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Suspensión de los corredores obligaría a más de 200 mil pasajeros a usar combis y colectivos informales

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Luego de la suspensión del servicio de transporte público de los corredores morado, que inicia hoy —y la posibilidad de que también suceda lo mismo con los corredores azul y rojo— los usuarios de estos buses que operan hasta la actualidad de manera formal en las principales calles y avenidas de Lima tendrán que volver a utilizar medios de transporte informales y poco seguros como las combis y colectivos.

Este cambio en la forma de transporte en estas calles principales de la ciudad causará que más de 220 mil usuarios que utilizan este tipo de buses rojo (51,8%), morado (25,8%) y azul (22,4%) recurran principalmente al transporte informal, que incluye a empresas de transportes con conductores cuestionados por una alta acumulación de infracciones de tránsito o que incluso no tienen licencia para conducir.

Pese a que miles de limeños utilizan este medio de transporte, el Ministerio de Transportes y Comunicaciones aceptó que se suspenda el servicio de los corredores, que dejarán de operar a raíz de millonarias deudas generadas y que no fueron pagadas por el Gobierno peruano de forma oportuna.

En el caso del corredor morado, su vocero Gerardo Hermoza, indicó que el cierre de sus operaciones se producirá desde el 4 de marzo del 2024

Pero ¿cuál es el motivo por el que el corredor morado finalmente dejará de operar? Un informe de El Comercio indicó que esta decisión se debe a que no se realizó una supervisión de las rutas cubiertas por el servicio del corredor, por lo que aquellos buses y combis que operaban en este espacio y que llevaban a cabo prácticas desleales seguían compitiendo contra la oferta formal.

Además, se enfatizó en que los servicios ‘pirata’ invadían la ruta formal, lo que producía pérdidas debido a la baja demanda generada por la competencia. Estos motivos serían los mismos que llevarían a los corredores rojo y azul a suspender sus servicios.

“Tengo entendido que los corredores rojo y azul estaban presentando un comunicado en el que ellos paralizan la siguiente semana a la nuestra. El 11 de marzo ellos también están paralizando su operación”, indicó.

El Ministerio de Transportes y Comunicaciones (MTC) informó que, para garantizar la continuidad del servicio, el Ejecutivo presentará un proyecto de ley al Congreso para crear las condiciones legales y económicas que aseguren la sostenibilidad financiera del sistema de corredores complementarios. Mientras tanto, se procederá con la cancelación del recorrido del Corredor Morado.

¿Qué buses cubrirán la ruta del corredor morado?
Una vez retiradas las unidades del corredor morado de la ruta San Juan de Lurigancho – Avenida Brasil, el bus que ocupará su lugar será, según información a la que accedió Infobae Perú, la llamada ‘Línea 50′ de la empresa ‘San Sebastián’, que operaba en esta ruta antes de la llegada del corredor formal.

La ruta establecida por la Línea 50 recorrerá la avenida Próceres de la Independencia en el distrito de San Juan de Lurigancho, seguirá por la avenida Abancay en La Victoria para continuar con su ruta hacia El Callao. Según la información que ha adelantado la empresa, volverán con este recorrido desde el lunes 4 de marzo.

Además, la ‘Línea 50 contará con dos rutas que atraviesan San Juan de Lurigancho. Actualmente, el servicio se dirige por la avenida Central y Santa Rosa hacia el distrito de Lince. Sin embargo, la empresa ha anunciado que no abandonará esta ruta existente, sino que agregará una ruta alternativa.

Según El Comercio, la empresa tiene como presidente a Julio Rau Rau, quien en el año 2022 fue denunciado por un grupo de choferes a quienes les propuso adquirir una unidad nueva por medio de la entrega de grandes sumas de dinero. Finalmente, el bus nunca fue entregado a los que serían sus propietarios.

FUENTE: Infobae

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Margot Palacios rechazó a los cuatro candidatos a la presidencia del Congreso por representar el continuismo golpista y corrupto

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La congresista Margot Palacios Huamán, actualmente no agrupada y candidata al Senado por Juntos por el Perú, rechazó de manera tajante respaldar a cualquiera de los cuatro postulantes a la presidencia del Congreso durante la sesión extraordinaria del 18 y 19 de febrero de 2026, tras la censura al entonces titular José Jerí Oré.

En una transmisión en vivo difundida en su cuenta de Facebook, Palacios criticó duramente que las candidaturas de José María Balcázar Zelada (vinculado a Perú Libre), María del Carmen Alva (Acción Popular), Edgard Reymundo y Segundo Acuña representaban un continuismo golpista y corrupto. Según la legisladora, ninguna de estas opciones impulsaba una transformación estructural profunda del modelo económico que, a su juicio, perpetúa la desigualdad, el abandono del interior del país y los pactos de cúpulas partidarias.

La parlamentaria acusó a la “derecha” de imponer una falsa elección entre corrupción e impunidad, y subrayó que los candidatos priorizaban blindajes y repartijas en lugar de cambios reales, dignidad y transparencia para el “Perú profundo”. “No hemos llegado hasta aquí para legitimar más de lo mismo”, afirmó Palacios, anunciando explícitamente que no votaría por ninguno de los cuatro postulantes.

En consecuencia, Margot Palacios no respaldó a José María Balcázar Zelada, quien finalmente se impuso en segunda vuelta frente a María del Carmen Alva y asumió la presidencia del Congreso —y, por sucesión constitucional, la Presidencia interina de la República— hasta las elecciones generales del 12 de abril de 2026.

La postura de rechazo total a los cuatro candidatos de parte de la congresista evidencia su coherencia y lealtad de la Congresista a las demandas más sentidas del interior del país en medio de la crisis política.

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Presidente Balcázar descarta indulto a Pedro Castillo: «No está en agenda»

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El presidente interino de Perú, José María Balcázar, descartó de forma tajante la posibilidad de otorgar un indulto al expresidente Pedro Castillo apenas unas horas después de asumir el cargo el 18 de febrero de 2026. En sus primeras declaraciones a la prensa, transmitidas por RPP, Infobae y La República, Balcázar fue categórico al afirmar: «No está en agenda de los indultos, quiero que entiendan eso». Reiteró que Castillo debe continuar enfrentando sus procesos penales en la Corte Suprema por el intento de autogolpe de diciembre de 2022, subrayando que «no está ningún tipo de indulto por el momento» y que el caso debe seguir su curso judicial sin interferencias.

Esta posición marca un giro drástico respecto a las expectativas que se generaron durante su elección en el Congreso, donde Balcázar —militante de Perú Libre— había señalado públicamente que «el sur lo pide» en referencia al indulto. Esa frase alimentó la esperanza de sectores de izquierda, disidentes del propio Perú Libre y aliados progresistas, quienes habrían respaldado su candidatura con 64 votos al considerar que cumpliría esa promesa implícita. Sin embargo, una vez juramentado, el mandatario optó por priorizar la autonomía del Poder Judicial, la evaluación de ministros y la preparación de elecciones transparentes en abril de 2026, dejando de lado cualquier medida de gracia.

La negativa ha empezado a provocar desazón y frustración en las bases castillistas, sobre todo en el sur del país (Puno, Cusco, Apurímac y Arequipa), regiones donde Pedro Castillo conserva un fuerte apoyo por su origen rural y sus promesas de inclusión. Simpatizantes que inicialmente celebraron el retorno de Perú Libre al poder ahora expresan decepción en redes sociales y llamados a movilizaciones con consignas como «todos a las calles a liberar a nuestro presidente». Aunque aún no se han registrado protestas masivas, el cambio de postura es percibido por muchos como una posible traición al pacto que habría facilitado su ascenso al poder.

La oposición de derecha, que contribuyó a su elección, reaccionó con alivio ante el descarte del indulto, pero también con críticas al supuesto acuerdo previo. Congresistas como Martha Moyano (Fuerza Popular) advirtieron sobre los riesgos de cualquier beneficio a Castillo o Vladimir Cerrón, mientras Balcázar insiste en que su gobierno transitorio busca evitar más convulsiones políticas. Analistas advierten que, sin gestos concretos hacia el interior del país, este viraje podría erosionar rápidamente su respaldo popular en las regiones que lo impulsaron inicialmente.

En el contexto de la prolongada crisis política peruana —con ocho presidentes en poco más de una década—, la declaración de Balcázar representa un intento por estabilizar el país y garantizar una transición ordenada hasta julio de 2026. No obstante, el creciente descontento en sectores populares podría traducirse en mayor presión desde las bases en las próximas semanas, poniendo a prueba la capacidad del mandatario para equilibrar expectativas de justicia social con el respeto al debido proceso.

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José María Balcázar asume como presidente interino de Perú tras maratónica elección en el Congreso

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Lima, 19 de febrero de 2026.- En una sesión extraordinaria que se extendió hasta la madrugada, el Congreso de la República eligió este miércoles al congresista José María Balcázar Zelada como nuevo presidente del Legislativo, lo que lo convierte automáticamente en presidente interino de la República. El jurista de 83 años, militante de Perú Libre, superó en segunda vuelta a María del Carmen Alva (Acción Popular) con 64 votos contra 46, marcando un sorpresivo regreso de la izquierda al poder ejecutivo en medio de la crisis política que azota al país desde hace más de una década.

La jornada maratónica comenzó tras la destitución exprés del anterior presidente interino, José Jerí, censurado el martes por presuntos escándalos de corrupción, incluyendo reuniones irregulares con empresarios chinos. Con el artículo 115 de la Constitución activado por la vacancia en la línea de sucesión —tras las destituciones de Dina Boluarte en 2025 y el legado de inestabilidad desde Pedro Castillo—, cuatro candidatos compitieron: Balcázar (Perú Libre), Alva (Acción Popular), Héctor Acuña (Honor y Democracia) y Édgar Reymundo (Bloque Democrático Popular). En la primera vuelta, Balcázar obtuvo 46 votos, Alva 43 (o 44 según algunas fuentes), y los otros dos quedaron eliminados con 13 y 7 sufragios, respectivamente, obligando a una segunda ronda decisiva.

La victoria de Balcázar se debió a una coalición táctica de última hora: el bloque consolidado de izquierda (Perú Libre y aliados), sumado a votos clave de Alianza para el Progreso (APP), Podemos Perú y sectores disidentes de derecha que rechazaban el estilo confrontacional de Alva. La ex presidenta del Congreso pagó caro sus polémicas pasadas, acusaciones de negociaciones cuestionables y la fragmentación del espectro conservador, que no logró unificar apoyos suficientes en un Parlamento hiperdividido. Al proclamarse el resultado, Balcázar juramentó de inmediato y se trasladó a Palacio de Gobierno, donde prometió estabilidad, respeto a la institucionalidad y una transición ordenada hacia las elecciones generales del 12 de abril.

Con este nombramiento, Balcázar —exmagistrado del Tribunal Constitucional y representante por Lambayeque— se convierte en el noveno jefe de Estado en poco más de diez años y en el presidente de mayor edad en la historia del Perú. Su mandato será efímero: solo hasta el 28 de julio de 2026, cuando entregue la banda presidencial al ganador de los comicios. Desde la clandestinidad, el líder de Perú Libre, Vladimir Cerrón (prófugo desde 2023), ya ejerció influencia pública exigiendo cambios en la Policía Nacional, lo que anticipa tensiones en este breve gobierno de transición.

La elección expone una vez más la fragilidad institucional peruana, con un Congreso fragmentado donde los pactos voto a voto priman sobre las ideologías. Mientras el país se prepara para unas elecciones con récord de candidatos presidenciales, Balcázar llega como figura de consenso precario, pero con el desafío de garantizar comicios limpios y pacíficos en un contexto de desconfianza ciudadana y protestas latentes.

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