En un vibrante duelo disputado hoy viernes 6 de septiembre en el Estadio Nacional de Lima, las selecciones de Perú y Colombia empataron 1-1 por la séptima fecha de las Eliminatorias al…
Internacional
Bolivia: Juntos por el Perú se fortalece como opción rumbo al 2026

El sábado 30 de marzo de 2025, Villa Tunari, en el Trópico de Cochabamba, Bolivia, vibró con el lanzamiento de la candidatura presidencial de Evo Morales para las elecciones de agosto de 2025. Entre los presentes destacó Roberto Sánchez, congresista y presidente de Juntos por el Perú (JP), quien consolidó una alianza regional que no solo respalda a Morales, sino que también levanta la bandera de la liberación del expresidente peruano Pedro Castillo y la Asamblea Constituyente por la soberanía nacional.

Un respaldo mutuo con visión latinoamericana
En un emotivo discurso, Sánchez saludó al pueblo boliviano y a Morales, resaltando su liderazgo como una inspiración para los movimientos populares. A cambio, Morales expresó su apoyo a JP y a la lucha por la justicia para Castillo, a quien defendió como víctima de un sistema excluyente. Esta alianza, forjada en 2021 cuando Verónica Mendoza era la candidata presidencial y ahora reactivada con la presencia del máximo representante de la organización política, busca fortalecer a la izquierda en ambos países, según los mismos detractores de JP en Perú.

Juntos por el Perú apunta al 2026 desde el campo popular
Con las elecciones generales peruanas de abril de 2026 en el horizonte, JP se perfila como un contendiente sólido. Sánchez y la dirección política a su cargo estarían barajando una plancha presidencial liderada por una figura del campo popular con arraigo en el sur peruano y de ser necesario cercana a Castillo, con la posibilidad de que el propio expresidente postule al Senado si el Congreso no lo inhabilita por la proclama del golpe fallido de diciembre de 2022.

Por lo pronto, se sabe que Sánchez y cercanos viene reuniéndose con líderes afines como el ex presidente Pedro Castillo, el nacionalista Antauro Humala, el ex alcalde de Lima Ricardo Belmont, el ex premier Aníbal Torres, los congresistas Guillermo Bermejo y Margot Palacios, esta última ex militante del partido izquierdista Perú Libre y actual militante de JP.

La defensa de Castillo como estandarte
Sánchez aprovechó el evento para responsabilizar a la Policía y las Fuerzas Armadas por las más de 60 muertes tras el intento de autogolpe de Castillo, presentándolo como un mártir de las luchas populares. «Venimos de una nación que comparte un destino común«, afirmó, destacando la necesidad de una nueva Constitución y la libertad del exmandatario.

Solidaridad regional y raíces culturales
Sánchez invocó a Túpac Amaru, Micaela Bastidas y la cosmovisión andina, celebrando la hermandad entre Perú y Bolivia. «Nuestra voz reclama democracia y justicia«, dijo, rechazando los intentos de bloquear a Morales y proyectando un futuro de soberanía y equidad para ambos pueblos, como podemos verlo en este link: https://acortar.link/gvh02R

Un horizonte prometedor para las mayorías
Con el respaldo de Morales y la memoria de Castillo como combustible, JP parece posicionarse como la voz de los olvidados y los postergados. Esta coalición internacional no solo fortalece sus propias aspiraciones para 2026, sino que promete revitalizar la esperanza de las bases populares en Perú, con la participación de sus nuevos integrantes y las alianzas que sellará en los próximos meses antes de agosto 2025.
Actualidad
Argentina en lucha: Senado aprueba reforma laboral ultraliberal de Milei con jornadas de 12 horas y pagos en especie

Buenos Aires, 16 de febrero de 2026.- El Senado argentino concedió media sanción a la Ley de Modernización Laboral, impulsada por el presidente Javier Milei, en una votación ajustada de 42 a favor y 30 en contra tras una maratónica sesión de más de 14 horas. Esta reforma, que modifica más de 50 artículos de la Ley de Contrato de Trabajo (LCT) vigente desde 1974, permite extender la jornada laboral diaria hasta 12 horas mediante un banco de horas compensatorio, habilita el pago de salarios en especie (como alimentos o alojamiento), reduce el cálculo de indemnizaciones por despido y limita el derecho a huelga en sectores esenciales. El proyecto ahora pasa a la Cámara de Diputados, donde el oficialismo busca su aprobación definitiva antes del inicio de sesiones ordinarias el 1 de marzo.
Entre los cambios más cuestionados destacan la posibilidad de abonar remuneraciones en moneda extranjera o bienes en lugar de efectivo exclusivo, el fraccionamiento de vacaciones en cualquier época del año (sin obligación de concentrarlas en verano), la reducción del pago en licencias por enfermedad no laboral (hasta 50-75% en algunos casos) y la priorización de convenios colectivos por empresa sobre los sectoriales. El Gobierno defiende estas medidas como esenciales para atraer inversiones, bajar la litigiosidad laboral y fomentar empleo formal en un contexto de alta informalidad. Sin embargo, sindicatos y oposición las califican de regresivas, precarizadoras y un retroceso en derechos conquistados por generaciones de trabajadores argentinos.
La aprobación se produjo en medio de intensas protestas convocadas por la Confederación General del Trabajo (CGT) y otras centrales obreras. Miles de manifestantes se concentraron frente al Congreso desde el 11 de febrero, con pancartas y consignas contra lo que denominan «esclavitud moderna». La movilización escaló a enfrentamientos violentos: grupos arrojaron piedras y bombas molotov, mientras la policía respondió con gases lacrimógenos, balas de goma y cañones de agua. El saldo oficial reportó al menos 71 detenidos y varios heridos (incluyendo 12-15 agentes), según fuentes de Seguridad y reportes periodísticos de Infobae, El País y France 24.
Ante este panorama de alta conflictividad social, la CGT convocó de urgencia a su Consejo Directivo (reunión virtual el lunes 16 de febrero) para evaluar la convocatoria a un paro general nacional de 24 horas, posiblemente coincidiendo con el tratamiento del proyecto en Diputados. Líderes sindicales como Cristian Jerónimo afirmaron que «están dadas todas las condiciones» para una medida de fuerza masiva, con llamados a nuevas movilizaciones y posibles acciones judiciales por inconstitucionalidad. La central obrera advierte que la reforma beneficia a grandes empresas a costa de los trabajadores y prepara un plan de lucha para frenar su avance.
Desde Lima, esta crisis laboral en Argentina genera preocupación regional: reformas de este tipo podrían inspirar agendas similares en otros países sudamericanos, donde la protección de derechos laborales enfrenta presiones económicas. Organizaciones peruanas de defensa del trabajo observan con alerta cómo el argumento de «modernización» podría diluir conquistas históricas en materia de jornada, salarios dignos y libertad sindical, en un contexto de creciente desigualdad en la región.
Actualidad
Sanciones de Trump contra Cuba: Un asedio que ahoga al pueblo en medio de una crisis humanitaria

En un contexto de tensiones geopolíticas exacerbadas, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha intensificado su política de «máxima presión» contra Cuba mediante una orden ejecutiva firmada el 29 de enero de 2026, que impone aranceles adicionales a cualquier nación que suministre petróleo a la isla. Esta medida, declarada como una «emergencia nacional» por supuestos lazos de Cuba con países hostiles y grupos terroristas, busca cortar el flujo energético vital para la economía cubana, agravando un embargo que data de 1962. Sin embargo, analistas y críticos internacionales coinciden en que estas acciones no solo fallan en promover cambios políticos, sino que castigan directamente a la población civil, revelando un enfoque inhumano que prioriza la confrontación ideológica sobre el bienestar humano.
La justificación oficial de la administración Trump se centra en presionar al régimen cubano para que cese su apoyo a aliados como Rusia, China e Irán, pero en la práctica, estas sanciones energéticas han desencadenado un colapso inminente. Cuba, que ya enfrentaba una escasez crónica tras el corte de suministros venezolanos, ahora solo cuenta con reservas de petróleo para 15 a 20 días, según datos de expertos. Esto ha llevado a apagones masivos de hasta 20 horas diarias, paralizando el transporte público, la agricultura y el turismo –sectores clave que representan el sustento de millones. Críticos argumentan que Trump ignora deliberadamente el impacto desproporcionado en civiles, evocando tácticas de asedio que violan principios humanitarios básicos, como el acceso a energía esencial para la supervivencia.
Las consecuencias económicas para los cubanos son devastadoras: familias pierden alimentos por falta de refrigeración, hospitales operan con generadores precarios, y el desempleo se dispara en industrias como el turismo, donde hoteles cierran y aerolíneas internacionales suspenden vuelos por ausencia de combustible de aviación. Residentes en La Habana y otras provincias comparan esta crisis con el «Período Especial» de los 90, pero afirman que ahora es peor debido a la globalización de las sanciones, que disuaden incluso a aliados como México o Rusia de enviar ayuda. Esta situación no solo acelera la pobreza extrema y la migración irregular, sino que expone la hipocresía de una política que, bajo el pretexto de defender la democracia, genera hambre y desesperación en una población vulnerable, afectando desproporcionadamente a niños, ancianos y enfermos.
Desde América Latina, incluyendo Perú, las críticas a Trump no se han hecho esperar: gobiernos progresistas y organizaciones como la ONU condenan estas medidas como «genocidas» y unilaterales, argumentando que violan el derecho internacional y agravan desigualdades regionales. En Perú, donde la solidaridad con Cuba ha sido histórica a través de lazos culturales y políticos, analistas locales ven en esto un retroceso a la Guerra Fría que ignora el contexto pospandémico y las crisis migratorias compartidas. Rusia, por su parte, califica la situación de «crítica» y culpa directamente a Washington por un bloqueo que impide el desarrollo sostenible, mientras que en redes sociales, como en X, se reportan incidentes como el rechazo de Jamaica a un buque cubano por temor a represalias, ilustrando el alcance extraterritorial inhumano de estas políticas.
En última instancia, las decisiones de Trump no solo fallan en debilitar al gobierno cubano, sino que fortalecen narrativas de victimización y radicalizan posturas en la región. Para una web de noticias peruana, es imperativo cuestionar si esta estrategia de asfixia económica vale el costo humano, urgiendo a la comunidad internacional a priorizar el diálogo sobre el castigo colectivo. Mientras Cuba se acerca a un posible colapso humanitario, queda claro que políticas como estas no promueven la libertad, sino que perpetúan ciclos de sufrimiento innecesario, demandando una revisión urgente desde una perspectiva ética y global.
Actualidad
Bad Bunny rinde homenaje a la unidad continental en el Halftime Show del Super Bowl LX

Lima – Perú, 9 de febrero de 2026.- El artista puertorriqueño Bad Bunny protagonizó uno de los momentos más destacados del espectáculo de medio tiempo del Super Bowl LX, celebrado el 8 de febrero en el Levi’s Stadium de Santa Clara, California. Durante el cierre de su presentación de aproximadamente 13 minutos, el intérprete de éxitos como «Tití Me Preguntó» y «DtMF» dedicó un segmento emotivo a nombrar todos los países del continente americano, culminando con un mensaje de inclusión y diversidad cultural.
Tras interpretar sus canciones mayoritariamente en español -un hito para un headliner en solitario en la historia del evento-, Bad Bunny pronunció en inglés la frase «God bless America» y procedió a enumerar naciones de Norteamérica, Centroamérica, Sudamérica y el Caribe. Entre los países mencionados se incluyeron Chile, Argentina, Uruguay, Paraguay, Bolivia, Perú, Ecuador, Brasil, Colombia, Venezuela, Guyana, Panamá, Costa Rica, Nicaragua, Honduras, El Salvador, Guatemala, México, Cuba, República Dominicana, Haití, Jamaica, Estados Unidos, Canadá y, con especial énfasis, su natal Puerto Rico, al que se refirió como «mi patria Puerto Rico».
Mientras listaba los países, bailarines desfilaron en el escenario portando las respectivas banderas nacionales, acompañados de un balón de fútbol americano con la inscripción «Together, We Are America» («Juntos, somos América»). El momento se interpretó ampliamente como un llamado a la unidad continental, reforzado por frases como «Seguimos aquí» («We’re still here») y un fondo con el mensaje «The only thing more powerful than hate is love» («Lo único más poderoso que el odio es el amor»).
La actuación, producida por Apple Music, incluyó cameos de artistas como Lady Gaga, Ricky Martin, Karol G y Cardi B, y celebró elementos de la cultura puertorriqueña y latina en general. Bad Bunny se convirtió en el primer artista latino y de habla hispana en encabezar de forma solista el Halftime Show del Super Bowl, atrayendo millones de espectadores globales.
Este segmento final generó repercusiones positivas en redes sociales y medios internacionales, destacando su enfoque en la diversidad y la resiliencia de las comunidades latinas. El video del cierre, con el homenaje a los países americanos, ya circula ampliamente en plataformas digitales y se ha convertido en uno de los clips más compartidos del evento.
El canal de YouTube [El chico de las noticias] presenta el registro completo de este momento histórico, capturando la esencia de una presentación que trascendió lo musical para convertirse en un símbolo de unión continental.
















