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Sociedad

Southern Perú modificó estudio ambiental sin considerar opinión de la población

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Los agricultores de las provincias de Jorge Basadre y Candarave (Tacna) advirtieron que la minera Southern Perú ha iniciado el proceso de modificación de su estudio de impacto ambiental de las mineras de Toquepala y Cuajone sin considerar a todos los actores que están en la zona de la influencia minera.

Hermes Gutiérrez y Adrián Cutipa, presidentes de las juntas de regantes de Locumba y Candarave, respectivamente, alzaron su voz de protesta por el proceso que lleva a cabo la minera. Cutipa recordó que Southern tiene sus licencias de agua en el territorio de su provincia.

Hermes Gutiérrez explicó que para los agricultores de Candarave la modificación es una gran oportunidad para que su territorio sea considerado como área de influencia de la minera, sin embargo, la junta no ha sido convocada.

Cómo parte de su estudio, Southern ha considerado, en la mina de Toquepala (Tacna), el crecimiento e incremento del área de minado y áreas para depósitos de desmontes. La compañía ha mencionado en su estudio social a cuatro centros poblados de Candarave.

Cutipa señaló que la cuenca de Locumba que comparten Jorge Basadre y Candarave es la más afectada por el uso de agua de parte de la minera, así que se requiere que ambas juntas de regantes sean consideradas.

Por su parte, Hermes Gutiérrez se mostró más crítico y advirtió que está la posibilidad para que Southern se comprometa a usar agua de mar y puede dejar de utilizar la de la cuenca. Ambos representantes presentarán sus reclamos al Servicio Nacional de Certificación Ambiental para las Inversiones Sostenibles. No descartaron la posibilidad de tomar acciones de protesta.

Fuente: LR y Radio Uno

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Defensor del Pueblo en la mira: Denuncia constitucional y polémicas declaraciones sobre cierre del Congreso agravan crisis en la institución

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Lima, 6 de septiembre de 2026 .- El Defensor del Pueblo de Perú, Josué Gutiérrez Cóndor, se encuentra en el ojo de la tormenta tras sus polémicas declaraciones sobre un eventual cierre del Congreso, que desataron una denuncia constitucional presentada el 4 de septiembre por la congresista Analí Márquez Huanca (Juntos por el Perú). En una entrevista del 27 de agosto de 2026, Gutiérrez afirmó que, de disolverse el Congreso por la presidenta Keiko Fujimori, su popularidad podría aumentar “tranquilamente 20 o 30 puntos”. Aunque aclaró que se trataba de un escenario hipotético, las palabras generaron un fuerte rechazo en el Parlamento, el Sindicato de Trabajadores de la Defensoría (SITRADP) y sectores de la sociedad civil, que las compararon con el autogolpe de 1992.

La denuncia constitucional, basada en los artículos 38, 43, 45, 161 y 162 de la Carta Magna, acusa a Gutiérrez de infracción al orden constitucional y pide su destitución e inhabilitación para ejercer cargos públicos por hasta 10 años. Ante la presión, el Defensor ofreció disculpas públicas el 6 de septiembre, insistiendo en que su análisis buscaba alertar sobre riesgos democráticos, no respaldar medidas anticonstitucionales. Sin embargo, el daño a su imagen y a la institución parece irreversible: legisladores de diversas bancadas exigen su renuncia inmediata.

Los cuestionamientos a Gutiérrez no son nuevos. Su elección en mayo de 2023 —con 88 votos en el Congreso— ya fue criticada por falta de transparencia y su perfil: excongresista, exasesor de Perú Libre y exabogado de Vladimir Cerrón. Desde entonces, organizaciones de derechos humanos y exdefensores han señalado su falta de experiencia específica en la materia, así como posibles conflictos de interés y una pérdida de independencia de la Defensoría. Además, su gestión ha sido señalada por silencios o posiciones ambiguas frente a leyes polémicas, como las relacionadas con amnistías o prescripción de delitos de lesa humanidad, y el acceso a archivos de la CVR.

La crisis se agrava con alertas internacionales. En 2025, la GANHRI (Alianza Global de Instituciones Nacionales de Derechos Humanos) abrió un proceso de revisión especial a la Defensoría, tras denuncias de la sociedad civil sobre independencia, transparencia y desempeño como Mecanismo Nacional de Prevención de la Tortura. La institución no habría respondido a los requerimientos, poniendo en riesgo su acreditación internacional (categoría A). Asimismo, la CIDH ha recibido alertas sobre una posible cooptación y debilitamiento del rol de la Defensoría, mientras que en regiones como Puno (2025), su actuación fue rechazada por víctimas de protestas.

El último golpe llegó esta semana: la Contraloría reportó, tras una visita al despacho de Gutiérrez, contrataciones y ascensos irregulares, incluyendo personal sin el perfil requerido o con experiencia “fabricada”. Estos hallazgos, revelados alrededor del 7 de septiembre de 2026, profundizan las dudas sobre la gestión administrativa de la institución, que en los últimos meses ha intentado defender su autonomía con comunicados y demandas de inconstitucionalidad, como en el caso de Petroperú.

El contexto político polarizado del Perú exacerba la crisis. La Defensoría del Pueblo, órgano autónomo creado en 1993, tiene como mandato defender los derechos fundamentales y supervisar al Estado. Sin embargo, bajo la gestión de Gutiérrez —que se extiende hasta 2028—, la institución ha perdido credibilidad ante actores clave. El SITRADP, por ejemplo, exigió una rectificación pública y advirtió que las declaraciones del Defensor normalizan discursos antidemocráticos.

Ante el avance de la denuncia constitucional, Gutiérrez se mostró dispuesto a acudir al Congreso para defenderse. No obstante, el daño a su legitimidad parece difícil de reparar. “El Defensor debe ser un garante de la democracia, no un actor que genere incertidumbre”, declaró la congresista Márquez. Mientras tanto, la sociedad civil y organismos internacionales observan con preocupación el rumbo de una institución clave para los derechos humanos en el país.

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Construcción civil marcha al Congreso y exige frenar cualquier recorte de derechos laborales

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Lima, 18 de agosto de 2026.- Trabajadores de construcción civil se movilizaron el pasado 13 de agosto por las calles de Lima hasta el Congreso de la República, convocados por la CGTP, para expresar su rechazo a cualquier modificación que pueda significar un recorte de derechos laborales dentro del pedido de facultades legislativas presentado por el Gobierno de Keiko Fujimori.

La movilización tuvo como punto central un mitin frente al Parlamento, donde dirigentes sindicales reclamaron a los congresistas que no otorguen al Ejecutivo una autorización abierta para modificar el régimen laboral sin establecer límites claros. La protesta se produce en momentos en que el pedido de facultades contempla materias vinculadas al empleo, protección social y régimen laboral.

El reclamo de los trabajadores no surge de la nada. El proyecto de delegación de facultades preparado por el Ejecutivo incluye cambios que podrían afectar aspectos como CTS, gratificaciones, vacaciones, jornada laboral, participación en utilidades y protección frente al despido. Diversos análisis del proyecto han advertido que estas modificaciones podrían generar una flexibilización significativa del régimen laboral.

La preocupación sindical aumentó porque la propuesta plantea avanzar hacia un régimen laboral general con beneficios progresivos según el nivel de remuneración. Desde sectores críticos se advierte que este esquema podría terminar perjudicando principalmente a los trabajadores de menores ingresos, precisamente quienes tienen menor capacidad para enfrentar una reducción de beneficios.

La presidenta Keiko Fujimori, sin embargo, ha asegurado que su Gobierno no eliminará las gratificaciones ni la CTS y afirmó que “ningún derecho laboral va a ser recortado”. Esta posición contrasta con las preocupaciones generadas por el contenido conocido del proyecto y coloca al Congreso ante la responsabilidad de revisar con precisión qué materias y alcances terminarían siendo autorizados al Ejecutivo.

Para construcción civil, el problema va más allá de una discusión técnica. Los trabajadores defienden un régimen especial que históricamente ha sido resultado de la organización sindical y de la negociación colectiva. La FTCCP mantiene una estructura nacional y ha desarrollado negociaciones colectivas específicas para el sector, incluido el convenio correspondiente al año 2026.

La movilización también expresa una advertencia política al nuevo Parlamento: los derechos laborales no deben convertirse en moneda de cambio para acelerar reformas económicas o promover la formalización. La CGTP y los gremios participantes demandan que cualquier modificación sea discutida públicamente y no aprobada mediante una delegación de facultades que reduzca el debate parlamentario.

El Ejecutivo sostiene que necesita facultades por 120 días para impulsar reformas en seguridad, empleo, desarrollo productivo, simplificación administrativa y modernización del Estado. El Congreso, que deberá evaluar y delimitar esas facultades, tiene ahora el desafío de encontrar un equilibrio entre la necesidad de reformas y la protección de derechos laborales adquiridos.

La protesta del 13 de agosto deja un mensaje directo de los trabajadores al Parlamento: si el Gobierno quiere reformar el régimen laboral, tendrá que explicar con claridad qué pretende cambiar y garantizar que ninguna reforma termine recortando derechos. El debate recién comienza y la movilización sindical demuestra que construcción civil y la CGTP están dispuestas a permanecer en las calles para defender sus conquistas laborales.

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FREDEU rechaza levantamiento de huelga regional en Ucayali

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Pucallpa, 14 de agosto de 2026.- La huelga regional en Ucayali continúa, afirmó el Frente de Defensa del Departamento de Ucayali (FREDEU), al rechazar el comunicado mediante el cual representantes del transporte terrestre y fluvial anunciaron una tregua de 15 días y la reanudación de sus labores.

El FREDEU cuestionó que representantes de un solo sector pretendan presentar su decisión como el levantamiento de una medida convocada por la plataforma regional. El frente sostuvo que los dirigentes del transporte pueden decidir sobre la participación de su propio gremio, pero no hablar en nombre del FREDEU, de sus bases ni de toda la región.

La controversia deja así un escenario dividido: mientras el sector transporte optó por una tregua, el FREDEU sostiene que la huelga regional no ha sido levantada. “Una decisión sectorial no levanta una huelga regional”, es el argumento central del pronunciamiento difundido este 14 de agosto.

El frente de defensa también rechazó que la tregua de 15 días pueda convertirse automáticamente en un “levantamiento oficial” de toda la protesta. Para el FREDEU, cualquier decisión sobre la continuidad o conclusión de la medida debe respetar sus instancias organizativas y la voluntad de sus bases.

La posición del FREDEU se produce después de varios días de paralización regional y del retiro de representantes del transporte, una situación que modifica la capacidad de presión de la protesta, pero que, según el frente, no pone fin a sus demandas ni a la medida regional.

El dirigente que suscribe el documento, Eler Guillermo Romayna Silva, figura en documentación pública anterior como secretario general del FREDEU. El Congreso de la República y la Corte Superior de Justicia de Ucayali han registrado previamente esa condición en documentos institucionales.

El FREDEU reclama ahora la presencia de una comisión de alto nivel de las autoridades nacionales, con participación de representantes del Congreso, para instalar un diálogo directo con el frente y sus bases y encontrar soluciones concretas a las demandas de Ucayali.

El desenlace dependerá de lo que decidan las bases del FREDEU y de la respuesta que dé el Gobierno. La tregua del transporte puede reducir la presión en las calles, pero no resuelve por sí misma la controversia ni las demandas que dieron origen a la protesta.

Por ahora, el mensaje del FREDEU es contundente: el transporte puede haber acordado una tregua, pero el frente sostiene que la huelga regional continúa. La disputa por quién puede levantar una medida que compromete a toda una región abre un nuevo capítulo de la protesta en Ucayali.

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