La alianza política entre Ahora Nación, liderada por el exrector y excandidato presidencial Alfonso López Chau, y el movimiento Salvemos al Perú quedó oficialmente disuelta, según resoluciones del Jurado Nacional de Elecciones…
Actualidad
El 83% de las víctimas de delitos no denuncia en Perú: la cifra negra que expone la desconfianza ciudadana

El último reporte del INEI muestra que solo el 17% de las víctimas urbanas denunció el hecho delictivo. La principal razón para no acudir a las autoridades es considerar que hacerlo “es una pérdida de tiempo”.
Lima, 7 de setiembre de 2026.- Ocho de cada diez víctimas de hechos delictivos en el Perú urbano no denuncian lo ocurrido ante las autoridades. El dato, correspondiente al semestre móvil febrero-julio de 2026 y difundido por el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), vuelve a poner en el centro del debate la denominada “cifra negra” de la delincuencia y revela un problema que va más allá de la cantidad de delitos registrados oficialmente: la creciente distancia entre los ciudadanos y las instituciones encargadas de protegerlos.
De acuerdo con los resultados de la Encuesta Nacional de Programas Presupuestales (ENAPRES), solo el 17,0% de las víctimas de hechos delictivos en el ámbito nacional urbano presentó una denuncia durante el periodo analizado. En consecuencia, alrededor del 83% no denunció.
La situación también se observa en los principales ámbitos urbanos del país. En Lima Metropolitana y el Callao, el porcentaje de víctimas que denunció descendió de 21,3% a 18,5% respecto del periodo comparable. En la Costa Urbana, pasó de 21,4% a 18,1%.
El retroceso significa que una proporción cada vez mayor de los hechos delictivos queda fuera de los registros derivados de las denuncias formales.
Una mayoría de víctimas decide no denunciar
La llamada cifra negra comprende aquellos hechos delictivos que no llegan a conocimiento de las autoridades mediante una denuncia. Por ello, las estadísticas basadas exclusivamente en denuncias pueden mostrar solo una parte del fenómeno de la delincuencia.
Los resultados del INEI permiten dimensionar la magnitud del problema:
| Ámbito | Denunció 2025 | Denunció 2026 | Variación |
|---|---|---|---|
| Nacional urbano | 19,8% | 17,0% | -2,8 puntos |
| Costa Urbana | 21,4% | 18,1% | -3,3 puntos |
| Lima Metropolitana y Callao | 21,3% | 18,5% | -2,8 puntos |
En otros ámbitos urbanos, el porcentaje de víctimas que no denunció también alcanza niveles elevados: 85,5% en la Sierra Urbana y 85,0% en la Selva Urbana, según los indicadores consignados para el periodo.
La lectura más preocupante no es únicamente el descenso porcentual de las denuncias. El problema está en por qué las víctimas consideran que denunciar no vale la pena.
“Es una pérdida de tiempo”: la principal razón
El motivo más mencionado por quienes decidieron no denunciar es contundente: consideran que hacerlo es una pérdida de tiempo.
Esta respuesta alcanza el 45,1% a nivel nacional y llega al 50,7% en Lima Metropolitana y el Callao.
El dato plantea una interrogante fundamental para las instituciones responsables de la seguridad y la justicia: ¿qué ocurre cuando una víctima considera que acudir a la Policía, al Ministerio Público o a otras instancias competentes no producirá resultados?
La denuncia deja entonces de ser percibida como una vía efectiva para obtener protección o justicia y se convierte, para una parte importante de la población, en un trámite cuyo resultado se considera incierto.
La desconfianza en la Policía también pesa
La segunda razón señalada por las víctimas está relacionada directamente con las instituciones de seguridad. El 15,0% de quienes no denunciaron manifestó desconfianza en la Policía Nacional del Perú.
La cifra adquiere especial relevancia porque la Policía constituye, en la mayoría de los casos, la primera institución estatal a la que recurre una persona víctima de un delito.
Cuando la desconfianza se transforma en una decisión de no denunciar, se produce un círculo difícil de romper: menos denuncias generan menos información sobre determinados hechos; menos información puede dificultar la identificación de patrones delictivos; y la percepción de que las autoridades no responden puede reforzar nuevamente la decisión de no denunciar.
La percepción de que el delito “no es importante”
Otro 14,1% de las víctimas señaló que el delito era de poca importancia.
Este comportamiento puede estar asociado a hechos considerados menores, como determinados robos, hurtos o estafas, pero también evidencia un proceso de normalización de determinadas formas de delincuencia.
Cuando una persona asume que perder un objeto, sufrir una estafa o ser víctima de un robo menor forma parte de la vida cotidiana y que denunciar no cambiará la situación, el hecho desaparece de las estadísticas oficiales.
La consecuencia es una paradoja: la delincuencia puede ser más extendida de lo que muestran los registros administrativos, precisamente porque una gran parte de sus víctimas no comunica lo ocurrido.
Un problema que viene de años atrás
La pérdida de confianza no aparece de manera repentina. Los propios datos históricos de la ENAPRES permiten observar que en 2017 el 31,7% de las víctimas que no denunciaban señalaba como razón que hacerlo era una pérdida de tiempo, mientras que el 13,3% manifestaba desconfianza en la Policía.
Para 2026, ambas razones mantienen un peso considerable y la primera alcanza un nivel aún mayor. La tendencia evidencia que el problema de la denuncia no puede reducirse a la existencia de más o menos efectivos policiales. También involucra la eficacia percibida de las instituciones, la respuesta frente a las víctimas y la confianza en que una denuncia puede producir resultados concretos.
Una estadística que también interpela al Estado
La cifra negra constituye una dificultad para la elaboración de políticas públicas.
Si una parte significativa de los hechos delictivos no llega a conocimiento de las autoridades, los registros administrativos no necesariamente reflejan toda la dimensión de la inseguridad que experimenta la población.
Por ello, encuestas de victimización como la ENAPRES resultan relevantes: permiten aproximarse a hechos que no aparecen necesariamente en las estadísticas construidas a partir de denuncias policiales.
El desafío para el Estado no consiste únicamente en lograr que aumente el número de denuncias. También implica recuperar la confianza de las víctimas, mejorar los mecanismos de atención y demostrar que comunicar un delito puede conducir a una respuesta efectiva.
La pregunta que queda abierta
El dato del 83% de víctimas que no denuncia debería ser leído como algo más que una cifra sobre criminalidad. Es también un indicador de la relación entre ciudadanía e instituciones.
Cuando casi ocho de cada diez víctimas deciden no denunciar, el problema ya no es solamente cuántos delitos ocurren, sino cuántos quedan fuera del alcance del sistema institucional y por qué los ciudadanos han dejado de considerarlo una vía útil para enfrentar la delincuencia.
Internacional
Lula da Silva gana elecciones en Brasil tras derrotar al derechista Flávio Bolsonaro

El presidente brasileño se impuso en la segunda vuelta del 25 de octubre de 2026, luego de haber quedado en segundo lugar en la primera ronda. La elección estuvo marcada por la polarización entre el Partido de los Trabajadores y el movimiento político de la familia Bolsonaro.
Brasilia, 25 de octubre de 2026.- Luiz Inácio Lula da Silva ganó la segunda vuelta de las elecciones presidenciales de Brasil, celebrada este domingo 25 de octubre, al derrotar al senador Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro. Con el escrutinio prácticamente concluido, Lula obtuvo alrededor del 51,7 % de los votos válidos, frente al 48,3 % de su rival, según los resultados difundidos durante la jornada electoral.
El triunfo permitirá a Lula continuar al frente del Gobierno brasileño durante un nuevo periodo presidencial y alcanzar un cuarto mandato no consecutivo, después de sus dos primeras administraciones, entre 2003 y 2010, y su regreso al poder en enero de 2023. El resultado representa un nuevo capítulo en la trayectoria política del dirigente del Partido de los Trabajadores (PT).
La contienda fue especialmente ajustada y estuvo atravesada por profundas diferencias ideológicas, económicas y sociales. La disputa enfrentó al proyecto político de Lula con la candidatura de Flávio Bolsonaro, representante de la corriente conservadora vinculada al exmandatario Jair Bolsonaro.
De segundo lugar en la primera vuelta a la victoria
Uno de los aspectos más relevantes de la elección fue el cambio en el orden de los candidatos respecto de la primera vuelta, realizada el 4 de octubre. En esa jornada, Flávio Bolsonaro alcanzó aproximadamente el 47 % de los votos válidos, mientras que Lula obtuvo cerca del 45,2 %.
La ventaja inicial del candidato del Partido Liberal (PL) no se mantuvo en el balotaje. Lula consiguió revertir el resultado y superar a su adversario en una votación que confirmó la fuerte división del electorado brasileño.
La elección también adquiere relevancia histórica por el desafío que representó para Lula remontar una desventaja electoral en la primera ronda. La cobertura internacional destacó el carácter excepcional de este resultado en el periodo democrático brasileño posterior a la dictadura militar.
Una jornada electoral con dificultades
La votación estuvo acompañada de problemas logísticos relacionados con el transporte y las condiciones meteorológicas. Las dificultades generaron solicitudes para ampliar el horario de sufragio y llevaron a las autoridades a disponer una extensión de dos horas en el funcionamiento de los centros electorales, según reportes de la jornada.
La medida provocó complicaciones operativas en algunos locales donde el proceso de cierre ya había comenzado. Pese a estos inconvenientes, el escrutinio avanzó y la tendencia terminó consolidándose a favor de Lula.
Brasil cuenta con un sistema de votación electrónica y una estructura nacional de administración electoral encabezada por el Tribunal Superior Electoral (TSE), organismo responsable de divulgar los resultados oficiales.
Polarización y desafíos para el próximo Gobierno
El resultado electoral refleja la persistencia de dos proyectos políticos enfrentados en Brasil. Durante la campaña, las diferencias entre los candidatos incluyeron el papel del Estado en la economía, los programas sociales, la seguridad pública, las políticas ambientales y la orientación de las relaciones internacionales.
Lula defendió la continuidad de medidas sociales y económicas dirigidas a los sectores de menores ingresos. Por su parte, Flávio Bolsonaro planteó una agenda conservadora, con énfasis en la seguridad y la reducción de impuestos y gastos públicos.
La estrecha diferencia entre ambos candidatos evidencia que una parte considerable del electorado respalda una alternativa política distinta a la del presidente reelecto. En consecuencia, la gobernabilidad y la capacidad de alcanzar acuerdos con el Congreso serán factores relevantes para la siguiente etapa de la administración.
¿Qué significa la victoria de Lula para América Latina?
Brasil es la mayor economía de América Latina y desempeña un papel central en la integración regional, el comercio internacional y las negociaciones sobre el cambio climático. Por ello, la continuidad de Lula tendrá repercusiones que trascienden las fronteras brasileñas.
En el ámbito regional, su Gobierno ha promovido la cooperación entre países latinoamericanos y una participación activa de Brasil en los espacios multilaterales. La continuidad de esta orientación dependerá de las prioridades de la nueva administración y de las condiciones políticas y económicas internas.
La derrota de Flávio Bolsonaro, por otro lado, representa un revés electoral para la corriente política construida alrededor de su padre, Jair Bolsonaro. Sin embargo, la votación demuestra que el sector conservador mantiene una base electoral amplia y constituye un actor relevante en la política brasileña.
Un nuevo mandato en un país dividido
La victoria de Lula cierra una campaña marcada por la confrontación política y una diferencia reducida entre las dos candidaturas. Tras haber quedado segundo en la primera vuelta, el dirigente del PT logró revertir la tendencia y asegurar su continuidad en la Presidencia.
El principal desafío será traducir el resultado electoral en acuerdos políticos y medidas concretas frente a las demandas sociales, económicas y de seguridad. La composición del Congreso y la persistencia de una oposición numerosa serán elementos determinantes para el desarrollo del próximo periodo presidencial.
Internacional
POLÉMICA EN COLOMBIA: LOS ACUERDOS MINEROS CON ESTADOS UNIDOS ABREN EL DEBATE SOBRE LA SOBERANÍA DE LOS RECURSOS NATURALES

Los compromisos de cooperación firmados con el Gobierno estadounidense han generado cuestionamientos por el acceso a información geológica, la agilización de permisos mineros y los mecanismos de revisión de activos estratégicos. La discusión se centra en determinar hasta dónde llegan los acuerdos y qué garantías tiene Colombia para proteger sus recursos naturales.
Colombia, 24 de octubre de 2026.- La cooperación entre Colombia y Estados Unidos en materia de minerales críticos y tierras raras se encuentra en el centro de una controversia política. Los cuestionamientos apuntan al alcance de los compromisos asumidos por ambos gobiernos y al riesgo de que la búsqueda de inversiones extranjeras termine condicionando decisiones estratégicas sobre los recursos naturales del país.
El debate cobró fuerza después de la firma, el 8 de septiembre de 2026, de un marco de cooperación para fortalecer las cadenas de suministro de minerales críticos y tierras raras. El instrumento contempla ámbitos como la minería, el procesamiento, la cartografía geológica, el reciclaje y la promoción de inversiones.
La discusión se intensificó luego de que el senador Kevin Gómez cuestionara públicamente los alcances del acuerdo y advirtiera sobre un posible mecanismo de revisión estadounidense relacionado con la venta de activos vinculados a minerales estratégicos.
¿Estados Unidos podría influir en las decisiones mineras de Colombia?
Uno de los puntos más controvertidos es la referencia a herramientas de evaluación de seguridad nacional para operaciones relacionadas con activos de minerales críticos.
Los críticos sostienen que estos mecanismos podrían otorgar a Washington una influencia considerable sobre decisiones económicas estratégicas de Colombia. Sin embargo, es necesario distinguir entre la existencia de instrumentos de revisión, la obligación de notificar determinadas operaciones y la concesión de un supuesto derecho de veto.
La información publicada hasta el momento no permite afirmar que Estados Unidos tenga, por virtud de estos acuerdos, la facultad general de escoger qué empresas pueden explotar los recursos minerales colombianos.
Por ello, conocer el texto íntegro de los documentos y sus mecanismos de aplicación resulta fundamental para establecer si existen restricciones concretas a la autonomía del Estado colombiano.
Cartografía geológica: ¿cooperación técnica o riesgo estratégico?
Otro de los aspectos que genera preocupación es la cooperación para ampliar el conocimiento geológico del territorio colombiano.
La cartografía geológica permite identificar y caracterizar recursos del subsuelo, información que puede resultar valiosa para la planificación minera, la investigación científica y el desarrollo industrial. Al mismo tiempo, los datos sobre reservas estratégicas pueden adquirir relevancia económica y geopolítica.
La pregunta central es bajo qué condiciones se compartirá esta información, qué instituciones tendrán acceso a ella y cuáles serán las garantías de protección, uso y soberanía sobre los datos.
El intercambio de conocimiento geológico no equivale, por sí mismo, a entregar la propiedad de los recursos minerales. No obstante, la transparencia sobre los compromisos asumidos es indispensable para evaluar sus consecuencias económicas y estratégicas.
Permisos mineros, inversión extranjera y fracking
La agilización de trámites y el fortalecimiento de las cadenas de suministro también forman parte del debate.
Quienes cuestionan los acuerdos advierten que una mayor rapidez en los procedimientos podría beneficiar a grandes compañías extranjeras si no está acompañada de controles ambientales, sociales y económicos adecuados.
En relación con el fracking, es necesario verificar qué compromisos específicos se adoptaron y si existe alguna disposición que obligue a Colombia a promover esta técnica. La cooperación en minerales críticos no constituye, por sí sola, una autorización para desarrollar proyectos de fracturación hidráulica.
Cualquier proyecto de explotación debe evaluarse conforme a la legislación aplicable, los procedimientos de autorización y las obligaciones ambientales correspondientes.
¿Qué ha respondido el Gobierno colombiano?
La Cancillería colombiana ha presentado los instrumentos como mecanismos de cooperación técnica y económica que deben desarrollarse respetando la legislación nacional y la soberanía sobre los recursos naturales.
Según la explicación oficial, la agenda busca fortalecer las capacidades técnicas del país, promover inversiones responsables, impulsar el procesamiento de minerales y generar oportunidades de desarrollo productivo.
El Gobierno también ha señalado que el objetivo es avanzar más allá de la exportación de materias primas y favorecer la creación de industria, tecnología y empleo.
Sin embargo, las declaraciones oficiales no eliminan la necesidad de examinar el contenido de los documentos, sus posibles efectos prácticos y los mecanismos de rendición de cuentas.
Un debate que exige transparencia
La controversia plantea una cuestión de fondo: ¿cómo puede Colombia atraer inversiones y fortalecer su cooperación internacional sin comprometer su capacidad de decidir sobre sus recursos estratégicos?
Para responder, resulta necesario conocer los textos completos de los acuerdos, identificar sus disposiciones operativas y establecer si contienen compromisos que puedan afectar las decisiones sobre concesiones, ventas de activos, información geológica o proyectos de explotación.
También es importante precisar que, hasta donde se ha podido verificar en las fuentes consultadas, no existe confirmación suficiente de una orden judicial que obligue a Abelardo De la Espriella a revelar los documentos en los términos difundidos en redes sociales.
La existencia de cuestionamientos políticos no sustituye la comprobación documental, especialmente cuando se atribuyen facultades de control sobre recursos naturales a un gobierno extranjero.
La soberanía económica debe estar en el centro del debate
Los acuerdos internacionales sobre minerales estratégicos pueden abrir oportunidades de inversión, transferencia tecnológica y desarrollo industrial. Pero también requieren controles, transparencia y una evaluación rigurosa de sus posibles consecuencias.
La ciudadanía tiene derecho a conocer qué compromisos asume el Estado, cómo se protegerá la información estratégica y qué garantías existen para que los beneficios de la explotación de los recursos naturales se traduzcan en desarrollo para el país.
La pregunta no es únicamente cuánto capital extranjero puede atraer Colombia, sino bajo qué condiciones, con qué controles y en beneficio de quién.
Agricultura
Tapairihua marcha en Chalhuanca y exige el retiro de Southern Perú y el cierre de Los Chancas

Pobladores de comunidades y anexos de Aymaraes se movilizaron el 22 de octubre para defender sus territorios comunales y rechazar la continuidad del proyecto minero. La protesta se suma a un conflicto socioambiental que enfrenta a la población con la empresa minera.
Chalhuanca, 23 de octubre de 2026 .– Pobladores del distrito de Tapairihua y sus anexos se movilizaron el jueves 22 de octubre de 2026 en la plaza de armas de Chalhuanca para exigir el retiro de Southern Perú de sus territorios comunales y el cese definitivo del proyecto minero Los Chancas, de acuerdo con la información difundida sobre la jornada de protesta.
La movilización reunió a pobladores de Tapairihua y de sus anexos Layme, Choccemarca, Ayllasana, Socco, Pallccora, Huayao, Mochocco, Ccoriray, Luychupata y Huipani. Los manifestantes expresaron su rechazo a la presencia de la empresa minera y reclamaron respeto a sus territorios comunales, en una disputa que pone en el centro la defensa de los derechos de las comunidades frente a los proyectos extractivos.

La jornada fue promovida por la Comunidad Campesina Indígena de Tapairihua y el Frente de Defensa del distrito. Entre los representantes señalados figura el presidente de la comunidad, Tito Tapia Pérez, quien participa en la representación de las demandas comunales, según la información proporcionada por los organizadores.
La exigencia de retirar a Southern Perú y detener Los Chancas no constituye un reclamo aislado. En marzo de 2025, la comunidad campesina de Tapairihua y sus anexos realizaron una paralización de 72 horas para exigir el retiro de la empresa y el cese de las actividades del proyecto en sus territorios. El conflicto ha estado vinculado a cuestionamientos sobre el uso de tierras comunales, la participación de las comunidades y las posibles afectaciones a los recursos hídric
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