Daniel Noboa reacciona a toma de rehenes en televisora e irrupciones en otros lugares del país
Actualidad
Operación “Impacto”: rescatan a ocho mineros secuestrados en Pataz tras enfrentamiento armado

En una operación conjunta de las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional del Perú (PNP), ocho trabajadores mineros secuestrados por una organización criminal fueron rescatados en una bocamina del sector Los Alisos, en el centro poblado de Pueblo Nuevo, provincia de Pataz, región La Libertad. La intervención, denominada “Impacto”, se ejecutó tras varios días de labores de inteligencia que permitieron ubicar el lugar donde permanecían retenidos.
Durante el operativo se produjo un intenso enfrentamiento armado, luego de que los delincuentes abrieran fuego contra las fuerzas del orden para impedir el rescate. Como resultado, cuatro militares resultaron heridos de bala y fueron evacuados de emergencia al Hospital Central de la Fuerza Aérea del Perú, en Lima, donde permanecen estables, según el último reporte médico.
Este nuevo episodio refleja la grave crisis de seguridad que enfrenta Pataz, una de las provincias más afectadas por la minería ilegal y el crimen organizado. Las bandas que operan en la zona utilizan armamento de largo alcance y recurren al secuestro y la extorsión para consolidar su control sobre las bocaminas con alta producción de oro.
Pese al rescate, pobladores y representantes del sector minero han expresado su preocupación por la persistencia de la violencia, a pesar de los sucesivos estados de emergencia decretados en la provincia. El sector Los Alisos es considerado uno de los puntos más críticos por la disputa territorial entre organizaciones criminales.
El Ministerio de Defensa y el Ministerio del Interior informaron que las operaciones en Pataz continuarán de manera sostenida hasta desarticular a las bandas delictivas que mantienen en zozobra a la región. En tanto, los ocho trabajadores rescatados reciben atención médica y apoyo psicológico antes de reencontrarse con sus familiares.
Educación
Caso Liceo Naval: agresión sexual contra un estudiante se agrava por presunta omisión de funciones y de auxilio

Seis adolescentes cumplen internamiento preventivo por la presunta agresión sexual contra un compañero de 16 años ocurrida dentro de un bus escolar. La defensa anuncia acciones contra adultos que estaban a cargo del traslado, mientras la Marina separó preventivamente a tres trabajadores y el Minedu asumió la conducción temporal del colegio.
Seis adolescentes fueron internados en Maranguita
El caso del Liceo Naval Almirante Guise ingresó a una nueva etapa judicial luego de que el Poder Judicial ordenara cuatro meses de internamiento preventivo para seis adolescentes investigados por la presunta agresión sexual contra un compañero de 16 años. La medida fue dispuesta por el Tercer Juzgado de Familia de Lima mientras continúan las diligencias destinadas a determinar la participación individual de cada investigado. Los seis fueron trasladados al Centro Juvenil de Diagnóstico y Rehabilitación de Lima, conocido como Maranguita.
Los hechos investigados habrían ocurrido el 15 de septiembre, cuando el estudiante regresaba en un bus escolar después de participar junto con sus compañeros en un campeonato de futsal. La víctima cursaba cuarto de secundaria y los diez adolescentes inicialmente intervenidos pertenecían a quinto de secundaria. Después de las primeras diligencias, cuatro recuperaron su libertad y seis quedaron sujetos al pedido de internamiento preventivo.
El internamiento preventivo no constituye una condena. La medida tiene carácter cautelar y deberá mantenerse dentro del proceso de responsabilidad penal adolescente mientras la Fiscalía reúne elementos para establecer qué ocurrió y cuál habría sido la conducta atribuible a cada menor. Por ello, la investigación debe diferenciar entre quienes eventualmente tuvieron participación directa, quienes pudieron tener otro grado de intervención y quienes no tuvieron responsabilidad.
La segunda línea de investigación: los adultos del bus
La defensa de la familia de la víctima ha planteado ahora una segunda línea de investigación: la actuación de los adultos que estaban dentro del vehículo durante el traslado. El abogado Jorge Petrozzi anunció que promoverá una denuncia penal contra docentes que se encontraban en el bus por una presunta omisión de funciones y de auxilio.
Este punto resulta relevante porque la eventual responsabilidad de los adultos no puede establecerse únicamente por el hecho de encontrarse en el vehículo. La Fiscalía tendrá que determinar qué función cumplía cada uno, cuál era su deber concreto de vigilancia, qué información pudo conocer durante el trayecto, cuándo pudo advertir la situación y qué acciones adoptó después de conocerla.
La propia información difundida durante las primeras diligencias confirmó que había adultos responsables del cuidado de los escolares dentro del vehículo. Ese aspecto deberá ser contrastado con las declaraciones de estudiantes, docentes, conductor y demás personas que participaron en el traslado.
Por eso, la eventual omisión de funciones y de auxilio constituye una hipótesis que deberá ser probada, no una responsabilidad ya establecida. Si las investigaciones encuentran evidencia de que existía un deber específico de protección y que este fue incumplido, corresponderá determinar las consecuencias penales, administrativas o civiles que correspondan.
Acoso previo y las alertas que ahora vuelven a escena
La investigación también deberá establecer si existieron episodios anteriores de hostigamiento o violencia contra el estudiante y, especialmente, si fueron comunicados a profesores, entrenadores o autoridades del colegio. La defensa sostiene que la agresión no habría sido un hecho aislado y que existieron antecedentes de acoso que no fueron atendidos oportunamente.
Este aspecto adquirió mayor relevancia después de que el ministro de Educación, José Antonio Chang, informara que el Liceo Naval registra 80 denuncias por distintos hechos de violencia durante los últimos dos años. Según la información difundida, 50 corresponderían a casos entre escolares y 30 involucrarían a personal de instituciones educativas.
El número, por sí solo, no demuestra que las autoridades conocieran la agresión investigada ni establece responsabilidad penal de funcionarios o docentes. Pero sí plantea una cuestión institucional que deberá ser esclarecida: qué hicieron las autoridades del colegio frente a las denuncias anteriores y si los mecanismos de prevención y protección funcionaron de manera efectiva.
El ministro también ha señalado que algunas denuncias de acoso y violencia sexual no habrían sido tratadas adecuadamente. Esa afirmación deberá ser contrastada con los expedientes y registros correspondientes para determinar qué casos fueron reportados, qué medidas se adoptaron y si existieron patrones que debieron activar mecanismos de protección.
Marina separa a tres trabajadores
Mientras avanzan las investigaciones, la Marina de Guerra del Perú dispuso la separación preventiva de la directora del colegio, un docente y el entrenador de fútbol. La medida fue adoptada por la Dirección de Bienestar de la Marina y se mantiene mientras las autoridades competentes esclarecen los hechos.
La separación preventiva tampoco equivale a una declaración de responsabilidad. Se trata de una decisión institucional adoptada durante la investigación. La determinación definitiva dependerá de los resultados de las investigaciones fiscales, administrativas y, eventualmente, judiciales.
El Gobierno, además, oficializó la reorganización extraordinaria y temporal de la gestión educativa y gobernanza del Liceo Naval Almirante Guise. El Ministerio de Educación asumirá la conducción del plantel hasta el 31 de diciembre de 2027, como parte de las medidas adoptadas después de la denuncia.
La investigación no puede terminar en Maranguita
El traslado de seis adolescentes a Maranguita representa el principal resultado judicial conocido hasta ahora, pero no resuelve todas las interrogantes del caso. La Fiscalía todavía debe determinar la responsabilidad individual de los investigados y establecer si existen elementos suficientes para formular las imputaciones correspondientes.
Al mismo tiempo, deberá esclarecerse la actuación de los adultos que estaban a cargo del grupo durante el viaje. La pregunta central ya no se limita a qué ocurrió dentro del bus, sino también a qué pudieron saber los responsables de la supervisión, cuándo pudieron saberlo y qué hicieron frente a una eventual situación de violencia.
La dimensión institucional también exige revisar las denuncias anteriores. Si se confirma que existieron alertas de violencia, acoso o conductas de naturaleza sexual que no recibieron una respuesta adecuada, será necesario determinar quiénes tenían competencia para intervenir y por qué las medidas adoptadas no evitaron nuevos episodios.
Protección de la víctima y reserva de los menores
La investigación debe desarrollarse con especial protección para el adolescente agraviado. La víctima declaró mediante los mecanismos especializados correspondientes y recibe asistencia dentro de los protocolos establecidos para estos casos. La difusión de su identidad está prohibida y puede generar consecuencias legales.
El Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables rechazó la exposición pública de la identidad del menor después de que la periodista Milagros Leiva mencionara su nombre durante una transmisión televisiva. El MIMP recordó que la protección de los menores víctimas de delitos sexuales alcanza también a información que permita identificarlos indirectamente.
La misma obligación de reserva alcanza a los adolescentes investigados. Por ello, Pulso27 no difundirá nombres, imágenes ni otros datos que permitan identificarlos.
Tres responsabilidades que todavía deben esclarecerse
El caso Liceo Naval presenta, hasta ahora, tres niveles de investigación que no deben confundirse. El primero corresponde a la presunta agresión sexual y a la responsabilidad individual de los adolescentes investigados. El segundo está relacionado con la eventual omisión de funciones o de auxilio por parte de adultos que tenían deberes de supervisión durante el traslado. El tercero comprende la respuesta institucional del colegio frente a posibles antecedentes de violencia y las medidas que correspondía adoptar.
Los seis adolescentes sometidos a internamiento preventivo deberán afrontar el proceso bajo las garantías del sistema de responsabilidad penal adolescente. La Fiscalía tendrá que establecer responsabilidades con pruebas y no sobre la base de acusaciones colectivas. Del mismo modo, cualquier eventual imputación contra adultos deberá sustentarse en la identificación de deberes concretos y en evidencia sobre su presunto incumplimiento.
El dato de las 80 denuncias reportadas por el Ministerio de Educación agrega una dimensión institucional que no puede ser ignorada, aunque tampoco permite atribuir automáticamente responsabilidad por la agresión denunciada. El punto central será determinar qué denuncias existieron, cómo fueron tramitadas y si las autoridades cumplieron sus obligaciones de prevención y protección.
La reorganización del Liceo Naval bajo el Minedu y la separación preventiva de tres trabajadores muestran que el caso ya produjo consecuencias institucionales. Sin embargo, esas decisiones no sustituyen las investigaciones. La respuesta definitiva deberá establecer qué ocurrió dentro del bus, quiénes tuvieron participación, si algún adulto incumplió sus deberes de protección y si existieron fallas previas que permitieron que la violencia llegara a este punto.
El caso, por tanto, no termina con el ingreso de seis adolescentes a Maranguita. La investigación recién entra en una etapa decisiva: determinar responsabilidades individuales, proteger a la víctima, esclarecer la actuación de los adultos y revisar si el sistema de protección del colegio respondió —o no— frente a las señales de violencia que ya habían sido reportadas.
Actualidad
¿Cierre del Congreso en el horizonte? Las señales políticas que obligan a mirar con lupa al Gobierno de Keiko Fujimori

La discusión sobre un eventual cierre del Congreso ha irrumpido en el escenario político peruano apenas semanas después del inicio del Gobierno de Keiko Fujimori. Hasta ahora, no existe evidencia pública que permita afirmar que la presidenta haya decidido o planificado una ruptura del orden constitucional. Sin embargo, declaraciones de altos funcionarios y dirigentes políticos han instalado un escenario que merece ser examinado con especial atención.
El fantasma del 5 de abril vuelve al debate
La comparación con el régimen de Alberto Fujimori resulta inevitable por un antecedente histórico concreto: el 5 de abril de 1992, el entonces presidente Alberto Fujimori disolvió el Congreso y asumió un control extraordinario sobre instituciones del Estado. El episodio es reconocido como un autogolpe y produjo una ruptura del orden democrático.
Tres décadas después, cualquier referencia a una eventual disolución del Parlamento adquiere una dimensión particularmente sensible cuando quien ocupa la Presidencia es su hija. Pero una analogía histórica no constituye, por sí misma, evidencia de que el Gobierno actual pretenda repetir aquella experiencia.
Josué Gutiérrez encendió la primera alarma
La controversia tomó fuerza el 27 de agosto, cuando el defensor del Pueblo, Josué Gutiérrez, habló públicamente de un hipotético escenario de disolución del Congreso y sostuvo que quien se atreviera a hacerlo podría incrementar significativamente su aprobación. Sus declaraciones provocaron críticas desde distintas bancadas y posteriormente el propio Gutiérrez ofreció disculpas, calificando sus afirmaciones como un análisis hipotético de un escenario que no consideraba deseable para la democracia.
La presidenta Fujimori rechazó entonces categóricamente la posibilidad de cerrar el Parlamento y calificó las declaraciones del defensor como un «pésimo desliz». También afirmó que su Gobierno es institucional y que el país vive en democracia.
La cuestión de confianza entra en escena
El segundo elemento que alimenta el debate es la solicitud de facultades legislativas presentada por el Ejecutivo. La discusión se ha complicado debido a que distintas comisiones parlamentarias han cuestionado o rechazado partes del pedido gubernamental.
El 11 de septiembre, Fujimori declaró que, «por ahora», no veía al primer ministro Luis Galarreta presentando una cuestión de confianza para impulsar la aprobación de las facultades. La mandataria insistió en que esperaba un debate técnico y objetivo en la Cámara de Diputados y descartó nuevamente que el Ejecutivo estuviera evaluando una disolución del Congreso.
Pero el debate no desapareció. El 17 de septiembre, el senador de Fuerza Popular y presidente de la Comisión de Constitución, Carlos Mesía, afirmó que, si el escenario se transformaba en un «pleito» entre bancadas, el primer ministro podría plantear una cuestión de confianza sobre el paquete legislativo. Al mismo tiempo, Mesía sostuvo que no buscaba un enfrentamiento y defendió que el Parlamento aprobara las medidas que considerara convenientes para el país.
¿Una ruta calculada o una crisis todavía abierta?
Aquí aparece la pregunta central que el debate político debe responder con documentos y hechos, no con especulaciones: ¿las referencias al cierre del Congreso y a la cuestión de confianza constituyen simplemente advertencias y escenarios hipotéticos o forman parte de una estrategia política previamente diseñada?
Hasta el momento, las fuentes públicas consultadas no permiten afirmar que exista un plan secreto para disolver el Parlamento. Lo que sí está documentado es una presión política del Ejecutivo para obtener facultades legislativas y la existencia de un debate dentro del oficialismo sobre la posibilidad de utilizar una cuestión de confianza si la confrontación con el Congreso aumentara.
Fuerzas Armadas y cooperación con Estados Unidos
Otro elemento que merece seguimiento es la política de seguridad del Gobierno. El Ejecutivo ha impulsado medidas de mayor participación de las fuerzas de seguridad frente al crimen organizado y ha declarado estados de emergencia en establecimientos penitenciarios, con participación de la Policía y apoyo de las Fuerzas Armadas.
A ello se suma la incorporación anunciada por Fujimori del Perú al denominado «Escudo de las Américas», iniciativa de cooperación contra la criminalidad transnacional promovida por Estados Unidos. El anuncio fue realizado el 10 de septiembre junto al secretario de Estado estadounidense Marco Rubio, quien visitó Lima durante una gira regional.
La existencia de cooperación militar, policial o de inteligencia con Washington tampoco demuestra por sí misma un respaldo estadounidense a una eventual ruptura institucional. No hay, en las fuentes revisadas, evidencia que permita sostener que el presidente Donald Trump haya autorizado o respaldado un eventual cierre del Congreso peruano.
La historia obliga a exigir garantías
El antecedente de 1992 hace que cualquier concentración extraordinaria de poder deba ser examinada con especial rigor. Pero también obliga a separar la memoria histórica de las acusaciones que todavía no cuentan con pruebas.
Keiko Fujimori sostiene públicamente que no contempla cerrar el Congreso y que su Gobierno respetará la institucionalidad democrática. Al mismo tiempo, miembros de su entorno político han hablado de mecanismos constitucionales como la cuestión de confianza para enfrentar un eventual conflicto parlamentario.
La pregunta que queda abierta para el país no es si debe darse por consumado un supuesto plan de autogolpe —porque no existe evidencia pública suficiente para afirmarlo—, sino qué controles institucionales funcionarían si el Ejecutivo y el Parlamento entraran en una confrontación de mayor intensidad.
En una democracia, las Fuerzas Armadas, el Congreso, el Poder Ejecutivo, los organismos constitucionales y la ciudadanía tienen límites y responsabilidades definidos por la Constitución. Por ello, cualquier intento de utilizar una crisis política para concentrar poder tendría que ser evaluado sobre la base de actos concretos, normas, decisiones oficiales y evidencia verificable.
Por ahora, el expediente permanece abierto. El cierre del Congreso ha sido negado por la presidenta; la cuestión de confianza ha sido mencionada como posibilidad política; y el pedido de facultades continúa generando tensión entre Ejecutivo y Legislativo. Convertir esas señales en la afirmación de que «todo estaba calculado» requeriría pruebas que, hasta este momento, no aparecen en la información pública revisada.
Actualidad
Ejecutan a «China Polo»: candidata y periodista fue acribillada en plena campaña en Caraz

La comunicadora que denunciaba corrupción y minería ilegal en Áncash murió a balazos en el mercado de Caraz, a 15 días de las elecciones regionales. Hay cuatro detenidos y la Fiscalía ya habla de sicariato.
Caraz, 19 de setiembre de 2026.- La periodista y candidata al Gobierno Regional de Áncash Susy Ysabel Aponte Polo, conocida como «China Polo», fue ejecutada a balazos este sábado 19 de setiembre, alrededor de las 12:40 horas, mientras repartía propaganda de campaña en la avenida Ramón Castilla, en pleno centro de Caraz, provincia de Huaylas. El ataque, registrado en una transmisión en vivo, dejó además cinco personas heridas que fueron trasladadas al Hospital San Juan de Dios.
Días antes de morir, Aponte Polo difundió videos en los que denunciaba amenazas de muerte, hostigamiento e incluso llamadas desde establecimientos penitenciarios. Señaló directamente al general PNP Víctor Revoredo Farfán de haber ordenado un atentado contra ella. Las advertencias no fueron atendidas y el sábado, en pleno día, en el mercado de Caraz, un sicario la interceptó y disparó varias veces. Testigos confundieron los tiros con pirotecnia.
Detienen al presunto sicario
La Policía Nacional detuvo horas después al presunto autor material, el ciudadano venezolano Luis Iván Obispo Díaz, de aproximadamente 30 años, a quien se le incautó una pistola Glock calibre 9 × 19 mm reportada como robada en 2023 en Villa El Salvador. En las siguientes horas se sumaron la detención de un supuesto financista, de quien habría transportado al atacante, y de otro venezolano identificado como Ronal Toro Artila. El fiscal de la Nación, Tomás Gálvez, confirmó varios detenidos.
La Fiscalía ya habla de sicariato
La investigación, inicialmente abierta como presunto feminicidio, fue recalificada como presunto sicariato, confirmó la Segunda Fiscalía Provincial Penal Corporativa de Huaylas, que ordenó pericias y la revisión de cámaras de seguridad de la zona, incluidas las de un hotel cercano. El Ministerio del Interior envió un equipo especializado de la División de Homicidios a Áncash.
Una voz contra la corrupción
Aponte Polo conducía el espacio digital China Polo Dominical en YouTube, desde donde denunciaba presunta corrupción, crimen organizado, minería ilegal y obras cuestionadas de autoridades locales y regionales. En 2026 postulaba al Gobierno Regional por el movimiento Socios por Áncash. Previamente había sido excluida de una candidatura a diputada por omisión de sentencias condenatorias firmes en su hoja de vida. El móvil del crimen —si responde a sus denuncias periodísticas o a otros intereses— aún no está establecido oficialmente y es materia de investigación.
Lo que está en juego
A 15 días de las Elecciones Regionales del 4 de octubre, el asesinato de China Polo abre dos frentes: la búsqueda de los autores intelectuales que pagaron por el sicariato y la urgente revisión de la seguridad de los candidatos en campaña. Para Caraz, para Áncash y para el periodismo peruano, la pregunta es una sola: ¿quién mandó matar y por qué nadie protegió a quien lo denunció antes de morir?
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