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Agricultura
La resistencia indígena de Huancané y su contribución a la lucha por la tierra
Fotografía MDP: Conmemoración 155 de la muerte del líder indígena Juan Bustamante

Entre 1866 y 1868, las tierras del altiplano peruano fueron escenario de una de las rebeliones más significativas en la historia del Perú: la sublevación liderada por Juan Bustamante. Esta lucha, que reflejó la resistencia de los pueblos originarios frente al poder colonial que aún se mantenía a través de los gamonales y terratenientes, se constituyó en un enfrentamiento por la restitución de las tierras arrebatadas a las comunidades indígenas. La Batalla de Huancané, librada el 2 de enero de 1868, se convirtió en el campo de un enfrentamiento decisivo que, aunque resultó en la derrota de los insurgentes, dejó una huella indeleble en la memoria colectiva de los pueblos originarios, marcando un hito en la historia de las luchas campesinas por la tierra.

El contexto de la lucha por la tierra
A mediados del siglo XIX, los pueblos indígenas del Perú continuaban siendo víctimas del despojo sistemático de tierras, un legado dejado por el sistema colonial. Aunque el Perú había logrado su independencia en 1821, las estructuras de poder que mantenían a las comunidades originarias en un estado de explotación no desaparecieron. Los gamonales, terratenientes que controlaban vastas extensiones de tierra, mantenían intacto un sistema feudal que despojaba a los pueblos indígenas de sus territorios ancestrales, consolidando un sistema agrario profundamente injusto. En este contexto, los pueblos originarios del altiplano peruano vivían una doble opresión: la herencia del dominio colonial y la explotación por parte de las nuevas élites republicanas.
Fue en este ambiente de creciente descontento social donde emergió la figura de Juan Bustamante, un líder indígena que, a pesar de sus orígenes, se convirtió en uno de los más grandes defensores de los derechos de las comunidades originarias. Nacido en la región de Puno, Bustamante experimentó desde joven las injusticias que sufrían las comunidades indígenas. Aunque su linaje estuvo vinculado al bando realista, como hijo de un coronel del ejército realista, Bustamante se rebeló contra el orden republicano y adoptó una causa que lo colocaría como uno de los principales símbolos de la resistencia indígena en el siglo XIX.
La rebelión de Juan Bustamante
En 1866, Bustamante organizó un levantamiento en Huancané, con el objetivo de recuperar las tierras que habían sido arrebatadas por los terratenientes. Bautizándose como Túpac Amaru III, evocó la figura de Túpac Amaru II, el líder indígena que había liderado la rebelión contra el poder colonial en el siglo XVIII. Bustamante, con su carisma y profundo conocimiento de las injusticias del sistema, logró movilizar a cientos de campesinos e indígenas que, bajo su liderazgo, se levantaron en armas para reclamar la restitución de sus tierras.
Aunque la rebelión comenzó con algunos éxitos, la insurgencia pronto se enfrentó a una feroz represión por parte del gobierno peruano, que percibía la sublevación como una amenaza a la estabilidad nacional. Las tropas del ejército peruano, apoyadas por Bolivia, intervinieron para sofocar la rebelión. El gobierno del dictador Mariano Melgarejo en Bolivia, que inicialmente mostró simpatía por la causa de Bustamante antes de dar el golpe al gobierno democráticamente elegido, terminó colaborando en la represión del gobierno peruano, enviando tropas bolivianas para aplastar el movimiento.
“Los antiguos dueños y poseedores de la América, los verdaderos propietarios y poseedores del imperio de los Incas, están hoy en la misma condición á que los habían sometido los usurpadores y bandoleros [v.g. los españoles] que se enseñorearon en estas ricas regiones por 300 años de dominación: en nada han mejorado desde que con sangre de esos mismos infelices se conquistó la soberanía americana: ellos derramaron su sangre por la redención; pero ellos permanecen aún en el calvario …”
Esta versión fue en parte la visión del indio de Juan Bustamante. Sus opiniones continuaban reflejando el liberalismo abstracto y moralizante de los próceres de la década de 1820, época en la que él había alcanzado la madurez. Bustamante buscaba hacer realidad la igualdad legal que las leyes de la República habían otorgado a los indios en las constituciones y códigos legales peruanos desde 1821.
La sublevación de Huancané: derrota y resistencia
El 2 de enero de 1868, las fuerzas de Bustamante se enfrentaron en la Batalla de Huancané a un ejército gubernamental mucho más numeroso y mejor armado. La ciudad de Huancané, que había sido tomada por los sublevados, fue el escenario de la confrontación final. Bustamante y sus seguidores, un ejército de campesinos e indígenas que carecían de formación militar y recursos, intentaron defender la ciudad desde posiciones estratégicas en las colinas circundantes, utilizando el terreno a su favor, como es típico en las tácticas de guerrilla. Sin embargo, las fuerzas del gobierno peruano, apoyadas por los refuerzos bolivianos, cercaron la ciudad y atacaron con artillería pesada, lo que inclinó la balanza a su favor.
La intervención de Bolivia fue crucial en este enfrentamiento. Aunque inicialmente el gobierno de Melgarejo había mostrado simpatía por la causa de Bustamante, el cambio de postura del presidente boliviano y su decisión de enviar tropas para apoyar al gobierno peruano significó un golpe devastador para los insurgentes. Las tropas bolivianas, junto con el ejército peruano, utilizaron tácticas de cerco y enfrentaron a los guerrilleros insurgentes con superioridad numérica y armamentística.

A pesar de la valentía y la resistencia de los combatientes de Bustamante, la batalla resultó en una derrota decisiva. Muchos insurgentes cayeron en combate, y otros fueron capturados y sometidos a brutales castigos. Bustamante, aunque resistió hasta el final, fue finalmente apresado, lo que selló el destino de la rebelión que buscaba recuperar las tierras arrebatas por los colonizadores, transferida a los terratenientes y gamonales.
La derrota y sus consecuencias
La derrota en la Batalla de Huancané no solo significó el fin de la rebelión en esa región, sino también el comienzo de una represión brutal. Tras la batalla, Bustamante fue capturado y, junto con sus seguidores, enfrentó una serie de castigos crueles. Las autoridades peruanas, temerosas de que la rebelión se expandiera a otras regiones del país, ejecutaron a muchos de los insurgentes, mientras que los sobrevivientes fueron encarcelados o desterrados.
La represión también tuvo efectos devastadores sobre las comunidades indígenas que habían apoyado a Bustamante. Las tierras que los insurgentes habían intentado recuperar fueron nuevamente despojadas de los pueblos originarios, y los gamonales recuperaron el control total de las áreas circundantes. La batalla y su desenlace, aunque representaron una derrota para los pueblos indígenas, dejaron un legado profundo en la memoria colectiva de los pueblos originarios del altiplano peruano, quienes vieron en la figura de Bustamante un líder digno de seguir.
El legado de la sublevación de Huancané
Aunque la Batalla de Huancané resultó en una derrota para los insurgentes, la sublevación dejó una marca indeleble en la historia del Perú. La lucha de Bustamante y sus seguidores no solo representó la resistencia contra el despojo de tierras, sino también un acto simbólico de rebelión contra un sistema político y económico que mantenía a las comunidades originarias en una situación de esclavitud moderna.

La batalla y la figura de Bustamante se convirtieron en un faro para futuras generaciones de luchadores sociales, especialmente en el siglo XX, cuando el movimiento campesino y las demandas de justicia agraria se hicieron más visibles en el ámbito nacional.
La derrota de Bustamante no apagó la llama de la resistencia indígena. De hecho, la Batalla de Huancané inspiró a muchas otras luchas populares en el país, y figuras como José Carlos Mariátegui en la década de 1920 se referirían a esta rebelión como una de las bases de la lucha por los derechos de los pueblos originarios y la reforma agraria en el Perú.
Lamentablemente la historia oficial del Perú no hace referencia a este hecho importante de su pasado, acentuando la pérdida de memoria histórica de los peruanos y normalizando el despojo de las mejores tierras para la oligarquía nacional, incluso ahora el propio Estado se encarga de despojar para las grandes empresas agroindustriales y las transnacionales extractivistas, haciendo más vigente la necesidad de que los campesinos peruanos luchen por recuperar la tierra para promover la seguridad y soberanía alimentaria de la familia peruana.
Referencias Bibliográficas
- De la Fuente, J. (2004). Juan Bustamante: Un líder rebelde del siglo XIX. Lima: Editorial Cuzco.
- Hidalgo, J. (1993). La cuestión agraria en el Perú: del siglo XIX al siglo XX. Lima: Fondo Editorial del Congreso del Perú.
- Mariátegui, J. C. (1928). Siete Ensayos de Interpretación de la Realidad Peruana. Lima: Editorial Amauta.
- Ramírez, E. (2011). El levantamiento de Juan Bustamante: Una mirada crítica desde la historia social. Puno: Universidad Nacional del Altiplano.
- Tapia, M. (1985). Gamonales y terratenientes: El sistema agrario en el Perú del siglo XIX. Lima: Fondo de Cultura Económica.
- Vargas, R. (2007). Resistencia indígena en el Perú: La sublevación de Huancané y otras rebeliones. Lima: Ediciones Mariposa.
Agricultura
Precio del azúcar se dispara 45% y ya golpea a consumidores y comerciantes en Perú

El azúcar rubia nacional a granel pasó de S/2,10 a S/3,05 por kilo en los mercados mayoristas entre el 5 de agosto y el 4 de setiembre. Comerciantes reportan que el saco de 50 kilos llega hasta S/190.
La Libertad, 9 de setiembre de 2026.- El precio del azúcar viene registrando un fuerte incremento en el mercado peruano y la subida ya comienza a trasladarse a los consumidores. De acuerdo con los precios reportados por el Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego (Midagri), el mayor aumento corresponde al azúcar rubia nacional a granel, cuyo precio mayorista se incrementó 45% en menos de un mes.
Entre el 5 de agosto y el 4 de setiembre, el kilo pasó de S/2,10 a S/3,05, una diferencia de S/0,95 por kilo. En el caso de la venta por saco, comerciantes reportaron que el precio de 50 kilos pasó de aproximadamente S/114 a S/170, mientras que en algunos canales comerciales se ofrece incluso hasta en S/190.
El alza ya llegó a los mercados minoristas
El incremento registrado en los centros mayoristas también empieza a sentirse en los puntos de venta. En Lima, el precio minorista del azúcar rubia pasó de S/3,04 a S/3,55 por kilo, lo que representa un aumento de alrededor de 17%.
La azúcar blanca nacional también registró una subida, aunque menor. En los mercados mayoristas pasó de S/2,47 a S/2,97 por kilo, un incremento de 20%; mientras que en los mercados minoristas de Lima aumentó de S/3,74 a S/4,11.
Para las familias, el impacto puede parecer pequeño cuando se observa solamente el precio de un kilo. Sin embargo, la situación adquiere otra dimensión cuando el azúcar forma parte de las compras habituales de los hogares y cuando el aumento se suma a las variaciones de otros alimentos.
¿Por qué está subiendo el precio?
La explicación todavía no es única. Productores azucareros consultados por RPP descartaron, por el momento, que el Fenómeno El Niño esté afectando directamente los cultivos de caña en el norte del país. Según sus declaraciones, las plantaciones se encuentran en condiciones para la cosecha.
Uno de los factores señalados está relacionado con el mercado internacional. Luis Cruz Cuadros, gerente general de Conveagro, explicó que el azúcar es un commodity y que las variaciones de las cotizaciones internacionales pueden repercutir en el mercado peruano.
El índice de precios de los alimentos de la FAO registró en agosto un incremento de 1,9% respecto de julio y, dentro de ese indicador, el azúcar fue el producto que más aumentó, con una subida de 11,9% durante el mes. No obstante, este comportamiento internacional no significa que el precio peruano tenga que aumentar automáticamente ni en la misma proporción.
Productores cuestionan el precio que reciben por la caña
El incremento también abrió otro frente de preocupación: la diferencia entre el precio que paga el consumidor y el ingreso que reciben los productores por la materia prima.
Dirigentes agrícolas señalaron que productores de Lambayeque acudieron al Midagri para expresar su preocupación por esta situación. Alberto Salinas Barba, presidente de la Asociación de Productores de Caña, indicó que algunos compradores ofrecen actualmente entre S/50 y S/60 por tonelada de caña y sostuvo que una tonelada permite obtener aproximadamente 120 kilos de azúcar, además de derivados como melaza y bagazo.
El cuestionamiento apunta, por tanto, no solamente al precio final del azúcar, sino también a cómo se distribuye el valor generado dentro de la cadena productiva.
Un mercado que requiere seguimiento
El aumento del azúcar plantea un doble desafío: evitar que una subida coyuntural termine profundizándose y determinar con mayor precisión qué factores están detrás de la variación de precios en cada eslabón de la cadena.
El Midagri mantiene información sobre la evolución de los precios mayoristas y el mercado azucarero, mientras que el comportamiento internacional constituye otro indicador relevante para seguir la tendencia.
Por ahora, los datos muestran un hecho concreto: el azúcar rubia nacional ya cuesta significativamente más en los mercados mayoristas y una parte de ese incremento comienza a llegar al consumidor. La evolución durante las próximas semanas permitirá determinar si se trata de un repunte temporal o del inicio de una tendencia más prolongada.
Actualidad
Día del Café Peruano: una taza que reúne al campo, la economía y la identidad del Perú
Feliz «Día del Café Peruano»

Cada cuarto viernes de agosto, el país reconoce a uno de sus principales productos agrícolas de exportación. En 2026, la celebración coincide con nuevas oportunidades para los productores de cafés especiales.
Lima, 28 de agosto.- El café peruano tiene muchas formas, aromas y sabores. Cambia según la variedad, el suelo, la altitud y el lugar donde se cultiva, pero detrás de cada taza existe una cadena que comienza en las familias productoras de las zonas rurales del país.
Este viernes 28 de agosto se celebra el Día del Café Peruano, fecha que se conmemora cada cuarto viernes de agosto para promover el consumo interno y reconocer la importancia de esta actividad para la agricultura familiar y la economía nacional. La fecha fue institucionalizada por el sector agrario y reafirmada mediante la Resolución Ministerial N.° 602-2016-MINAGRI.
Más que una bebida
El café constituye el principal producto agrícola tradicional de exportación del Perú y genera empleo directo e indirecto para más de dos millones de personas a lo largo de su cadena productiva, según información de MIDAGRI. Su producción se concentra principalmente en regiones como Cajamarca, San Martín, Junín, Cusco, Amazonas, Huánuco y Pasco.
El país también cuenta con una amplia diversidad de variedades, entre ellas Caturra, Typica, Bourbon, Catimor, Pache y Geisha, que adquieren características particulares según las condiciones en las que son cultivadas.
Esta diversidad explica parte del reconocimiento internacional que ha alcanzado el café peruano y abre oportunidades para los productores que apuestan por cafés especiales, certificaciones y mejores mercados.
El desafío sigue estando en el consumo interno
Aunque el café peruano tiene presencia internacional, el consumo dentro del país continúa siendo uno de los retos de la cadena. MIDAGRI ha planteado en diferentes campañas la necesidad de fortalecer el mercado interno y generar mayor valor para los productores.
En 2025, el ministerio reportó que el Perú había exportado más de 245 mil toneladas de café en 2024, por un valor superior a US$1.100 millones, con presencia en 58 mercados internacionales. También señaló que el consumo nacional se situaba alrededor de 1,2 kilos por persona al año.
El reto, por tanto, no consiste únicamente en producir más. También implica mejorar la productividad, elevar la calidad, fortalecer la comercialización y conseguir que una mayor parte del valor generado llegue al productor.
El café del VRAEM busca nuevos mercados
La celebración de este año también encuentra a productores de distintas regiones buscando ampliar sus mercados.
Entre el 28 y el 30 de agosto, 25 organizaciones y emprendimientos de Ayacucho y Cusco participarán en la Semana del Café del VRAEM, en Barranco, Lima, donde presentarán cafés especiales tostados, en grano y molidos, además de establecer contactos comerciales con cafeterías, tostadores y distribuidores.
La iniciativa muestra una tendencia que puede ser determinante para el futuro de la caficultura: pasar de vender únicamente materia prima a posicionar productos con identidad territorial, calidad y mayor valor agregado.

Una taza con rostro de productor
El Día del Café Peruano no se reduce a celebrar una bebida. También permite mirar hacia las familias que cultivan el grano, muchas de ellas vinculadas a la agricultura familiar y a territorios donde la caficultura constituye una de las principales actividades económicas.
Por eso, celebrar esta fecha también significa conocer el origen del café, valorar el trabajo de sus productores y fortalecer el consumo de café nacional.
Cada taza tiene un territorio detrás. Y en ese territorio también se juega una parte del futuro de la agricultura familiar peruana.
Agricultura
Trabajadores de agroexportadora Hortifrut protestan por cambio de horarios y denuncian detenciones

La Libertad, 19 de agosto de 2026.- Trabajadores de la agroexportadora Hortifrut mantienen desde hace dos días una protesta en el distrito de Chao, provincia de Virú, contra cambios en sus horarios laborales que, según denuncian, alteran su rutina diaria y afectan la organización de sus responsabilidades familiares. La movilización comenzó el lunes 17 de agosto frente a las instalaciones de la empresa.
Los trabajadores reclaman que se respeten acuerdos que, según sostienen, habían sido establecidos previamente con la empresa. El cambio de horarios se ha convertido así en el principal punto de una disputa laboral que enfrenta a los trabajadores con la administración de una de las empresas agroexportadoras que opera en el valle de Chao.
A este reclamo se suman denuncias de intimidación durante el desarrollo de la protesta. Los trabajadores también exigen información y explicaciones por la presunta detención de Nelson Alvarado, José Chulín y Luis Pardo, a quienes identifican como trabajadores vinculados a la movilización, y demandan su inmediata liberación.
El conflicto coloca nuevamente bajo la lupa las relaciones laborales en el sector agroexportador de La Libertad, donde los cambios en jornadas y condiciones de trabajo pueden tener consecuencias que van más allá del centro laboral. Para los trabajadores, modificar los horarios significa alterar también los tiempos de traslado, descanso y convivencia familiar.
Hortifrut, por su parte, establece en su Código de Conducta Ética que cumple las jornadas laborales previstas por la legislación de cada país y que las horas extraordinarias deben realizarse voluntariamente y dentro de los límites legales. El mismo documento señala que la empresa no utiliza medidas coercitivas o de presión para obligar a sus trabajadores a prestar servicios.
La protesta también pone a prueba los mecanismos de diálogo y fiscalización laboral. Hortifrut Perú cuenta con una estructura de relaciones laborales que contempla la atención de reclamos, negociación con el sindicato y participación en mesas de trabajo con el Ministerio de Trabajo y Sunafil. Ante las denuncias actuales, corresponde determinar qué ocurrió con las personas señaladas y si la modificación de horarios respetó los procedimientos y derechos laborales aplicables.
El conflicto sigue abierto y los trabajadores exigen una solución que permita recuperar sus horarios anteriores, evitar actos de intimidación y esclarecer las presuntas detenciones. La disputa en Hortifrut ya no se reduce a un cambio de horario: plantea una pregunta mayor sobre los límites de las decisiones empresariales y la protección efectiva de los derechos laborales en la agroexportación peruana.
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