Cultura
La mayoría de peruanos está a favor de protestas pero no marchan

Más de dos tercios de los ciudadanos en el país opina que las protestas son necesarias, pero similar cantidad no ha participado en estas manifestaciones contra el Gobierno o el Congreso en el último año, pese al gran rechazo que tienen, según muestra la reciente encuesta de representación nacional del Instituto de Estudios Peruanos (IEP).
El estudio consultó a la población a fines de enero y tiene márgenes de error de 2,8 puntos encima y debajo de cada resultado en su proyección nacional.
Aproximadamente, 72% de peruanos considera que las protestas son necesarias para que el pueblo se haga escuchar. En cambio, 18% piensa que dañan la imagen y situación del país: casi un quinto de la población.
Sin embargo, un 77% no salió a protestar contra el Gobierno o el Congreso en los últimos 12 meses, pese al amplio rechazo que hay. Solo 22% participó en movilizaciones en ese lapso.
Para quienes no participaron, las razones principales son falta de tiempo o recursos (26%); y que no se identifican con las protestas, piensan que no sirven o no les gustan (22%).
Otros motivos son que hay mucha violencia y represión (15%); priorizar familia y trabajo (12%); y estar lejos de lugares donde hay marchas (11%).

“Llama la atención que, en el grupo de edad de 18 a 24 años, solo 13% haya participado en marchas. Este segmento era uno de los más representativos en las manifestaciones, como en las protestas contra Manuel Merino. El pesimismo que impera en la mayoría de peruanos ha calado fuertemente en los más jóvenes que, al parecer, no encuentran motivación que aliente a involucrarse en marchas”, dice la psicóloga social Laura Amaya, investigadora del IEP.
“Hay descontento generalizado frente a las principales autoridades, pero pocas ganas de enfrentarlo. Se adopta una actitud pasiva pues, en la práctica, hay temas más importantes que atender. Lo triste es que, sin jóvenes dispuestos a exigir cambios desde la sociedad, ganan los que lucran a costa de la desafección ciudadana”, añade.
Fuente: LR y otras plataformas digitales
Cultura
Motociclistas toman la Plaza San Martín en Lima para rechazar nuevas restricciones viales

Lima, 16 de enero de 2026 – Cientos de motociclistas se concentraron esta tarde en la emblemática Plaza San Martín, en el corazón del Centro Histórico de Lima, como parte de una manifestación pacífica pero enérgica contra las nuevas medidas regulatorias anunciadas por el Gobierno. La movilización, convocada por diversas asociaciones del gremio, incluyó una marcha que partió de puntos como el Campo de Marte y avanzó hacia el centro de la capital, generando importante congestión vehicular en avenidas principales. Los participantes, en su mayoría repartidores, trabajadores independientes y conductores informales, expresaron su rechazo a lo que consideran medidas discriminatorias que afectan su principal fuente de ingresos.
El foco principal de las demandas es el rechazo al decreto supremo anunciado recientemente por el Ejecutivo, que busca prohibir nuevamente el transporte de más de un acompañante en motocicletas (limitando a conductor + un pasajero). Voceros del sector, como representantes de colectivos similares a los que lideraron protestas en 2025, argumentaron que esta restricción vulnera sus derechos laborales y económicos. “Para el Estado soy un ciudadano de segunda categoría. Pago mis impuestos, pero me discriminan y criminalizan mi herramienta de trabajo”, señaló un dirigente en declaraciones recogidas durante la concentración. Los manifestantes recordaron que, aunque la delincuencia utiliza motos en algunos casos, la solución no debe recaer en estigmatizar a todo el gremio.
Otro punto recurrente en los reclamos es la persistencia de normas anteriores, como el uso obligatorio de chalecos reflectantes con número de placa (vigente en Lima y Callao), que ya generó múltiples marchas en 2025. Los motociclistas insisten en que estas disposiciones no han demostrado efectividad real para reducir la inseguridad, sino que solo generan incomodidad, discriminación y perjuicio económico. “El chaleco nos marca como posibles delincuentes, pero los robos siguen ocurriendo igual”, afirmaron varios participantes, quienes exigen diálogo directo con el Ministerio de Transportes y Comunicaciones (MTC) y el Ministerio del Interior para revisar y derogar estas regulaciones.
La protesta transcurrió de manera pacífica, con fuerte presencia policial resguardando el perímetro de la Plaza San Martín y las vías aledañas. No se reportaron incidentes de violencia ni enfrentamientos, aunque sí una notable afectación al tránsito en el Cercado de Lima durante varias horas. Organizaciones como las que agrupan a repartidores y mototaxistas anunciaron que, de no obtener respuestas concretas en los próximos días, podrían escalar las acciones con movilizaciones nacionales similares a las de mayo y abril del año pasado.
Los motociclistas, que representan una parte esencial de la movilidad urbana en Lima (con un parque vehicular estimado en cientos de miles de unidades solo en la capital), reiteraron su llamado al Gobierno para que priorice medidas integrales de seguridad vial y ciudadana en lugar de restricciones que impactan directamente en la economía de miles de familias. La Plaza San Martín, símbolo histórico de luchas sociales, volvió a ser escenario de estas voces que demandan ser escuchadas.
Actualidad
Choque frontal de trenes deja al menos 15 heridos en la ruta a Machu Picchu de Cusco

Este martes 30 de diciembre se registró un choque frontal entre dos trenes turísticos en la vía férrea que conecta Ollantaytambo con Machu Picchu, en la región Cusco. Las unidades involucradas pertenecen a las empresas PeruRail e Inca Rail, y el incidente ocurrió alrededor de las 13:40 horas en el sector de Qorihuayrachina-Pampacahua, aproximadamente en el kilómetro 82 al 88 de la línea férrea. Según reportes preliminares, al menos 15 pasajeros resultaron heridos, en su mayoría turistas, aunque algunas fuentes indican hasta 20 afectados.
El Ministerio de Salud (Minsa) activó de inmediato protocolos de emergencia, movilizando 12 ambulancias y personal médico hacia las zonas accesibles más cercanas. Debido a la ausencia de acceso vehicular directo al lugar del accidente, las labores de rescate y evacuación se complicaron, requiriendo coordinación con clínicas privadas y traslados a centros de salud en Cusco y áreas adyacentes. No se han confirmado víctimas mortales de manera generalizada hasta el momento.
Las causas del choque permanecen bajo investigación por parte de las autoridades competentes y las empresas operadoras, que han anunciado comunicados oficiales en las próximas horas. El incidente ha interrumpido temporalmente el servicio ferroviario en esta ruta clave para el turismo, generando afectaciones en plena temporada alta y preocupación en el sector. El Ministerio de Comercio Exterior y Turismo (Mincetur) expresó su lamentación por el hecho y activó mecanismos de protección al turista.
Agricultura
La inseguridad desborda la gestión de César Acuña en Trujillo

La noche del 4 de septiembre de 2025, una explosión en la urbanización Las Quintanas de Trujillo, causada por 30 cartuchos de dinamita, dejó 11 heridos, viviendas destruidas y un vecindario sumido en el terror. Este atentado, el tercero de gran magnitud en la ciudad en lo que va del año, expone la alarmante incapacidad del gobernador regional de La Libertad, César Acuña, y su administración para frenar la escalada de violencia ligada al crimen organizado. Mientras las mafias de la minería ilegal y la extorsión operan con impunidad, los ciudadanos de Trujillo enfrentan un estado de indefensión que pone en entredicho las promesas de seguridad de Acuña y su partido, Alianza para el Progreso (APP).
La gestión de Acuña ha sido señalada por su falta de estrategia integral frente a la inseguridad. A pesar de los estados de emergencia declarados en Pataz y Virú, los atentados con explosivos se han vuelto recurrentes, extendiéndose incluso a zonas residenciales céntricas como Las Quintanas. Los vecinos, hartos de la inacción, protestaron airadamente, denunciando que las autoridades regionales y nacionales, encabezadas por Acuña y el ministro del Interior, Carlos Malaver, han priorizado discursos vacíos sobre medidas concretas. La captura de tres sospechosos tras el reciente atentado, aunque un avance, no compensa la ausencia de políticas preventivas que aborden las raíces del problema: el auge de la minería ilegal y las redes de extorsión que operan sin freno.
El pedido de Acuña de un estado de sitio y cadena perpetua para los responsables suena más a una reacción desesperada que a una solución estructurada. Durante su gestión, los recursos destinados a fortalecer el serenazgo, modernizar la infraestructura policial o implementar sistemas de inteligencia han sido insuficientes. En cambio, su administración ha invertido en proyectos de alto perfil mediático, mientras la población enfrenta explosiones semanales y un clima de zozobra. La promesa de bonos para los afectados de Las Quintanas, aunque necesaria, no sustituye la falta de un plan robusto para desmantelar las organizaciones criminales que, según la PNP, están detrás de estos ataques, como la banda «Los Pulpos».
La indignación ciudadana también apunta a la complicidad implícita de las autoridades locales, que han permitido que actividades sospechosas, como las reportadas en la vivienda atacada en Las Quintanas, pasen desapercibidas. Los vecinos señalan que la casa, propiedad de una empresaria minera, era escenario de fiestas ruidosas y movimientos inusuales, sin que las autoridades intervinieran. Esta omisión refleja la descoordinación entre el gobierno regional y los municipios, ambos bajo fuerte influencia de APP, que ha priorizado lealtades políticas sobre la seguridad ciudadana. La ciudadanía exige respuestas, pero la gestión de Acuña parece más enfocada en controlar el daño político que en proteger a la población.
Trujillo, otrora una ciudad vibrante, se encuentra hoy rehén de la violencia y la ineficacia gubernamental. La retórica de Acuña, quien califica estos actos como «terrorismo urbano», no basta para calmar a una población que clama por acción. Si el gobernador y sus aliados en APP no asumen la responsabilidad de implementar medidas efectivas —como mayor inversión en inteligencia policial, coordinación con las Fuerzas Armadas y un combate frontal contra la minería ilegal—, Trujillo seguirá siendo un polvorín. La pregunta que resuena en las calles es clara: ¿hasta cuándo seguirá La Libertad a merced del crimen, mientras sus líderes se limitan a promesas vacías?
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