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Luis Galarreta adelanta que Fuerza Popular presentará denuncia penal contra fiscales Vela y Pérez Gómez

El secretario del partido fujimorista señaló que los fiscales, junto al periodista Gustavo Gorriti, «han politizado la justicia» y «complotaron» para que Keiko Fujimori vaya a prisión preventiva por el caso ‘Cócteles’. En esa línea, sostuvo que los fiscales debían ser separados del Ministerio Público mientras se investiga lo dicho por Jaime Villanueva.
Luis Galarreta, secretario general de Fuerza Popular, indicó este miércoles que su agrupación política presentará una denuncia penal contra quienes resulten responsables por haber complotado para que Keiko Fujimori vaya a prisión preventiva por el caso ‘Cócteles’, ello a raíz de las declaraciones de Jaime Villanueva, exasesor de Patricia Benavides.
En declaraciones a Las cosas como son de RPP Noticias, el parlamentario andino indicó que esta denuncia sería presentada contra el fiscal José Domingo Pérez Gómez, el suspendido fiscal Rafael Vela, además del periodista Gustavo Gorriti, quienes fueron señalados por Villanueva de coordinar acciones el marco del caso contra Keiko Fujimori y su partido.
“(Vamos a presentar una denuncia penal) contra todos los que resulten responsables. Gorriti, Vela, Pérez. Nosotros tenemos que tomar cartas en el asunto”, señaló el también exlegislador del fujimorismo.
Pide que fiscales sean separados del Ministerio Público
Asimismo, insistió en que el fiscal José Domingo Pérez Gómez, que está al frente del proceso contra Keiko Fujimori, que inicia su juicio oral el próximo 1 de julio, debe ser suspendido junto a Rafael Vela por la Junta Nacional de Justicia, mientras se desarrollan las investigaciones de lo dicho por Villanueva.

Según explicó, para Fuerza Popular estos fiscales junto al director de IDL Reporteros integrarían una organización que politizó la justicia y complotó para que Keiko Fujimori vaya a prisión preventiva por el caso ‘Cócteles’. Ello con el fin de mellar en su imagen política.
“Para nosotros acá hay una organización que ha complotado para meter presa a Keiko Fujimori, para golpear una imagen política, separarla, distraer, al partido también querer sacarlo de carrera por un objetivo político. Ese es para nosotros un tema clarísimo, más allá de los vicios procesales”, indicó.
“Lo que pasa es que la justicia se ha politizado con estos dos fiscales, por lo menos en los últimos años, antes también seguro y por eso digo, no se trata de mover los péndulos para cada lado, se trata de hacer algo de verdad, una reforma real”, añadió.
Fujimori pide investigación
La lideresa de Fuerza Popular, Keiko Fujimori, se refirió el jueves pasado a una denuncia respecto de la posible participación del periodista Gustavo Gorriti en la investigación que le realiza el Equipo Especial del caso Lava Jato, liderado por los fiscales José Domingo Pérez Gómez y Rafael Vela.
Mediante su cuenta de X (antes Twitter), la también excandidata presidencial señaló que esta participación “confirmaría” la politización del proceso en su contra, que pronto a entrar en juicio oral.
“La denuncia sobre la posible participación del señor Gustavo Gorriti en el trabajo fiscal de José Domingo Pérez y Rafael Vela confirmaría lo que siempre hemos sostenido sobre un proceso totalmente político”, sostuvo.
En esa línea, Fujimori pidió que se investigue a fondo de la denuncia hasta que se llegue al fondo del asunto para llegar a conocer los detalles de lo que calificó como una “gran injusticia” por la que fue a prisión tres veces.
Fuente: RPP
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Margot Palacios rechazó a los cuatro candidatos a la presidencia del Congreso por representar el continuismo golpista y corrupto

La congresista Margot Palacios Huamán, actualmente no agrupada y candidata al Senado por Juntos por el Perú, rechazó de manera tajante respaldar a cualquiera de los cuatro postulantes a la presidencia del Congreso durante la sesión extraordinaria del 18 y 19 de febrero de 2026, tras la censura al entonces titular José Jerí Oré.
En una transmisión en vivo difundida en su cuenta de Facebook, Palacios criticó duramente que las candidaturas de José María Balcázar Zelada (vinculado a Perú Libre), María del Carmen Alva (Acción Popular), Edgard Reymundo y Segundo Acuña representaban un continuismo golpista y corrupto. Según la legisladora, ninguna de estas opciones impulsaba una transformación estructural profunda del modelo económico que, a su juicio, perpetúa la desigualdad, el abandono del interior del país y los pactos de cúpulas partidarias.
La parlamentaria acusó a la “derecha” de imponer una falsa elección entre corrupción e impunidad, y subrayó que los candidatos priorizaban blindajes y repartijas en lugar de cambios reales, dignidad y transparencia para el “Perú profundo”. “No hemos llegado hasta aquí para legitimar más de lo mismo”, afirmó Palacios, anunciando explícitamente que no votaría por ninguno de los cuatro postulantes.
En consecuencia, Margot Palacios no respaldó a José María Balcázar Zelada, quien finalmente se impuso en segunda vuelta frente a María del Carmen Alva y asumió la presidencia del Congreso —y, por sucesión constitucional, la Presidencia interina de la República— hasta las elecciones generales del 12 de abril de 2026.
La postura de rechazo total a los cuatro candidatos de parte de la congresista evidencia su coherencia y lealtad de la Congresista a las demandas más sentidas del interior del país en medio de la crisis política.
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Presidente Balcázar descarta indulto a Pedro Castillo: «No está en agenda»

El presidente interino de Perú, José María Balcázar, descartó de forma tajante la posibilidad de otorgar un indulto al expresidente Pedro Castillo apenas unas horas después de asumir el cargo el 18 de febrero de 2026. En sus primeras declaraciones a la prensa, transmitidas por RPP, Infobae y La República, Balcázar fue categórico al afirmar: «No está en agenda de los indultos, quiero que entiendan eso». Reiteró que Castillo debe continuar enfrentando sus procesos penales en la Corte Suprema por el intento de autogolpe de diciembre de 2022, subrayando que «no está ningún tipo de indulto por el momento» y que el caso debe seguir su curso judicial sin interferencias.
Esta posición marca un giro drástico respecto a las expectativas que se generaron durante su elección en el Congreso, donde Balcázar —militante de Perú Libre— había señalado públicamente que «el sur lo pide» en referencia al indulto. Esa frase alimentó la esperanza de sectores de izquierda, disidentes del propio Perú Libre y aliados progresistas, quienes habrían respaldado su candidatura con 64 votos al considerar que cumpliría esa promesa implícita. Sin embargo, una vez juramentado, el mandatario optó por priorizar la autonomía del Poder Judicial, la evaluación de ministros y la preparación de elecciones transparentes en abril de 2026, dejando de lado cualquier medida de gracia.
La negativa ha empezado a provocar desazón y frustración en las bases castillistas, sobre todo en el sur del país (Puno, Cusco, Apurímac y Arequipa), regiones donde Pedro Castillo conserva un fuerte apoyo por su origen rural y sus promesas de inclusión. Simpatizantes que inicialmente celebraron el retorno de Perú Libre al poder ahora expresan decepción en redes sociales y llamados a movilizaciones con consignas como «todos a las calles a liberar a nuestro presidente». Aunque aún no se han registrado protestas masivas, el cambio de postura es percibido por muchos como una posible traición al pacto que habría facilitado su ascenso al poder.
La oposición de derecha, que contribuyó a su elección, reaccionó con alivio ante el descarte del indulto, pero también con críticas al supuesto acuerdo previo. Congresistas como Martha Moyano (Fuerza Popular) advirtieron sobre los riesgos de cualquier beneficio a Castillo o Vladimir Cerrón, mientras Balcázar insiste en que su gobierno transitorio busca evitar más convulsiones políticas. Analistas advierten que, sin gestos concretos hacia el interior del país, este viraje podría erosionar rápidamente su respaldo popular en las regiones que lo impulsaron inicialmente.
En el contexto de la prolongada crisis política peruana —con ocho presidentes en poco más de una década—, la declaración de Balcázar representa un intento por estabilizar el país y garantizar una transición ordenada hasta julio de 2026. No obstante, el creciente descontento en sectores populares podría traducirse en mayor presión desde las bases en las próximas semanas, poniendo a prueba la capacidad del mandatario para equilibrar expectativas de justicia social con el respeto al debido proceso.
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José María Balcázar asume como presidente interino de Perú tras maratónica elección en el Congreso

Lima, 19 de febrero de 2026.- En una sesión extraordinaria que se extendió hasta la madrugada, el Congreso de la República eligió este miércoles al congresista José María Balcázar Zelada como nuevo presidente del Legislativo, lo que lo convierte automáticamente en presidente interino de la República. El jurista de 83 años, militante de Perú Libre, superó en segunda vuelta a María del Carmen Alva (Acción Popular) con 64 votos contra 46, marcando un sorpresivo regreso de la izquierda al poder ejecutivo en medio de la crisis política que azota al país desde hace más de una década.
La jornada maratónica comenzó tras la destitución exprés del anterior presidente interino, José Jerí, censurado el martes por presuntos escándalos de corrupción, incluyendo reuniones irregulares con empresarios chinos. Con el artículo 115 de la Constitución activado por la vacancia en la línea de sucesión —tras las destituciones de Dina Boluarte en 2025 y el legado de inestabilidad desde Pedro Castillo—, cuatro candidatos compitieron: Balcázar (Perú Libre), Alva (Acción Popular), Héctor Acuña (Honor y Democracia) y Édgar Reymundo (Bloque Democrático Popular). En la primera vuelta, Balcázar obtuvo 46 votos, Alva 43 (o 44 según algunas fuentes), y los otros dos quedaron eliminados con 13 y 7 sufragios, respectivamente, obligando a una segunda ronda decisiva.
La victoria de Balcázar se debió a una coalición táctica de última hora: el bloque consolidado de izquierda (Perú Libre y aliados), sumado a votos clave de Alianza para el Progreso (APP), Podemos Perú y sectores disidentes de derecha que rechazaban el estilo confrontacional de Alva. La ex presidenta del Congreso pagó caro sus polémicas pasadas, acusaciones de negociaciones cuestionables y la fragmentación del espectro conservador, que no logró unificar apoyos suficientes en un Parlamento hiperdividido. Al proclamarse el resultado, Balcázar juramentó de inmediato y se trasladó a Palacio de Gobierno, donde prometió estabilidad, respeto a la institucionalidad y una transición ordenada hacia las elecciones generales del 12 de abril.
Con este nombramiento, Balcázar —exmagistrado del Tribunal Constitucional y representante por Lambayeque— se convierte en el noveno jefe de Estado en poco más de diez años y en el presidente de mayor edad en la historia del Perú. Su mandato será efímero: solo hasta el 28 de julio de 2026, cuando entregue la banda presidencial al ganador de los comicios. Desde la clandestinidad, el líder de Perú Libre, Vladimir Cerrón (prófugo desde 2023), ya ejerció influencia pública exigiendo cambios en la Policía Nacional, lo que anticipa tensiones en este breve gobierno de transición.
La elección expone una vez más la fragilidad institucional peruana, con un Congreso fragmentado donde los pactos voto a voto priman sobre las ideologías. Mientras el país se prepara para unas elecciones con récord de candidatos presidenciales, Balcázar llega como figura de consenso precario, pero con el desafío de garantizar comicios limpios y pacíficos en un contexto de desconfianza ciudadana y protestas latentes.








