Lima, 13 de julio de 2025 — La coalición electoral conocida como “Grupo 5”, conformada inicialmente por los partidos PPC, Libertad Popular, Fuerza Moderna, Unidad y Paz, y SíCreo, quedó disuelta tras…
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Carlos Álvarez continuaría como candidato presidencial pese a polémica por franja electoral

Lima, 9 de febrero de 2026.- El comediante y candidato presidencial por el partido País para Todos, Carlos Álvarez, ratificó su permanencia en la contienda electoral rumbo a las Elecciones Generales del 12 de abril de 2026, tras resolver una crisis interna generada por denuncias de presunto mal uso de fondos públicos destinados a la franja electoral.
La controversia se originó a inicios de febrero, cuando se cuestionó la asignación de aproximadamente S/642.000 a S/700.000 del presupuesto de propaganda oficial exclusivamente al canal Nativa Televisión. Álvarez se deslindó de las decisiones administrativas, exigió transparencia, sanciones a los responsables y amenazó con renunciar si no se aclaraban los hechos. El partido respondió admitiendo «errores políticos» e «inexperiencia», separó a los funcionarios implicados (incluyendo al personero legal y representantes ante la ONPE) y desistió completamente del uso de la franja electoral, renunciando así al financiamiento público para evitar mayores cuestionamientos.
Tras evaluar el cumplimiento de sus exigencias y confirmar la ausencia de actos de corrupción directa, Álvarez anunció su decisión de continuar el 6 y 7 de febrero mediante pronunciamientos en redes sociales y entrevistas en medios como Latina Noticias y RPP. El candidato enfatizó su rechazo al uso de recursos estatales en campañas y su compromiso con una «política diferente», mientras el partido lo respaldó como figura principal, destacando que no participó en las gestiones controvertidas. La Fiscalía inició investigaciones preliminares sobre el manejo de la franja en varios partidos, incluido País para Todos.
Paralelamente, persisten señalamientos sobre su trayectoria durante el régimen fujimorista. Entre 1999 y 2000, Álvarez laboró en Canal 7 (controlado por el gobierno de Alberto Fujimori) y enfrentó un proceso por presunto peculado vinculado a pagos irregulares del entorno de Vladimiro Montesinos. Aunque fue condenado en primera instancia, la Corte Suprema lo absolvió de todos los cargos el 5 de diciembre de 2007, ordenando la anulación de antecedentes. En enero de 2026, un informe del Jurado Electoral Especial alertó posible omisión de esa sentencia en su hoja de vida ante el JNE, pero Álvarez argumentó que solo deben declararse condenas firmes y vigentes, por lo que su postulación sigue inscrita sin resolución de exclusión.
En el escenario electoral actual, Álvarez se posiciona como un contendiente outsider. Según la encuesta Datum Internacional para El Comercio (trabajo de campo del 30 de enero al 3 de febrero de 2026, margen de error ±2.8%), registra 5.8% de intención de voto, ocupando el tercer lugar detrás de Rafael López Aliaga (11.9%) y Keiko Fujimori (9.2%). El sondeo destaca la alta fragmentación: más del 42% de electores votaría en blanco, viciado, nulo o aún no decide, y 24 de los 36 candidatos no superan el 1%. La reciente visibilidad mediática por la polémica no ha impactado negativamente en sus preferencias hasta el momento, aunque analistas advierten que nuevos desarrollos podrían afectar su percepción de estabilidad en las próximas semanas.
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Debate presidencial 2026: primeras intervenciones dejan desempeños dispares y lecturas divididas

El ciclo de debates presidenciales organizado por el Jurado Nacional de Elecciones (JNE) se inició este 23 de marzo en Lima con la participación de 12 candidatos, marcando el arranque de un formato inédito que busca incluir a la totalidad de postulantes en carrera. La jornada se desarrolló en el Centro de Convenciones de Lima como parte de una serie de seis fechas programadas de cara a las elecciones generales de 2026.
El debate se estructuró en bloques de tres candidatos por turno, bajo el modelo de “ternas”, lo que permitió una participación ordenada, aunque limitó la confrontación directa entre los aspirantes con mayor intención de voto. Esta característica ha generado críticas desde distintos sectores, que consideran que el formato reduce la intensidad del intercambio político.
Durante esta primera jornada se abordaron temas clave como la inseguridad ciudadana, la lucha contra la criminalidad y la corrupción. Las intervenciones, de duración limitada, incluyeron respuestas a preguntas ciudadanas, obligando a los candidatos a sintetizar sus propuestas en mensajes breves y concretos.
En cuanto a los desempeños, diversas lecturas coinciden en que Fernando Olivera -según algunos análisis y reacciones iniciales- logró intervenciones más claras y directas, destacando por su capacidad de adaptación al formato y por mensajes que conectaron con las preocupaciones ciudadanas, pero especialmente porque dijo algunos temas nada buenos para César Acuña de APP, José Luna de Podemos Perú, José Williams de Avanza País y Wolfgang Grozo.
En contraste, otros candidatos enfrentaron mayores dificultades para desenvolverse en el esquema del debate. Entre ellos, César Acuña, José Luna, Wolfgang Grozo y Alfonso López Chau recibieron cuestionamientos por intervenciones percibidas como poco claras o con menor impacto para los peruanos, pasando como los peores del momento, en una dinámica donde la precisión y el manejo del tiempo resultaron determinantes.
Pese a algunos momentos de tensión entre participantes, el formato limitó los intercambios prolongados, derivando en un debate más expositivo que confrontacional. Analistas coinciden en que este esquema favorece a candidatos con mensajes simples y directos, pero dificulta el contraste profundo de propuestas, dando lugar a que los electores esperen aún la presentación de otros candidatos en fechas posteriores para definir su votación.
Con esta primera jornada, la rueda de debates del JNE inicia su desarrollo en un escenario marcado por la alta fragmentación política y la indecisión del electorado. A medida que avancen las siguientes fechas, el desempeño de los candidatos será clave para consolidar posiciones y captar la atención de los votantes aún indecisos.
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El ascenso de Roberto Sánchez reconfigura la contienda electoral 2026 en Perú

El candidato presidencial Roberto Sánchez, de Juntos por el Perú, empieza a consolidarse como una de las sorpresas de las elecciones generales de 2026, impulsado principalmente por su crecimiento en regiones fuera de Lima. Aunque su intención de voto a nivel nacional sigue siendo reducida, su avance sostenido en el interior del país ha captado la atención de analistas y competidores, que ya lo ven practicamente en la segunda vuelta electoral.
En los últimos meses, Sánchez ha pasado de cifras marginales a posicionarse como uno de los candidatos con mayor crecimiento relativo. Su respaldo aún no lo ubica entre los favoritos, pero sí lo coloca en una tendencia ascendente en un escenario marcado por la fragmentación del voto y un alto porcentaje de indecisos.
El dato más significativo de su campaña es su desempeño en el ámbito rural. Mientras en Lima su candidatura apenas registra apoyo, en zonas del interior alcanza niveles considerablemente más altos, lo que evidencia una brecha territorial en las preferencias electorales. Este patrón refleja un fenómeno recurrente en la política peruana: el surgimiento de liderazgos con base del interior del país.

En el sur centro del país, este crecimiento está estrechamente vinculado al trabajo político de la congresista ayacuchana Margot Palacios Huamán, quien goza de respaldo en sectores populares. Su presencia territorial y articulación con organizaciones sociales han fortalecido la campaña de Sánchez en estas regiones.
Palacios es reconocida por haber votado en contra de la vacancia del expresidente Pedro Castillo, así como por su discurso en defensa del voto popular y de las demandas del interior del país. Actualmente, postula al Senado Nacional con el número 8 por Juntos por el Perú, consolidándose como una figura clave dentro de la estrategia política del partido.
El respaldo a Sánchez se concentra especialmente en sectores rurales y en votantes de menores ingresos, donde su propuesta de cambio constitucional, libertad de Pedro Castillo, inclusión social y fortalecimiento de economías locales ha logrado mayor identificación. No obstante, su limitada presencia en espacios urbanos sigue siendo uno de sus principales desafíos que piensa revertir en las próximas semanas.
En un contexto donde más de la mitad del electorado aún no define su voto, el crecimiento de Sánchez podría ampliarse si logra capitalizar el descontento y expandir su alcance hacia las ciudades. Por ahora, su candidatura refleja el peso creciente del voto del interior en la definición política del país.
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Margot Palacios rechazó a los cuatro candidatos a la presidencia del Congreso por representar el continuismo golpista y corrupto

La congresista Margot Palacios Huamán, actualmente no agrupada y candidata al Senado por Juntos por el Perú, rechazó de manera tajante respaldar a cualquiera de los cuatro postulantes a la presidencia del Congreso durante la sesión extraordinaria del 18 y 19 de febrero de 2026, tras la censura al entonces titular José Jerí Oré.
En una transmisión en vivo difundida en su cuenta de Facebook, Palacios criticó duramente que las candidaturas de José María Balcázar Zelada (vinculado a Perú Libre), María del Carmen Alva (Acción Popular), Edgard Reymundo y Segundo Acuña representaban un continuismo golpista y corrupto. Según la legisladora, ninguna de estas opciones impulsaba una transformación estructural profunda del modelo económico que, a su juicio, perpetúa la desigualdad, el abandono del interior del país y los pactos de cúpulas partidarias.
La parlamentaria acusó a la “derecha” de imponer una falsa elección entre corrupción e impunidad, y subrayó que los candidatos priorizaban blindajes y repartijas en lugar de cambios reales, dignidad y transparencia para el “Perú profundo”. “No hemos llegado hasta aquí para legitimar más de lo mismo”, afirmó Palacios, anunciando explícitamente que no votaría por ninguno de los cuatro postulantes.
En consecuencia, Margot Palacios no respaldó a José María Balcázar Zelada, quien finalmente se impuso en segunda vuelta frente a María del Carmen Alva y asumió la presidencia del Congreso —y, por sucesión constitucional, la Presidencia interina de la República— hasta las elecciones generales del 12 de abril de 2026.
La postura de rechazo total a los cuatro candidatos de parte de la congresista evidencia su coherencia y lealtad de la Congresista a las demandas más sentidas del interior del país en medio de la crisis política.















