El candidato presidencial Roberto Sánchez, de Juntos por el Perú, empieza a consolidarse como una de las sorpresas de las elecciones generales de 2026, impulsado principalmente por su crecimiento en regiones fuera…
Actualidad
Roberto Sánchez mantiene impugnaciones y movilizaciones por la transparencia electoral en Perú

Lima, 28 de junio de 2026.- A pocos días de la proclamación oficial de los resultados de la segunda vuelta presidencial, el candidato de Juntos por el Perú (JP), Roberto Sánchez, mantiene una ofensiva política, jurídica y ciudadana en demanda de mayor transparencia electoral. Aunque la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) registra el 99,989 % de las actas contabilizadas y otorga a Keiko Fujimori una ventaja de 49.244 votos, Sánchez sostiene que aún existen aspectos del proceso que deben ser esclarecidos antes de reconocer el resultado definitivo.
Como parte de esa estrategia, miles de simpatizantes participaron en la «Movilización Nacional Pacífica en Defensa del Voto Ciudadano y Popular», que recorrió el centro de Lima desde el local de campaña de JP, en Paseo Colón, hasta la sede del Jurado Nacional de Elecciones (JNE). La marcha se realizó pese a que el Ministerio del Interior negó las garantías solicitadas para la movilización. Entre los asistentes estuvieron el exfiscal José Domingo Pérez, los senadores electos Jaime Quito y Víctor Cutipa, además del abogado del partido Roy Mendoza, quienes respaldaron el pedido de revisión del proceso electoral.
En el ámbito legal, Juntos por el Perú presentó una solicitud para anular la votación de 119 oficinas consulares en el extranjero, argumentando que la modificación del mecanismo de traslado de actas mediante valijas diplomáticas habría afectado la cadena de custodia del material electoral. Sin embargo, el Jurado Electoral Especial de Lima Centro 2 declaró improcedente el recurso por haber sido presentado fuera del plazo legal y sin cumplir con el pago de la tasa correspondiente. Asimismo, el Pleno del JNE rechazó apelaciones relacionadas con 1.751 mesas de sufragio en Lima y 647 en Estados Unidos, al concluir que no existían elementos probatorios suficientes para acreditar las presuntas irregularidades denunciadas.
La Cancillería respondió que todo el material electoral procedente del exterior llegó a la ONPE en condiciones adecuadas y bajo los protocolos establecidos. Añadió que organismos como la Contraloría General de la República, la Defensoría del Pueblo y observadores del proceso no reportaron incidencias durante el traslado de las actas. Paralelamente, JP presentó una denuncia constitucional contra el canciller Carlos Pareja por presunto fraude electoral y obstrucción del proceso, expediente que actualmente se encuentra en evaluación en la Subcomisión de Acusaciones Constitucionales del Congreso.
Además de las acciones legales, Roberto Sánchez reiteró que promoverá la conformación de una Comisión de la Verdad para investigar las muertes ocurridas durante las protestas sociales registradas en el sur del país en los últimos años. El candidato también ha manifestado que esperará el pronunciamiento definitivo de los organismos electorales respecto de los recursos planteados antes de definir su posición política frente al próximo gobierno. Sus declaraciones han generado reacciones tanto de respaldo entre sus seguidores como de rechazo por parte de dirigentes de Fuerza Popular y otras organizaciones políticas, que consideran concluido el proceso electoral.
Mientras continúa la controversia, el calendario electoral avanza. El presidente del JNE, Roberto Burneo, informó que la proclamación nacional de resultados se realizará en los primeros días de julio y que el 15 de julio se entregarán las credenciales a la presidenta electa, así como a los 60 senadores y 130 diputados del nuevo Congreso bicameral. De acuerdo con los resultados oficiales, Fuerza Popular será la primera fuerza parlamentaria con 22 senadores y 41 diputados, mientras que Juntos por el Perú ocupará el segundo lugar con 14 senadores y 32 diputados, consolidándose como la principal bancada de oposición.
Con el escrutinio prácticamente concluido, el escenario político peruano entra en una nueva etapa marcada por la coexistencia de dos realidades: por un lado, una ventaja electoral que las autoridades consideran irreversible a favor de Keiko Fujimori; y por otro, la decisión de Roberto Sánchez de mantener las impugnaciones, las movilizaciones ciudadanas y las acciones legales en defensa de lo que denomina la transparencia del proceso electoral. El desenlace formal dependerá de la proclamación del Jurado Nacional de Elecciones, mientras el país se prepara para el inicio de un nuevo gobierno y la instalación del Congreso bicameral el próximo 28 de julio.
Ambiente
Marina descarta tsunami en Perú tras sismo de 7,7 en Indonesia

Lima, 15 de agosto de 2026.- La Marina de Guerra del Perú, a través de la Dirección de Hidrografía y Navegación (DHN), descartó riesgo de tsunami para el litoral peruano tras el fuerte sismo de magnitud 7,7 registrado frente a la isla de Flores, en Indonesia. El Centro Nacional de Alerta de Tsunamis mantiene el monitoreo permanente del evento.
El terremoto ocurrió durante las primeras horas del sábado 15 de agosto y tuvo su epicentro a unos 68 kilómetros al noroeste de Ende, en la provincia de Nusa Tenggara Oriental. El Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) reportó una profundidad cercana a los 15 kilómetros.
El movimiento sísmico generó inicialmente una alerta de tsunami en sectores de Indonesia. Sin embargo, esta fue levantada aproximadamente tres horas después, luego de registrarse olas inferiores a un metro en algunas zonas del país asiático.
El terremoto sí provocó daños en Indonesia. Reportes posteriores informaron de personas fallecidas y heridas, además de derrumbes, deslizamientos, cortes de electricidad y evacuaciones preventivas. Unos 2.000 habitantes de Nagekeo fueron evacuados de sus viviendas ante el riesgo generado por las réplicas y las condiciones de las edificaciones.
Para el Perú, sin embargo, el escenario es distinto. Tras evaluar los parámetros del terremoto, la Dirección de Hidrografía y Navegación determinó que el evento no genera tsunami en el litoral peruano, por lo que no existe una alerta para las costas nacionales.
La vigilancia está a cargo del Centro Nacional de Alerta de Tsunamis, que tiene la misión de analizar y monitorear los grandes eventos sísmicos que puedan representar una amenaza para el litoral peruano. El sistema permanece operativo para evaluar cualquier variación que pudiera modificar el escenario inicialmente establecido.
La diferencia entre la magnitud de un terremoto y la posibilidad de que genere un tsunami es importante. No todo sismo fuerte produce este fenómeno: también influyen su ubicación, profundidad, mecanismo y el desplazamiento del fondo marino. Por ello, la evaluación técnica de los organismos especializados resulta determinante antes de emitir una alerta.
El terremoto ocurrido en Indonesia vuelve a recordar la importancia de mantener activos los sistemas de vigilancia y alerta temprana en un país como el Perú, ubicado en una zona de elevada actividad sísmica. La población debe atender únicamente los comunicados de las autoridades competentes y evitar difundir información no confirmada que pueda generar alarma innecesaria.
Hasta el momento, el sismo de magnitud 7,7 registrado en Indonesia no representa riesgo de tsunami para el litoral peruano. La Marina de Guerra mantiene el monitoreo a través de la Dirección de Hidrografía y Navegación y comunicará cualquier modificación en la evaluación oficial.
Actualidad
FREDEU rechaza levantamiento de huelga regional en Ucayali

Pucallpa, 14 de agosto de 2026.- La huelga regional en Ucayali continúa, afirmó el Frente de Defensa del Departamento de Ucayali (FREDEU), al rechazar el comunicado mediante el cual representantes del transporte terrestre y fluvial anunciaron una tregua de 15 días y la reanudación de sus labores.
El FREDEU cuestionó que representantes de un solo sector pretendan presentar su decisión como el levantamiento de una medida convocada por la plataforma regional. El frente sostuvo que los dirigentes del transporte pueden decidir sobre la participación de su propio gremio, pero no hablar en nombre del FREDEU, de sus bases ni de toda la región.
La controversia deja así un escenario dividido: mientras el sector transporte optó por una tregua, el FREDEU sostiene que la huelga regional no ha sido levantada. “Una decisión sectorial no levanta una huelga regional”, es el argumento central del pronunciamiento difundido este 14 de agosto.
El frente de defensa también rechazó que la tregua de 15 días pueda convertirse automáticamente en un “levantamiento oficial” de toda la protesta. Para el FREDEU, cualquier decisión sobre la continuidad o conclusión de la medida debe respetar sus instancias organizativas y la voluntad de sus bases.
La posición del FREDEU se produce después de varios días de paralización regional y del retiro de representantes del transporte, una situación que modifica la capacidad de presión de la protesta, pero que, según el frente, no pone fin a sus demandas ni a la medida regional.
El dirigente que suscribe el documento, Eler Guillermo Romayna Silva, figura en documentación pública anterior como secretario general del FREDEU. El Congreso de la República y la Corte Superior de Justicia de Ucayali han registrado previamente esa condición en documentos institucionales.
El FREDEU reclama ahora la presencia de una comisión de alto nivel de las autoridades nacionales, con participación de representantes del Congreso, para instalar un diálogo directo con el frente y sus bases y encontrar soluciones concretas a las demandas de Ucayali.
El desenlace dependerá de lo que decidan las bases del FREDEU y de la respuesta que dé el Gobierno. La tregua del transporte puede reducir la presión en las calles, pero no resuelve por sí misma la controversia ni las demandas que dieron origen a la protesta.
Por ahora, el mensaje del FREDEU es contundente: el transporte puede haber acordado una tregua, pero el frente sostiene que la huelga regional continúa. La disputa por quién puede levantar una medida que compromete a toda una región abre un nuevo capítulo de la protesta en Ucayali.
Actualidad
El Fenómeno El Niño vuelve a poner a prueba al Estado peruano: ¿las mismas fallas de siempre?

Lima, 13 de agosto de 2026. El Gobierno de Keiko Fujimori acaba de crear, mediante la Resolución Suprema N.° 256-2026-PCM, la Comisión Nacional de Gestión del Riesgo del Fenómeno El Niño, con vigencia durante 2026 y 2027. La norma la define como órgano de decisión política y coordinación estratégica para las intervenciones ante el peligro inminente y las etapas de preparación y respuesta. La comisión será presidida por el ministro de Desarrollo Agrario y Riego e integrada por Defensa, Economía y Finanzas, Vivienda, INDECI y la Autoridad Nacional del Agua.
El problema es que el Perú no carece de instituciones ni de comisiones para enfrentar El Niño. Desde 1977 funciona el ENFEN, organismo científico y técnico permanente encargado de estudiar, monitorear y alertar sobre el fenómeno; además, el país cuenta con el SINAGERD, creado como un sistema interinstitucional, descentralizado, transversal y participativo, cuya conducción corresponde a la PCM. La propia Política Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres al 2050 establece que la prevención y reducción del riesgo deben articular a los distintos sectores y niveles de gobierno.
La experiencia más reciente debería encender todas las alarmas. Después del Niño Costero de 2017, el Estado creó la Autoridad para la Reconstrucción con Cambios (ARCC), acompañada de un enorme programa de inversiones. Sin embargo, seis años después, la Contraloría concluyó que el proceso había fracasado en aspectos fundamentales: de unos S/25 mil millones asignados, se habían gastado S/21 mil millones, pero seguían prácticamente pendientes soluciones integrales para las cuencas, defensas ribereñas, represas y reforestación. Más grave aún, de casi 6.000 servicios de control realizados, en 62 % de los casos las entidades no habían tomado acciones correctivas frente a riesgos advertidos.
Y el problema no fue solamente incapacidad de gestión. La Contraloría identificó 845 funcionarios de los tres niveles de gobierno con 1.982 responsabilidades, de las cuales 715 eran de carácter penal, 206 civiles y 1.061 administrativas. Investigaciones periodísticas también documentaron presuntas irregularidades en obras de prevención financiadas por la ARCC; en Piura, por ejemplo, se identificaron 131 funcionarios con presuntas responsabilidades penales, civiles o administrativas y un perjuicio económico estimado en más de S/25,8 millones. Es decir, la reconstrucción dejó una lección incómoda: crear estructuras extraordinarias y movilizar miles de millones no garantiza prevención, calidad ni transparencia.
El balance tampoco mejora cuando se revisa el desempeño más reciente. En julio de 2026, la Contraloría informó que 32 obras vinculadas a la Reconstrucción con Cambios ejecutadas bajo la modalidad Gobierno a Gobierno habían sufrido variaciones de 140,7 % en sus costos y de 332,6 % en sus plazos respecto de lo previsto inicialmente. El antecedente resulta especialmente relevante ahora que el Ejecutivo vuelve a organizar una instancia excepcional para enfrentar El Niño. La pregunta periodística es inevitable: ¿qué mecanismos nuevos de control, transparencia, seguimiento y rendición de cuentas tendrá esta comisión para impedir que la urgencia vuelva a convertirse en una puerta para sobrecostos, retrasos o responsabilidades que aparecen cuando el desastre ya pasó?
Hay además una alerta institucional que no debería pasar inadvertida. La nueva comisión depende de la Presidencia de la República, pero su conducción efectiva recae en el ministro de Desarrollo Agrario y Riego, mientras que la PCM —ente rector del SINAGERD— no figura como integrante permanente, aunque el presidente del Consejo de Ministros refrenda la resolución. La comisión puede convocar a otros ministros, gobiernos subnacionales y privados, pero esa posibilidad no equivale a una articulación intergubernamental permanente. Esto resulta crítico porque la propia legislación del SINAGERD exige coordinación entre los tres niveles de gobierno, prevención, reducción del riesgo y participación de actores locales.
La creación de la comisión, por tanto, no es necesariamente una mala decisión; el riesgo está en repetir el modelo de reacción institucional que aparece cuando la amenaza ya está encima. El Gobierno afirma que existen unos 1.900 puntos críticos y que inicialmente priorizará 569, mientras ENFEN mantiene la alerta de El Niño Costero y la propia resolución advierte una posible magnitud fuerte y sin descartar un escenario extraordinario hacia finales de 2026. El verdadero examen para Keiko Fujimori no será cuántas comisiones crea, sino si logra convertir información científica en prevención territorial, coordinar efectivamente con regiones y municipios, ejecutar obras técnicamente sólidas, proteger los recursos públicos y evitar que la historia de la Reconstrucción con Cambios vuelva a repetirse. El Perú no necesita otra comisión que llegue después del desastre: necesita un Estado que llegue antes.
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