Lima, abril de 2026. A pocos días de las Elecciones Generales del 12 de abril, el Jurado Nacional de Elecciones (JNE) y la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) reiteraron las principales…
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Perú 2026: crónica de un balotaje sobre cenizas

Lima, mayo de 2026.- El Perú llega a la segunda vuelta del próximo 7 de junio en medio de una de las etapas de mayor desgaste institucional y fractura social de las últimas décadas. La oficialización del Jurado Nacional de Elecciones (JNE), que confirma a Keiko Fujimori (Fuerza Popular) y Roberto Sánchez (Juntos por el Perú) como finalistas de la contienda presidencial para el periodo 2026-2031, no ha hecho más que formalizar la crisis de representación que atraviesa el país.
La primera vuelta dejó un mapa político fragmentado y un electorado exhausto. En una elección marcada por la dispersión de más de 40 organizaciones políticas, Fujimori avanzó con apenas el 17.19% de los votos válidos, mientras Sánchez obtuvo el 12.04%. Juntos no alcanzan siquiera a representar a un tercio del padrón nacional. El resto se diluyó entre el ausentismo, los votos blancos y los sufragios viciados, en una señal inequívoca del profundo desencanto ciudadano con el sistema político.
Las cifras sociales refuerzan ese clima de deterioro. La pobreza monetaria permanece por encima del 29%, la anemia infantil afecta al 43% de los niños menores de cinco años y la informalidad laboral alcanza al 73% de la población económicamente activa. Sobre esa precariedad estructural se edifican ahora dos proyectos de país profundamente contrapuestos.
Dos visiones para un país en crisis
El debate presidencial del 31 de mayo, programado en el Centro de Convenciones de Lima, confrontará dos diagnósticos distintos sobre el colapso peruano y dos rutas opuestas para intentar revertirlo.
Keiko Fujimori ha centrado su campaña en la idea del “Capitalismo Popular”, una propuesta que busca enfrentar la informalidad mediante incentivos tributarios, simplificación administrativa para las micro y pequeñas empresas y mecanismos de formalización acelerada para sectores como la minería artesanal. Frente al deterioro económico en las periferias urbanas, plantea además programas de compras estatales descentralizadas para abastecer ollas comunes y comedores populares. En materia de seguridad, apuesta por una estrategia de “mano dura” que incluye el despliegue de las Fuerzas Armadas en apoyo a la Policía Nacional para enfrentar la expansión de la extorsión y el sicariato.
Roberto Sánchez, en cambio, interpreta el deterioro social como evidencia del agotamiento definitivo del modelo económico instaurado en las últimas décadas. Su principal propuesta económica es un incremento inmediato del sueldo mínimo a S/ 1,500, acompañado por la creación del programa “Pensión 60”, orientado a brindar cobertura previsional universal a millones de trabajadores informales excluidos del sistema. Para financiar estas medidas, plantea una reforma tributaria progresiva y la renegociación de contratos extractivos. Asimismo, promete elevar gradualmente el presupuesto educativo hasta el 10% del PBI y garantizar el ingreso libre a las universidades públicas.
Un gobierno bajo asedio
Quien asuma la presidencia el próximo 28 de julio heredará un escenario de extrema fragilidad. El retorno a la bicameralidad ha configurado un Congreso altamente fragmentado, compuesto por bancadas sin cohesión y alianzas inestables, lo que anticipa un Ejecutivo permanentemente expuesto a bloqueos legislativos, crisis ministeriales y nuevos intentos de vacancia.
En ese contexto, los sectores más radicales de ambos extremos ideológicos ya comienzan a perfilar el escenario post-electoral.
En la derecha, grupos ultraconservadores y corrientes alineadas con discursos de seguridad extrema —que quedaron políticamente huérfanos tras la derrota de Rafael López Aliaga en primera vuelta— observan con creciente desconfianza las concesiones moderadas de Fujimori para reducir su antivoto. Si la criminalidad no retrocede rápidamente, estos sectores podrían impulsar una agenda de endurecimiento autoritario basada en restricciones de derechos y militarización del orden interno, inspirada en modelos de control territorial similares al de Nayib Bukele en El Salvador.
En la izquierda radical, dirigentes del corredor minero del sur y organizaciones indígenas amazónicas consideran insuficientes las propuestas reformistas de Roberto Sánchez. Diversos frentes regionales advierten que, si no se impulsa una Asamblea Constituyente ni se revisan los megaproyectos extractivos cuestionados por conflictos socioambientales, desconocerán la legitimidad del futuro gobierno. Para estos sectores, las elecciones no representan el cierre de la crisis, sino el inicio de una nueva etapa de movilización permanente, bloqueos y presión territorial.
La desobediencia silenciosa
Sin embargo, el mayor desafío para la democracia peruana podría no provenir de los extremos visibles, sino del progresivo repliegue ciudadano frente al Estado. Mientras la clase política disputa el poder, millones de peruanos han comenzado a desconectarse de las instituciones formales, convencidos de que ninguna opción garantiza seguridad, empleo ni servicios básicos.
La expansión de las economías ilegales, el avance de mecanismos de justicia comunal ante la ineficacia policial y el creciente rechazo a financiar un aparato estatal percibido como corrupto reflejan una forma de desobediencia silenciosa que erosiona lentamente la legitimidad republicana.
Sea cual sea el resultado del balotaje, el próximo gobierno no recibirá un mandato de transformación sólida, sino la administración de una crisis estructural marcada por la precariedad, el miedo y la desconfianza. En el Perú de 2026, el principal riesgo para la democracia ya no es únicamente la confrontación entre derecha e izquierda, sino la pérdida progresiva de sentido del propio sistema político para la supervivencia cotidiana de sus ciudadanos.
Actualidad
¡El Mundial 2026 entra en su recta final y la desinformación también disputa la copa!

El Mundial de Fútbol 2026 prometía ser el más grande de la historia: 48 selecciones, tres países anfitriones y una inversión multimillonaria. Sin embargo, además de los goles y las emociones, el torneo terminó convirtiéndose en el escenario perfecto para el espectáculo digital, donde las redes sociales, los «analistas» de internet y las teorías conspirativas compitieron por el verdadero protagonismo, mientras millones de aficionados seguían cada partido como si fuera el capítulo final de una serie.
Tras una fase de grupos más larga de lo habitual, el campeonato entra en su etapa decisiva. Francia enfrentará a España el 14 de julio en Dallas, mientras Inglaterra chocará con Argentina el 15 de julio en Atlanta por el otro cupo a la gran final. Los favoritos hicieron la tarea: Argentina dejó fuera a Suiza, Inglaterra eliminó a Noruega y el resto cumplió con el libreto esperado por las casas de apuestas.
En la pelea por el título, Francia aparece como la principal candidata gracias a un plantel repleto de figuras encabezadas por Kylian Mbappé. España apuesta por su renovado estilo de posesión y juventud; Inglaterra vuelve a ilusionarse con el eterno «It’s Coming Home», mientras Argentina mantiene la esperanza de seguir escribiendo la leyenda de Lionel Messi, quien continúa desafiando al tiempo con actuaciones que alimentan el debate sobre su lugar en la historia del fútbol.
Pero el verdadero campeonato se disputó fuera de las canchas. Durante semanas, X, TikTok, Facebook y WhatsApp se inundaron de teorías que aseguraban que el Mundial ocultaba conspiraciones globales, que Messi era un clon, que el VAR respondía a organizaciones secretas y que cada decisión arbitral formaba parte de un supuesto plan maestro. Para internet, cualquier repetición en cámara lenta bastaba para «demostrar» lo imposible.
Con la final programada para el 19 de julio en el MetLife Stadium, también llegará el pitazo final para una temporada especialmente fértil en noticias falsas y especulaciones. Los fabricantes profesionales de conspiraciones tendrán que buscar un nuevo escenario, ya sea los Juegos Olímpicos, alguna elección o cualquier evento capaz de alimentar otro ciclo de desinformación viral.
Mientras tanto, los aficionados volverán poco a poco a la rutina. Se terminarán las discusiones familiares por un penal polémico, las apuestas de última hora, las reuniones laborales interrumpidas por un gol y las excusas del clásico «hoy no puedo, juega mi selección». Hasta el próximo gran torneo, cuando volverán los estrategas de sofá y los árbitros imaginarios de las redes sociales.
Porque el fútbol sigue siendo el deporte donde 22 millonarios persiguen un balón, miles de millones creen tener la solución táctica perfecta y las redes convierten cualquier saque de banda en un debate mundial. Que gane el mejor… y que la desinformación descanse, al menos, hasta el próximo pitazo inicial.
Actualidad
Equipo de transferencia de Keiko Fujimori bajo la lupa: exfuncionarios investigados y cuestionados perfilan el próximo gabinete

Lima, 12 de julio 2026.- La conformación de los equipos de transferencia del gobierno de la presidenta electa Keiko Fujimori ha abierto un intenso debate político, luego de que diversos medios revelaran que entre los 69 integrantes designados para revisar la situación de los ministerios figuran exfuncionarios con investigaciones fiscales, procesos judiciales, informes de la Contraloría, renuncias polémicas y cuestionamientos por su actuación en anteriores gobiernos. Aunque ninguno de estos antecedentes implica por sí mismo una condena, organizaciones civiles y sectores de la oposición advierten que varios de ellos podrían convertirse en ministros o altos funcionarios desde el 28 de julio.
El equipo es encabezado por el economista Marco Vinelli Ruiz, responsable de coordinar la transferencia con el Ejecutivo saliente. Sin embargo, las críticas se centran en otros integrantes vinculados a sectores estratégicos. De acuerdo con investigaciones periodísticas, en las comisiones aparecen exfuncionarios de las gestiones de Alan García, Martín Vizcarra, Pedro Castillo, Dina Boluarte e incluso del régimen de Alberto Fujimori, algunos de ellos investigados por presuntos delitos de corrupción, negociación incompatible, favorecimiento indebido, irregularidades en contrataciones públicas o mencionados en informes de control.
Entre los nombres que han generado mayor controversia figuran Daniel Soria Luján, exprocurador general; José Elice Navarro, exministro del Interior; Juan Silva Villegas, exfuncionarios y asesores provenientes de distintos gobiernos, además de cuadros técnicos relacionados con sectores como Energía y Minas, Transportes, Salud, Producción y Vivienda. A ellos se suman exautoridades cuestionadas por presunto favorecimiento en contrataciones, investigaciones fiscales abiertas, observaciones de la Contraloría o denuncias por decisiones administrativas durante su paso por el Estado. Varios de estos casos permanecen en investigación y no cuentan con sentencia firme. (La República)
Otro grupo de cuestionamientos apunta al retorno de antiguos operadores políticos y técnicos que participaron en administraciones anteriores y que ahora tendrían a su cargo la revisión de información sensible sobre presupuesto, contrataciones, proyectos de inversión, arbitrajes y ejecución de obras públicas. Analistas consideran que esta participación suele anticipar los futuros nombramientos ministeriales, ya que quienes lideran la transferencia terminan ocupando cargos de confianza en el nuevo gobierno. (Rumbo Minero)
Las críticas también alcanzan al criterio utilizado para la selección de los equipos. El programa La Encerrona y otros medios señalaron que entre los designados existen personas investigadas por presuntos actos de corrupción, casos relacionados con la desaparición de evidencias, denuncias por favorecimiento y hasta exfuncionarios vinculados a episodios emblemáticos de la política peruana, lo que ha alimentado el debate sobre si la transición representa una renovación técnica o el retorno de antiguos cuadros políticos. (La República)
Desde Fuerza Popular no han respondido individualmente a los cuestionamientos y sostienen que las designaciones obedecen a criterios de experiencia y capacidad técnica para garantizar una transferencia ordenada. No obstante, la expectativa ahora se concentra en la conformación del primer Consejo de Ministros, ya que varios integrantes de las comisiones son considerados favoritos para asumir carteras como Economía, Interior, Energía y Minas, Transportes, Salud y Producción. Su eventual nombramiento marcará una de las primeras pruebas de credibilidad y transparencia del gobierno que iniciará funciones el próximo 28 de julio. (Rumbo Minero)
Nacional
Trabajadores CAS exigen CTS y gratificaciones al 100% y rechazan espera hasta 2030

Cercado de Lima, 9 de julio 2026.- La discusión del proyecto que busca mejorar los derechos laborales de los trabajadores bajo el régimen de Contratación Administrativa de Servicios (CAS) se ha convertido en uno de los temas más sensibles del debate político y presupuestal en el Congreso de la República. Miles de servidores públicos agrupados en sindicatos nacionales mantienen la presión para que se reconozca el pago completo de la Compensación por Tiempo de Servicios (CTS) y de las gratificaciones equivalentes a una remuneración íntegra, rechazando cualquier esquema que postergue estos beneficios durante varios años.
El principal punto de controversia surgió tras conocerse una propuesta de trabajo debatida en la Comisión de Presupuesto y Cuenta General de la República que planteaba una aplicación progresiva de estos derechos laborales. Según la iniciativa discutida, el reconocimiento de la CTS y las gratificaciones comenzaría con un 10% durante el presente año, alcanzando el 100% recién en el año 2030. Para los gremios estatales, este cronograma mantiene la desigualdad entre trabajadores del propio Estado y prolonga una situación que consideran discriminatoria frente a otros regímenes laborales públicos.
Las organizaciones sindicales, que representan a trabajadores CAS de sectores como Salud, Educación, gobiernos regionales, municipalidades y entidades administrativas, sostienen que la implementación debe realizarse en un plazo considerablemente menor. Argumentan que miles de servidores cumplen funciones permanentes desde hace varios años sin acceder plenamente a beneficios laborales equivalentes a los de otros trabajadores estatales, pese a desempeñar labores esenciales para el funcionamiento de los servicios públicos.
La presión también se refleja en las calles. Diversas federaciones nacionales han realizado plantones y movilizaciones frente al Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) y el Congreso de la República para exigir una solución durante el debate legislativo. En paralelo, dirigentes sindicales mantienen reuniones con congresistas y representantes técnicos con el objetivo de incorporar modificaciones al texto sustitutorio antes de que la iniciativa retorne a discusión en la Comisión Permanente.
En las regiones, el escenario también comienza a tensarse. En Cusco, Arequipa y Puno, sindicatos de trabajadores de salud y educación han advertido que podrían convocar paros preventivos si se mantiene la progresividad hasta 2030 para el pago íntegro de la CTS y las gratificaciones. Los dirigentes sostienen que el incremento del costo de vida y las condiciones económicas en las zonas altoandinas hacen urgente acelerar el reconocimiento de estos derechos laborales.
Situaciones similares se reportan en Junín y Ayacucho, donde gremios del sector educación y trabajadores de municipios provinciales permanecen en asamblea permanente. Entre sus demandas figura que los recursos provenientes de los saldos de balance regionales, considerados dentro del debate del crédito suplementario y de la descentralización financiera, incluyan partidas de contingencia destinadas a mejorar las condiciones laborales del personal contratado bajo el régimen CAS.
Mientras el Congreso mantiene en cuarto intermedio el análisis del proyecto y el Ejecutivo evalúa su viabilidad presupuestal, la expectativa se centra en encontrar una fórmula financiera que permita acelerar el reconocimiento de estos beneficios sin comprometer el equilibrio de las finanzas públicas. La decisión que adopten la Comisión de Presupuesto, presidida por el congresista Alejandro Soto, y el Ministerio de Economía y Finanzas será determinante para definir si miles de trabajadores CAS logran una mejora inmediata de sus derechos laborales o si el conflicto social continúa escalando en las próximas semanas.
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