El alcalde de Lima, Rafael López Aliaga, fue duramente rechazado por los ciudadanos de Juliaca, región Puno, tras su llegada para la inauguración del hospital Solidaridad. En un incidente que rápidamente escaló,…
Actualidad
El atentado contra Rafael Belaúnde Llosa destapa la cara oculta del “capitalismo popular” de los Belaúnde

Lima, 8 de diciembre de 2025 – El ataque armado que sufrió el precandidato presidencial Rafael Belaúnde Llosa el pasado 2 de diciembre en Cerro Azul (Cañete) ha puesto bajo la lupa no solo la inseguridad que azota a los empresarios peruanos, sino también el origen y la naturaleza del patrimonio inmobiliario que sostiene a una de las familias más tradicionales de la política peruana. Fuentes policiales aún no entregan las pericias balísticas y manejan como hipótesis principal la extorsión ligada a sus proyectos de urbanización, mientras el propio Belaúnde Llosa descarta motivación política y admite haber recibido llamadas de “vacuna” en el pasado. El incidente, sin embargo, ha terminado revelando lo que medios como Cuarto Poder han calificado como “el secreto mejor guardado” del próspero negocio familiar: la Corporación Belaúnde, dedicada al saneamiento y venta de terrenos en zonas de expansión limeña, opera en un contexto de alta vulnerabilidad a mafias de invasores y extorsionadores.
Una herencia de élite con sombras históricas
Rafael Belaúnde Llosa, nieto del expresidente Fernando Belaúnde Terry (1963-1968 y 1980-1985), dirige hoy una cartera inmobiliaria que se alimenta de una tradición de propiedades iniciada en el siglo XIX por generales y ministros de la República, consolidada durante el siglo XX y modernizada en democracia. Aunque no existen procesos judiciales que vinculen directamente al exmandatario con enriquecimiento ilícito —su imagen de probidad personal sigue siendo defendida por Acción Popular y sectores liberales—, su segundo gobierno fue escenario de escándalos como Renatto Bautista, Guvartes y Villa Coca, además de la responsabilidad estatal en miles de ejecuciones extrajudiciales y desapariciones documentadas por la Comisión de la Verdad y Reconciliación. Ese pasado, nunca juzgado por su fallecimiento en 2002, reaparece ahora como telón de fondo de la fortuna que permite a su nieto financiar la precandidatura presidencial por Libertad Popular.
Libertad Popular: ¿renovación liberal o continuidad oligárquica?
Mientras Belaúnde Llosa se presenta como abanderado de un “capitalismo popular” que promete igualar oportunidades mediante infraestructura estatal y mercado libre, críticos de izquierda y derecha lo señalan como símbolo de una élite desconectada: en febrero de 2025 desconoció el salario mínimo real y el costo del transporte público. Su partido, fundado junto al expremier Pedro Cateriano y con figuras como Diana Álvarez-Calderón, busca diferenciarse del fujimorismo y del “terruqueo” tradicional, pero arrastra el peso de alianzas pasadas con Fuerza Popular y el estigma familiar de un apellido que, para muchos peruanos, aún evoca tanto carreteras emblemáticas como masacres impunes. A cuatro meses de las elecciones internas de 2026, el atentado de Cañete no solo expuso la fragilidad de los empresarios frente a la delincuencia, sino también la dificultad de vender un proyecto de “renovación liberal” cuando la riqueza que lo sustenta nació en los privilegios de la vieja oligarquía peruana.
Internacional
POLÉMICA EN COLOMBIA: LOS ACUERDOS MINEROS CON ESTADOS UNIDOS ABREN EL DEBATE SOBRE LA SOBERANÍA DE LOS RECURSOS NATURALES

Los compromisos de cooperación firmados con el Gobierno estadounidense han generado cuestionamientos por el acceso a información geológica, la agilización de permisos mineros y los mecanismos de revisión de activos estratégicos. La discusión se centra en determinar hasta dónde llegan los acuerdos y qué garantías tiene Colombia para proteger sus recursos naturales.
Colombia, 24 de octubre de 2026.- La cooperación entre Colombia y Estados Unidos en materia de minerales críticos y tierras raras se encuentra en el centro de una controversia política. Los cuestionamientos apuntan al alcance de los compromisos asumidos por ambos gobiernos y al riesgo de que la búsqueda de inversiones extranjeras termine condicionando decisiones estratégicas sobre los recursos naturales del país.
El debate cobró fuerza después de la firma, el 8 de septiembre de 2026, de un marco de cooperación para fortalecer las cadenas de suministro de minerales críticos y tierras raras. El instrumento contempla ámbitos como la minería, el procesamiento, la cartografía geológica, el reciclaje y la promoción de inversiones.
La discusión se intensificó luego de que el senador Kevin Gómez cuestionara públicamente los alcances del acuerdo y advirtiera sobre un posible mecanismo de revisión estadounidense relacionado con la venta de activos vinculados a minerales estratégicos.
¿Estados Unidos podría influir en las decisiones mineras de Colombia?
Uno de los puntos más controvertidos es la referencia a herramientas de evaluación de seguridad nacional para operaciones relacionadas con activos de minerales críticos.
Los críticos sostienen que estos mecanismos podrían otorgar a Washington una influencia considerable sobre decisiones económicas estratégicas de Colombia. Sin embargo, es necesario distinguir entre la existencia de instrumentos de revisión, la obligación de notificar determinadas operaciones y la concesión de un supuesto derecho de veto.
La información publicada hasta el momento no permite afirmar que Estados Unidos tenga, por virtud de estos acuerdos, la facultad general de escoger qué empresas pueden explotar los recursos minerales colombianos.
Por ello, conocer el texto íntegro de los documentos y sus mecanismos de aplicación resulta fundamental para establecer si existen restricciones concretas a la autonomía del Estado colombiano.
Cartografía geológica: ¿cooperación técnica o riesgo estratégico?
Otro de los aspectos que genera preocupación es la cooperación para ampliar el conocimiento geológico del territorio colombiano.
La cartografía geológica permite identificar y caracterizar recursos del subsuelo, información que puede resultar valiosa para la planificación minera, la investigación científica y el desarrollo industrial. Al mismo tiempo, los datos sobre reservas estratégicas pueden adquirir relevancia económica y geopolítica.
La pregunta central es bajo qué condiciones se compartirá esta información, qué instituciones tendrán acceso a ella y cuáles serán las garantías de protección, uso y soberanía sobre los datos.
El intercambio de conocimiento geológico no equivale, por sí mismo, a entregar la propiedad de los recursos minerales. No obstante, la transparencia sobre los compromisos asumidos es indispensable para evaluar sus consecuencias económicas y estratégicas.
Permisos mineros, inversión extranjera y fracking
La agilización de trámites y el fortalecimiento de las cadenas de suministro también forman parte del debate.
Quienes cuestionan los acuerdos advierten que una mayor rapidez en los procedimientos podría beneficiar a grandes compañías extranjeras si no está acompañada de controles ambientales, sociales y económicos adecuados.
En relación con el fracking, es necesario verificar qué compromisos específicos se adoptaron y si existe alguna disposición que obligue a Colombia a promover esta técnica. La cooperación en minerales críticos no constituye, por sí sola, una autorización para desarrollar proyectos de fracturación hidráulica.
Cualquier proyecto de explotación debe evaluarse conforme a la legislación aplicable, los procedimientos de autorización y las obligaciones ambientales correspondientes.
¿Qué ha respondido el Gobierno colombiano?
La Cancillería colombiana ha presentado los instrumentos como mecanismos de cooperación técnica y económica que deben desarrollarse respetando la legislación nacional y la soberanía sobre los recursos naturales.
Según la explicación oficial, la agenda busca fortalecer las capacidades técnicas del país, promover inversiones responsables, impulsar el procesamiento de minerales y generar oportunidades de desarrollo productivo.
El Gobierno también ha señalado que el objetivo es avanzar más allá de la exportación de materias primas y favorecer la creación de industria, tecnología y empleo.
Sin embargo, las declaraciones oficiales no eliminan la necesidad de examinar el contenido de los documentos, sus posibles efectos prácticos y los mecanismos de rendición de cuentas.
Un debate que exige transparencia
La controversia plantea una cuestión de fondo: ¿cómo puede Colombia atraer inversiones y fortalecer su cooperación internacional sin comprometer su capacidad de decidir sobre sus recursos estratégicos?
Para responder, resulta necesario conocer los textos completos de los acuerdos, identificar sus disposiciones operativas y establecer si contienen compromisos que puedan afectar las decisiones sobre concesiones, ventas de activos, información geológica o proyectos de explotación.
También es importante precisar que, hasta donde se ha podido verificar en las fuentes consultadas, no existe confirmación suficiente de una orden judicial que obligue a Abelardo De la Espriella a revelar los documentos en los términos difundidos en redes sociales.
La existencia de cuestionamientos políticos no sustituye la comprobación documental, especialmente cuando se atribuyen facultades de control sobre recursos naturales a un gobierno extranjero.
La soberanía económica debe estar en el centro del debate
Los acuerdos internacionales sobre minerales estratégicos pueden abrir oportunidades de inversión, transferencia tecnológica y desarrollo industrial. Pero también requieren controles, transparencia y una evaluación rigurosa de sus posibles consecuencias.
La ciudadanía tiene derecho a conocer qué compromisos asume el Estado, cómo se protegerá la información estratégica y qué garantías existen para que los beneficios de la explotación de los recursos naturales se traduzcan en desarrollo para el país.
La pregunta no es únicamente cuánto capital extranjero puede atraer Colombia, sino bajo qué condiciones, con qué controles y en beneficio de quién.
Agricultura
Tapairihua marcha en Chalhuanca y exige el retiro de Southern Perú y el cierre de Los Chancas

Pobladores de comunidades y anexos de Aymaraes se movilizaron el 22 de octubre para defender sus territorios comunales y rechazar la continuidad del proyecto minero. La protesta se suma a un conflicto socioambiental que enfrenta a la población con la empresa minera.
Chalhuanca, 23 de octubre de 2026 .– Pobladores del distrito de Tapairihua y sus anexos se movilizaron el jueves 22 de octubre de 2026 en la plaza de armas de Chalhuanca para exigir el retiro de Southern Perú de sus territorios comunales y el cese definitivo del proyecto minero Los Chancas, de acuerdo con la información difundida sobre la jornada de protesta.
La movilización reunió a pobladores de Tapairihua y de sus anexos Layme, Choccemarca, Ayllasana, Socco, Pallccora, Huayao, Mochocco, Ccoriray, Luychupata y Huipani. Los manifestantes expresaron su rechazo a la presencia de la empresa minera y reclamaron respeto a sus territorios comunales, en una disputa que pone en el centro la defensa de los derechos de las comunidades frente a los proyectos extractivos.

La jornada fue promovida por la Comunidad Campesina Indígena de Tapairihua y el Frente de Defensa del distrito. Entre los representantes señalados figura el presidente de la comunidad, Tito Tapia Pérez, quien participa en la representación de las demandas comunales, según la información proporcionada por los organizadores.
La exigencia de retirar a Southern Perú y detener Los Chancas no constituye un reclamo aislado. En marzo de 2025, la comunidad campesina de Tapairihua y sus anexos realizaron una paralización de 72 horas para exigir el retiro de la empresa y el cese de las actividades del proyecto en sus territorios. El conflicto ha estado vinculado a cuestionamientos sobre el uso de tierras comunales, la participación de las comunidades y las posibles afectaciones a los recursos hídric
Ambiente
Generación Z y colectivos sociales marchan en Lima y regiones contra Keiko Fujimori por inacción ante inseguridad y la crisis ambiental

Las movilizaciones del 24 de octubre reunieron a jóvenes y organizaciones sociales que cuestionan la respuesta del Gobierno frente a la inseguridad ciudadana, las extorsiones y los incendios forestales. En Lima, la Policía impidió que la marcha avanzara por la avenida Abancay, mientras que en Arequipa los manifestantes exigieron medidas de prevención y atención a las comunidades afectadas.
Lima, 24 de octubre de 2026.- Jóvenes, estudiantes y colectivos sociales salieron a las calles el sábado 24 de octubre para expresar su rechazo a la inseguridad ciudadana, las extorsiones y lo que consideran una respuesta insuficiente del Gobierno frente a la crisis ambiental. Las protestas, vinculadas a la convocatoria de la denominada Generación Z, también incluyeron cuestionamientos políticos a Keiko Fujimori y demandas de mayor atención a los problemas que afectan a la población.
En la capital, los manifestantes se concentraron en la plaza San Martín desde las 4 de la tarde y recorrieron calles del Centro Histórico. Durante la movilización, avanzaron por vías como el jirón de la Unión y la avenida Grau, con dirección a la avenida Abancay. En ese sector, efectivos policiales impidieron que la marcha continuara hacia las inmediaciones del Congreso de la República. Los participantes expresaron su preocupación por la inseguridad y exigieron respuestas concretas de las autoridades.
La convocatoria también tuvo repercusión fuera de Lima. Reportes periodísticos mencionaron movilizaciones o convocatorias en Arequipa, Cusco, Ica, Huancayo, Trujillo, Puno y otros departamentos. Entre las principales preocupaciones estuvieron la inseguridad, la crisis ambiental y la exigencia de una mayor intervención estatal.

AREQUIPA: PROTESTA TAMBIÉN POR LOS INCENDIOS FORESTALES
En Arequipa, jóvenes vinculados a la Red de Juventudes de Arequipa (RUJA), estudiantes, familias y otros ciudadanos fueron convocados a concentrarse en la plaza España. Además de la preocupación por la inseguridad, sus demandas se centraron en la prevención de incendios forestales, la protección de la flora y fauna y la atención a las comunidades perjudicadas.
David Calizaya, identificado en los reportes periodísticos como vocero de la Generación Z en Arequipa, cuestionó la respuesta de las autoridades ante los incendios y planteó la necesidad de investigar sus causas. Entre las demandas difundidas por los organizadores figuraron la creación de una comisión investigadora en el Congreso y medidas de apoyo y reparación para las poblaciones afectadas.
JULIACA: CONTINÚAN LOS RECLAMOS POLÍTICOS Y DE JUSTICIA
En Juliaca, Puno, familiares de personas fallecidas durante las protestas de enero de 2023 y dirigentes locales expresaron el viernes 23 de octubre su rechazo a la anunciada visita de Keiko Fujimori. Según un reporte de prensa, Fujimori no acudió a la actividad prevista y el ministro de Vivienda, Mauricio Arnillas, asistió en su lugar. Este episodio refleja la continuidad de los reclamos políticos y de justicia en la región, aunque corresponde a un hecho anterior y distinto de las movilizaciones convocadas para el sábado 24.
En otras ciudades también se difundieron convocatorias y expresiones de descontento relacionadas con la inseguridad y la atención de los problemas regionales. Sin embargo, es necesario distinguir entre las marchas cuya realización fue reportada y aquellas de las que solo se difundieron anuncios previos. Tampoco corresponde atribuir automáticamente todas las protestas regionales a una misma organización.
DEMANDAS QUE EXIGEN RESPUESTAS CONCRETAS

Las movilizaciones pusieron en primer plano una agenda que combina el rechazo a la inseguridad ciudadana con la preocupación por los incendios forestales y la exigencia de una respuesta estatal más efectiva. Los participantes cuestionaron la actuación de las autoridades y reclamaron medidas que atiendan tanto las necesidades de Lima como las de las regiones.
El desarrollo de estas protestas plantea al Gobierno el reto de responder a las demandas ciudadanas mediante acciones verificables, transparencia y diálogo, respetando el derecho a la manifestación pacífica. La dimensión nacional de la jornada deberá precisarse con información local y balances oficiales que permitan establecer la participación y las incidencias registradas en cada ciudad.
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