El Perú se encamina a las elecciones generales del 12 de abril de 2026 en un momento decisivo de su historia política. No se trata simplemente de una contienda más, sino de…
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EL ANTIFUJIMORISMO NEOLIBERAL: UNA BANDERA VACÍA FRENTE AL PODER REAL

Lima, 21 de abril de 2026.- El antifujimorismo en el Perú nació como una causa legítima del pueblo frente a la dictadura de Alberto Fujimori y Vladimiro Montesinos en la década de 1990, la cual dejó víctimas en el contexto del conflicto armado interno, según el Informe Final de la Comisión de la Verdad y Reconciliación. A ello se sumó la instalación de una red de corrupción estructural desde el aparato estatal. Sin embargo, lo que hoy se presenta como antifujimorismo en amplios sectores políticos y mediáticos ha mutado hacia una versión domesticada: un antifujimorismo neoliberal que denuncia el autoritarismo, pero preserva el modelo económico instaurado en los años noventa.
Este fenómeno se sostiene sobre una base social concreta. De acuerdo con el INEI, una gran mayoría de la población peruana se encuentra en condiciones de informalidad laboral, que supera el 70% a nivel nacional, mientras que la riqueza continúa altamente concentrada en los sectores de mayores ingresos. A pesar de esta realidad, partidos progresistas y socialdemócratas —denominados coloquialmente como “caviares”— han sostenido un discurso antifujimorista que evita cuestionar estas brechas estructurales, defendiendo la Constitución de 1993 y el modelo de libre mercado como pilares fundamentales, o proponiendo reformas limitadas que no alteran los intereses del gran capital, especialmente el de origen transnacional.
En los procesos electorales recientes, esta contradicción se ha hecho evidente. En el año 2001, el antifujimorismo permitió la llegada al poder de Alejandro Toledo con el respaldo de sectores de la derecha neoliberal. En el 2011, este mismo bloque se articuló en torno a la candidatura de Ollanta Humala para frenar a Keiko Fujimori, logrando una victoria por un estrecho margen. En 2021, el antifujimorismo volvió a activarse —con tensiones internas— en apoyo a Pedro Castillo, quien obtuvo más de 8.8 millones de votos en segunda vuelta, con un respaldo decisivo de las regiones del sur andino. No obstante, dicho apoyo no implicó una adhesión real a un programa de transformación estructural, pues sectores del antifujimorismo neoliberal ocuparon espacios clave en el Ejecutivo, aprovechando la debilidad organizativa y técnica del nuevo gobierno.
Una vez en el poder, el gobierno de Castillo enfrentó el cerco de estos mismos sectores, expresado en gremios empresariales, grandes medios de comunicación y tecnócratas, que bloquearon iniciativas orientadas a cambios constitucionales o a una redistribución más equitativa de la riqueza. La defensa cerrada del “modelo” evidenció que, para estos actores, el problema nunca fue el neoliberalismo instaurado durante el fujimorismo, sino únicamente sus formas autoritarias de ejercicio del poder, relativizando incluso los niveles de corrupción asociados a dicho periodo.
Actualmente, el antifujimorismo neoliberal se encuentra nuevamente en proceso de articulación política tras los resultados de las elecciones generales del 12 de abril, bajo el argumento de representar un “cambio tecnocrático” y sin sobresaltos. Sin embargo, esta narrativa ignora las demandas históricas del interior del país, que exigen, en primer lugar, un cambio constitucional, seguido de un nuevo modelo económico más inclusivo y una mayor soberanía sobre los recursos naturales. Según los resultados oficiales de la ONPE y el JNE, la candidata Keiko Fujimori habría pasado a una nueva segunda vuelta con alrededor del 17% de los votos, enfrentándose a Roberto Sánchez, líder de Juntos por el Perú y representante de sectores vinculados al castillismo, el nacionalismo y corrientes de izquierda popular del interior del país. En este contexto, el eventual respaldo al antifujimorismo no debería responder a cuotas de poder burocrático, sino a un compromiso real con las transformaciones que demanda la mayoría, evitando repetir décadas de continuidad tecnocrática antifujimorista pero neoliberal.
Desde una perspectiva territorial, el antifujimorismo neoliberal presenta un marcado carácter limeño. En Lima, donde se concentra más del 30% del electorado nacional, este discurso tiene mayor influencia mediática y política. En contraste, en regiones como Puno, Ayacucho, Apurímac o Cusco, donde los niveles de pobreza y exclusión siguen siendo significativamente altos, el antifujimorismo adquiere un carácter más radical, vinculado a demandas históricas como la asamblea constituyente, la nacionalización de recursos estratégicos y la justicia social.
El problema de fondo es político: el antifujimorismo neoliberal no construye poder popular ni una alternativa sostenida de gobierno del pueblo. Se limita a constituir una coalición reactiva, un “anti” que se activa en coyunturas electorales, pero que no transforma las condiciones materiales de la mayoría. Esto explica por qué, a pesar de haber frenado electoralmente al fujimorismo en diversas ocasiones, no ha logrado reducir de manera significativa la desigualdad ni fortalecer la representación política de los sectores históricamente excluidos.
En conclusión, el antifujimorismo neoliberal en el Perú resulta insuficiente frente al momento histórico que atraviesa el país. Sin una ruptura con el modelo económico que reproduce la desigualdad, su discurso pierde legitimidad ante una ciudadanía que exige cambios reales. El desafío no es únicamente derrotar al fujimorismo en las urnas, sino construir un proyecto político capaz de enfrentar las raíces estructurales del problema: la concentración del poder económico, la exclusión social y la limitada soberanía popular.
Nacional
¿Libertades en cadena? Fallos del TC, hábeas corpus y pedidos de gracia reabren el tablero político peruano

Lima, 19 de julio de 2026.- En menos de una semana, varios de los políticos influyentes y controvertidos de la política peruana han comenzado a recibir noticias favorables desde los tribunales y otras instancias del Estado. El Tribunal Constitucional resolvió a favor de los hábeas corpus de Ollanta Humala y Vladimir Cerrón; el Poder Judicial admitió a trámite el recurso presentado por Pedro Castillo; mientras que Alejandro Toledo y otros procesados impulsan solicitudes de beneficios legales. La sucesión de decisiones ha encendido un intenso debate sobre si el país asiste a una coincidencia jurídica o a una nueva reconfiguración del poder.
El primer golpe lo dio el Tribunal Constitucional al declarar fundados los recursos promovidos por Ollanta Humala y Vladimir Cerrón. Aunque las sentencias completas aún deben publicarse y ejecutarse, el sentido de las votaciones abre la posibilidad de modificar sustancialmente la situación jurídica de ambos líderes políticos, protagonistas de algunos de los procesos penales más relevantes de los últimos años.
En paralelo, el expresidente Pedro Castillo obtuvo un avance importante luego de que el Poder Judicial admitiera a trámite el hábeas corpus que cuestiona su permanencia en prisión, recurso respaldado, entre otros argumentos, por el pronunciamiento del Grupo de Trabajo sobre Detención Arbitraria de las Naciones Unidas. A ello se suma el pedido de gracia presidencial presentado por su defensa, mientras el entorno de Alejandro Toledo también insiste en un beneficio de carácter humanitario.
La coincidencia temporal de estos procesos ha generado un inevitable ruido político y suspicacias entendibles a días de la asunción de la presidenta electa Keiko Fujimori lideresa de Fuerza Popular. Juristas y analistas sostienen que cada expediente responde a fundamentos constitucionales distintos; sin embargo, la concentración de resoluciones favorables para líderes de diferentes sectores ha colocado nuevamente a la justicia en el centro de las indagaciones y el debate público.
El contexto tampoco pasa inadvertido. Los actuales magistrados del Tribunal Constitucional fueron elegidos por el Congreso actual mediante acuerdos entre diversas bancadas políticas, entre ellas Fuerza Popular, Perú Libre, Alianza para el Progreso, Podemos, Avanza País, Somos Perú, Acción Popular y otras agrupaciones. Desde entonces, diversos especialistas cuestionaron el proceso de selección y advirtieron sobre la necesidad de garantizar la independencia del máximo intérprete de la Constitución frente a cualquier influencia política.
Al mismo tiempo, el gobierno del presidente José María Balcázar enfrenta una creciente presión por los pedidos de gracia e indulto de Pedro Castillo, Alejandro Toledo y otros. Hasta ahora no existe ninguna resolución presidencial que disponga la libertad de Pedro Castillo, Alejandro Toledo u otros exmandatarios, pero el debate ya se instaló en la agenda pública y política.
En este escenario también aparecen interrogantes sobre la relación que mantendrán el gobierno de transición José María Balcázar, la presidenta electa Keiko Fujimori y las principales fuerzas políticas representadas en el Congreso, en particular Juntos por el Perú. Hasta la fecha no existe evidencia pública que demuestre un acuerdo o negociación entre estos actores para favorecer resoluciones judiciales o beneficios penitenciarios, aunque la coincidencia de acontecimientos ha dado pie a interpretaciones y cuestionamientos desde distintos sectores.
Lo cierto es que el Perú podría estar ingresando a una nueva etapa política y judicial. Si las resoluciones del Tribunal Constitucional quedan firmes y prosperan otros recursos constitucionales o beneficios previstos por la ley, el mapa político cambiará de manera significativa. El desenlace de estos casos no solo definirá la situación jurídica de varios exmandatarios y líderes partidarios, sino también afectarán la legitimidad del Estado peruano y el Gobierno de turno.
Destape
¡Absolución polémica! Poder Judicial absuelve a Yenifer y Lilia Paredes en juicio por el caso Anguía

Lima, 17 de julio de 2026.– El Poder Judicial absolvió a la diputada electa por Cajamarca, Yenifer Paredes Navarro, y a Lilia Paredes Navarro, esposa del expresidente Pedro Castillo, en el proceso penal que afrontaban por el denominado caso Anguía, investigación originada por presuntas irregularidades en la adjudicación de obras públicas y por su presunta participación en una organización criminal que, según la tesis fiscal, habría operado desde el Ministerio de Vivienda durante el gobierno de Castillo. La decisión judicial marca uno de los fallos más relevantes derivados de las investigaciones iniciadas tras la caída del exmandatario.
De acuerdo con la resolución, el colegiado concluyó que durante el juicio oral el Ministerio Público no logró acreditar, más allá de toda duda razonable, la responsabilidad penal de ambas procesadas respecto de los delitos imputados. La Fiscalía sostenía que la presunta red habría favorecido, mediante licitaciones direccionadas, a empresas vinculadas al entonces alcalde de Anguía, José Nenil Medina, y otros investigados, para la ejecución de proyectos de saneamiento en Cajamarca, Amazonas y Lima.
Yenifer Paredes, quien fue criada por Pedro Castillo y Lilia Paredes tras el fallecimiento de su madre, alcanzó recientemente una curul por Cajamarca con Juntos por el Perú. Su nombre cobró notoriedad en 2022 luego de que la Fiscalía la investigara por presuntamente ofrecer proyectos de saneamiento en representación de la Municipalidad de Chadín, hecho que dio origen a una serie de diligencias que posteriormente se incorporaron a las investigaciones del caso Anguía.
En tanto, Lilia Paredes permanece asilada en México junto a parte de su familia desde diciembre de 2022. La Fiscalía la sindicó como presunta integrante de la organización criminal que habría captado funcionarios y direccionado contrataciones públicas durante el gobierno de Pedro Castillo, imputaciones que la ex primera dama rechazó en todo momento alegando persecución política. Días antes de este fallo, la Segunda Sala Penal de Apelaciones Nacional había ordenado al Ministerio Público concluir la investigación preparatoria del caso al considerar vencidos los plazos legales para seguir investigando.
La absolución representa un duro revés para la estrategia del Ministerio Público en uno de los expedientes de mayor impacto político derivados del gobierno de Pedro Castillo. No obstante, la decisión aún podría ser impugnada mediante recurso de apelación, por lo que el proceso no necesariamente ha quedado concluido de manera definitiva.
El fallo se conoce en un escenario de alta tensión política, pocos días después de las elecciones generales y durante el proceso de transferencia de gobierno entre el presidente José María Balcázar y la presidenta electa Keiko Fujimori. Para analistas constitucionales, la resolución reabre el debate sobre la calidad de las investigaciones fiscales en casos de corrupción y vuelve a poner bajo escrutinio la actuación del sistema de justicia en procesos de alta sensibilidad política.
Nacional
Balcázar y Keiko Fujimori se reúnen en Palacio de Gobierno para avanzar en transferencia de mando

Lima, 16 de julio de 2026.- El presidente de la República, José María Balcázar, recibió este jueves a la presidenta electa, Keiko Fujimori, en el Palacio de Gobierno, en el marco del proceso de transición hacia la nueva administración que asumirá el 28 de julio.
La cita, programada previamente tras el encuentro inicial en el local de Fuerza Popular en San Isidro, tuvo como objetivo principal continuar las coordinaciones para una transferencia ordenada del poder ejecutivo. Ambos líderes dialogaron sobre temas de interés nacional, incluyendo las inversiones y obras necesarias en el sur del país.
Durante la reunión, Balcázar reiteró sus felicitaciones a Fujimori por su victoria electoral y le deseó éxito en su gestión “sin exclusión alguna”, enfatizando la importancia del diálogo permanente entre peruanos. Por su parte, la mandataria electa agradeció la disposición del actual gobierno y confirmó que los equipos de transferencia ya se encuentran recabando información en los ministerios y la Presidencia del Consejo de Ministros.
Fujimori destacó la amabilidad del presidente Balcázar al invitarla oficialmente y señaló que recibió varios consejos durante los intercambios previos. Los equipos técnicos de Fuerza Popular, liderados por Marco Vinelli, continúan trabajando con el apoyo del gabinete ministerial encabezado por Luis Arroyo.
Esta reunión forma parte de los protocolos institucionales tras la proclamación de resultados por el Jurado Nacional de Elecciones y la entrega de credenciales a la fórmula presidencial electa. Ambas partes coincidieron en la necesidad de asegurar una transición fluida que beneficie al país.
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