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EL SECTOR ARROCERO PERUANO DECLARA GUERRA AL ABANDONO ESTATAL

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Más de 150,000 productores convocan paro nacional para el 25 de mayo de 2026 ante el colapso de precios y la avalancha de importaciones que amenazan la subsistencia del campo nacional

El sector arrocero del Perú enfrenta su crisis más profunda en años recientes. Según datos del Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego (MIDAGRI), la producción nacional de arroz alcanzó en 2024 las 3,56 millones de toneladas, un incremento de 5,5% respecto al año anterior, cultivadas en aproximadamente 426,000 hectáreas distribuidas entre la Costa (53%) y la Selva (47%), representando el 13% del área agrícola nacional. La campaña 2024/2025 cerró incluso con 3,7 millones de toneladas de arroz cáscara, con una superficie cosechada superior a 430,000 hectáreas, consolidando al arroz como uno de los pilares de la producción agrícola nacional. Sin embargo, esa abundancia productiva contrasta dramáticamente con la quiebra silenciosa del productor: los precios que reciben los agricultores se han desplomado hasta apenas S/0,50 a S/0,60 por kilo de arroz, golpeando a más de 150,000 productores pese al alza sostenida de los costos de fertilizantes y petróleo. Ante este panorama, la Confederación Nacional del Arroz y múltiples juntas de regantes de las principales regiones productoras han convocado un paro nacional para el lunes 25 de mayo de 2026, con amenaza de hacerse indefinido si el Ejecutivo no responde con medidas concretas.

El arroz no es un cultivo menor en la economía peruana. El grano representa el 10,6% del Valor Bruto de la Producción Agrícola (VBPA), generando más de S/2,000 millones anuales, ubicándose en el tercer lugar tras el arándano (11,7%) y la papa (10,9%). El consumo anual per cápita alcanza los 65 kilogramos, la cifra más alta de América Latina y la segunda a nivel mundial, solo por detrás de países asiáticos. Perú siembra arroz en 18 regiones, con especial concentración en Tumbes, Piura, Lambayeque, La Libertad, Áncash, Arequipa, Cajamarca, Amazonas, San Martín, Loreto, Ucayali, Huánuco y Madre de Dios, y ostenta el mayor rendimiento de la región con más de 10 toneladas por hectárea promedio —llegando incluso a 17 T/ha en el Valle de Camaná—, mientras que Ecuador, Colombia, Bolivia o Uruguay apenas alcanzan entre 5 y 6 T/ha. No obstante esa ventaja técnica, la paradoja peruana es cruda: ser el más productivo del continente y al mismo tiempo el más desprotegido.

La raíz de la crisis tiene nombre y origen geográfico preciso: las importaciones masivas de arroz, principalmente desde el Cono Sur. Según el MIDAGRI, Perú importó 146,557 toneladas de arroz en 2025, mostrando un incremento de 5,58% respecto a las 138,806 toneladas del año anterior. Uruguay concentró el 48% del volumen total (70,347 toneladas) y Brasil el 39% (57,157 toneladas), seguidos de Tailandia con el 10%. En 2024, las importaciones peruanas de arroz sumaron US$124,1 millones, creciendo 22,4% respecto al año previo. Entre enero y mayo de 2025, estas importaciones alcanzaron US$63,7 millones, lo que significó un crecimiento del 48,1% respecto al mismo periodo anterior. Ese flujo constante de grano extranjero tiene una puerta institucional facilitada: el Acuerdo de Complementación Económica N°58 (ACE 58), suscrito entre Perú y los Estados Parte del MERCOSUR —Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay— que entró en vigencia en enero de 2006 y ha ido reduciendo progresivamente los aranceles bilaterales. Aunque el mecanismo de franja de precios aplica un arancel específico de US$102 por tonelada importada, equivalente a un 15% ad valorem, los gremios arroceros alertan que el arroz importado llegó a venderse a S/105 por saco, muy por debajo de los S/170 del arroz nacional. La diferencia de precio no es una distorsión de mercado: es el resultado de que Brasil, Uruguay y Paraguay subsidian directamente a sus agricultores con créditos baratos, fertilizantes a costo social y apoyo estatal sistemático, mientras el Estado peruano mira desde la tribuna.

El pliego de demandas de los productores no deja margen a interpretaciones. Los gremios exigen intervención inmediata del mercado, control de importaciones y fiscalización estricta de la cadena comercial, señalando que la tonelada de arroz ha pasado de costar aproximadamente S/1,600 a apenas S/650, una caída superior al 50% que elimina cualquier margen de rentabilidad, comprometiendo no solo la campaña actual sino también la siembra 2026-2027. A ello se suma la demanda de declaratoria de emergencia del sector arrocero, compra directa del Estado a productores nacionales para abastecer programas sociales como Qali Warma con arroz peruano en lugar de importado, y precios justos al productor. El presidente de la Asociación Peruana de Productores de Arroz, Hermitanio Rojas, advirtió que la huelga podría ser indefinida, y no solo de los arroceros, porque «todo el sector agrario está mal: los paperos, el maicero, el cañero. Estamos olvidados por este gobierno y los que han pasado, ya que no hay una política agraria». La denuncia de incumplimiento de promesas previas es un leitmotiv recurrente: los arroceros señalaron que tuvieron reuniones en Lima y Jaén donde las autoridades nacionales se comprometieron a realizar compras para abastecer programas sociales, pero que hasta ahora no se ha concretado nada.

La crisis arrocera es el síntoma visible de una enfermedad estructural del agro peruano que el Estado ha postergado por décadas. Mientras Perú carece de políticas efectivas de protección a sus productores, los países competidores cuentan con créditos de bajo interés, fertilizantes y agroquímicos a costo social, e incluso subsidios directos, lo que representa una competencia desigual para el agricultor peruano. Los gremios vienen sosteniendo reuniones con MIDAGRI y SENASA para que, en el marco de las negociaciones del TLC con India, se exceptúe al arroz de las reducciones arancelarias y se proteja a los productores locales de nuevas oleadas de importación barata desde Asia. El paro del 25 de mayo no es un capricho gremial ni una protesta aislada: es la expresión de una cadena productiva que genera empleo en 18 regiones del país, alimenta a toda una nación y, sin embargo, opera al límite de la supervivencia económica. La pregunta que el Gobierno de turno deberá responder no es si puede atender las demandas arroceras, sino si puede permitirse ignorarlas.

Nacional

Perú: marcha en Lima exige el fin del genocidio en Palestina y reivindica su soberanía

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Lima, 10 de octubre de 2026.- Colectivos propalestinos, universitarios y gremios sindicales participaron en una movilización desde la Plaza Washington hasta la Embajada de Israel, en San Isidro, como parte de una jornada internacional de solidaridad con el pueblo palestino.

Lima fue escenario de una nueva movilización en solidaridad con Palestina. Diversos colectivos propalestinos, representantes universitarios y organizaciones sindicales recorrieron calles de la capital bajo la consigna “Fin del genocidio en Palestina”, en una jornada que reivindicó el derecho del pueblo palestino a vivir en libertad y ejercer su soberanía.

Movilización desde la Plaza Washington

La marcha comenzó en la Plaza Washington y avanzó hacia la Embajada de Israel, ubicada en el distrito limeño de San Isidro. Los participantes se sumaron a las acciones internacionales que exigen detener la violencia contra la población palestina y reclaman respeto por sus derechos fundamentales.

La movilización reunió a sectores sociales y estudiantiles que expresaron su rechazo a las acciones militares israelíes contra los palestinos y su respaldo a la causa de una Palestina libre y soberana.

Solidaridad internacional con Palestina

La jornada se enmarcó en una convocatoria internacional que busca mantener la atención pública sobre la situación palestina y movilizar a organizaciones sociales, sindicatos y estudiantes en distintos países.

En Lima, la protesta llevó sus demandas hasta la representación diplomática israelí. La elección de este destino convirtió la movilización en un acto público de denuncia y expresión política frente a la situación que atraviesa el pueblo palestino.

La marcha reafirmó la presencia de la solidaridad propalestina en el espacio público peruano y el reclamo de sectores ciudadanos por una respuesta internacional que priorice la protección de la población civil, el respeto del derecho internacional y una solución que garantice los derechos del pueblo palestino.

Pulso27 | La movilización en Lima se suma a las expresiones internacionales que reclaman el fin de la violencia en Palestina y defienden su derecho a la libertad, la autodeterminación y la soberanía.

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Agricultura

Cusco registra 298 incendios forestales y cinco fallecidos: más de 9.300 hectáreas destruidas

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Cusco, 11 de octubre de 2026.- Los focos de fuego continúan activos en sectores de Calca y La Convención. Las autoridades advierten sobre los riesgos de las quemas agrícolas, mientras reportes recientes evidencian que la emergencia sigue agravándose.

Cusco enfrenta una nueva jornada de alerta por los incendios forestales. Al 11 de octubre de 2026, la región acumula 298 siniestros, cinco personas fallecidas y más de 9.300 hectáreas destruidas, según el reporte oficial proporcionado para esta actualización. Las emergencias mantienen en riesgo la cobertura vegetal y los ecosistemas de distintas provincias.

Focos activos mantienen en alerta a las autoridades

Entre los sectores afectados figuran Accha Alta, en la provincia de Calca, y Mesarumiyoc, en La Convención, donde persisten emergencias que requieren vigilancia y acciones para contener el avance de las llamas. La continuidad de estos focos obliga a mantener la coordinación entre las autoridades y los equipos de respuesta.

La situación se produce en un contexto de incremento de los incendios durante las primeras semanas de octubre. El 9 de octubre, medios nacionales reportaron que Cusco registraba cerca de 280 siniestros en lo que iba del año, con cinco fallecidos y múltiples emergencias activas.

Las quemas agrícolas, un factor de riesgo

Las autoridades regionales han advertido que las prácticas humanas, especialmente la quema de terrenos y residuos agrícolas, están detrás de numerosos incendios forestales. El fuego puede propagarse fuera de las áreas previstas y alcanzar pastizales, bosques, cultivos y zonas habitadas.

Ante este escenario, se exhortó a la población a suspender las quemas agrícolas y evitar cualquier actividad que pueda originar nuevos focos de fuego. La prevención resulta clave para reducir el riesgo de más pérdidas humanas y daños ambientales, particularmente en zonas rurales donde el acceso de las brigadas puede ser complicado.

Cinco víctimas mortales en la región

El balance humano es uno de los aspectos más graves de la emergencia. Los reportes periodísticos publicados durante la primera semana de octubre identificaron entre las víctimas a tres adultos mayores y dos hermanos de 11 y 18 años, fallecidos en distintos incendios.

La pérdida de vegetación también compromete los hábitats naturales y los medios de vida de las comunidades rurales. La recuperación de las áreas afectadas dependerá de la magnitud de los daños y de las acciones posteriores de evaluación y restauración ambiental.

Prevención para evitar nuevas tragedias

Las autoridades insisten en que la población no debe iniciar quemas de pastizales, rastrojos ni residuos agrícolas. También es importante alertar de inmediato a los servicios de emergencia ante la aparición de humo o llamas, sin intentar combatir incendios de gran magnitud sin equipos ni capacitación.

La evolución de los siniestros en Calca y La Convención mantiene la atención sobre la capacidad de respuesta y la necesidad de reforzar la prevención en las comunidades. Cada quema evitada puede reducir la posibilidad de que el fuego se extienda y provoque nuevas pérdidas humanas y ambientales.

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Internacional

Bolivia: Primer Encuentro Internacional Antiimperialista y por la Descolonización

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Villa Tunari, 10 de octubre de 2026.- Se reúne organizaciones sociales y representantes internacionales en el Trópico de Cochabamba para debatir una respuesta al Escudo de las Américas, en el Primer Encuentro Internacional Antiimperialista y por la Descolonización, impulsado por RUNASUR. La agenda incluye soberanía, derechos de los pueblos e injerencia extranjera.

El municipio de Villa Tunari, en el Trópico de Cochabamba, Bolivia, es sede del Primer Encuentro Internacional Antiimperialista y por la Descolonización, una reunión que congrega a delegaciones de ocho países para debatir estrategias de articulación regional frente a las políticas que sus organizadores consideran una amenaza para la soberanía y los derechos de los pueblos.

El encuentro, organizado en el marco de RUNASUR, se desarrolla del 10 al 12 de octubre de 2026 y convoca a representantes de organizaciones sociales, sectores indígenas, movimientos populares y otros actores políticos de la región. Las jornadas buscan establecer una agenda común de trabajo y formular propuestas frente a los desafíos políticos y sociales de América Latina.

Soberanía y descolonización en el centro del debate

La convocatoria plantea fortalecer la unidad de los movimientos sociales, promover la autodeterminación de los pueblos y articular iniciativas contra las distintas formas de dominación política, económica y cultural. Los organizadores sostienen que estos objetivos requieren una mayor coordinación entre las organizaciones populares de los países participantes.

En el mensaje de bienvenida difundido con motivo de la reunión, los promotores expresaron su satisfacción por la llegada de las delegaciones y anunciaron jornadas de trabajo y debate orientadas a construir propuestas conjuntas. La convocatoria también cuestiona lo que califica como una ofensiva neofascista contra los derechos de los pueblos, una interpretación política que forma parte del posicionamiento de los participantes.

Cuestionamientos al Escudo de las Américas

Uno de los principales puntos de controversia es el denominado Escudo de las Américas, una alianza impulsada en marzo de 2026 por el presidente estadounidense Donald Trump junto a gobiernos conservadores de la región, con el objetivo declarado de combatir el narcotráfico y fortalecer la cooperación en seguridad.

Desde la perspectiva de los organizadores del encuentro, esta iniciativa representa un riesgo para la soberanía regional y podría facilitar nuevas formas de intervención externa. Por ello, uno de los propósitos de las deliberaciones es definir cómo responder políticamente a la alianza y qué acciones de coordinación pueden impulsar las organizaciones participantes.

La comparación con el Plan Cóndor

El expresidente boliviano Evo Morales, uno de los principales referentes de RUNASUR, cuestionó públicamente el Escudo de las Américas y lo calificó como un «renacimiento del Plan Cóndor». Con esa comparación, Morales establece un paralelismo entre la actual cooperación regional en seguridad y la coordinación represiva que involucró a dictaduras sudamericanas durante las décadas de 1970 y 1980.

La comparación constituye una valoración política del exmandatario y no demuestra, por sí misma, que ambas iniciativas tengan la misma estructura, objetivos o mecanismos de actuación. El debate, sin embargo, refleja la preocupación de sectores de izquierda y organizaciones sociales por las implicaciones de la cooperación en seguridad para los derechos humanos, la soberanía estatal y las libertades políticas.

Mesas de trabajo y propuestas regionales

El programa contempla espacios de análisis y deliberación sobre asuntos relacionados con la soberanía de los pueblos, la injerencia extranjera, los derechos humanos y la defensa de la Madre Tierra. La intención es que los intercambios entre las delegaciones se traduzcan en acuerdos y propuestas de acción compartidas.

El principal desafío será convertir las coincidencias ideológicas en compromisos concretos, con objetivos definidos y mecanismos de coordinación entre las organizaciones participantes. La declaración o documento final permitirá conocer el alcance de los acuerdos alcanzados y las acciones que los promotores prevén desarrollar después del encuentro.

Con estas jornadas, Villa Tunari se convierte en un espacio de articulación política regional en torno a la agenda antiimperialista y descolonizadora. El resultado de las deliberaciones permitirá evaluar si las delegaciones logran establecer una plataforma común frente al Escudo de las Américas y otros asuntos que consideran prioritarios para la soberanía y los derechos de los pueblos.

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