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Comisión Permanente aprobó extender a 75 años la edad de cese de trabajadores
La Comisión Permanente del Congreso aprobó ayer, jueves, en primera votación, extender la edad de cese de los trabajadores de 70 a 75 años.

La Comisión Permanente del Congreso aprobó ayer, jueves, en primera votación, extender la edad de cese de los trabajadores de 70 a 75 años.
El dictamen, suscrito por la Comisión de Trabajo del Parlamento, fue aprobado con 15 votos a favor, 10 en contra y 3 abstenciones, y será sometido a segunda votación dentro de siete días, según anunció el presidente del Congreso, Alejandro Soto.
En ese sentido, el texto propone modificar el Decreto Legislativo 276, Ley de bases de la carrera administrativa y de remuneraciones del sector público; el Texto Único Ordenado del Decreto Legislativo 728, Ley de Productividad y Competitividad Laboral; y la Ley 30057, la Ley del Servicio Civil.
La Comisión Permanente del Congreso aprobó, en primera votación, la propuesta para que los trabajadores puedan solicitar laborar hasta los 75 años, previa evaluación médica que certifique sus óptimas condiciones de salud.
Congreso
La propuesta busca reformar la edad de cese de los trabajadores que, actualmente, es a los 70 años
La Comisión Permanente del Congreso aprobó ayer, jueves, en primera votación, extender la edad de cese de los trabajadores de 70 a 75 años.
El dictamen, suscrito por la Comisión de Trabajo del Parlamento, fue aprobado con 15 votos a favor, 10 en contra y 3 abstenciones, y será sometido a segunda votación dentro de siete días, según anunció el presidente del Congreso, Alejandro Soto.
En ese sentido, el texto propone modificar el Decreto Legislativo 276, Ley de bases de la carrera administrativa y de remuneraciones del sector público; el Texto Único Ordenado del Decreto Legislativo 728, Ley de Productividad y Competitividad Laboral; y la Ley 30057, la Ley del Servicio Civil.
«Está basada en la ignorancia»: Susel Paredes critica comisión del Congreso que propondrá reformas al SIDH

¿En qué consiste la norma?
Según indica el texto sustitutorio de la propuesta presentada por Juan Burgos (Avanza País), la edad límite de cese de un trabajador podrá extenderse «excepcionalmente» a solicitud del mismo.
«Excepcionalmente, a solicitud del trabajador, y cuando la necesidad del servicio lo justifique, dicho límite puede extenderse hasta los setenta y cinco años de edad, siempre que una evaluación médica especializada y multidisciplinaria, asumida por el empleador, certifique que el trabajador se encuentra en condiciones físicas y mentales para el desempeño de sus funciones», indica el dictamen.
«La solicitud se presenta hasta la fecha en que el trabajador cumple los setenta años de edad, mediante cualquier medio físico o virtual que permita dejar constancia de su presentación», agrega.
En ese sentido, propone que la Oficina de Recursos Humanos del centro de labores emita «un informe debidamente sustentado en criterios objetivos para determinar la necesidad del servicio.
«Si el empleador rechaza la solicitud del trabajador sin valorar este informe o el resultado de la evaluación médica, el rechazo se presume como despido nulo», resalta.
«El empleador debe responder la solicitud del trabajador dentro de los sesenta días calendario contados desde su presentación, adjuntando el informe de la oficina de recursos humanos o la que haga sus veces. Mientras no exista comunicación sobre la denegación de la solicitud, el vínculo laboral se mantiene en sus mismos términos», añade.
Respecto a la «jubilación automática y obligatoria» a los 70 años de edad, estipulada por la actual normativa, la propuesta subraya que «excepcionalmente, a solicitud del trabajador, (ésta) puede extenderse hasta los setenta y cinco años de edad».
Finalmente, dispone que «el Poder Ejecutivo, a través del Ministerio de Trabajo y Promoción del Empleo, en un plazo máximo de treinta días naturales contados desde su entrada en vigor», adecuará las normativas modificadas en función a lo estipulado por la nueva ley.
Motivación de la propuesta
La congresista Susel Paredes (Cambio Democrático-Juntos por el Perú), en diálogo con RPP, indicó que el dictamen propone que el trabajador que «no desea jubilarse, puede seguir trabajando hasta los 75 años».
«Si voluntariamente te quieres quedar a trabajar, te quedas a trabajar, eso es lo que propone la ley. Pero lo que revela es que nuestro sistema de pensiones está mal, porque si el sueldo mínimo indica que es S/ 1025 la cantidad mínima con la que las personas pueden vivir, todas las pensiones deberían ser como mínimo S/ 1025», explicó.
En ese sentido, indicó que la motivación de la propuesta responde a la baja cifra de las pensiones, por lo que «si alguien estando en actividad gana S/ 7 mil y jubilándose tiene una pensión de S/ 500, lo que se va a hacer es trabajar hasta que le dé el cuerpo».
«Esto requiere de una reforma pensionaria realista que mantenga la dignidad de todas las personas que han cumplido con trabajar. Por eso nadie se quiere jubilar, ni los maestros ni catedráticos ni nadie», resaltó.
Fuente: RPP
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Margot Palacios rechazó a los cuatro candidatos a la presidencia del Congreso por representar el continuismo golpista y corrupto

La congresista Margot Palacios Huamán, actualmente no agrupada y candidata al Senado por Juntos por el Perú, rechazó de manera tajante respaldar a cualquiera de los cuatro postulantes a la presidencia del Congreso durante la sesión extraordinaria del 18 y 19 de febrero de 2026, tras la censura al entonces titular José Jerí Oré.
En una transmisión en vivo difundida en su cuenta de Facebook, Palacios criticó duramente que las candidaturas de José María Balcázar Zelada (vinculado a Perú Libre), María del Carmen Alva (Acción Popular), Edgard Reymundo y Segundo Acuña representaban un continuismo golpista y corrupto. Según la legisladora, ninguna de estas opciones impulsaba una transformación estructural profunda del modelo económico que, a su juicio, perpetúa la desigualdad, el abandono del interior del país y los pactos de cúpulas partidarias.
La parlamentaria acusó a la “derecha” de imponer una falsa elección entre corrupción e impunidad, y subrayó que los candidatos priorizaban blindajes y repartijas en lugar de cambios reales, dignidad y transparencia para el “Perú profundo”. “No hemos llegado hasta aquí para legitimar más de lo mismo”, afirmó Palacios, anunciando explícitamente que no votaría por ninguno de los cuatro postulantes.
En consecuencia, Margot Palacios no respaldó a José María Balcázar Zelada, quien finalmente se impuso en segunda vuelta frente a María del Carmen Alva y asumió la presidencia del Congreso —y, por sucesión constitucional, la Presidencia interina de la República— hasta las elecciones generales del 12 de abril de 2026.
La postura de rechazo total a los cuatro candidatos de parte de la congresista evidencia su coherencia y lealtad de la Congresista a las demandas más sentidas del interior del país en medio de la crisis política.
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Presidente Balcázar descarta indulto a Pedro Castillo: «No está en agenda»

El presidente interino de Perú, José María Balcázar, descartó de forma tajante la posibilidad de otorgar un indulto al expresidente Pedro Castillo apenas unas horas después de asumir el cargo el 18 de febrero de 2026. En sus primeras declaraciones a la prensa, transmitidas por RPP, Infobae y La República, Balcázar fue categórico al afirmar: «No está en agenda de los indultos, quiero que entiendan eso». Reiteró que Castillo debe continuar enfrentando sus procesos penales en la Corte Suprema por el intento de autogolpe de diciembre de 2022, subrayando que «no está ningún tipo de indulto por el momento» y que el caso debe seguir su curso judicial sin interferencias.
Esta posición marca un giro drástico respecto a las expectativas que se generaron durante su elección en el Congreso, donde Balcázar —militante de Perú Libre— había señalado públicamente que «el sur lo pide» en referencia al indulto. Esa frase alimentó la esperanza de sectores de izquierda, disidentes del propio Perú Libre y aliados progresistas, quienes habrían respaldado su candidatura con 64 votos al considerar que cumpliría esa promesa implícita. Sin embargo, una vez juramentado, el mandatario optó por priorizar la autonomía del Poder Judicial, la evaluación de ministros y la preparación de elecciones transparentes en abril de 2026, dejando de lado cualquier medida de gracia.
La negativa ha empezado a provocar desazón y frustración en las bases castillistas, sobre todo en el sur del país (Puno, Cusco, Apurímac y Arequipa), regiones donde Pedro Castillo conserva un fuerte apoyo por su origen rural y sus promesas de inclusión. Simpatizantes que inicialmente celebraron el retorno de Perú Libre al poder ahora expresan decepción en redes sociales y llamados a movilizaciones con consignas como «todos a las calles a liberar a nuestro presidente». Aunque aún no se han registrado protestas masivas, el cambio de postura es percibido por muchos como una posible traición al pacto que habría facilitado su ascenso al poder.
La oposición de derecha, que contribuyó a su elección, reaccionó con alivio ante el descarte del indulto, pero también con críticas al supuesto acuerdo previo. Congresistas como Martha Moyano (Fuerza Popular) advirtieron sobre los riesgos de cualquier beneficio a Castillo o Vladimir Cerrón, mientras Balcázar insiste en que su gobierno transitorio busca evitar más convulsiones políticas. Analistas advierten que, sin gestos concretos hacia el interior del país, este viraje podría erosionar rápidamente su respaldo popular en las regiones que lo impulsaron inicialmente.
En el contexto de la prolongada crisis política peruana —con ocho presidentes en poco más de una década—, la declaración de Balcázar representa un intento por estabilizar el país y garantizar una transición ordenada hasta julio de 2026. No obstante, el creciente descontento en sectores populares podría traducirse en mayor presión desde las bases en las próximas semanas, poniendo a prueba la capacidad del mandatario para equilibrar expectativas de justicia social con el respeto al debido proceso.
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José María Balcázar asume como presidente interino de Perú tras maratónica elección en el Congreso

Lima, 19 de febrero de 2026.- En una sesión extraordinaria que se extendió hasta la madrugada, el Congreso de la República eligió este miércoles al congresista José María Balcázar Zelada como nuevo presidente del Legislativo, lo que lo convierte automáticamente en presidente interino de la República. El jurista de 83 años, militante de Perú Libre, superó en segunda vuelta a María del Carmen Alva (Acción Popular) con 64 votos contra 46, marcando un sorpresivo regreso de la izquierda al poder ejecutivo en medio de la crisis política que azota al país desde hace más de una década.
La jornada maratónica comenzó tras la destitución exprés del anterior presidente interino, José Jerí, censurado el martes por presuntos escándalos de corrupción, incluyendo reuniones irregulares con empresarios chinos. Con el artículo 115 de la Constitución activado por la vacancia en la línea de sucesión —tras las destituciones de Dina Boluarte en 2025 y el legado de inestabilidad desde Pedro Castillo—, cuatro candidatos compitieron: Balcázar (Perú Libre), Alva (Acción Popular), Héctor Acuña (Honor y Democracia) y Édgar Reymundo (Bloque Democrático Popular). En la primera vuelta, Balcázar obtuvo 46 votos, Alva 43 (o 44 según algunas fuentes), y los otros dos quedaron eliminados con 13 y 7 sufragios, respectivamente, obligando a una segunda ronda decisiva.
La victoria de Balcázar se debió a una coalición táctica de última hora: el bloque consolidado de izquierda (Perú Libre y aliados), sumado a votos clave de Alianza para el Progreso (APP), Podemos Perú y sectores disidentes de derecha que rechazaban el estilo confrontacional de Alva. La ex presidenta del Congreso pagó caro sus polémicas pasadas, acusaciones de negociaciones cuestionables y la fragmentación del espectro conservador, que no logró unificar apoyos suficientes en un Parlamento hiperdividido. Al proclamarse el resultado, Balcázar juramentó de inmediato y se trasladó a Palacio de Gobierno, donde prometió estabilidad, respeto a la institucionalidad y una transición ordenada hacia las elecciones generales del 12 de abril.
Con este nombramiento, Balcázar —exmagistrado del Tribunal Constitucional y representante por Lambayeque— se convierte en el noveno jefe de Estado en poco más de diez años y en el presidente de mayor edad en la historia del Perú. Su mandato será efímero: solo hasta el 28 de julio de 2026, cuando entregue la banda presidencial al ganador de los comicios. Desde la clandestinidad, el líder de Perú Libre, Vladimir Cerrón (prófugo desde 2023), ya ejerció influencia pública exigiendo cambios en la Policía Nacional, lo que anticipa tensiones en este breve gobierno de transición.
La elección expone una vez más la fragilidad institucional peruana, con un Congreso fragmentado donde los pactos voto a voto priman sobre las ideologías. Mientras el país se prepara para unas elecciones con récord de candidatos presidenciales, Balcázar llega como figura de consenso precario, pero con el desafío de garantizar comicios limpios y pacíficos en un contexto de desconfianza ciudadana y protestas latentes.








