Actualidad
Violenta represión contra estudiantes de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos

La tarde del jueves 17 de octubre, la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM) fue escenario de intensos enfrentamientos tras la toma del campus por parte de un grupo de estudiantes que protestan contra las elecciones internas programadas para el viernes 18.
La situación se tornó violenta cuando los alumnos se enfrentaron a personal que vestía chalecos de seguridad de la universidad. Los estudiantes denunciaron que no se trataba de trabajadores de la UNMSM, sino de individuos contratados para reprimir la protesta estudiantil por la rectora Jerí Ramón Ruffner.
Los estudiantes exigen la anulación de las elecciones debido a lo que consideran una manipulación del Comité Electoral por parte de la rectora, Jeri Ramón Ruffner, a quien acusan de eliminar las listas opositoras y de querer perpetuarse en el poder. En respuesta a estas denuncias, un numeroso grupo de alumnos bloqueó los accesos a la universidad y eliminó propaganda electoral en el campus.

La toma del campus, que comenzó alrededor de las 5 de la tarde, escaló rápidamente cuando, durante la noche, se registraron violentos enfrentamientos. Imágenes difundidas por medios locales, como RPP y Canal N, mostraron a personas con chalecos de seguridad arrojando piedras y palos a los estudiantes en las inmediaciones de la puerta 3, ubicada en la avenida Amezaga.
Producto del enfrentamiento, uno de los estudiantes resultó herido en el rostro y denunció públicamente que la rectora había contratado a matones para desarticular la protesta. «La rectora está trayendo matones para golpearnos. No son trabajadores de la universidad«, declaró indignado uno de los jóvenes agredidos.
La violencia no solo afectó a los estudiantes. Un hombre fue brutalmente golpeado por los manifestantes cuando intentaba, junto a otros trabajadores, retomar el control del campus.
Los estudiantes utilizaron piedras y palos para enfrentar al personal de seguridad y, según indicaron, protegerse de los ataques de personas infiltradas. En paralelo, un grupo de universitarios se replegó hacia otras áreas del campus para evitar mayores confrontaciones.
En medio del caos, la Policía Nacional del Perú (PNP) desplegó un contingente en las afueras de la UNMSM, con el objetivo de controlar la situación. Sin embargo, no pudieron intervenir dentro del recinto universitario debido a la autonomía de la universidad, que impide el ingreso de la policía sin una orden judicial o el permiso expreso de la rectora.
La rectora Jeri Ramón, en declaraciones a un medio privado, manifestó desconocer lo que ocurría en San Marcos, afirmando que estuvo ocupada en actividades hasta las 7:30 p.m. «Recién me estoy enterando. No sabía que habían tomado la universidad«, dijo Ramón. También negó tener control sobre el Comité Electoral y rechazó las acusaciones de manipulación y uso de violencia contra los estudiantes.

Sin embargo, los estudiantes mantienen su postura firme y sostienen que las elecciones programadas para el viernes 18 son una farsa destinada a mantener a la rectora en el poder. Denuncian que la Asamblea Universitaria y el Consejo Universitario están controlados por grupos cercanos a la gestión actual, lo que compromete la transparencia del proceso.
Uno de los estudiantes heridos, que fue trasladado al Hospital Arzobispo Loayza, denunció desde su cama que sujetos enviados por la administración universitaria atacaron a los manifestantes. «Lo que ha hecho la rectora es traer matones a golpearnos, todo el pueblo peruano tiene que saberlo«, declaró.
Mientras tanto, en las calles cercanas a la universidad, la tensión continúa, con los estudiantes manteniendo su exigencia de anular las elecciones y acusando a la administración de intentar sabotear su protesta con violencia. Las autoridades universitarias aún no han emitido un comunicado oficial sobre el futuro de los comicios, pero los estudiantes han dejado claro que seguirán luchando por lo que consideran un proceso justo y democrático.
Actualidad
Municipalidad de Lima pide reforzar control ante movilizaciones y abre debate sobre derechos ciudadanos

Lima, 11 de junio de 2026.- La Municipalidad Metropolitana de Lima exhortó al Gobierno, la Presidencia del Consejo de Ministros y el Ministerio Público a reforzar las medidas de seguridad y control del orden interno ante las movilizaciones anunciadas en el Centro Histórico de la capital. El pedido fue formulado mediante un comunicado oficial emitido en el marco de la ampliación del Estado de Emergencia en Lima Metropolitana.
La comuna sostuvo que es necesario adoptar acciones para proteger a la población, así como los monumentos, plazas, edificios históricos y demás bienes patrimoniales ubicados en el Centro Histórico de Lima. Asimismo, recordó que en dicha zona existen restricciones para la realización de marchas, manifestaciones y concentraciones públicas.
El municipio informó además que mantiene patrullajes permanentes, monitoreo mediante cámaras de videovigilancia y drones, además de una coordinación constante con las fuerzas del orden para prevenir posibles actos de violencia o daños a la infraestructura pública.
No obstante, el pronunciamiento ha generado cuestionamientos entre diversos sectores ciudadanos y especialistas en derechos fundamentales, quienes advierten que medidas de esta naturaleza podrían interpretarse como una limitación al ejercicio de derechos constitucionales como la libertad de reunión, expresión y protesta pacífica.
Para los analistas, el desafío radica en encontrar un equilibrio entre la preservación del orden público y el respeto a las libertades democráticas. En un contexto de alta tensión política y social, el debate sobre los alcances de las restricciones a las movilizaciones vuelve a ocupar un lugar central en la agenda pública peruana.
Actualidad
Keiko Fujimori mantiene una estrecha ventaja en la recta final del escrutinio de la segunda vuelta presidencial

Lima, 11 de junio de 2026.- La candidata de Fuerza Popular, Keiko Fujimori, mantiene una ligera ventaja sobre Roberto Sánchez en la etapa final del cómputo oficial de la segunda vuelta presidencial, cuando restan por contabilizarse los últimos miles de votos y continúa la revisión de actas observadas por parte de los organismos electorales.
De acuerdo con los reportes oficiales difundidos por la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE), la diferencia entre ambos candidatos sigue siendo reducida, aunque suficiente para mantener a Fujimori al frente del conteo. La estrecha distancia refleja una elección altamente polarizada y una de las más disputadas desde el retorno de la democracia.
El avance de los votos procedentes del extranjero y de algunas circunscripciones pendientes de procesamiento contribuyó a consolidar la ventaja de la lideresa de Fuerza Popular durante las últimas jornadas. Analistas electorales señalan que estos segmentos del electorado han resultado determinantes para modificar la tendencia observada en los primeros días posteriores a la votación.
El escenario actual es seguido con atención tanto por los mercados como por diversos sectores políticos y empresariales, debido a las profundas diferencias programáticas entre las dos candidaturas. Mientras Fuerza Popular plantea la continuidad del modelo económico vigente y una agenda orientada a fortalecer la inversión privada, Juntos por el Perú propone reformas estructurales en materia política, económica y constitucional.
La posibilidad de que un sector identificado con la derecha y la ultraderecha política retorne al Gobierno ha generado reacciones encontradas en el país. Sus partidarios consideran que el resultado representaría una apuesta por la estabilidad económica y el fortalecimiento institucional, mientras que sus críticos advierten sobre el riesgo de una mayor confrontación política y el retorno de prácticas asociadas al fujimorismo.
Pese a la ventaja de Fujimori, voceros de ambas organizaciones políticas han pedido prudencia hasta la conclusión oficial del proceso electoral. El Jurado Nacional de Elecciones continúa evaluando recursos y observaciones presentadas por los personeros, por lo que el resultado definitivo aún deberá ser proclamado conforme a los procedimientos establecidos por ley.
Con el escrutinio acercándose a su fase decisiva, el Perú permanece expectante ante la definición de quién ocupará la Presidencia de la República para el período 2026-2031. La reducida diferencia entre ambos candidatos confirma la profunda división política del electorado y anticipa un escenario de importantes desafíos para el próximo gobierno, cualquiera sea el resultado final.
Actualidad
Los que perderían con los resultados de segunda vuelta en el Perú

Una eventual victoria ajustada de Roberto Sánchez no solo significaría un cambio de gobierno; abriría una disputa más amplia sobre la redistribución del poder político, económico y territorial en el Perú. Las elecciones no solo eligen presidentes: también modifican relaciones de influencia, acceso al Estado y capacidad para definir prioridades nacionales. Sin embargo, una victoria estrecha también plantea una pregunta incómoda: ¿realmente habría una transformación del modelo o solo un reacomodo de actores?
En el plano político y económico, algunos sectores podrían perder centralidad relativa. Liderazgos como Keiko Fujimori, Rafael López Aliaga o César Acuña y organizaciones como Fuerza Popular, Alianza para el Progreso o sectores vinculados a espacios conservadores podrían ver reducida parte de su capacidad de negociación política. Lo mismo podría ocurrir con actores tradicionalmente cercanos a los espacios de decisión estatal, entre ellos determinados gremios empresariales como la CONFIEP, la Sociedad Nacional de Minería, Petróleo y Energía o sectores financieros acostumbrados a un marco político y económico altamente predecible. No se trataría necesariamente de una pérdida de patrimonio o desaparición política, sino de una eventual reducción de influencia directa.
También podrían perder peso algunos sectores tecnocráticos y redes profesionales que han permanecido de manera recurrente en distintos gobiernos. En el debate político peruano, parte de estos grupos han sido llamados por sus críticos “caviares”: funcionarios, asesores, consultores, especialistas y operadores con presencia continua en ministerios, organismos públicos, cooperación internacional y espacios de diseño de políticas. Sus detractores sostienen que terminaron administrando una continuidad técnica del modelo económico y político; sus defensores responden que representan experiencia institucional y estabilidad estatal.
Pero quizá la pregunta más importante no sea quién podría perder, sino qué esperan quienes hicieron posible el crecimiento político de Roberto Sánchez. Su respaldo más fuerte provino del sur andino, el centro del país, la Amazonía y parte del norte peruano, territorios donde históricamente se acumularon demandas económicas, sociales y políticas que van más allá de una simple alternancia presidencial.
En sectores importantes de estas regiones existen expectativas que trascienden mejoras administrativas: la liberación o reivindicación política de Pedro Castillo, una nueva Constitución, educación y salud públicas gratuitas y de calidad, mayor presencia estatal, recuperación o mayor control nacional sobre recursos naturales estratégicos, redistribución de la riqueza generada en los territorios y una descentralización real del poder político y financiero concentrado históricamente en Lima. Para muchos de estos ciudadanos, el problema no es únicamente la pobreza; es también la percepción de exclusión de las decisiones nacionales.
Sin embargo, aparece una contradicción inevitable. Una victoria estrecha, un Congreso fragmentado y la presencia de ex ministros, ex funcionarios y perfiles técnicos provenientes de administraciones anteriores dentro de un eventual equipo de gobierno podrían reducir significativamente el margen para impulsar cambios estructurales. La historia política peruana muestra que los grupos económicos, financieros y tecnocráticos rara vez desaparecen; suelen adaptarse, negociar y sobrevivir a distintos gobiernos.
La paradoja es que los sectores con mayor poder acumulado probablemente encontrarán mecanismos para reacomodarse al nuevo escenario. Quienes podrían arriesgar más son aquellos ciudadanos que depositaron en esta elección una expectativa de transformación profunda. Porque si las estructuras centrales permanecen casi intactas, la mayor pérdida no sería de privilegios ni de poder económico: sería la pérdida de una nueva oportunidad histórica de cambio.
Actualidadhace 4 díasLos que perderían con los resultados de segunda vuelta en el Perú
Actualidadhace 4 díasBoca de urna 2026: Keiko Fujimori y Roberto Sánchez protagonizan una segunda vuelta de infarto
Actualidadhace 4 díasKeiko Fujimori mantiene una ventaja mínima sobre Roberto Sánchez con el 93,155 % de actas contabilizadas por la ONPE
Actualidadhace 1 semanaMéxico enfrenta protestas y tensiones diplomáticas a días del inicio del Mundial 2026
Actualidadhace 8 horasKeiko Fujimori mantiene una estrecha ventaja en la recta final del escrutinio de la segunda vuelta presidencial
Actualidadhace 1 semanaIndulto a Pedro Castillo vuelve a generar tensión política durante la transición de José María Balcázar
Actualidadhace 5 díasKenji Fujimori descarta apoyo a su hermana Keiko de Fuerza Popular en la segunda vuelta electoral 2026
Actualidadhace 5 díasGobierno oficializa creación de la Universidad Nacional Tecnológica Pachacútec de Ventanilla












