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El Gobierno tambalea ante la crisis hídrica provocada por la minería en la cuenca del río Coralaque

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La situación en Moquegua sigue siendo de máxima preocupación. La región, golpeada por los efectos devastadores de la minería en sus cuencas hídricas, ha dado una última tregua al Gobierno central, exigiendo soluciones urgentes antes del 15 de enero de 2025. Esta medida, resultado de intensas reuniones entre autoridades locales y representantes del Ejecutivo, busca atender la creciente crisis medioambiental y social generada por la contaminación de los ríos Coralaque y Tambo, así como la peligrosa presencia de metales pesados en la población.

La minería, especialmente la unidad Florencia-Tucari de Aruntani S.A.C., ha sido señalada como la principal responsable de la devastación ecológica. Antes de su intervención, los ríos eran claros y ricos en biodiversidad, siendo vitales para el consumo humano, la agricultura y la ganadería. Hoy, sin embargo, el agua está envenenada, los peces han desaparecido y la población enfrenta una creciente crisis de salud por la exposición a altos niveles de arsénico y otros contaminantes.

La tregua fue gestándose luego de la visita del ministro de Desarrollo Agrario y Riego

La crisis social y sanitaria: una bomba de tiempo

Uno de los acuerdos alcanzados en las reuniones recientes fue la transferencia de fondos por parte del Ejecutivo para atender a los niños afectados por arsénico, una medida necesaria pero tardía, que llega cuando los daños ya son irreversibles para muchas familias. La población de Moquegua ha vivido durante años con la amenaza de metales pesados en sus venas, y aunque las autoridades han prometido recursos para la atención médica, la urgencia de la situación parece haberse visto eclipsada por la falta de acción en el terreno.

Gabriela Chipana, una de las voces más críticas de la región, ha calificado los avances como «a medio caña», señalando que los esfuerzos gubernamentales no han sido suficientes y que la respuesta ante los daños causados por las empresas mineras sigue siendo superficial y burocrática. La creación de la «Mesa Técnica para el Desarrollo Integral de Moquegua» es una de las medidas recientes aprobadas por el Gobierno, pero las expectativas son bajas. El temor es que, una vez más, el Estado actúe solo ante la presión y no se comprometa a una solución a largo plazo que garantice la recuperación del agua y la biodiversidad de la región.

Los manifestantes lograron tomar el puente Montalvo de la Panamericana Sur

El cierre de la minera Aruntani

Uno de los acuerdos más mediáticos fue el anuncio del cierre definitivo de la unidad minera Florencia-Tucari, que fue aprobado por el Ministerio de Energía y Minas a través de la Resolución Ministerial 458-2024. Sin embargo, muchos expertos y líderes sociales en Moquegua consideran que este cierre, aunque importante, llega demasiado tarde y no es suficiente para remediar los estragos ya causados. De hecho, las mineras de la misma empresa, como «Arasi», también han sido señaladas por incumplir los planes de cierre desde 2019, lo que pone en evidencia la falta de control y las deficiencias en las políticas medioambientales del Gobierno.

Aunque la resolución contempla la ejecución de un plan de remediación, mitigar los efectos de décadas de explotación minera descontrolada en la cuenca del río Coralaque será una tarea titánica. El agua, esencial para la vida, se ha convertido en un agente de muerte para muchas comunidades, y la solución a esta crisis requiere de un compromiso real y sostenido del Estado, no solo de promesas a corto plazo.

Los plazos se acortan

El 15 de enero será la fecha límite para que el Gobierno demuestre avances significativos. Si no se logran avances concretos en la recuperación de las cuencas hídricas y en la atención integral de las comunidades afectadas, no se descarta un reinicio de huelgas y protestas. El Frente de Lucha Regional, compuesto por las tres provincias de Moquegua, se mantiene firme en su postura y ha advertido que las acciones del Gobierno seguirán bajo estricta vigilancia.

La sociedad civil organizada ha logrado sentar en la mesa a los ministros del Ejecutivo

Los ciudadanos de Moquegua han hablado claro: no hay más tiempo para palabras vacías. Las soluciones deben ser inmediatas y profundas, no solo en términos de cierre de minas, sino en la restauración de los ecosistemas y en la mejora de las condiciones de vida de la población. La crisis hídrica no se resuelve con medidas puntuales, sino con una estrategia integral que incluya la reparación del daño ambiental, la atención de los problemas sanitarios y el impulso a proyectos productivos sostenibles.

La balanza se inclina hacia el abismo

El Gobierno ha mostrado señales de querer actuar, pero los resultados concretos hasta ahora son insuficientes frente a la magnitud de la crisis. La lucha de Moquegua por salvar sus recursos hídricos y su vida, ha sido larga y difícil. El 15 de enero será un día crucial para saber si el Estado está dispuesto a corregir sus errores del pasado o si Moquegua tendrá que seguir luchando por la vida y el agua, sin más que promesas rotas en el horizonte. La tregua social otorgada por la región es solo una pausa, y el tiempo para que el Ejecutivo cumpla con sus compromisos se agota rápidamente.

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Suspensión judicial paraliza elecciones internas de Ahora Nación y pone en jaque candidatura de Alfonso López Chau

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Lima, 8 de diciembre de 2025.- El Poder Judicial ordenó la suspensión provisional del proceso electoral interno del partido Ahora Nación, lo que paralizó las votaciones programadas para este domingo 7 de diciembre destinadas a elegir la plancha presidencial encabezada por Alfonso López Chau, así como a los candidatos al Senado, la Cámara de Diputados y el Parlamento Andino. La medida fue emitida por el Juzgado Civil de La Merced, en Junín, al declarar fundada una demanda de amparo presentada por los militantes Geraldine Estefany Ponce Llanos y Nilton César Meza Franco contra el Tribunal Electoral Nacional del partido. Según la resolución del juez Augusto Balbín Solís, la suspensión abarca los efectos jurídicos y fácticos del acta de sesión del 8 de octubre de 2025, que convocaba la elección de delegados y el cronograma general para las elecciones generales de 2026.

Los demandantes alegaron irregularidades graves en el procedimiento, como la falta de publicación oportuna de la convocatoria y el cronograma electoral, lo que les impidió presentar listas alternativas o formular tachas contra otras postulaciones. Además, denunciaron que el proceso no fue comunicado al Jurado Nacional de Elecciones (JNE) ni a la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE), violando el derecho a participar, elegir y ser elegidos de los afiliados. Otro punto controvertido fue el requisito de un pago de hasta S/ 80.000 para inscribir candidaturas, calificado como discriminatorio e irregular. La resolución judicial advierte al Tribunal Electoral Nacional, presidido por Daniel Martín Plácido Matta, que se abstenga de continuar el proceso bajo apercibimiento de denuncia por desobediencia y resistencia a la autoridad, hasta la resolución del fondo del caso.

A pesar de la orden judicial, Ahora Nación procedió con la elección de delegados el 30 de noviembre y las votaciones del 7 de diciembre bajo la supervisión técnica de la ONPE, argumentando que el fallo es inaplicable y que los actos ya ejecutados no pueden ser retrotraídos. El Comité Ejecutivo Nacional del partido expresó preocupación por posibles intentos de bloquear su participación en los comicios de abril de 2026, y anunció que evaluará medidas legales posteriores. Expertos electorales consultados indican que esta suspensión podría derivar en una tacha ante el JNE, invalidando la candidatura de López Chau si se confirman las infracciones a la democracia interna, en un contexto de 37 partidos que completaron sus procesos sin mayores contratiempos.

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Margot Palacios postula al Senado Nacional con el número 8 por “Juntos por el Perú”

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Lima, 8 de diciembre de 2025.– La congresista Margot Palacios Huamán, una de las voces más firmes y persistentes de la izquierda popular y socialista, fue confirmada como candidata al Senado Nacional con el número 8 en la lista de “Juntos por el Perú” para las elecciones generales de 2026. La plancha presidencial será liderada por el exministro Roberto Sánchez Palomino, mientras que el expresidente Pedro Castillo Terrones, líder de la alianza «Juntos con el pueblo», figura como invitado con el número 1 en la nómina senatorial, campaña que continuará desde el penal Barbadillo, donde permanece recluido por el delito de conspiración.

Palacios, quien renunció a Perú Libre en mayo de 2024 tras rechazar la alianza de ese partido con Fuerza Popular, formalizó su afiliación a Juntos por el Perú el 10 de julio del mismo año. Su postulación fue ratificada el último domingo en el congreso nacional del partido, donde la dirigencia y los delegados regionales la destacaron como “la principal figura” de la lista al Senado, ante la imposibilidad de que Castillo y la expremier Betsy Chávez participen directamente en la campaña debido a su reclusión.

Reconocida como “hija del Perú profundo”, Margot Palacios nació en Ayacucho, una de las regiones más golpeadas por la violencia política de los años ochenta y noventa. En recientes declaraciones, recordó las masacres de Accomarca, Cayara y Putis, los miles de desaparecidos y los crímenes cometidos por agentes del Estado, hechos que -afirmó- “siguen impunes mientras sus responsables reciben condecoraciones en un Congreso capturado por la derecha corrupta y represora”. En ese marco, justificó su candidatura como la continuidad de una lucha histórica contra el centralismo, el racismo y la exclusión que mantienen a departamentos como Ayacucho, Apurímac y Puno con niveles de pobreza superiores al 40 %.

Margot Palacios Huaman, fue ratificada como candidata al Senado Nacional con el número 8, por Juntos por el Perú

Durante su gestión parlamentaria, Palacios presidió la comisión investigadora del derrame de petróleo de Repsol en Ventanilla en 2022, donde se concluyó la responsabilidad penal de la transnacional española por los daños causados a más de 34 mil pescadores artesanales. Asimismo, impulsó la creación de la Universidad Nacional Tecnológica de San Juan de Lurigancho, que beneficiará a 13 mil jóvenes de sectores populares, y promovió iniciativas como el retiro de hasta 5 UIT de la ONP para 4.7 millones de jubilados y la ley de amnistía para perseguidos del pueblo y para el expresidente Castillo.

Con un mensaje que entrelaza memoria, indignación y esperanza, la candidata aseguró que su ingreso al Senado busca “poner el poder al servicio del pueblo y transformar un país donde 10 familias acumulan más riqueza que 35 millones de peruanos”. “El Perú profundo ya no pedirá permiso -afirmó-; vamos a recuperar el poder popular que nos arrebataron para redactar una nueva Constitución”. Según fuentes de Juntos por el Perú, la postulación de Palacios busca canalizar el descontento social acumulado tras el golpe del 7 de diciembre de 2022 y las 49 muertes registradas durante las protestas contra el gobierno de Dina Boluarte y su sucesor, especialmente en el sur andino.

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El atentado contra Rafael Belaúnde Llosa destapa la cara oculta del “capitalismo popular” de los Belaúnde

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Lima, 8 de diciembre de 2025 – El ataque armado que sufrió el precandidato presidencial Rafael Belaúnde Llosa el pasado 2 de diciembre en Cerro Azul (Cañete) ha puesto bajo la lupa no solo la inseguridad que azota a los empresarios peruanos, sino también el origen y la naturaleza del patrimonio inmobiliario que sostiene a una de las familias más tradicionales de la política peruana. Fuentes policiales aún no entregan las pericias balísticas y manejan como hipótesis principal la extorsión ligada a sus proyectos de urbanización, mientras el propio Belaúnde Llosa descarta motivación política y admite haber recibido llamadas de “vacuna” en el pasado. El incidente, sin embargo, ha terminado revelando lo que medios como Cuarto Poder han calificado como “el secreto mejor guardado” del próspero negocio familiar: la Corporación Belaúnde, dedicada al saneamiento y venta de terrenos en zonas de expansión limeña, opera en un contexto de alta vulnerabilidad a mafias de invasores y extorsionadores.

Una herencia de élite con sombras históricas
Rafael Belaúnde Llosa, nieto del expresidente Fernando Belaúnde Terry (1963-1968 y 1980-1985), dirige hoy una cartera inmobiliaria que se alimenta de una tradición de propiedades iniciada en el siglo XIX por generales y ministros de la República, consolidada durante el siglo XX y modernizada en democracia. Aunque no existen procesos judiciales que vinculen directamente al exmandatario con enriquecimiento ilícito —su imagen de probidad personal sigue siendo defendida por Acción Popular y sectores liberales—, su segundo gobierno fue escenario de escándalos como Renatto Bautista, Guvartes y Villa Coca, además de la responsabilidad estatal en miles de ejecuciones extrajudiciales y desapariciones documentadas por la Comisión de la Verdad y Reconciliación. Ese pasado, nunca juzgado por su fallecimiento en 2002, reaparece ahora como telón de fondo de la fortuna que permite a su nieto financiar la precandidatura presidencial por Libertad Popular.

Libertad Popular: ¿renovación liberal o continuidad oligárquica?
Mientras Belaúnde Llosa se presenta como abanderado de un “capitalismo popular” que promete igualar oportunidades mediante infraestructura estatal y mercado libre, críticos de izquierda y derecha lo señalan como símbolo de una élite desconectada: en febrero de 2025 desconoció el salario mínimo real y el costo del transporte público. Su partido, fundado junto al expremier Pedro Cateriano y con figuras como Diana Álvarez-Calderón, busca diferenciarse del fujimorismo y del “terruqueo” tradicional, pero arrastra el peso de alianzas pasadas con Fuerza Popular y el estigma familiar de un apellido que, para muchos peruanos, aún evoca tanto carreteras emblemáticas como masacres impunes. A cuatro meses de las elecciones internas de 2026, el atentado de Cañete no solo expuso la fragilidad de los empresarios frente a la delincuencia, sino también la dificultad de vender un proyecto de “renovación liberal” cuando la riqueza que lo sustenta nació en los privilegios de la vieja oligarquía peruana.

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