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Ejército se recompone con pase al retiro de generales de división y de brigada

Reconfiguración del alto mando. El comandante general del Ejército, general de división David Ojeda Parra, será el nuevo jefe del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas, en reemplazo del general de división Manuel Gómez de la Torre. Pero todavía no hay definición respecto a quién sería el reemplazo de Ojeda: los generales de división César Briceño Valdivia u Orestes Vargas Ortiz.
El representante del Perú ante la Junta Interamericana de Defensa (JID), el general de división EP Carlos Ríos Aguilar, dejará la actividad militar a fin de año por disposición superior.
Además de Ríos, han sido pasados al retiro los generales de división EP Ricardo Bustamante Zúñiga, actual comandante general de la V División del Ejército (con sede en Iquitos), y Rubén Chucos Torres, comandante del Comando de Salud del Ejército (Cosale).
Ubicado en el segundo lugar del escalafón del instituto castrense, inmediatamente después del comandante general del Ejército, general de división EP David Ojeda Parra, la salida del general Carlos Ríos plantea una disyuntiva.

Al cumplir su mandato como jefe del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas (CCFFAA), el general de división EP Manuel Gómez de la Torre, el Ejecutivo debe reemplazarlo escogiendo entre los comandantes generales de los institutos armados con más tiempo en el cargo.
Lo que significa que el comandante general del Ejército, David Ojeda, debería ocupar la posición del general Gómez de la Torre, ya que fue designado en el cargo el 20 de diciembre de 2022. Mientras que el comandante general de la Marina, almirante AP Luis Polar Figari fue designado el 4 de agosto de 2023, y el comandante general de la FAP, general del aire Carlos Chávez Cateriano, el 4 de noviembre de 2023.
Descontando al general Carlos Ríos que dejará la institución castrense a fin de año, el tercero en el escalafón del Ejército, y segundo en la línea de comando después del comandante general David Ojeda, es el jefe del Estado Mayor General del Ejército, general de división César Briceño Valdivia.
Briceño, además, ejerce otro cargo de importancia, como se verá más adelante: presidente del directorio de la empresa estatal Fábrica de Armas y Municiones del Ejército (FAME).
Le sigue a Briceño el inspector general del Ejército, general de división Orestes Vargas Ortiz.
Los generales César Briceño y Orestes Vargas integran la misma promoción Andrés Avelino Cáceres II, que egresaron 1987 y ascendieron al grado de general de división el mismo año, 2020. La diferencia está en que Briceño es del arma de Ingeniería y Vargas de Caballería.
Movimiento general
De acuerdo con las fuentes castrenses consultadas, en una primera relación de generales de división que pasarían al retiro, aparecían, además de Ríos Aguilar, Bustamante Zúñiga y Chucos Torres, el general de división Orestes Vargas Ortiz.
Incluso se mencionó presuntas diferencias entre la Comandancia General del Ejército, que propuso el pase al retiro del general de división Ricardo Bustamante Zúñiga, y el Ministerio de Defensa.
En las últimas horas, finalmente, se concordó en que el general de división Orestes Vargas Ortiz continuaba en funciones y que el general de división Ricardo Bustamante Zúñiga dejaría la institución.
Lo cierto es que al asumir la jefatura del CCFFAA, el general de división David Ojeda Parra, le convendría que lo sustituya el general de división César Briceño Valdivia, su jefe de Estado Mayor General y presidente del directorio de FAME. Ambos están relacionados con un importante contra.
Esta año que termina, Ojeda recibió una transferencia de US$87 millones para adquirir 30 vehículos blindados 8×8 (US$60 millones) y 10.000 fusiles de asalto (US$27 millones).
Fusil contra fusil
El primer proceso fue un completo fracaso. La Agencia de Compras de las Fuerzas Armadas (ACFFAA) encontró serias deficiencias en el procedimiento y rechazó la elección de la oferta de la empresa turca Otokar, por superar el monto autorizado de US$60 millones.
El general David Ojeda insistió reiteradamente ante la ACFFAA, que jefatura el almirante AP (r) Manuel Váscones Morey, para que diera visto bueno a la adquisición. Váscones recibió el respaldo del Mindef, por lo que los US$60 millones para la compra de los blindados 8×8 pasó a manos de la Marina para financiar un proyecto de construcción de navíos.
Como consta en documentos a los que tuvo acceso La República, la decisión de la ACFFAA no gustó para nada al comandante general del Ejército. Pero quedaba pendiente la compra de los 10.000 fusiles de asalto, con un presupuesto de US$27 millones. Esta vez, sin embargo, el general Ojeda solicitó que la adquisición no pasaría por la ACFFAA, como en un principio se había establecido
Amparándose en una reciente norma del 15 de febrero de 2023, ley n° 31684, que supuestamente “obliga” al Ejército a contratar con empresas nacionales, David Ojeda logró que su institución, y no la ACFFAA, comprara los fusiles.
El Ejército ya había invitado a varias empresas para que presentaran sus ofertas de fusiles, pero repentinamente comunicó que FAME había informado que suscribió un convenio con la compañía Israel Weapons Industries (IWI) para ensamblar fusiles Arad 7 en el Perú.
Quien hizo posible el acuerdo entre FAME e IWI fue el presidente del directorio, el general de división César Briceño Valdivia, el número dos del comandante general David Ojeda.
Precisamente, Ojeda y Briceño se han presentado ante la Comisión de Fiscalización para defender la cuestionada compra de fusiles a IWI, sin licitación y sin probar el Arad 7 en el país. La mejor para Ojeda es que lo sustituya Briceño, para que siga insistiendo en la adquisición ante las autoridades que ya investigan el caso.
Quiénes son los generales de brigada
El general de brigada Henry Acosta Bernuy, quien fuera detenido preliminarmente por presuntos actos de corrupción, está en la lista de 19 invitados al retiro.
El jefe del Servicio de Material de Guerra, general William Lozano Flores, también pasará al retiro. Lozano intervino en la compra de fusiles israelíes Arad 7.Nuevo comandante general del Ejército estaría entre César Briceño y Orestes Vargas.
Fuente: La Republica
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José Jerí Oré: reunión sin agenda oficial y en secreto sacude el más alto nivel del poder

La revelación de una reunión no oficial, fuera de agenda y realizada bajo condiciones de evidente secretismo ha vuelto a colocar en el centro del debate público el comportamiento de un funcionario de primer nivel del Estado. José Jerí Oré, en ejercicio del más alto cargo de manera interina, sostuvo un encuentro privado que no fue informado por canales institucionales y que solo salió a la luz gracias a una investigación periodística, no por un acto de transparencia gubernamental.
El encuentro se produjo de noche, fuera de Palacio de Gobierno, con un empresario chino, y sin registro en la agenda oficial. Las imágenes difundidas muestran a Jerí ingresando encapuchado, sin comitiva visible y utilizando un vehículo oficial, pese a que posteriormente se calificó la cita como “no oficial”. La forma en que se desarrolló la reunión -lugar privado, ausencia de registros y medidas para evitar ser reconocido- refuerza la percepción de un proceder deliberadamente opaco.
Tras la difusión del caso, la versión oficial señaló que la reunión estuvo vinculada a coordinaciones por el Día de la Amistad Perú-China. Sin embargo, la explicación deja más preguntas que respuestas. Si se trataba de una actividad institucional, ¿por qué no se canalizó a través de la Cancillería?, ¿por qué no se realizó en un espacio oficial?, ¿por qué no quedó constancia documental?, ¿y por qué el interlocutor fue un empresario y no un representante diplomático formal?
El problema central no es solo con quién se reunió el funcionario, sino cómo ejerció el poder. En democracia, la transparencia no es opcional ni depende del carácter interino del cargo. La ausencia de registros y la informalidad en el manejo de una reunión de este nivel configuran un patrón de secretismo incompatible con la función pública, más aún cuando se emplean recursos del Estado.
Este episodio también expone una evidente asimetría política. Prácticas similares durante el gobierno de Pedro Castillo desencadenaron pedidos de vacancia, investigaciones y una condena política casi inmediata. Hoy, hechos comparables parecen relativizarse. La institucionalidad, sin embargo, no admite excepciones: el poder debe explicarse siempre, y cuando no lo hace, es legítimo que el periodismo y la ciudadanía exijan respuestas.
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Crisis del limón en Piura: pequeños agricultores pagan el costo de la desorganización del Estado

La drástica caída del precio del limón en Piura ha vuelto a golpear con fuerza a miles de pequeños y medianos agricultores, quienes hoy venden su principal producto por debajo de los costos de producción. Mientras los intermediarios continúan imponiendo precios en un mercado desordenado, el Estado, a través del Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego (MIDAGRI), ha limitado su rol a explicar la situación como un fenómeno “estacional”, sin asumir responsabilidades por la falta de planificación agrícola, ordenamiento de la oferta ni protección efectiva al productor.
Lejos de ser un problema exclusivamente climático o de mercado, la actual crisis evidencia una ausencia sostenida de políticas públicas orientadas a garantizar calidad, productividad y acceso a mercados. La falta de fertilizantes, semillas certificadas y asistencia técnica permanente ha deteriorado la calidad del limón piurano, reduciendo su competitividad y su demanda. Estas funciones recaen directamente en el MIDAGRI y sus organismos adscritos, cuya débil presencia en el campo ha dejado al agricultor expuesto a pérdidas económicas, endeudamiento y abandono de sus parcelas.
Sin mecanismos de regulación, precios de referencia ni estrategias para diversificar mercados o impulsar la agroindustria, el peso de la crisis recae nuevamente sobre el eslabón más vulnerable de la cadena: el productor. Organizaciones agrarias advierten que, de no adoptarse medidas urgentes y estructurales, la situación podría profundizar la precarización del agro regional. La defensa del limón no es solo una demanda sectorial, sino una exigencia para que el Estado cumpla su rol y evite que los pequeños agricultores sigan llevando la peor parte.
Destape
Alfonso López Chau revela su militancia aprista y haber estado preso por oponerse al gobierno de Velasco

Lima, 11 de enero de 2026 – En medio de la creciente presión mediática y política, el candidato presidencial por Ahora Nación, Alfonso López Chau, confirmó públicamente que en juventud militó en el Partido Aprista Peruano (APRA) y que fue privado de libertad durante el gobierno nacionalista de Juan Velasco Alvarado (1968-1975) por oponerse al régimen revolucionario.
El destape se produjo tras las declaraciones del excongresista Edgar Villanueva, quien fue apartado de la lista senatorial del partido y reveló en RPP que López Chau cumplió prisión por varios meses en penales como Lurigancho. Villanueva cuestionó la omisión de este antecedente en la hoja de vida presentada ante el Jurado Nacional de Elecciones (JNE), lo que desató un intenso debate sobre transparencia en la campaña rumbo a las Elecciones Generales 2026.
A través de un comunicado oficial del equipo de prensa de Ahora Nación y en declaraciones a medios como El Comercio, Gestión y La República, López Chau precisó que su detención -ocurrida cuando tenía alrededor de 20 años- fue de naturaleza política. Como militante de la JAP del APRA y seguidor de Víctor Raúl Haya de la Torre, se opuso al gobierno velasquista, que incluía la reforma agraria, enfrentamiento con partidos políticos feudalistas y control estatal sobre la sociedad y la economía. El candidato fue beneficiado con la amnistía general otorgada por el propio régimen mediante el decreto ley 18692 de diciembre de 1970, aplicada a varios presos.
El Poder Judicial confirmó en documentos emitidos en 2025 que no registra sentencias condenatorias ni antecedentes penales contra López Chau, por lo que expertos electorales -como José Tello y Enzo Elguera- coincidieron en que no existía obligación legal de consignar el episodio en su postulación. No obstante, analistas y columnistas han señalado que, por criterios de transparencia ética, el aspirante debió incluir voluntariamente esta información en su ficha pública, especialmente al aspirar a la Presidencia de la República.
El caso ha reabierto la discusión sobre el pasado político de los candidatos y las tensiones históricas entre el APRA y el velasquismo. Mientras algunos destacan la detención como un acto de resistencia democrática contra una dictadura, otros critican el supuesto silencio inicial. López Chau, exrector de la Universidad Nacional de Ingeniería y exdirector del Banco Central de Reserva durante el gobierno aprista del extinto Alan García Pérez, mantiene su candidatura vigente por Ahora Nación entre los 32 postulantes habilitados hasta la fecha.
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