Los resultados preliminares difundidos por la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE), con más del 90% de actas procesadas, muestran un escenario de alta fragmentación política. En el plano legislativo, varias organizaciones…
Actualidad
Los que perderían con los resultados de segunda vuelta en el Perú

Una eventual victoria ajustada de Roberto Sánchez no solo significaría un cambio de gobierno; abriría una disputa más amplia sobre la redistribución del poder político, económico y territorial en el Perú. Las elecciones no solo eligen presidentes: también modifican relaciones de influencia, acceso al Estado y capacidad para definir prioridades nacionales. Sin embargo, una victoria estrecha también plantea una pregunta incómoda: ¿realmente habría una transformación del modelo o solo un reacomodo de actores?
En el plano político y económico, algunos sectores podrían perder centralidad relativa. Liderazgos como Keiko Fujimori, Rafael López Aliaga o César Acuña y organizaciones como Fuerza Popular, Alianza para el Progreso o sectores vinculados a espacios conservadores podrían ver reducida parte de su capacidad de negociación política. Lo mismo podría ocurrir con actores tradicionalmente cercanos a los espacios de decisión estatal, entre ellos determinados gremios empresariales como la CONFIEP, la Sociedad Nacional de Minería, Petróleo y Energía o sectores financieros acostumbrados a un marco político y económico altamente predecible. No se trataría necesariamente de una pérdida de patrimonio o desaparición política, sino de una eventual reducción de influencia directa.
También podrían perder peso algunos sectores tecnocráticos y redes profesionales que han permanecido de manera recurrente en distintos gobiernos. En el debate político peruano, parte de estos grupos han sido llamados por sus críticos “caviares”: funcionarios, asesores, consultores, especialistas y operadores con presencia continua en ministerios, organismos públicos, cooperación internacional y espacios de diseño de políticas. Sus detractores sostienen que terminaron administrando una continuidad técnica del modelo económico y político; sus defensores responden que representan experiencia institucional y estabilidad estatal.
Pero quizá la pregunta más importante no sea quién podría perder, sino qué esperan quienes hicieron posible el crecimiento político de Roberto Sánchez. Su respaldo más fuerte provino del sur andino, el centro del país, la Amazonía y parte del norte peruano, territorios donde históricamente se acumularon demandas económicas, sociales y políticas que van más allá de una simple alternancia presidencial.
En sectores importantes de estas regiones existen expectativas que trascienden mejoras administrativas: la liberación o reivindicación política de Pedro Castillo, una nueva Constitución, educación y salud públicas gratuitas y de calidad, mayor presencia estatal, recuperación o mayor control nacional sobre recursos naturales estratégicos, redistribución de la riqueza generada en los territorios y una descentralización real del poder político y financiero concentrado históricamente en Lima. Para muchos de estos ciudadanos, el problema no es únicamente la pobreza; es también la percepción de exclusión de las decisiones nacionales.
Sin embargo, aparece una contradicción inevitable. Una victoria estrecha, un Congreso fragmentado y la presencia de ex ministros, ex funcionarios y perfiles técnicos provenientes de administraciones anteriores dentro de un eventual equipo de gobierno podrían reducir significativamente el margen para impulsar cambios estructurales. La historia política peruana muestra que los grupos económicos, financieros y tecnocráticos rara vez desaparecen; suelen adaptarse, negociar y sobrevivir a distintos gobiernos.
La paradoja es que los sectores con mayor poder acumulado probablemente encontrarán mecanismos para reacomodarse al nuevo escenario. Quienes podrían arriesgar más son aquellos ciudadanos que depositaron en esta elección una expectativa de transformación profunda. Porque si las estructuras centrales permanecen casi intactas, la mayor pérdida no sería de privilegios ni de poder económico: sería la pérdida de una nueva oportunidad histórica de cambio.
Nacional
Trabajadores CAS exigen CTS y gratificaciones al 100% y rechazan espera hasta 2030

Cercado de Lima, 9 de julio 2026.- La discusión del proyecto que busca mejorar los derechos laborales de los trabajadores bajo el régimen de Contratación Administrativa de Servicios (CAS) se ha convertido en uno de los temas más sensibles del debate político y presupuestal en el Congreso de la República. Miles de servidores públicos agrupados en sindicatos nacionales mantienen la presión para que se reconozca el pago completo de la Compensación por Tiempo de Servicios (CTS) y de las gratificaciones equivalentes a una remuneración íntegra, rechazando cualquier esquema que postergue estos beneficios durante varios años.
El principal punto de controversia surgió tras conocerse una propuesta de trabajo debatida en la Comisión de Presupuesto y Cuenta General de la República que planteaba una aplicación progresiva de estos derechos laborales. Según la iniciativa discutida, el reconocimiento de la CTS y las gratificaciones comenzaría con un 10% durante el presente año, alcanzando el 100% recién en el año 2030. Para los gremios estatales, este cronograma mantiene la desigualdad entre trabajadores del propio Estado y prolonga una situación que consideran discriminatoria frente a otros regímenes laborales públicos.
Las organizaciones sindicales, que representan a trabajadores CAS de sectores como Salud, Educación, gobiernos regionales, municipalidades y entidades administrativas, sostienen que la implementación debe realizarse en un plazo considerablemente menor. Argumentan que miles de servidores cumplen funciones permanentes desde hace varios años sin acceder plenamente a beneficios laborales equivalentes a los de otros trabajadores estatales, pese a desempeñar labores esenciales para el funcionamiento de los servicios públicos.
La presión también se refleja en las calles. Diversas federaciones nacionales han realizado plantones y movilizaciones frente al Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) y el Congreso de la República para exigir una solución durante el debate legislativo. En paralelo, dirigentes sindicales mantienen reuniones con congresistas y representantes técnicos con el objetivo de incorporar modificaciones al texto sustitutorio antes de que la iniciativa retorne a discusión en la Comisión Permanente.
En las regiones, el escenario también comienza a tensarse. En Cusco, Arequipa y Puno, sindicatos de trabajadores de salud y educación han advertido que podrían convocar paros preventivos si se mantiene la progresividad hasta 2030 para el pago íntegro de la CTS y las gratificaciones. Los dirigentes sostienen que el incremento del costo de vida y las condiciones económicas en las zonas altoandinas hacen urgente acelerar el reconocimiento de estos derechos laborales.
Situaciones similares se reportan en Junín y Ayacucho, donde gremios del sector educación y trabajadores de municipios provinciales permanecen en asamblea permanente. Entre sus demandas figura que los recursos provenientes de los saldos de balance regionales, considerados dentro del debate del crédito suplementario y de la descentralización financiera, incluyan partidas de contingencia destinadas a mejorar las condiciones laborales del personal contratado bajo el régimen CAS.
Mientras el Congreso mantiene en cuarto intermedio el análisis del proyecto y el Ejecutivo evalúa su viabilidad presupuestal, la expectativa se centra en encontrar una fórmula financiera que permita acelerar el reconocimiento de estos beneficios sin comprometer el equilibrio de las finanzas públicas. La decisión que adopten la Comisión de Presupuesto, presidida por el congresista Alejandro Soto, y el Ministerio de Economía y Finanzas será determinante para definir si miles de trabajadores CAS logran una mejora inmediata de sus derechos laborales o si el conflicto social continúa escalando en las próximas semanas.
Actualidad
Crédito suplementario de S/ 9,596 millones entra en fase decisiva: Congreso suspende debate para destrabar millonario presupuesto nacional

Lima, 09 de julio 2026.- La Comisión Permanente del Congreso ingresó a una etapa decisiva en el análisis del Proyecto de Ley N.º 14799/2025-PE, mediante el cual el Poder Ejecutivo solicita la aprobación de un crédito suplementario superior a los S/ 9,596 millones para financiar inversiones públicas, garantizar la continuidad de servicios esenciales del Estado, evitar la paralización de obras en ejecución y asegurar los recursos logísticos para las Elecciones Regionales y Municipales. Tras más de dos horas de intenso debate, la sesión fue suspendida mediante un cuarto intermedio para elaborar un texto sustitutorio que permita alcanzar consensos políticos.
El pedido fue formulado por el presidente de la Comisión de Presupuesto y Cuenta General de la República, Alejandro Soto, integrante de la bancada de Alianza para el Progreso (APP), quien explicó que durante el cuarto intermedio se trabajará de manera coordinada con los equipos técnicos del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF). El propósito es incorporar diversas demandas planteadas por congresistas de distintas regiones sin comprometer el equilibrio de las finanzas públicas ni alterar la sostenibilidad fiscal del Estado.
El proyecto contempla dos grandes fuentes de financiamiento. La primera corresponde a S/ 5,435 millones, que serán incorporados por los gobiernos regionales y locales mediante saldos de balance y mayores ingresos provenientes del canon, sobrecanon y regalías, conforme al artículo 27 de la iniciativa legislativa. La segunda comprende S/ 4,160 millones provenientes del Gobierno Central, de los cuales S/ 2,900 millones serán financiados con Recursos Ordinarios del Tesoro Público y S/ 1,260 millones mediante la emisión interna de bonos soberanos.
Uno de los aspectos que generó mayor controversia fue la situación de los trabajadores sujetos al régimen CAS. Durante el debate, diversos parlamentarios cuestionaron la eliminación de una disposición del dictamen original que establecía una implementación progresiva del pago del 100 % de la Compensación por Tiempo de Servicios (CTS) y de las gratificaciones, iniciando con un reconocimiento del 10 % y extendiendo el proceso hasta el año 2030. Legisladores y representantes de gremios consideraron excesivo ese plazo, por lo que solicitaron una alternativa financiera que permita acelerar el reconocimiento de estos beneficios laborales.
Otro punto de fuerte discusión estuvo relacionado con la transparencia en la distribución de los recursos destinados a gobiernos locales. Diversos congresistas exigieron al MEF detallar con precisión qué municipalidades serán beneficiadas y cuáles serán las obras específicas que recibirán financiamiento, rechazando asignaciones bajo conceptos generales como «proyectos de desarrollo local». Los legisladores demandaron que el presupuesto identifique claramente proyectos de infraestructura educativa, saneamiento, puentes, carreteras y sistemas de agua potable para garantizar un adecuado control del gasto público.
En paralelo, especialistas en materia económica y organismos vinculados al control del gasto público han advertido sobre la necesidad de sustentar técnicamente cada una de las partidas incluidas en el crédito suplementario. Los analistas sostienen que, si bien la inyección de recursos resulta necesaria para mantener la ejecución de inversiones y servicios del Estado, también debe preservarse la disciplina fiscal, especialmente en un contexto de transición hacia un nuevo gobierno y de mayores exigencias presupuestales para el proceso electoral.
La Comisión Permanente mantiene facultades legislativas delegadas para debatir y aprobar esta iniciativa antes de que concluya el actual periodo legislativo. El resultado de las negociaciones durante el cuarto intermedio será determinante para definir si el Congreso autoriza uno de los mayores créditos suplementarios de los últimos años, una decisión que impactará directamente en la ejecución de obras públicas, la gestión de los gobiernos regionales y municipales, así como en la organización de las próximas elecciones en el país.
Agricultura
Puno en emergencia: crisis hídrica amenaza a miles de alpacas y exigen megaproyecto de siembra y cosecha de agua

Puno, 8 de julio 2026.- La creciente escasez de lluvias en las provincias altoandinas de Puno ha encendido las alarmas entre productores, gremios agrarios y especialistas, quienes advierten que la ganadería alpaquera enfrenta una de sus mayores amenazas en los últimos años. La disminución de las precipitaciones ha reducido la disponibilidad de bofedales, manantiales y pastizales naturales, afectando directamente la alimentación y supervivencia de miles de alpacas, actividad que constituye el principal sustento económico de numerosas comunidades campesinas.
Representantes de organizaciones de productores alpaqueros señalaron que la crisis climática está alterando el ciclo hídrico de las zonas ubicadas por encima de los 4,000 metros sobre el nivel del mar, donde la falta de agua ya provoca pérdidas en la producción de fibra, menor peso del ganado y una mayor mortalidad de crías. Según cifras del Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego (Midagri), el Perú concentra alrededor del 87 % de la población mundial de alpacas, de las cuales más del 40 % se encuentran en la región Puno, considerada el principal centro de producción del país.
Frente a este panorama, gremios agrarios, técnicos y especialistas en recursos hídricos han propuesto la ejecución de un megaproyecto regional de siembra y cosecha de agua, que contemple la construcción de qochas, reservorios, zanjas de infiltración, recuperación de bofedales y reforestación con especies nativas. La iniciativa busca almacenar agua durante la temporada de lluvias para garantizar su disponibilidad en los meses de estiaje, fortaleciendo la resiliencia de las comunidades frente a los efectos del cambio climático.
Los impulsores de la propuesta sostienen que la inversión en infraestructura natural resulta más rentable que atender de manera permanente las emergencias provocadas por sequías y heladas. Asimismo, solicitaron al Gobierno Central, al Gobierno Regional de Puno y a las municipalidades priorizar recursos para la implementación de un plan integral que involucre a las comunidades campesinas, universidades, organismos técnicos y programas de desarrollo rural, con el objetivo de asegurar la sostenibilidad de la actividad alpaquera.
La preocupación también alcanza al sector exportador, debido a que la fibra de alpaca peruana representa uno de los productos textiles de mayor valor en los mercados internacionales. Los productores advirtieron que, de no ejecutarse medidas estructurales para garantizar la disponibilidad de agua en las zonas altoandinas, la producción podría verse seriamente afectada en los próximos años, comprometiendo la economía regional y la seguridad alimentaria de miles de familias que dependen directamente de la ganadería alpaquera.
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