fueron habrían sido descartados de plano, el primero por su alianza con Dina Boluarte en el Ejecutivo y Keiko Fujimori en el Congreso; y el segundo, por su posición social demócrata conocida y apoyo al golpe de estado contra Pedro Castillo.

Desafíos para la unidad

A pesar del entusiasmo, la coalición enfrenta obstáculos significativos. La izquierda peruana sigue fragmentada, y la exclusión de partidos como APU y la posible incorporación de figuras controversiales como Humala podrían alejar a sectores moderados. Además, la judicialización de líderes como Castillo y Torres, junto con la competencia de 43 partidos inscritos para 2026, plantea un escenario complejo. La no inscripción de nuevos movimientos en el ROP, tras el cierre del registro, limita las opciones de algunos aliados potenciales.

El My Antauro Humala sigue recorriendo el país con su peculiar discurso nacionalista

Una agenda socialista y popular

JPP apuesta por un programa que resuene con sectores populares, ronderos y comuneros, promoviendo una asamblea constituyente, la defensa de los derechos pluriétnicos y reformas estructurales contra el modelo neoliberal. “Estamos construyendo la más amplia unidad para transformar el Perú desde las bases”, declaró Roberto Sánchez, líder de JPP, en un reciente mitin.

Perspectivas para 2026

Con Castillo como símbolo y una coalición en expansión, Juntos por el Perú busca capitalizar el descontento social y el respaldo de sectores rurales y marginados. Sin embargo, el éxito de esta alianza dependerá de su capacidad para superar las divisiones internas, articular un candidato presidencial competitivo y sortear las barreras legales y electorales en un contexto político cada vez más polarizado.

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Julio Velarde: su ratificación al frente del BCR evidencia que el Senado respalda la política económica capitalista neoliberal

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Lima, 16 de septiembre de 2026.- El Pleno del Senado ratificó este miércoles a Julio Velarde como presidente del Banco Central de Reserva del Perú (BCR) para el periodo 2026-2031, con 40 votos a favor y 12 en contra, una decisión que consolida el respaldo institucional a la política económica de corte capitalista y neoliberal que ha caracterizado al Perú en las últimas décadas. La resolución legislativa, confirmada oficialmente por el Congreso, cierra el procedimiento de ratificación iniciado por el Poder Ejecutivo y refuerza la continuidad de un modelo basado en la estabilidad macroeconómica, la autonomía del banco central y la confianza en los mercados.

El respaldo mayoritario y sus implicancias

La abrumadora mayoría a favor de Velarde —figura clave en la gestión monetaria peruana desde 2006— refleja el consenso político en torno a un modelo que prioriza la disciplina fiscal, la liberalización de mercados y la atracción de inversiones privadas. Senadores de bancadas como Ahora Nación, Partido Cívico Obras, Buen Gobierno, Renovación Popular y Fuerza Popular defendieron su continuidad, destacando su experiencia y la necesidad de mantener la macroeconomía y autonomía del BCR, aunque sin descuidar la fiscalización parlamentaria.

Jaime Delgado (Ahora Nación) y Roger Astucuri (Partido Cívico Obras) subrayaron que la ratificación de Velarde garantiza la estabilidad monetaria, mientras que los legisladores de Fuerza Popular, como José Arista y Patricia Juárez, respaldaron su permanencia como un pilar para el crecimiento económico.

La disidencia de Juntos por el Perú: ¿Un giro ideológico o una fractura interna?

Los 12 votos en contra provienen, según reportes periodísticos, de la bancada de Juntos por el Perú (JP), partido que en las elecciones de 2026 obtuvo 14 escaños en el Senado. Este resultado plantea una paradoja política: durante la campaña presidencial, su candidato, Roberto Sánchez, pasó de cuestionar abiertamente la permanencia de Velarde en la primera vuelta a defender su continuidad en la segunda vuelta, argumentando que era necesaria para preservar la estabilidad macroeconómica. Incluso, el 28 de mayo, Sánchez reveló que había coordinado con su equipo económico y con el expresidente Pedro Castillo la posibilidad de mantener a Velarde al frente del BCR.

Sin embargo, la votación en el Senado muestra una fractura dentro de JP. Senadores como Humberto Morales, Bernardo Quito y Wilfredo Verano criticaron duramente a Velarde durante el debate: Morales cuestionó sus vinculaciones con el sector privado, Quito puso en duda que la estabilidad dependiera de una sola persona, y Verano advirtió que la autonomía del BCR no debía confundirse con la permanencia indefinida de un funcionario.

La Comisión de Procedimientos Especiales, presidida por Hugo Ccahuana Aymachoque (JP), había recomendado previamente la ratificación con 9 votos a favor, 2 en contra y 1 abstención. Aunque Ccahuana sustentó el informe, dejó en claro sus reparos personales sobre la necesidad de renovar los cuadros técnicos del BCR.

¿Qué dice la resolución?

El documento aprobado por el Senado sostiene que Velarde cumple con los requisitos legales y constitucionales, que no existe incompatibilidad para ejercer el cargo y que su trayectoria garantiza la conducción del BCR durante el próximo quinquenio. La resolución, sin embargo, no detalla nominalmente a los 12 senadores que votaron en contra, lo que deja pendiente una verificación periodística para identificar exactamente qué miembros de JP se opusieron y cuáles respaldaron la ratificación, pero sus aliados decidieron sacarse la careta y apoyar sin reparos a la política económica del gobierno actual.

Un respaldo con matices

La ratificación de Velarde evidencia el respaldo del Senado a la política económica neoliberal, pero también expone tensiones internas en Juntos por el Perú, donde una parte de la bancada parece alinearse con el discurso crítico de la campaña, mientras que otro sector —incluyendo a su líder, Roberto Sánchez— optó por priorizar la estabilidad institucional.

El siguiente paso será analizar el registro nominal de la votación, que permitirá medir, senador por senador, la coherencia entre las promesas de campaña y las decisiones tomadas en el hemiciclo.

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Gobierno de Keiko Fujimori revisará historia de la década de violencia en el Currículo Escolar

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El ministro José Antonio Chang anunció que el Minedu retirará del currículo escolar lo que considera “ideología” y cuestionó la denominación de “guerra civil” para la violencia de 1980-2000. La CVR documentó también graves violaciones de derechos humanos cometidas por agentes del Estado.

Lima, 16 de septiembre 2026.- El Gobierno de Keiko Fujimori abrió una nueva disputa sobre la enseñanza de la historia reciente del Perú al anunciar una revisión del currículo escolar y plantear que la violencia política de 1980-2000 sea enseñada sin interpretaciones que el Ejecutivo considere ideológicas. El ministro de Educación, José Antonio Chang, sostuvo el 14 de septiembre que se retirará “todo tipo de ideología” de la currícula.

Una revisión que alcanza a la historia reciente

La medida forma parte del Plan Nacional de Educación 2026-2031, presentado por Fujimori y Chang en Santa Anita. El Gobierno sostiene que el currículo debe concentrarse en conocimientos, datos, estadísticas y aprendizajes fundamentales, además de reforzar lectura, matemáticas, ciencias, educación cívica e inglés.

Pero la definición adquiere una dimensión política cuando Chang cuestiona la forma de enseñar la violencia de las décadas de 1980 y 1990. El ministro rechazó que se utilice el concepto de “guerra civil” y sostuvo que durante ese periodo hubo “terrorismo”, en referencia a la violencia ejercida por Sendero Luminoso y el MRTA.

La evidencia histórica incluye abusos del Estado

La posición anunciada por el Ejecutivo deberá contrastarse con el mandato y las conclusiones de la Comisión de la Verdad y Reconciliación. La CVR investigó el periodo 1980-2000 y concluyó que el Perú atravesó un conflicto armado interno en el que actuaron organizaciones subversivas y agentes estatales.

Su informe documentó ejecuciones extrajudiciales, desapariciones forzadas, torturas y otros graves abusos cometidos por agentes policiales y militares, además de los crímenes perpetrados por Sendero Luminoso y el MRTA. La propia creación de la CVR estableció como objetivo esclarecer responsabilidades de ambos lados.

Al respecto, la ex parlamentaria Margot Palacios cuestionó la postura del Gobierno de Keiko Fujimori, señalando que se debe condenar el terrorismo de Sendero Luminoso y el MRTA, pero al mismo tiempo deben mantenerse en la enseñanza básica los crímenes atribuidos a agentes del Estado durante los gobiernos de Fernando Belaunde, Alan García y Alberto Fujimori. En su pronunciamiento, advierte que esta modificación formaría parte de un proceso de revisión de la memoria histórica sobre el conflicto armado interno y relaciona con recientes cambios legislativos sobre delitos de lesa humanidad atribuidos al gobierno fujimorista.

Aún no existe evidencia de un “borrado” curricular

Hasta ahora, el hecho comprobado es el anuncio político y ministerial de modificar el currículo. No se ha publicado todavía un nuevo currículo que permita determinar qué contenidos sobre las violaciones de derechos humanos serán eliminados, modificados o mantenidos. Por ello, presentar como hecho consumado que el Gobierno ya “borró” esos crímenes de los colegios excedería la evidencia disponible.

La controversia queda ahora centrada en el contenido concreto de la reforma: qué fuentes históricas utilizará el Minedu, cómo definirá los conceptos vinculados al periodo de violencia y qué lugar tendrán en las aulas las responsabilidades de las organizaciones subversivas y las violaciones cometidas por agentes estatales. Ese contenido aún está pendiente de conocerse.

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Facultades legislativas en la Cámara de Diputados: siete comisiones cuestionan pedido del gobierno de Keiko Fujimori

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Lima, 15 de septiembre de 2026.- El pedido de facultades legislativas presentado por el gobierno de Keiko Fujimori llega a una etapa decisiva en la Cámara de Diputados, después de que siete comisiones se pronunciaran contra la delegación solicitada por el Ejecutivo. La propuesta, que busca otorgar facultades para legislar durante 120 días en 66 materias, será materia de definición parlamentaria en los próximos días, en un escenario marcado por posiciones divergentes dentro de los grupos de trabajo.

Según el pronunciamiento desfavorable de la mayoría de las comisiones, la delegación de facultades debería desaprobarse en la sesión plenaria de la Cámara de Diputados, pero podría cambiar, por eso la ciudadanía sigue de cerca la actuación de cada uno de los parlamentarios de la oposición (OBRAs, Ahora Nación, Buen Gobierno y Juntos por el Perú), que buscan no repetir lo ocurrido con el voto de la senadora Silvana Robles en la elección de la Mesa Directiva.

Siete comisiones rechazaron la delegación

Las comisiones de Energía y Minas, Justicia y Derechos Humanos, Infraestructura, Vivienda y Transportes, Producción, Trabajo y Seguridad Social, Ciencia, Innovación Tecnológica y Sociedad Digital, y Defensa del Consumidor y Regulación de los Servicios Públicos declararon no viable el otorgamiento de facultades al Ejecutivo. El último pronunciamiento correspondió a Defensa del Consumidor, que se sumó este martes al bloque de informes desfavorables.

El rechazo no se limita a una sola materia. En Justicia, por ejemplo, el informe contrario alcanzó los ámbitos de seguridad, justicia y orden interno y fue aprobado con 11 votos a favor, cuatro en contra y ninguna abstención. Días antes, Energía y Minas, Ciencia y Tecnología, Producción, Infraestructura y Trabajo también habían recomendado no delegar facultades al Ejecutivo en sus respectivas áreas.

Seguridad y economía concentran las diferencias

El Gobierno sostiene que la delegación permitiría acelerar medidas frente a la criminalidad y atender otros problemas considerados prioritarios. El primer ministro Luis Galarreta acudió a la Comisión de Constitución acompañado de ministros para explicar el contenido del pedido y defender la necesidad de contar con estas herramientas legislativas.

La principal controversia está en el alcance de las facultades solicitadas. Mientras algunas bancadas plantean limitar la delegación a materias específicas, como seguridad ciudadana y gestión de riesgos ante el fenómeno El Niño, otras cuestionan que el Ejecutivo solicite un paquete amplio de competencias. Tres bancadas —Obras, Ahora Nación y Juntos por el Perú— incluso solicitaron al Ejecutivo presentar un nuevo proyecto concentrado en esas dos áreas.

En contraste, las comisiones de Defensa Nacional y Orden Interno y Medio Ambiente y Sostenibilidad emitieron opiniones favorables al otorgamiento de facultades. La Comisión de Desarrollo Agrario también aprobó un informe favorable sobre las materias de su competencia, con 11 votos a favor y ocho en contra. El resultado evidencia que el Congreso no mantiene una posición uniforme frente al paquete presentado por el Ejecutivo.

La decisión pasa a la Cámara de Diputados

La Comisión de Constitución, presidida por Giannina Avendaño, es la encargada de integrar las posiciones de las comisiones y elaborar el dictamen correspondiente. La discusión ha quedado condicionada por los informes sectoriales y por las diferencias entre las bancadas sobre qué materias deberían ser delegadas y cuáles deberían quedar fuera.

El escenario que llega a la Cámara de Diputados es, por tanto, el de una delegación parcialmente respaldada y ampliamente cuestionada en las comisiones. El pedido original comprende 66 materias y un plazo de 120 días, pero los informes parlamentarios han planteado restricciones y rechazos en sectores estratégicos. La jornada legislativa prevista para este miércoles 16 de septiembre será clave para establecer hasta dónde avanzará la propuesta del Ejecutivo.

La disputa no solo definirá si el Gobierno obtiene facultades, sino también qué materias podrían quedar finalmente habilitadas y con qué límites. Cualquier autorización deberá continuar luego el procedimiento correspondiente en la Cámara de Senadores, por lo que el texto que eventualmente aprueben los diputados no necesariamente será el resultado definitivo del proceso.

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