Lima, 21 de noviembre de 2024.– El Congreso de la República rechazó este miércoles, en segunda votación, la controversial reforma constitucional que proponía la reelección inmediata para alcaldes y gobernadores regionales y,…
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El fujimorismo y sus satélites no lograron aprobar la reelección de gobernadores y alcaldes, ni la eliminación de movimientos regionales

En un intento fallido que ha revivido el debate sobre la dinámica política del Perú, el Congreso de la República no logró aprobar la ley que permitiría la reelección inmediata de gobernadores y alcaldes, ni la eliminación de los movimientos regionales.
La votación, que arrojó 70 votos a favor, fue respaldada principalmente por las bancadas de Fuerza Popular, Alianza Para el Progreso (APP), Perú Libre, Avanza País, Somos Perú, Renovación Popular y Honor y Democracia. Encontrando resistencia entre bancadas como Podemos Perú, Bloque Magisterial, Acción Popular, Juntos por el Perú – Voces del Pueblo, y el Bloque Democrático Popular.

La iniciativa, que buscaba modificar la Constitución, fue defendida con el argumento de que permitiría la continuidad de “alcaldes y gobernadores que hicieron las cosas bien”, según el congresista Fernando Rospigliosi. Sin embargo, este enfoque ha sido duramente criticado por diversos legisladores, quienes advirtieron que la propuesta podría abrir la puerta a la corrupción y socavar los principios de la alternancia política, esenciales para una democracia saludable.
La congresista Margot Palacios Huamán expresó que esta continuidad en el poder podría debilitar la representatividad y limitar la llegada de nuevas propuestas y liderazgos necesarios para revitalizar la gestión pública. La oposición también destacó que eliminar los movimientos regionales supondría un grave atentado contra la diversidad política y la representación a nivel territorial. «Se busca monopolizar el poder en manos de partidos tradicionales», enfatizó Palacios. Este argumento se fortalece en un contexto donde los movimientos regionales han sido fundamentales para reflejar la pluralidad y las necesidades locales, a menudo ignoradas por las grandes agrupaciones políticas.

Por otro lado, el gobernador regional de La Libertad, César Acuña, uno de los líderes más prominentes de la APP, lamentó la decisión del Congreso, sugiriendo que esta podría frenar el progreso de obras y gestiones en beneficio de la comunidad. Para Acuña, la reelección es necesaria para dar continuidad a los proyectos en los territorios administrados.
El debate se intensificó en la sesión, donde legisladores de izquierda argumentaron que la eliminación de los movimientos regionales equilibra los espacios de participación ciudadana, relegando a foros más amplios y democráticos a favor de un sistema más centralizado que favorece a las cúpulas de los partidos nacionales. Esto ha despertado preocupaciones sobre el futuro de la representación política en un país ya polarizado y en constante lucha por consolidar su proceso democrático.

La derrota del fujimorismo en su intentona reeleccionista para favorecer a sus aliados en las regiones y municipalidades. La propuesta, además, deja en evidencia que las maniobras legislativas en torno a la reelección y control de movimientos regionales se encuentran en el centro de una lucha más amplia por la legitimidad y diversidad en el sistema político peruano. Este episodio resalta la necesidad de un diálogo más inclusivo y una reevaluación de las prioridades legislativas que puedan fortalecer la democracia y la representación en el país.
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Cuba impulsa la mayor reforma económica en décadas y afirma que responde a una decisión soberana, no a presiones de Estados Unidos

La Habana, 31 de julio 2026.- El Gobierno de Cuba anunció la implementación progresiva de un amplio paquete de 176 transformaciones económicas y sociales, consideradas por analistas como la reforma más profunda del modelo económico cubano desde el triunfo de la Revolución en 1959. Durante la clausura del VII Período Ordinario de Sesiones de la Asamblea Nacional del Poder Popular, el presidente Miguel Díaz-Canel aseguró que las medidas buscan fortalecer el socialismo, ampliar los espacios para la iniciativa económica y preservar las conquistas sociales, descartando que respondan a exigencias de Estados Unidos o a una transición hacia el capitalismo.
El mandatario sostuvo que las reformas son el resultado de una decisión adoptada «de manera colegiada y democrática, en consulta con el pueblo», y precisó que 120 de las 176 medidas ya están listas para su aplicación. Entre los principales cambios figuran una mayor autonomía para las empresas estatales, la ampliación de las actividades permitidas al sector privado, nuevos incentivos a la inversión nacional y extranjera, así como transformaciones en la producción agropecuaria y otros sectores estratégicos. Al mismo tiempo, reiteró que no habrá privatización de la salud, la educación, la ciencia, la cultura ni de los servicios considerados esenciales para el Estado.
Díaz-Canel atribuyó buena parte de la crisis económica que atraviesa la isla al endurecimiento de las sanciones estadounidenses, las cuales calificó de «bloqueo económico y cerco energético». Según explicó, las restricciones impuestas por Washington, incluida una orden ejecutiva emitida este año para sancionar a países que suministren combustible a Cuba, habrían limitado severamente el abastecimiento energético nacional, agravando los apagones y las dificultades para el funcionamiento de la economía. Estados Unidos, por su parte, denomina a estas medidas un embargo económico y sostiene que forman parte de su política de sanciones contra el Gobierno cubano.
Diversos organismos internacionales y la mayoría de los Estados miembros de las Naciones Unidas han cuestionado durante años las sanciones estadounidenses por su impacto sobre la economía y la población cubanas. No obstante, especialistas y centros de investigación coinciden en que la actual crisis responde también a factores internos, entre ellos la baja productividad, el deterioro de la infraestructura, la limitada capacidad de generación de divisas, la reducción del turismo, la inflación, la caída de la producción agrícola y las rigideces acumuladas del modelo económico estatal.
En ese contexto, numerosos economistas consideran que las reformas representan una apertura significativa hacia mecanismos de mercado dentro del sistema socialista, con características que algunos comparan con los procesos desarrollados en China y Vietnam. Sin embargo, el Gobierno cubano insiste en que el propósito no es instaurar un modelo capitalista, sino modernizar la economía bajo la conducción del Estado y del Partido Comunista, manteniendo el control sobre los sectores estratégicos y la garantía de los servicios públicos universales.
Respecto a las relaciones bilaterales, Díaz-Canel reiteró la disposición de La Habana para mantener un diálogo con Washington basado en el respeto mutuo y la soberanía de ambos países, aunque rechazó que las reformas económicas constituyan una concesión frente a la política estadounidense. Hasta el momento, no existe evidencia pública de que las 176 transformaciones hayan sido acordadas como condición en las conversaciones entre ambos gobiernos, aunque diversos analistas sostienen que la severidad de la crisis económica y el endurecimiento de las sanciones han creado un escenario que aceleró la necesidad de introducir cambios estructurales.
Las reformas cubanas se desarrollan en un momento de alta complejidad económica y geopolítica para la isla. Mientras el Gobierno defiende que se trata de una actualización soberana del modelo socialista para garantizar su sostenibilidad, sectores académicos y observadores internacionales consideran que su éxito dependerá de la capacidad para incrementar la producción, atraer inversiones, mejorar la eficiencia del aparato estatal y reducir el impacto combinado de las restricciones externas y de los problemas estructurales internos que afectan desde hace varios años a la economía cubana.
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Tribunal Constitucional anula condena de Ollanta Humala y ordena archivar definitivamente el caso por lavado de activos

Lima, 30 de julio 2026.- El Tribunal Constitucional (TC) declaró fundada la demanda de hábeas corpus presentada por el expresidente Ollanta Humala y anuló la totalidad del proceso penal seguido en su contra por el delito de lavado de activos agravado. Con cinco votos a favor y dos en contra, el máximo intérprete de la Constitución dejó sin efecto las investigaciones preliminares iniciadas en 2019, las resoluciones judiciales emitidas durante el proceso y la sentencia de 15 años de prisión dictada en abril de 2025, ordenando además el archivo definitivo del caso.
La decisión del TC se sustenta en que durante el proceso se vulneraron los principios constitucionales de legalidad y tipicidad, al haberse aplicado una figura penal que no estaba vigente cuando ocurrieron los hechos investigados. Según la sentencia, los presuntos aportes de origen ilícito destinados a las campañas presidenciales de 2006 y 2011, atribuidos principalmente a Odebrecht, OAS y presuntamente a Venezuela, no podían ser procesados como lavado de activos bajo la modalidad de receptación patrimonial, debido a que esta fue incorporada al ordenamiento jurídico recién en noviembre de 2016.
El colegiado precisó que la legislación vigente en la época de los hechos exigía la existencia de operaciones más complejas para configurar el delito de lavado de activos, como las etapas de colocación, estratificación e integración del dinero ilícito. Asimismo, sostuvo que durante el proceso no se acreditó de manera suficiente que Humala tuviera conocimiento del origen ilícito de los recursos ni la existencia de un delito precedente claramente determinado.
Como consecuencia del fallo, la Fiscalía deberá archivar de manera definitiva la investigación respecto al exmandatario, mientras que el juzgado competente deberá resolver de inmediato su situación jurídica una vez reciba la notificación oficial. La defensa de Humala, encabezada por el abogado Wilfredo Pedraza, señaló que la excarcelación dependerá únicamente de trámites administrativos ante el Instituto Nacional Penitenciario (INPE), por lo que su salida del penal de Barbadillo podría concretarse en las próximas horas o días.
La sentencia contó con los votos en contra de los magistrados Luz Pacheco Zerga y Manuel Monteagudo Valdez, quienes consideraron que el Tribunal Constitucional no debía intervenir cuando el proceso penal aún se encontraba en etapa de apelación. Ambos sostuvieron que corresponde a la justicia ordinaria determinar la correcta calificación jurídica de los hechos y resolver las controversias planteadas en el expediente.
El fallo no constituye una absolución sobre el fondo del caso ni implica que el Tribunal haya descartado la existencia de aportes irregulares a las campañas electorales de Humala. La resolución únicamente establece que esos hechos no podían ser perseguidos bajo el tipo penal de lavado de activos aplicado por la Fiscalía. En ese contexto, la defensa de Nadine Heredia —quien permanece asilada en Brasil— y otros coprocesados podrían solicitar que el mismo criterio constitucional sea extendido a sus respectivos casos.
La decisión del Tribunal Constitucional marca un nuevo precedente en los procesos vinculados al financiamiento de campañas políticas, al reforzar el criterio adoptado anteriormente en el denominado «Caso Cócteles», relacionado con Keiko Fujimori. Mientras algunos sectores consideran que la sentencia fortalece el respeto al principio de legalidad y evita la aplicación retroactiva de normas penales, otros advierten que podría debilitar la lucha contra la corrupción y afectar diversos procesos derivados del caso Lava Jato, reavivando además el debate político y jurídico sobre la responsabilidad penal por el financiamiento ilícito de organizaciones políticas.
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Del antifujimorismo al poder: los excríticos que hoy integran y defienden el gobierno de Keiko Fujimori

Cusco, 30 de julio 2026.- El retorno del fujimorismo al Ejecutivo no solo ha significado el regreso de Fuerza Popular al poder después de casi tres décadas, sino también la incorporación de dirigentes y personajes públicos que durante los años noventa y la transición democrática cuestionaron al régimen de Alberto Fujimori y que hoy ocupan ministerios o se han convertido en algunos de los principales defensores políticos de la administración de Keiko Fujimori.
Entre los casos más emblemáticos figura Juan Sheput, actual ministro de Trabajo y Promoción del Empleo. En la década de 1990 integró el Foro Democrático, organización que lideró la resistencia cívica contra la segunda reelección de Alberto Fujimori, y posteriormente militó en Perú Posible y Peruanos por el Kambio, fuerzas políticas identificadas con el antifujimorismo. Hoy forma parte del gabinete ministerial de la presidenta Keiko Fujimori, marcando uno de los cambios políticos más notorios de las últimas décadas.
Otro caso relevante es el de Fernando Rospigliosi. Como periodista, analista y posteriormente ministro del Interior del gobierno de Alejandro Toledo, fue uno de los más severos críticos del régimen de Alberto Fujimori y de Vladimiro Montesinos. En los últimos años se incorporó a Fuerza Popular hasta convertirse en uno de los principales estrategas, voceros e impulsores de las reformas promovidas por el fujimorismo en el Congreso, consolidándose como una de las figuras políticas de mayor confianza de Keiko Fujimori.
El presidente del Consejo de Ministros, Luis Galarreta, también representa un importante reacomodo político. Inició su carrera en el Partido Popular Cristiano (PPC), colectividad que integró la oposición democrática al gobierno de Alberto Fujimori. Tras incorporarse a Fuerza Popular, ascendió a la Secretaría General del partido y hoy lidera el primer gabinete ministerial del nuevo gobierno, siendo uno de los principales operadores políticos del oficialismo.
En el Ministerio de Relaciones Exteriores fue designado Carlos Espá, conocido anteriormente por su trayectoria periodística. Durante los años finales del régimen fujimorista desarrolló una labor informativa en un contexto de fiscalización al poder político y posteriormente construyó una carrera diplomática y política independiente. Tras participar en las elecciones de 2026 con otra organización política, aceptó la invitación para integrar el gabinete de Keiko Fujimori como canciller.
La presencia de estas figuras refleja una recomposición del mapa político peruano. Mientras sectores cercanos al Gobierno sostienen que la conformación del gabinete responde a la búsqueda de perfiles con experiencia y capacidad técnica, desde la oposición se interpreta como una muestra de cómo antiguos críticos del fujimorismo han terminado integrando y defendiendo un proyecto político que en el pasado cuestionaron públicamente.
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