Una reciente encuesta de Ipsos para las elecciones presidenciales de Perú 2026 muestra un escenario competitivo pero fragmentado entre los candidatos de derecha. Keiko Fujimori, de Fuerza Popular, lidera con un 8-12%…
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Partidos Políticos Inscriben Planchas Presidenciales ante Órganos Internos de Cara a Elecciones 2026

Lima, 31 de octubre de 2025.- En cumplimiento del cronograma electoral establecido por el Jurado Nacional de Elecciones (JNE), diversos partidos y alianzas políticas del Perú presentaron este viernes sus planchas presidenciales y listas de precandidatos ante sus respectivos órganos electorales internos. Esta inscripción, que vence hoy, marca un paso clave en la preparación de las elecciones primarias programadas para noviembre y diciembre, previas a los comicios generales del 12 de abril de 2026. La medida responde a la nueva normativa que elimina las elecciones primarias abiertas, obligando a las organizaciones a seleccionar internamente a sus representantes para el período 2026-2031.
Entre las planchas destacadas se encuentra la de Renovación Popular, encabezada por el exalcalde de Lima Rafael López Aliaga, quien aspira a la Presidencia acompañada de una fórmula que incluye figuras como el ingeniero industrial Juan Carlos Ramos Malpica en la primera vicepresidencia. De igual modo, Fuerza Popular inscribió a Keiko Fujimori como precandidata principal, con Luis Galarreta y Miki Torres como posibles vicepresidentes, y Luis Alberto Oliden en un rol accesitario. Estas inscripciones buscan consolidar la presencia de la derecha en el Congreso, según fuentes partidarias consultadas.
Avanza País presentó la plancha liderada por el periodista Phillip Butters Rivadeneira, mientras que Ahora Nación oficializó la candidatura de Alfonso López Chau, con Luis Alberto Villanueva Carbajal como primer vicepresidente y Ruth Buendía Mestoquiari en la segunda posición. Por su parte, País para Todos inscribió al humorista Carlos Álvarez al frente de su fórmula, en un esfuerzo por diversificar las opciones conservadoras. Alianza para el Progreso (APP) también avanzó con César Acuña como precandidato, y Somos Perú respaldó nuevamente a George Forsyth, confirmando su continuidad en la contienda.
En el espectro de centro, Acción Popular registró seis fórmulas presidenciales para competir en sus internas, incluyendo nombres como los de sus principales militantes, con elecciones programadas para el 30 de noviembre entre afiliados y el 7 de diciembre entre delegados. Perú Primero optó por una plancha encabezada por Mario Vizcarra, hermano del exmandatario, en medio de debates sobre posibles inhabilitaciones. Otras agrupaciones como el Partido Popular Cristiano (PPC) en alianza con Unidad y Paz postularon a Roberto Chiabra, y Fe en el Perú a Álvaro Paz de la Barra, ampliando el abanico de opciones disponibles. En el ámbito de la izquierda, Juntos por el Perú presentó la plancha liderada por el congresista Roberto Sánchez Palomino, acompañado de la abogada Analí Márquez Huanca en la primera vicepresidencia y Brígida Curo en la segunda, respaldada por el expresidente Pedro Castillo durante una audiencia judicial.
La alianza Venceremos, integrada por Nuevo Perú por el Buen Vivir y Voces del Pueblo, inscribió la plancha encabezada por el abogado Ronald Atencio, quien asumió la precandidatura tras la condena del congresista Guillermo Bermejo por afiliación a organización terrorista, dejando expedita la fórmula que incluye a Vicente Alanoca como alternativa inicial. El JNE supervisará el proceso de validación de estas inscripciones, con un plazo para apelaciones hasta el 13 de marzo de 2026 y la inscripción formal de candidaturas el 14 de marzo.
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¿Quién gobierna realmente Venezuela? Petróleo, poder y la creciente sombra de Washington sobre Caracas

Caracas, 2 de agosto de 2026.- La caída de Nicolás Maduro abrió una nueva etapa para Venezuela y, al mismo tiempo, un debate sobre el grado de influencia que Estados Unidos ejerce en la transición. Mientras Washington presenta el proceso como una salida democrática, reportes de TIME y Reuters apuntan a una coordinación estrecha entre el gobierno de Delcy Rodríguez y altos funcionarios estadounidenses, encabezados por Marco Rubio.
El petróleo vuelve a estar en el centro de la disputa. Venezuela, con las mayores reservas probadas de crudo del mundo, sigue siendo un activo clave para la geopolítica energética. El regreso de empresas estadounidenses al sector y los acuerdos impulsados durante la transición han reforzado la percepción de que Washington busca asegurar una posición privilegiada sobre los recursos venezolanos.
Aunque no hay pruebas públicas concluyentes de un control jurídico directo de EE. UU. sobre el Estado venezolano, sí es evidente que la relación entre Caracas y Washington supera la diplomacia tradicional. La administración estadounidense mantiene una influencia significativa sobre decisiones económicas y financieras del nuevo gobierno.
La otra gran incógnita es política. Delcy Rodríguez ha dicho que habrá elecciones, pero todavía no existe un cronograma definido ni garantías claras para la participación de toda la oposición. La legitimidad del proceso dependerá de que los comicios sean libres, transparentes y reconocidos por la comunidad internacional.
Mientras tanto, la población venezolana sigue enfrentando pobreza, inflación y deterioro de los servicios públicos. En ese contexto, la verdadera prueba de la transición no será el discurso oficial, sino la mejora real en la vida de los ciudadanos.
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Protesta masiva en Taiwán por escándalo de aceite contaminado reaviva tensión política

Taipéi, 31 de julio 2026.- Miles de personas se movilizaron el pasado 25 de julio en la avenida Ketagalan, frente a la Oficina Presidencial de Taipéi, en una de las mayores manifestaciones registradas este año en Taiwán. Convocada por el opositor Kuomintang (KMT) y respaldada por el Partido Popular de Taiwán (TPP), la protesta tuvo como eje principal el rechazo al manejo del gobierno frente a un grave escándalo de seguridad alimentaria relacionado con aceite de soja contaminado.
La movilización surgió tras revelarse que productos elaborados con aceite de la empresa Central Union Oil Corp. contenían concentraciones de benzo[a]pireno —un compuesto clasificado como carcinógeno— que alcanzaban hasta cuatro veces el límite legal. El caso afectó diversas marcas comercializadas entre abril y junio y provocó fuertes cuestionamientos sobre la actuación de las autoridades sanitarias y la demora en las investigaciones oficiales.
Durante la protesta, los organizadores exigieron la renuncia del primer ministro Cho Jung-tai y reclamaron que el presidente Lai Ching-te ofreciera disculpas públicas por la gestión del caso. Los convocantes sostuvieron que el Ejecutivo reaccionó tarde ante una situación que comprometía la salud pública y acusaron al gobierno de minimizar la gravedad del problema.
Sin embargo, en paralelo a las manifestaciones comenzaron a circular en redes sociales y algunos medios internacionales versiones que presentaban la protesta como un levantamiento contra el aparente «gobierno proestadounidense» o como una expresión mayoritaria a favor de la reunificación con la República Popular China. La información disponible sobre la convocatoria y las declaraciones de sus organizadores no respalda esas interpretaciones, ya que el reclamo estuvo centrado en la crisis alimentaria y la responsabilidad política del Ejecutivo.
Si bien el Kuomintang mantiene una posición más favorable al diálogo con Pekín que el gobernante Partido Democrático Progresista (DPP), ello no implica que sus movilizaciones constituyan un respaldo a una anexión inmediata o a la unificación bajo el sistema político de la República Popular China. La competencia entre ambas fuerzas continúa desarrollándose principalmente dentro del marco democrático taiwanés.
Las encuestas más recientes muestran que la amplia mayoría de la población mantiene su preferencia por conservar el actual status quo entre Taiwán y China continental. Los estudios también reflejan un reducido respaldo a la unificación política bajo las condiciones planteadas por Pekín y un rechazo ampliamente mayoritario al modelo de «un país, dos sistemas», mientras la identidad taiwanesa continúa fortaleciéndose entre las nuevas generaciones.
En un escenario marcado por la creciente rivalidad entre Estados Unidos y China, las protestas de julio evidencian cómo una crisis doméstica puede convertirse rápidamente en objeto de disputa geopolítica e informativa. Los hechos documentados muestran una movilización impulsada por demandas de responsabilidad política y protección de la salud pública, mientras diversas narrativas internacionales intentan reinterpretar el episodio para respaldar agendas que no reflejan necesariamente el contenido real de las protestas.
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El voto de «supervivencia política» de Silvana Robles frente a sus procesos judiciales y cuestionamientos sobre su patrimonio

Huancayo, 31 de julio 2026.- El voto de la senadora Silvana Robles, elegida por Juntos por el Perú, a favor de la Mesa Directiva encabezada por Fuerza Popular ha dejado de ser una simple controversia partidaria para convertirse en uno de los episodios políticos más discutidos del nuevo Congreso. Más allá de las acusaciones de «traición» lanzadas desde su propio sector, la investigación publicada por Hildebrandt en sus trece ha instalado otra hipótesis en el debate público: que la decisión respondió a un cálculo de supervivencia política frente a los procesos y cuestionamientos que pesan sobre la legisladora.
El reportaje del periodista Bruno Amoretti reúne testimonios, documentos y otros elementos sobre presuntos recortes de remuneraciones a trabajadores de su despacho parlamentario, además de información relacionada con el crecimiento de su patrimonio declarado y la adquisición de bienes durante los últimos años. Según la investigación, estos hechos configuran un contexto que habría colocado a Robles en una posición de alta vulnerabilidad política. La senadora, sin embargo, ha rechazado todas las acusaciones, sostiene que las pruebas fueron presentadas de manera parcial y afirma que colaborará con cualquier investigación para esclarecer los hechos.
Mientras las revelaciones generaban una fuerte reacción en la opinión pública, ocurrió otro hecho que llamó la atención. Los principales dirigentes de Fuerza Popular, el bloque político beneficiado con el voto de Robles, salieron públicamente en su defensa. Fernando Rospigliosi cuestionó que recién ahora se recuerden denuncias que, según dijo, ya eran conocidas antes de su elección. Cecilia Chacón defendió el voto secreto y criticó las presiones ejercidas contra la legisladora por no mostrar su cédula de votación. Otras voces del fujimorismo también pidieron respetar su decisión.
Ese respaldo político ha alimentado nuevas interrogantes. ¿Por qué dirigentes del partido que obtuvo la presidencia del Senado gracias al voto de Robles se han convertido en sus principales defensores? Hasta el momento no existe evidencia pública que demuestre un acuerdo entre la senadora y Fuerza Popular para influir en investigaciones o garantizar beneficios. Sin embargo, la coincidencia entre un voto decisivo y el respaldo inmediato de la nueva mayoría parlamentaria ha pasado a formar parte del debate político y periodístico.
En ese contexto, el concepto de «supervivencia política» cobra fuerza como una hipótesis de análisis. No se trata de afirmar que existió un pacto de impunidad, sino de preguntarse si una parlamentaria sometida a investigaciones y cuestionamientos pudo considerar que un acercamiento a la nueva mayoría fortalecía su posición política en un momento especialmente delicado, a través de la Comisión de Ética del Congreso y el Poder Judicial del Ejecutivo. Esa es la línea de interpretación que ha abierto la investigación periodística y que hoy concentra buena parte de la discusión pública.
Por su parte, Silvana Robles insiste en que nunca recortó remuneraciones a sus trabajadores, niega haber cometido irregularidades, sostiene que algunas personas mencionadas en el reportaje ni siquiera formaron parte de su despacho parlamentario y asegura que las conversaciones difundidas fueron sacadas de contexto. También expresó su disposición a colaborar con las autoridades para esclarecer los hechos.
Más allá de la disputa entre oficialismo y oposición, el caso refleja cómo una sola decisión parlamentaria puede modificar el equilibrio de poder y, al mismo tiempo, abrir interrogantes sobre los intereses que se mueven detrás de la política. La investigación de Hildebrandt en sus trece no concluye que existiera un acuerdo ilícito, pero sí plantea una hipótesis que hoy forma parte del debate nacional: si el voto de Silvana Robles fue producto de una convicción política o de una estrategia de supervivencia frente a los procesos y cuestionamientos que enfrenta. Esa es una pregunta cuya respuesta dependerá de las investigaciones y de las evidencias que puedan surgir en adelante.
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