Alianza para el Progreso (APP), partido liderado por César Acuña, enfrenta una de sus mayores crisis tras la revelación de una presunta red de prostitución en el Congreso. Según investigaciones, dicha red…
Crónica
César Vallejo, el poeta universal de Santiago de Chuco

Un 16 de marzo de 1892, en el corazón de la sierra liberteña, nació en Santiago de Chuco un hombre destinado a convertirse en una de las voces más profundas y universales de la literatura peruana y mundial: César Abraham Vallejo Mendoza. Él mismo, con esa melancolía que impregna cada rincón de su obra, diría más tarde: “Nací un día que Dios estuvo enfermo, grave”. Y tal vez no haya mejor manera de comenzar a entender la vida y el legado de este poeta, político y ser humano extraordinario, que a través de esa frase que destila su percepción del mundo: un lugar de dolor, pero también de lucha y esperanza.
Infancia y raíces andinas.
César Vallejo vino al mundo como el menor de once hermanos en una familia humilde y profundamente religiosa. Sus padres, Francisco de Paula Vallejo Benítez y María de los Santos Mendoza Gurrionero, eran campesinos mestizos con un fuerte arraigo a las tradiciones andinas. Este entorno marcó profundamente al futuro poeta. Santiago de Chuco, un pueblo encaramado en las alturas de La Libertad, con sus paisajes agrestes y su gente curtida por la vida, se convirtió en el primer lienzo donde Vallejo pintó sus emociones. La cultura andina, con su cosmovisión rica y su relación íntima con la tierra, palpitó siempre en su obra, aun cuando los años lo llevarían lejos de su tierra natal.
Desde pequeño, César mostró una sensibilidad especial. La pobreza y las injusticias que presenció en su entorno, sumadas a la religiosidad que impregnaba su hogar, moldearon su carácter y su visión del mundo. Estudió en la escuela local, donde destacó por su inteligencia y curiosidad insaciable. Más tarde, su ingreso a la Universidad Nacional de Trujillo marcó un punto de inflexión: allí no solo se formó como intelectual, sino que también comenzó a acercarse a las ideas socialistas que definirían su vida.

El poeta revolucionario
Vallejo no fue un poeta que escribiera desde una torre de marfil. Su pluma fue un arma, un grito, una caricia y un lamento. En 1918 publicó su primer libro, Los heraldos negros, una obra que ya anunciaba su genio y que mezclaba el modernismo con un tono profundamente personal. En ella, el dolor humano se entrelaza con la espiritualidad y las raíces andinas de su infancia. El poema que da título al libro es un ejemplo paradigmático de su estilo: “Hay golpes en la vida, tan fuertes… ¡Yo no sé!”, escribe, y en esas palabras resuena no solo su sufrimiento personal, sino el de todo un pueblo.
Pero Vallejo no se quedó en la contemplación lírica del dolor. Su obra evolucionó hacia una dimensión más comprometida con la justicia social. En 1922 publicó Trilce, un libro revolucionario que rompió con las formas tradicionales de la poesía y que hoy es considerado una de las obras más importantes de la vanguardia latinoamericana. En Trilce, Vallejo experimenta con el lenguaje, desarma las estructuras gramaticales y crea imágenes que desafían cualquier lógica convencional. Es una obra que refleja su propia fractura interna, pero también su deseo de encontrar un nuevo modo de expresión para un mundo que, a sus ojos, necesitaba ser reinventado.
El político y el exilio
La vida de Vallejo no puede entenderse sin su compromiso político. En la década de 1920, ya instalado en Lima, se involucró activamente con las ideas socialistas y comunistas. Su sensibilidad hacia las injusticias sociales lo llevó a militar en la izquierda peruana, y más tarde, durante su exilio en Europa, a afiliarse al Partido Comunista Español. En 1928 viajó a la Unión Soviética, un experiencia que reforzó sus convicciones políticas y que se reflejó en obras como Rusia en 1931, un libro donde Vallejo combina crónica y poesía para expresar su admiración por el proyecto socialista, aunque siempre desde una perspectiva crítica y humana.
El exilio marcó profundamente su vida. Tras ser expulsado de Perú por motivos políticos, Vallejo llegó a París en 1923, donde vivió en condiciones de extrema pobreza. En Europa enfrentó hambre, enfermedades y la constante precariedad económica, pero también encontró un espacio para dialogar con otros intelectuales y artistas de su tiempo, como Pablo Picasso, Juan Gris y André Breton. Fue en París donde escribió algunas de sus obras más desgarradoras, como Poemas humanos y España, aparta de mí este cáliz, publicada póstumamente y dedicada a la causa republicana durante la Guerra Civil Española.

La síntesis del sufrimiento y la esperanza
La obra de Vallejo es una síntesis única del sufrimiento y la esperanza. En sus versos, el dolor no es un fin en sí mismo, sino un puente hacia la redención colectiva. Hay una musicalidad doliente en su poesía que recuerda el yaraví ayacuchano, ese canto andino que combina la tristeza con una dignidad inquebrantable. Vallejo no solo escribió sobre el dolor: lo habitó, lo hizo suyo y lo transformó en un canto universal. Sus poemas son un espejo donde se refleja el sufrimiento de los oprimidos, pero también su capacidad de resistencia y su anhelo de justicia.
Esta dimensión revolucionaria de su obra no se limita al contenido político de sus textos, sino que se extiende a su forma misma. Vallejo exigió de sí mismo una creación literaria que estuviera a la altura de los ideales que defendía: una poesía que no solo describiera el mundo, sino que lo transformara. En ese sentido, su legado es profundamente humano, porque en cada verso hay un propósito ético, una voluntad de cambiar las cosas, de hacer del arte un instrumento de lucha y amor.
Muerte y legado eterno
César Vallejo murió el 15 de abril de 1938 en París, en medio de una lluvia que él mismo había profetizado en uno de sus poemas: “Me moriré en París con aguacero, un día del cual tengo ya el recuerdo”. Su cuerpo fue enterrado en el cementerio de Montrouge y, años después, trasladado al cementerio de Montparnasse. Murió pobre, enfermo y lejos de su patria, pero dejó tras de sí un legado inmortal.
Para los izquierdistas, Vallejo es mucho más que un poeta: es un símbolo de lucha, un vate universal que dio voz a los sin voz. Su obra trasciende fronteras y épocas, porque en ella se encuentra la esencia misma de lo humano: el dolor, la solidaridad, la resistencia y la esperanza. En el Perú, Vallejo es considerado el poeta más importante de nuestra historia, y su influencia sigue resonando en generaciones de escritores, artistas y luchadores sociales.
Hoy, al recordar su nacimiento, no podemos sino sentirnos orgullosos de este hijo de Santiago de Chuco, este hombre que llevó la emoción y la cultura andina al escenario mundial, que cantó el dolor de su pueblo con la severidad y la altivez del yaraví, y que nos enseñó que la poesía, cuando es verdadera, puede ser tan revolucionaria como el más valiente de los actos. César Vallejo no solo nació un día que Dios estuvo enfermo: nació para recordarnos que, aun en la enfermedad del mundo, siempre hay espacio para la justicia y la belleza.
Crónica
Santa Rosa de Lima: cartas, promesas y fe en el corazón del Centro Histórico

Centro de Lima, 30 de agosto de 2026.- El tradicional Pozo de los Deseos volvió a convertirse en punto de encuentro para miles de fieles católicos de Lima. La devoción que atraviesa generaciones también encontró un nuevo escenario en las redes sociales.
Desde temprano, el entorno del Santuario de Santa Rosa de Lima, en el Centro Histórico, comenzó a llenarse de fieles. Familias, adultos mayores, jóvenes y visitantes llegaron para participar en las celebraciones religiosas y, especialmente, para acercarse al tradicional Pozo de los Deseos.
Cada visitante llegó con una historia distinta. Algunos llevaron una carta; otros, una promesa o simplemente el deseo de agradecer. Frente al pozo, la espera dejó de ser solo una fila: se convirtió en parte de un ritual que Lima repite cada año.
El pozo y las cartas
La tradición de depositar cartas en el pozo permanece como uno de los símbolos más reconocibles de la festividad. Este domingo, los fieles volvieron a escribir sus peticiones y a confiar sus deseos a Santa Rosa, manteniendo una costumbre que continúa pasando de padres a hijos.
La escena tiene algo de íntimo en medio de la multitud. Una persona escribe, dobla el papel y espera su turno. Alrededor, cientos hacen lo mismo. El ruido de la ciudad queda por momentos relegado frente al silencio de quienes se acercan al pozo.
La tradición que también se vuelve imagen
La festividad ya no termina en las puertas del santuario. Fotografías, videos y testimonios de los visitantes circulan durante la jornada en las plataformas digitales, donde la imagen del pozo, las cartas y la concentración de fieles se convierte en una nueva forma de contar la tradición.
Sin embargo, más que afirmar una tendencia cuantitativa en TikTok o Instagram sin métricas públicas verificables, lo que puede observarse es la expansión digital de una celebración esencialmente presencial: la fe que antes quedaba en la memoria familiar ahora también queda registrada en fotografías y videos compartidos en redes.
Una tradición que moviliza a Lima
La magnitud de la celebración obligó a organizar un operativo especial. La Municipalidad Metropolitana de Lima desplegó más de 1.000 agentes municipales y coordinó acciones con la Policía Nacional ante una afluencia estimada de hasta 50.000 fieles en el Centro Histórico. También estableció ingresos diferenciados para quienes acudieron al pozo y quienes ingresaron a la iglesia.

El movimiento de personas modificó durante la jornada el tránsito en los alrededores de la avenida Tacna y el jirón Callao. La ciudad tuvo que adaptarse, una vez más, a una celebración que forma parte de su calendario religioso y cultural.
Más de cuatro siglos después
Santa Rosa de Lima murió en 1617, pero su presencia continúa formando parte de la identidad religiosa peruana. Cada 30 de agosto, el santuario vuelve a demostrar que una tradición puede sobrevivir al paso del tiempo sin permanecer inmóvil.
El Pozo de los Deseos resume esa continuidad: una carta escrita a mano, una petición sencilla y una multitud que espera su turno. Cambian las generaciones y cambian las formas de comunicarse; la esperanza, sin embargo, permanece.
Lima escribe su propia historia
En el Centro Histórico, la festividad vuelve a unir lo religioso con lo cotidiano. El turista observa, el creyente reza, el vecino recuerda y el joven graba con su teléfono una escena que, probablemente, también compartirá con otros.
Pero detrás de las fotografías y los videos permanece lo esencial: una tradición limeña construida alrededor de la fe, las promesas y la esperanza.
Este 30 de agosto, Lima volvió a escribir sus deseos en el mismo lugar donde generaciones de peruanos han dejado los suyos.
Crónica
España conquista el Mundial 2026 y el fútbol derrota las diferencias políticas del mundo

East Rutherford (Nueva Jersey), 19 de julio de 2026. España escribió una de las páginas más memorables de su historia futbolística al conquistar el Mundial FIFA 2026 tras vencer 1-0 a Argentina en el tiempo suplementario. Después de 90 minutos de máxima intensidad y sin goles, el desenlace llegó en la prórroga —dos tiempos de 15 minutos—, donde apareció el tanto que hizo estallar de alegría a miles de aficionados en el estadio de Nueva York–Nueva Jersey y a millones de seguidores alrededor del planeta.
La gran final fue mucho más que un partido de fútbol. El encuentro congregó a mandatarios de distintos continentes y tendencias políticas, entre ellos el presidente de Estados Unidos, Donald Trump; la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, y el presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, quienes siguieron las incidencias desde el palco oficial junto a autoridades de la FIFA y representantes de los países organizadores.
Durante los 90 minutos reglamentarios, España y Argentina protagonizaron un duelo de enorme rigor táctico, con escasas concesiones y un desgaste físico extraordinario. Ninguno de los dos gigantes logró romper el equilibrio, obligando a disputar la prórroga. Fue allí, cuando el cansancio empezaba a pasar factura, donde la selección española encontró el gol que terminó definiendo una de las finales más disputadas del torneo.
Argentina luchó hasta el último instante y estuvo cerca de llevar la definición a los penales, mientras España defendió con orden la mínima ventaja para asegurar una conquista que corona una campaña impecable. La Roja confirmó su regreso a la élite del fútbol mundial con un equipo sólido, disciplinado y capaz de responder en los momentos de mayor presión.
Con el pitazo final llegó una de las imágenes más simbólicas de la noche. Donald Trump, Claudia Sheinbaum y Pedro Sánchez descendieron al césped para participar, junto con las máximas autoridades de la FIFA, en la ceremonia oficial de premiación. Los mandatarios saludaron a los futbolistas, entregaron medallas a los subcampeones argentinos y posteriormente a los campeones españoles, antes de presenciar el momento culminante: el levantamiento de la Copa del Mundo entre una lluvia de confeti, fuegos artificiales y la ovación de un estadio completamente entregado al espectáculo.
La ceremonia de clausura transformó el recinto en una verdadera fiesta multicultural. Música, luces y expresiones artísticas de los tres países anfitriones —Estados Unidos, México y Canadá— acompañaron el cierre del primer Mundial con 48 selecciones, un torneo que batió récords de asistencia, audiencia e impacto global.
Así terminó una Copa del Mundo que durante semanas estuvo rodeada por debates políticos, diplomáticos y sociales, pero cuya última fotografía dejó un mensaje distinto: líderes de gobiernos con visiones económicas e ideológicas diferentes compartiendo el escenario mientras campeones y subcampeones recibían el reconocimiento del planeta. Cuando España levantó la copa, las diferencias quedaron fuera del terreno de juego y el fútbol volvió a demostrar por qué sigue siendo el lenguaje universal capaz de unir al mundo, aunque sea por una noche.
Actualidad
Indulto a Pedro Castillo vuelve a generar tensión política durante la transición de José María Balcázar

Lima, 3 de junio de 2026.– El debate sobre un posible indulto o gracia presidencial a Pedro Castillo ha vuelto a instalarse en el centro de la agenda política durante el gobierno transitorio de José María Balcázar. Desde febrero de este año, declaraciones ambiguas del mandatario, solicitudes legales presentadas por el entorno del exjefe de Estado y versiones contradictorias dentro del Ejecutivo han alimentado una creciente incertidumbre en medio del proceso electoral.
La controversia se reactivó incluso antes de la llegada de Balcázar al poder. Un día antes de su elección como presidente de transición, la defensa de Castillo, liderada por Walter Ayala, presentó una solicitud formal de indulto alegando una presunta persecución política. La situación despertó sospechas debido a declaraciones previas del entonces congresista, quien había señalado que una eventual gracia presidencial podría ser evaluada.
Las dudas se intensificaron durante las primeras semanas de gobierno. Mientras el 19 y 20 de febrero el Ejecutivo aseguró que el indulto “no estaba en agenda”, apenas un día después Balcázar afirmó que revisaría cualquier solicitud presentada formalmente. El aparente cambio de posición generó cuestionamientos desde el Congreso y abrió un intenso debate político sobre el alcance de las decisiones de un gobierno cuya principal misión era garantizar la estabilidad y conducir las elecciones generales.
Entre marzo y abril, la Comisión de Gracias Presidenciales del Ministerio de Justicia recibió diversas solicitudes vinculadas al exmandatario recluido en el penal de Barbadillo. Sin embargo, una de las más relevantes fue declarada inadmisible el 30 de abril por observaciones administrativas y falta de documentación. Pese a ello, nuevos pedidos y gestiones continuaron llegando desde simpatizantes y sectores cercanos a Castillo.
La polémica volvió a escalar el 13 de mayo durante una actividad oficial en Iquitos, cuando Balcázar respondió sobre el tema señalando que cualquier decisión “depende de que presente su solicitud correspondiente”. Paralelamente, reportes periodísticos y versiones difundidas en medios y redes sociales mencionaron presuntas presiones internas y cambios dentro de la Comisión de Gracias Presidenciales, mientras el Ministerio de Justicia insistía en negar una liberación inminente.
Especialistas consultados sostienen que el principal obstáculo sigue siendo jurídico. La sentencia contra Pedro Castillo aún se encuentra en etapa de apelación y no tiene carácter firme, requisito habitual para un indulto convencional. En ese escenario, cualquier derecho de gracia de carácter humanitario requeriría la acreditación de condiciones médicas excepcionales. Mientras tanto, el gobierno mantiene una posición cautelosa que evita cerrar definitivamente una posibilidad que continúa generando polarización política en la recta final de la transición.
Agriculturahace 1 semanaPrecio del azúcar se dispara 45% y ya golpea a consumidores y comerciantes en Perú
Economíahace 1 semanaPerú en la encrucijada: El Escudo de las Américas de Marco Rubio divide al país entre cooperación y sumisión ante EEUU
Actualidadhace 1 semanaFacultades legislativas para Keiko Fujimori: oposición plantea observaciones serias a la solicitud de delegación de facultades
Actualidadhace 5 díasUniversitario golpea en el final y vence 2-1 a Alianza Lima en Matute
Actualidadhace 5 díasVideos previos a la masacre de Trujillo ponen en jaque versión policial y cuestionan a la PNP
Actualidadhace 2 díasGobierno de Keiko Fujimori revisará historia de la década de violencia en el Currículo Escolar
Actualidadhace 2 díasFacultades legislativas en la Cámara de Diputados: siete comisiones cuestionan pedido del gobierno de Keiko Fujimori
Actualidadhace 1 díaLoreto paraliza por 72 horas contra crisis eléctrica y combustible









